SALUDOS DESDE VIRGINIA

Señores: Os saludo desde una zona rural en Virginia. Si sigues este blog desde hace muchos años, supongo que quizá te acordarás de ésta entrada, en la que escribí sobre mi visita a la capital de este estado, Richmond.

Bastantes cosas han cambiado para peor desde aquel año, pero sí que puedo confirmar que al menos la zona donde yo estoy le da mil vueltas en lo que se refiere a comportamientos sociales si la comparas con Nueva York. Y es que, aunque no lo dije previamente, tomé la decisión acertada de irme de Nueva York ciudad. No, no solo por la imparable y creciente inseguridad solamente (aunque, por supuesto yo no quiero vivir en una ciudad donde hay pseudo-fiscales como el imbécil Alvin Bragg, que pone en riesgo la vida de muchas personas, incluida la vida de personas negras y marrones…que él dice tanto amar. Las principales víctimas de la delincuencia son otras personas de color, pero, en fin, eso no computa en los terribles tiempos de irracionalidad y emocionalismo que estamos viviendo. La principal razón, en realidad, por la que decidí irme de NY se debe a factores tales como: carga impositiva (se pagan muchísimos impuestos a cambio de ABSOLUTAMENTE NADA), la densidad de población (cuanto más mayor te haces, más te molestan las personas alrededor), el hecho de que es una ciudad tremendamente sucia y cada vez más “tercermundista”, pero cobrando precios como si fuera Davos, y no me gusta estar siempre rodeado de rascacielos. Aunque yo tengo una casa de ladrillo antigua en Nueva York, lo que aquí se llama “brownstone” del siglo XIX con paredes durísimas de yeso que no se oye ningún ruido de nadie (ya no fabrican las casas con esa calidad tan perfecta y artística), lo cierto es que EEUU es demasiado grande como para limitarte a un sitio. Procedo a comentar algunas observaciones que voy haciendo en esta zona tan conocida en EEUU por sus tierras pastorales, su clima templado, sus viñedos, y su gente en general de orígenes anglosajones y algo adinerados (según zonas).

Me encuentro precisamente en el condado de Albemarle, cerca de la famosa universidad JEFFERSONIANA “University of Virginia” (UVA). Mucha gente detesta esta universidad porque dicen que es un foco de “pijos wasp adinerados”, y que no puede negar ni deshacerse de su legado confederado sudista. A mí, sin embargo, me encanta el ambiente porque no veo juventud toda pintada (mancillada, debo decir) de tatuajes, no hay grafiti en la ciudad, y puedo pegarle un tiro en la nuca a un agresor. Aquí las armas las puedes comprar de forma casi instantánea. En el condado donde vivo, se considera que es el condado de América más británico de todo EEUU, ya que el 98% de la población blanca traza sus orígenes a Inglaterra. El 2% restante acredita descendencia belga o francesa. Eso sí, el 30% del condado (limitado a determinadas zonas y barrios) es afroamericano, pero es una zona tremendamente segregada por clase y raza, como es natural. Aquí muy poca gente se mezcla con alguien diferente, y eso me parece normal. A los seres humanos nos gusta estar con gente que se parece a nosotros en costumbres y en orígenes más o menos. Citando a uno de los mejores personajes negros del siglo XX, Malcolm X, “la segregación es aquella práctica que se impone de forma forzosa a los individuos, pero la separación se hace de forma voluntaria entre dos iguales”. Y, efectivamente, eso es lo que se practica aquí, a pesar de ser una ciudad conocida por su elemento muy de izquierdas. En los últimos años, el Ayuntamiento se ha hecho muy de “izquierdas” (entendido como progre urbanita) debido a varios factores: 1) la presencia cada vez más notable de blancos adinerados del norte, que practican ese liberalismo de boca que ya todos conocemos  2) muchos universitarios que son de otros países (aunque UVA es abrumadoramente blanca) y 3) gente de dinero local que no quiere rollos con el tema de las estatuas, y prefieren lavarse las manos. No obstante, sea la ciudad liberal progresista, o de derechas, la separación entre razas es un hecho palpable. Yo nunca estaré a favor de la integración forzosa. Me parece una total falta de respeto que, por ejemplo, vengan blanquitos adinerados a intentar ser portavoces de los negros. Los negros saben hablar bien solitos, y no necesitan a estos hipócritas hablando en su nombre. Tuve ocasión el pasado domingo de visitar una iglesia negra para conocerlos, y dije exactamente esto. Varios señores me aplaudieron. Si eres blanco, no te metas donde nadie te llama. Eres parte del problema de la discriminación, ya que, con tu presencia, estás impidiendo que los negros desarrollen su pleno derecho a la autodeterminación REAL. Yo NO quiero integración; yo quiero LIBERACIÓN para los negros, de forma real. ¿Black Lives Matter? Jeje, bueno resulta que ahora hemos visto que es una organización criminal, y varios de sus líderes están siendo imputados por delitos graves de fraude. No hizo falta ser tan experto para saber que siempre se trató de un tinglado de trileros. ¿Ahora veis por qué dije aquí que yo apoyaba a BLM? Si es que…razón no me faltaba…si entiendes algo de ironía, claro.

