El tema de la igualdad a menudo provoca sentimientos demasiado apasionados entre los liberales capitalistas de derechas como nosotros. Nuestro gran compromiso con los mercados competitivos y nuestro apoyo a un gobierno que cumpla un papel de mantener esos mercados en marcha a menudo sufre de mala fama y somos atacados constantemente desde muchas ópticas. Muchos liberales, por ejemplo, toman como ejemplo la idea del “anti-racismo” y miran los problemas que ha provocado en algunos casos para criticar esa ideología, ignorando que la verdadera amenaza siempre ha sido, al menos para nosotros los liberales, la igualdad económica.
Entre los conservadores más tradicionalistas, cualquier mención de “no discriminar” indudablemente provoca sentimientos negativos. Desde el famoso “hay una conspiración judeo-masónica para imponer la igualdad” hasta frases como “la igualdad es comunista”. Voy a decir algo que en un principio va a horrorizar a los lectores más tradicionalistas: la justicia social ha de consistir, por encima de toda, en una moderada defensa de la propiedad privada y en un ataque contra la discriminación. No, no te escandalices tanto: los capitalistas de derechas ya lo hemos entendido y si te suena muy mal, tomo esta oportunidad para explicarte en qué consiste.
El capitalismo, a lo largo del siglo XIX y durante gran parte del XX era un capitalismo clásico, imperialista, elementos que necesitan sobrevivir con racismo. Es más, el capitalismo del XIX hubiese sido imposible sin racismo, sin un compromiso férreo con lo que hoy en día se llamaría “supremacía blanca” de forma despectiva. En particular, supremacía blanca protestante. Pero uno de las cosas que fue siendo cada vez más obvias, dejando a un lado la cuestión racista, también dejando la cuestión de discriminación más aislada, es que las condiciones del capital cambiaron de forma bastante radical en el siglo XX. Claro, todo el mundo tiene su explicación sobre por qué fue así. Pero casi todo el mundo está de acuerdo que el liberalismo necesario debido a esas circunstancias necesitaba de una internacionalización y que no podía ser reducido a lo que fue el imperialismo anterior, que ahora se trataba de una nueva necesidad poderosa por la mobilidad, no solo del capital, sino también de la mano de obra.
Stalin era famoso por tener debates sobre si el socialismo era posible en un solo país, pero nadie jamás ha sido tan tonto como para pensar que solo puede haber liberalismo en un solo país. Podríamos entrar en el debate sobre cómo la clase dirigente capitalista en el siglo XIX aquí en EEUU finalmente abrió las fronteras a inmigrantes del sur de Europa y a judíos. Ya en épocas más modernas, la verdad es que desde la IIª Guerra Mundial, las condiciones del capital han ido exigiendo más y más mano de obra e inmigración. EEUU, desde 1945, fue transformándose por completa a una sociedad de consumo.
Este cambio se vio principalmente con la famosa ley migratoria de 1965, que en efecto repudiaba la ley explícitamente racista de 1924. Antes de 1965, venir a EEUU dependía exclusivamente en tu raza o, como se decía en aquella época, “criterios nacionales”. Si mal no recuerdo, creo que la cuota impuesta a inmigrantes de la India en 1925 era 100. No conozco la cifra migratoria de indios inmigrantes en EEUU desde 1965, pero 100 probablemente representa los que entran cada media hora. En un principio, se admitían para beneficiar la economía del país, siendo que muchos son médicos, ingenieros, etc. La inmigración asiática de los 70 y 80 era en su mayoría de gente que tenía el nivel de clase alta o media alta en sus países de orígen y que prontamente recuperaron ese nivel en EEUU.
España y EEUU han visto un aumento en los últimos 20 años de inmigración latinoamericana para realizar trabajos a sueldos que el americano nativo no aceptaba porque el capital no estaba dispuesto a pagarles. Desde el punto de vista empresarial, es obvio que hacía falta cierta dosis de antirracismo y, a pesar de que muchos derechistas no lo quieren entender y la izquierda miente, de esa “forma diversa” los liberales de derechas somos los verdaderos creadores del “multiculturalismo” porque asumimos que no hay marcha atrás en la búsqueda de clientes internacionales y que sencillamente no podemos permitirnos, económicamente, discriminar como se hacía hace 100 años. Ya no es una estrategia que tenga ningún provecho económico.
¿Cómo lo hemos implementado?
Primero, no hay una sola empresa internacional que no tenga una oficina de RRHH dedicada a respetar las diferencias entre culturas. En segundo lugar, el multiculturalismo es una herramienta de legitimación porque lo importante realmente no es la desigualdad salarial, sino que ninguna cultura sea tratada visiblemente como “superior a otra”. Lo importante es seguir manteniendo las estructuras, los cimientos del capitalismo, de tal manera que hay que hacer sacrificios y abrirle la puerta a más personas, a más personas que puedan acceder a nuestros ámbitos e instituciones, con tal de que la estructura se mantenga en pie de alguna manera. Si hace falta facilitar que un negro se haga millonario, es preferible que en una calle vivan 5 familias millonarias de otras razas que sean productos del sistema capitalista, antes que 5 familias millonarias exclusivamente blancas, teniendo por debajo toda una población al borde de la revolución económica y la destrucción del sistema capitalista que defendemos.
Algunos a estas alturas deben estar histéricos. Tomad un vaso de agua antes de continuar o comentar. Veo mucho miedo en la derecha, pero pocas luces y menos aún sentido de dirigir las cosas y tomar las riendas de nuestras sociedades.
