Buenos días señores: ¿conocen ustedes a alguna persona de izquierdas? No me refiero a los detenidos por desórdenes públicos, desacato a la autoridad o a los viciosos que salen de botellón habitual por Madrid y nada más ver la policía arrojan ladrillos o salen despavoridos, dejando la ciudad como un estercolero igual que sus cerebros podridos. No, no. ¿Conocen ustedes a una persona que diga ser comunista o de izquierdas y antifascista? En realidad, esa persona es fascista. En España, al igual que en todos los países occidentales, hay mucho analfabetismo y debido a esa falta de cultura, la mayoría de las personas asocian a la derecha con los fascistas y el fascismo.
El componente socialista detrás del Nazismo y el fascismo se ignora: el Nazismo (Nacional Socialismo) sólo difiere del Socialismo Internacionalista en magnitud pero no deja de ser Estalinista y por supuesto que no es nada derechista, como los propios Nazis siempre se encargan de recordarnos. Todo socialismo, sea racialista o clasista, conlleva la ruina como cualquier persona con un mínimo de conocimientos históricos sabe. Si algún día un partido ridículo como Democracia Nacional, compuesto en gran medida por ex-miembros del PSOE y quitando al incauto de turno, de gente muy miserable, llegáse al poder, no necesitarían frenar la inmigración – España acabaría en bancarrota y nadie, blanco o marrón, se vendría a vivir aquí.
Sí, es cierto que la inmigración es un grave problema, como ya hemos denunciado muchísimas veces desde Liberalismo Democrático. Pero, no es menos cierto que la inmigración musulmana en particular es una catástrofe. Hay muchos inmigrantes, sobre todo los de países como Polonia, que se asimilan. Pero, los musulmanes, incluído los musulmanes de raza blanca, no lo han hecho ni lo podrán hacer salvo si el Islam se reforma desde dentro, cosa muy poco probable por culpa de los tontos que todavía creen en la Alianza De Civilizaciones.
Muchos ciudadanos más o menos decentes tienen la culpa del nacimiento de partidos como Democracia Nacional.
Paralizados por el relativismo, por miedo a ser considerados “racistas” y “cristianos” en una sociedad “tan progresista”, sólo hay un vacío ante cuestiones que preocupan a la gran mayoría de personas. Casi ninguna persona en su sano juicio me puede negar que les preocupa que en muchas zonas de Madrid los extranjeros parecemos nosotros. Ante tal silencio, muchos españoles, con o sin razón, se apuntan a movimientos neonazis. Muchos jóvenes de bien, sobre todo de clase media y media alta, se sienten abandonados por los partidos tipo PP o PSOE ya que se niegan a hablar de la cuestión racial o migratoria. Los neonazis gritan mientras nosotros susurramos preocupaciones parecidas, aunque tenemos otras soluciones y otros criterios, obviamente. Pero, la cuestión existe, la preocupación está ahí, es latente y no podemos ignorarla.
La verdad es que no entiendo el miedo que tantos socios del PSOE le tienen a partidos como Democracia Nacional. Comparto con ustedes algunas perlas de las propuestas que ofrece Democracia Nacional. Compárela a las del PSOE:
“Además de un bien público, el trabajo es un derecho de todos los españoles, y deber del estado proporcionarlo, así lo
contempla la constitución, y es injusto que se especule con su reparto y gestión. Pero de injusto pasa a inmoral cuando el
trabajo se convierte en explotación laboral, o lo que es lo mismo, en una nueva y refinada forma de esclavitud. El teórico
funcionamiento de una empresa de Trabajo Temporal (E.T.T.) es el de ser subsidiaria de otras empresas, es decir, las ETT’s
nacen para sustituir a los departamentos de selección de personal de las grandes empresas pero este servicio que realiza la
ETT no se le cobra sólo al empresario, sino que también se le pasa la factura al trabajador, algo que a todas luces es injusto,
además de estar sujeto al despido arbitrario y libre, de estar bajo la constante amenaza de aparecer en listas negras, la
precariedad laboral, la inestabilidad, la ausencia de vacaciones, los largos y costosos desplazamientos, los menos días
cotizados de los debidos, y muchas más humillaciones.”