Por aquí verás a muchos chavales con camisetas polo, zapatillas de cuero mocasín, suéteres de color pastel, rubios, repeinados y sin tatuajes, jugando al tenis, o sus padres van a “clubs” de golf. Muchos son miembros de hermandades, y eso molesta muchísimo a la progresía falsa imperante que piensa que todos los seres humanos debemos ir como ellos. Es decir, cubiertos de tatuajes, diciendo palabrotas, con un olor repugnante a chivo de granja descuidada o hachís. Menos mal que no todos somos así, y que todavía hay gente que entiende la vida de otra manera. Aquí, las iglesias protestantes “adineradas” se llenan los domingos: hay anglicanos, presbiterianos, bautistas, y “episcopalianos” super liberales, pero lo que más destaca efectivamente es la segregación económica y racial en las iglesias y en la vida social.

Estamos a unas dos horas (algo menos si no hay tráfico) de Washington D.C. en coche, y una de las cosas que más me están gustando de este condado es que está totalmente prohibido edificar nuevas viviendas en más del 70% del terreno, ya que está protegido como zona rural. Esto es, que no se puede ni tan siquiera tocar la tierra porque es una mezcla de parques estatales,  granjas privadas y zonas rurales con mansiones señoriales. Yo estoy justamente en las afueras de la Universidad de Virginia en una casa decimonónica del siglo XIX y el internet está bien aquí, pero hay que conectarse con satélite. Por las mañanas de frío hay niebla, aunque lo bueno es que aquí no hace el frío tan gélido del norte de EEUU. Es muy raro que caiga nieve, aunque el invierno es lo suficientemente frío como para necesitar calefacción durante enero y febrero. Esta es la tierra de Jefferson, Madison, y otros grandes e ilustres personajes blancos y protestantes de la historia de EEUU. Por eso, la zona ha sido foco de manifestaciones neonazis (aquí apenas hay neonazis, pero venían porque hasta hace poco tenían una estatua del General Lee en Charlottesville….aunque ya la han retirado. De hecho, la “élite” actual de Charlottesville es norteña millonaria de Nueva York, y otros sitios como Boston. Por eso la gente de aquí de toda la vida siente mucho desprecio hacia esa gente, porque en su mayoría, el “yanqui” del norte tiene el gran defecto (y esto lo reconozco porque soy puritano y entiendo de dónde procede) de ir por ahí imponiendo sus valores a los demás. El “yanqui” no puede negar su origen puritano, y de ahí lo “woke” y demás aberraciones que en realidad son una mutación de nuestro pensamiento puritano de siempre querer ir “mejorando” las cosas, a pesar de que no nos damos cuenta muchas veces que eso es imposible y CONTRAPRODUCENTE. Pero, tenemos esa vena impositiva y, como dicen aquí, “self-righteous”.

Todos los trabajadores aquí de limpieza y servicio doméstico son negros americanos. Por ejemplo, en mi casa son chicas negras de la tierra las que me sirven el desayuno. La ironía es que muchos hablan de “la emancipación” de los esclavos, y, sin embargo, nosotros en las plantaciones todavía seguimos dependiendo del trabajo de los negros. Mi personal de seguridad también son negros americanos. Aún así, no somos “colegas”. Reconocemos que somos diferentes, partimos de orígenes diferentes. No tiene nada de malo eso. Lejos de los mitos modernos, la propia Biblia distingue entre naciones y tribus.

Puedo decir muchísimo más sobre esta gran zona del país, pero tengo otros asuntos que atender.

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