¿Qué es preferible para ti, compañero liberal? ¿Que los pobres ganen más dinero y los ricos menos? ¿O que haya más gente millonaria, que gane lo que quiera, siempre que abramos un poco más la puerta y permitamos ciertos porcentajes de millonarios negros, musulmanes, gays, etc? Son preguntas muy serias que afectan todo nuestro discurso. Desde mi punto de vista liberal-capitalista y conservador, el anti-racismo contemporáneo debe funcionar más bien para validar el capital e impedir que se use como resistencia o crítica contra nuestro sistema.
En la derecha liberal, algunas personas cometen el error de ver la celebración de nuestras diferencias como algo “negativo”, que solo fomenta una sociedad multicultural. Lo cierto es que no se dan cuenta de lo verdaderamente importante: es mucho más preferible tener una sociedad que “celebre” esas diferencias, antes que una sociedad revolucionaria que busque eliminarlas. Esto es algo que todo capitalista entiende, que toda persona que entiende el capitalismo tiene que defender. Hemos tenido que adaptarnos para que la “clase obrera” (para usar el término izquierdista) celebre ser lo que es, en vez de derribarlo y la única forma de hacerlo ha sido simplemente decir “vale, te respeto por ser obrero y negro, te respeto por ser homosexual, pero lo importante es que mañana aparezcas a las 8 en mi oficina y aceptes el sueldo que te daremos, del mercado. Yo te respetaré en lo “social”, mientras no busques fomentar una sociedad comunista o igualitarista en lo económico.
Por último, la derecha más tradicional debe darse cuenta que no existe ninguna conexión entre el hecho de que EEUU tenga un presidente de raza negra y los cimientos capitalistas. Es decir, que no ha tenido NINGÚN efecto negativamente visible o notable sobre aquellas cosas que debe valorar la derecha. A los hechos me remito: A los liberales solo nos debe interesar los hechos, los números crudos:
1. La economía de EEUU ha creado más empleos desde que Obama lleva en la Casa Blanca que todos los ocho años juntos de Bush.
2. Es cierto que nunca ha habido tanta gente recibiendo ciertas asistencias públicas, como el “welfare”, pero es surrealista pretender tener un país solamente de clase media alta. Mucha gente se equivoca cuando solo dice preocuparse por la “clase media”. Hoy en día, hasta los más socialistas dicen esto. Lo cierto es que para tener una sociedad dinámica, también hace falta gente POBRE.
3. El gasto público federal ha aumentado más rápidamente que la inflación, pero bastante menos que durante la presidencia de Bush.
4. Obama ha ordenado muchos más ataques con misiles drone en conflictos encubiertos de Pakistán y Yemen, siete veces más que Bush, para ser exactos.
5. La producción doméstica del petróleo se ha disparado; las importaciones han caído un 33%. La energía “verde” ha aumentado un 157%.
Esto no es un alegato a “favor” de Obama, sino a favor de la verdad, de los hechos. Es legítimo no estar a favor de la inmigración o de la sociedad multicultural, pero para oponerse a ello hay que saber con qué la vas a sustituir. ¿Qué ganaría el capitalismo sin estas cosas? ¿Qué beneficios obtendríamos? Pocos. La URSS era prácticamente 100% “blanca”, ¿acaso tener una raza única impide tener un sistema comunista? Yo diría más bien que puede facilitarlo. Insisto: Obama es negro, pero no ha habido ningún cambio sustancial en lo que interesa: los cimientos capitalistas de los Estados Unidos.
Ah, ¿y los impuestos?
Obama dijo en el 2008 que NO iba a subir los impuestos a nadie que ganara menos de $250.000 al año. Obama ha cumplido la promesa, con algunas excepciones que me parecen estupendas: ahora se cobra un 10% de impuestos a los salones para broncearse. A mí en lo personal me hubiese gustado un impuesto adicional sobre todas las bebidas azucaradas como la Coca-Cola, de un 5% y un impuesto adicional sobre las “chucherías” de niños, que tanto daño hacen. Tengo muy poco respeto por los padres que le dan gominolas y chicles a sus hijos.
En los años 2011 y 2012, Obama redujo el impuesto IRPF en materia de seguridad social. Este año, debido a un pacto con los republicanos del Congreso, el IRPF máximo subirá 4,6, a un máxim de 39,6% (MUCHO MENOS que TODO EL REINADO de Thatcher). Por cierto, el 39,6% fue el tope máximo en la época de Clinton, una de las épocas más capitalistas que tuvo EEUU.
El 39,6% se aplicará a familias que ganen más de $450.000 en total o un sueldo individual de 400.000 dólares.
Las personas con más de $250.000 en ingresos familiares (y solteros que ganen más de $200,000 anuales brutos) pagarán más impuestos, como por ejemplo un impuesto adicional del 3,8% sobre inversiones de capital, etc.
Volviendo al tema principal, para mantener nuestra sociedad libre y capitalista, es necesario tener una sociedad dividida en cuanto a ideologías, identidades y religiones. Los derechistas “identitarios” deben hacerme caso en esta cuestión también, porque jamás vamos a volver a los años 50, a un mundo totalmente “blanco”. La clave estará siempre en la libertad de asociación, siendo realistas con los tiempos que corren, dejando que más gente de distintas razas prueben el capital y sean ricos, pero de ninguna manera permitir jamás que el capital llegue a estar entre manos públicas. Dios nos libre.
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