¿En qué se distingue esta basura fascista de cualquier discurso marxista de los de Izquierda Unida?
Continuamos:
“También es cierto, que estos mismos talibanes del pensamiento liberal son los mismos que nos han estado intentando
inculcar por activa y por pasiva, que la mundialización y la internacionalización de los flujos de capital iba a ser la panacea
para todos nuestros males. Sin duda en éste último punto se equivocaron, y nosotros creemos que también se equivocan en
la primera de sus afirmaciones.
La búsqueda del pleno empleo de la población activa ha sido olvidada sistemáticamente por los sucesivos gobiernos bien de
izquierdas, bien de derechas. Como con frecuencia ha pasado en la historia de nuestra nación, se ha tendido a confundir lo
principal con lo accesorio, y se ha dado de lado lo principal (trabajo para todos) y se ha potenciado lo accesorio e incluso no
deseable, como han sido la especulación, el cumplimiento de objetivos imposibles marcados por entes supranacionales (los
criterios de convergencia de Maastrich), o la liberación de los mercados (que ha traído consigo la volatilidad de los puestos
de trabajo).
Desde DEMOCRACIA NACIONAL creemos que éste es un punto de máxima prioridad. No se pueden tolerar tasas de
desempleo como las que actualmente soportamos, y lo que es peor, no se debe consentir los usos y maneras que se están
empleando para la reducción de esta tasa por parte del Gobierno de turno, de cara a los compromisos europeos.”
¿En qué se distinguen aquí del socialista “progre” de turno que nos intenta dar lecciones de moral mientras se fuma el canuto en la plazuela?
Podría seguir citando más y más perlas pero mi estómago no aguanta más el socialismo que destilan.
Si usted es una persona de “izquierdas”, dígame exactamente qué es lo que defiende y pronto se le verá el plumero. Cualquier persona que no defienda el sistema liberal capitalista no es otra cosa que un fascista: toda política anticapitalista es fascista. Puede ser cierto que no todos los fascistas son socialistas: pero todos los socialistas sí son fascistas y todo español que vote a partidos como el PSOE o IU o DN, también es un fascista de tomo y lomo, aunque lo nieguen o no se den cuenta. Es nuestro deber, como jóvenes liberales, llamar las cosas por su nombre. Cada vez que nos presenten a un chico o chica de izquierdas, de esos con el trapo palestino, quitémonos los pelos de la lengua y le debemos decir: eres un fascista. ¿Me han entendido bien? Toda persona que nos diga que es de izquierdas debe saber que es un fascista y que no queremos fascistas en España.
Me extraña mucho que la juventud liberal no tome nota de estas cosas tan evidentes y denuncien a los comunistas por lo que son: fascistas. Yo, cuando veo un símbolo comunista me espanto por lo que representa. Para mí, no tiene ninguna diferencia con la esvástica neonazi. Hace un tiempo, me desilusionó mucho Arturo Pérez Reverte: ojo, nunca fue santo de mi devoción como dice el refrán católico, pero tras leer ésto que dijo, he perdido todo el respeto que le tenía (aunque no era mucho). Dijo lo siguiente:
“El nazismo es una cosa, y el comunismo otra muy distinta. Porque, pese a que ambos pretendían la desaparición violenta de la sociedad preexistente, y pese también a que eran sistemas totalitarios con partido único y aparato de Estado policial, las ideas que los inspiraron son muy diferentes: se llaman racismo, por un lado, y por el otro lucha de clases. O sea, montar un tinglado en torno a la antropometría y el Rh y el nosotros y ellos, de una parte; y de la otra, conseguir que los parias de la tierra dejen de morirse de hambre y que a los canallas que los explotan y sangran sin escrúpulo les vuelen por fin los huevos. No sé si captan el matiz. Porque eso, se pongan como se pongan los aficionados a los jueguecitos paralelos, no es lo mismo ni por el forro, pese a toda la desviación y la patología, y por mucho Stalin y Pol Pot que le echemos al asunto.”
Arturo Pérez Reverte demuestra su analfabetismo cuando afirma esas chorradas. ¡Como si fuese noble matar en el nombre de la igualdad!
Si ustedes buscan a los verdaderos antifascistas, aquí estamos, participando activamente en Liberalismo Democrático por un país mejor. Nuestro “credo” no es el fascismo – somos herederos del liberalismo. Los fascistas ya sabemos dónde están: en el PSOE, IU, y DN y en menor medida en el PP. Por ejemplo, Ruíz Gallardón. Los fascistas son los que, por ejemplo, aplauden las leyes contra el consumo de tabaco en propiedad privada como bares, porque ellos consideran que son lugares públicos. De hecho, legalmente y desgraciadamente, lo son: por eso un hostelero no puede elegir a quién servir o qué servir en su bar-cafetería. Espero, y dicho sea de paso, que cuando finalmente la fascista ministra de “Sanidad” imponga por las narices la ley antitabaco, tan ajena a las costumbres españolas, que ningún fumador pise un sólo bar si lo puede evitar. Servidor no es muy de bares, no me gusta el ambiente de barra, pero sí disfruto el café con el tabaco y el día que me lo prohiban, no iré jamás a un bar para desayunar. Soy positivo: me ahorro 1,20 € a diario. Cualquier ahorro siempre es bienvenido y también me ahorraré de ver ciertos tipos de personas que no me simpatizan. Los que amamos la libertad individual, porque somos liberales, deberíamos irnos planteando la oportunidad que nos brinda esta nueva ley antitabaco: podríamos ir haciendo como desde hace tiempo hacen los ingleses y algunos estadounidenses, hartos de las prohibiciones socialistas – fiestas/reuniones privadas, alquilando casas rurales por ejemplo o si tenemos espacio, en nuestro propio entorno residencial. Total, ahí se ahorrarían muchos problemas: menos peleas (los baretos nocturnos atraen peleas y gente muy mala), más libertad, y estaríamos con gente que nos cae bien en vez de compartir “zonas de ocio” con todo tipo de indeseable. He soltado esta parrafada que no tiene mucho que ver con mi entrada a modo de ejemplo de lo que debería hacer una persona que intenta luchar por sus libertades individuales. Desde luego que la prohibición antitabaco que se nos viene encima, con el aplauso de fascistas de toda condición, no es lo más importante pero sí es un ejemplo cotidiano. Por cierto, Doña Trini: históricamente, ya desde la época medieval se ha intentado varias veces erradicar el tabaco y jamás ha tenido éxito.
Termino con algunos apuntes básicos sobre lo que es el fascismo:
1. El fascismo exalta la tradición militarista y rechaza el pluralismo cultural o político. ¿Alguien negará que la URSS era un Estado totalmente militarizado? En España, durante casi todo el siglo XX, era obligatorio hacer el servicio militar (la “mili”) y Aznar nos salvó de esa aberración. Los soldados son necesarios, que nadie se confunda. Pero era injusto obligar a todo el mundo a ingresar en el servicio militar. No tengo nada en contra de las FFAA, ¡todo lo contrario, pues yo mismo he denunciado a la Chacón! Pero de la misma forma que no todos somos ni podemos ser soldadores, no todo el mundo nace para ser soldado de las FFAA. Nunca deberíamos exaltar la tradición militarista si somos liberales. ¿Me han entendido bien? No debemos exaltar la militarización de un país. Nunca, jamás.
2. Rechazo a la homosexualidad: Muchos equívocamente dicen que rechazar la homosexualidad es fascista. Es cierto que los movimientos fascistas, incluido el comunista, rechazaron la homosexualidad y la rechaza. Pero es mucho más complejo que eso – y creo que yo en esta bitácora ya he dejado clara cual es la postura liberal acerca de este tema. Esto es, ni adulación o defensores del “gaytrimonio” pero tampoco mandarlos a la hoguera. Me gustaba, sin que sirva de precedente, la política de Bill Clinton al respecto: “Don’t Ask, Don’t Tell” para las FFAA.
3. Anticapitalismo y antisemitismo: Los Fascistas asocian Capitalismo con Judaísmo, exactamente igual que los Comunistas – lo que pasa es que los Comunistas no dicen “judío” y se denominan anti-Sionistas. Es casi lo mismo.
El fascismo es la palabra que se utiliza para intentar esconder los pecados socialistas. 60 millones de personas fueron asesinadas en la antigua URSS en el nombre de la igualdad y el progreso, 50 millones en China y otros tanto millones bajo el Nazismo. ¡Entérate de una vez, Arturo Reverte!
4. El atletismo: no hay nada más fascista que un campo de fútbol desbordado de aficionados. Una vez más, pido que no se confundan mis lectores. Yo soy el primero que anima a los más jóvenes que me leen a que participen en algún tipo de actividad deportiva. La actividad deportiva a nivel personal e individual ayuda a mantener una juventud sana y ocupada. Si eres joven y me estás leyendo, te animo a que te apuntes a alguna actividad extraescolar ya sea la Esgrima, o algún otro deporte o ejercicio físico. Pero eso no tiene nada que ver con el movimiento de masas que vemos en un estadio de Fútbol. Donde más cala el fascismo de todo tipo es precisamente en esos estadios. ¿Se debería prohibir? No – pero yo abogaría por eliminar ministerios como el de Deporte y Cultura. Yo no necesito que una ministra florero nos diga qué es deportivo y cultural.
¿Somos conscientes de que somos liberales? ¿Denunciamos el fascismo cuando nos topamos con él? ¿Lo condenamos? ¿Lo apartamos de nuestra vida? Voy a terminar con una pequeña anécdota que me ha venido a la mente escribiendo hoy.
Todos los chicos que tuvimos la oportunidad de educarnos en un entorno colegial cristiano y privado tuvimos profesores muy estrictos. Por ejemplo, en mi clase de Cálculo, el profesor tenía un cartel en el aula que rezaba: “Silence Spoken Here” (aquí se habla silencio). La disciplina, muchas veces, era severa, y pobre del chico que se le olvidaba traer a clase sus deberes, debidamente redactados (y sin calculadoras). ¿Pero, qué pasaba cuando no estaba el profesor? Muchas maldades entre los chicos. Por ejemplo, en mi clase teníamos de compañero a un chico bastante gordo, que era objeto de mofas constantes y un día le robaron los deberes. Lógicamente, el profesor lo castigó y le dio una “detention” – de 1 hora. A lo que voy: que una de las grandes diferencias entre nuestros colegios y los colegios progres públicos de hoy en día es que a pesar de que nosotros teníamos unas normas muy estrictas, los profesores jamás intentaron convertirnos en “chicos buenos” porque en mi colegio se instruía, no se enseñaba – la educación personal era cosa de los padres o tutores y se suponía que eramos totalmente reprobables, malvados e incorregibles. Por eso, a pesar de la normativa, en ausencia de la autoridad, casi que nos comíamos unos a los otros y aprovechábamos cualquier ausencia del profesor (unos más que otros) para intentar saltarse la normativa. En gran medida, es una actitud liberal. No me refiero a incumplir la ley en vigencia sino en saber que existe una brecha enorme entre autoridad y súbdito y que no tenemos nada que ver en cuanto a intereses. Los fascistas, sin embargo, al ser totalitarios, pretenden formar a la persona en todos los aspectos que puedan ya sean morales, religiosos, y comportamientos. No les basta con aplicar una serie de normas porque lo que quieren es cambiar nuestra actitud.
No sé de ustedes, pero yo lo tengo claro: jamás cambiarán mi actitud ni mi desprecio hacia lo que yo considero injusto o absurdo. Y, a la más mínima oportunidad, si procede, debemos aprovecharnos de cualquier laguna que tenga alguna ley para intentar retrasarla o refinarla en los tribunales. Una cosa es cumplirla, y siempre debemos intentar cumplir con la ley, y otra cosa es mentalizarnos a que el fascismo/socialismo sea algo aceptable y/o tolerable. ¡Eso nunca!