Retiro de verano: una mansión decimonónica en la playa

Estimados señores lectores:  a partir de la semana que viene, como es habitual todos los veranos, embarco en un viaje un retiro veraniego atlántico. Normalmente, si el verano en la zona de Nueva York es muy caluroso, suelo ir a mi habitación privada en la Crane Estate (la mansión de la familia Crane en Nueva Inglaterra). Es una mansión y zona preciosa donde me quedo alejado de las personas y el entorno urbano. Me gusta siempre estar rodeado de gaviotas, aire de mar y gente educada (pero poca)…porque para mí, cuanto menos gente haya a mi alrededor, mejor. En el enlace, podéis ver de qué va la Crane Estate. Es una mansión del estilo gótico y me gusta mucho el entorno, porque me siento identificado con la paz, el orden y la tranquilidad de las normas impuestas.

Pero, este año iré a otra mansión de un amigo. Es una famosa mansión atlántica y construida en 1863 al estilo plantación del sur gentil de EEUU.  Está en el sur del estado de Nueva Jersey. No voy a decir todavía en qué pueblo ni cual es, por motivos de seguridad personal. Cuando ya esté allí, os comentaré sobre el sitio y pondré alguna que otra foto. Allí voy para “desconectar” de todo dentro de lo posible.  La mansión se construyó para una familia de mucho dinero protestante y se vendió en 1947 por una cifra obscenamente barata de 8.000 dólares. Hasta los años 90, pasó por varios dueños y entró en decadencia. En los años 90, varios accionistas (yo incluido) la compramos y rehabilitamos a su esplendor original. Nos gastamos un total de 8 millones de dólares, pero ha merecido la pena. El remate fue rehabilitado y cubierto del oro original de 1863, todos los jardines fueron arreglados y los jardines italianos restaurados. Dentro de la mansión, mantuvimos todos los elementos arquitectónicos originarios, los muebles, incluida los accesorios originales, los candelabros, las paredes, techos, suelos, escaleras, puertas y ventanas han sido restauradas también a su gloria decimonónica. El sótano es una mazmorra impresionante y tenemos viñedo.

De desayuno, se sirven tortitas con nata o «bacon», café o té, tostada de molde, galletas o cereal de avena. También se sirven, a opción, patatas al estilo casero. No se permite la entrada a niños menores de 12 años ni tampoco permitimos los escándalos en voz alta ni la música de ciertos tipo como el rock, hip hop o el jazz. Ya os iré contando más. Realmente pasarse el verano rodeado del sonido de gaviotas, pájaros, olas y tus libros te rejuvenece…yo al menos así lo veo.  

Todos los jardines son cuidados por un señor ya bastante mayor que se conoce como el “groundskeeper” (jardinero principal además de hombre de llaves). Dentro, hay relojes de caja, de finales del siglo XIX y ya que funciona como casa de huéspedes, hay desayunos y otros servicios de comida a petición del huésped. A menudo se celebran bodas, banquetes, y otros eventos. La “alta sociedad” protestante del siglo XIX congregaba allí. Llevaré varios libros y me pasaré el resto del verano allí. Uno de los libros que llevaré es el del Doctor Bañuelos sobre las razas de los españoles, recomendado previamente en este blog por el comentarista y jurista gallego don Joaquín.  

Tenemos otras normas que los accionistas hemos pactado para huéspedes: no se permite la entrada (ni la estancia posterior) a personas sucias que no se laven el cuerpo diariamente. La higiene es absolutamente importante para gente decente. No se permiten las palabrotas o comentarios soeces de nadie, y tampoco se permite el uso de habitaciones entre parejas no casadas del sexo opuesto. Nosotros pretendemos ser una casa ordenada, no un “motel” callejero ni tampoco una casa de citas. Si se pilla a cualquier persona infiltrando comportamientos indecentes,  acabarán en la calle sin tan siquiera un centavo rojo a su nombre.

La mansión se conoce como «la sureña en el norte», ya que, como he dicho, fue construida al estilo de las plantaciones del sur profundo de EEUU y los propietarios eran sureños conservadores protestantes. De niño, ya pasaba muchos veranos en la mansión y realmente forjó una parte de mi carácter el tener tanto terreno, tantas puertas mágicas con llave gótica y los sermones cada domingo hablando del ahorro, la disciplina, el vicio…al final, también somos productos de nuestra educación y entorno. Yo no puedo evitar ciertos «tics» de personalidad austera y ordenada. Cuando te dicen desde pequeño que eres depravado y maldito desde el minuto que fuiste concebido en el vientre de tu madre, pues ¿qué quieres que te diga? Deja huella. Ahora, me espera una excursión a mi infancia en esa mansión tan oscura y gótica pero rodeada de playa fría atlántica, viñedos y otros secretos que no cuento aquí porque solo los conozco yo y nunca podría traicionarme a mí mismo contando todo lo que sé.

4 comentarios

  1. Lujano · ·

    El artículo me ha dado algo de miedo. Siento una mezcla entre los encantador, lo misterioso y lo macabro todo a la vez.

    Dicho con todo respeto porque no es mi intención faltar ni levantar polémica donde no me llaman, la impresión que usted me da es la de un señor totalmente inaccesible y frío. Digo que esto es dicho con respeto porque también soy conocedor de lo que pasó en el Instituto Juan de Mariana y me creo su versión de los hechos tras haber tratado muchas veces con esa gente. Pero lo cortés no quita lo valiente y de usted siempre me dijeron eso que pese a cualquier diferencia ideológica que haya, también es una cuestión de personalidad. Usted es una persona que no encaja con lo normal y eso está bien, creo. Pero, mucha gente no lo acepta por eso. El IJM no era otra cosa que un club de amigos y usted amargó la cosa, no sé si a sabiendas o porque es simplemente su carácter siempre. Creo que para usted es aplicable una buena frase que se usa en inglés y que aprendí hace poco: ya no los fabrican como tú.

    Me gusta lo que dice de la depravación y como usted no tiene reparos en representar la fealdad que todos podemos llevar dentro. Pero, yo soy católico y de cultura castellana. Si algo puedo decir de vosotros es que sois capaces, habéis sido los más capaces de hasta asesinar a vuestras propias familias con tal de ser egoístas con el dinero.

    Yo he viajado a Inglaterra y a EEUU. Conozco perfectamente el tipo de mansiones que usted enlaza, si bien soy demasiado pobre como para poder hospedarme en ellas. En España no hay nada comparable, porque carecemos de ese elitismo característico de allí. Lo comprendo Alfred, usted dice que quiere estar alejado de la gente. Tengo solo 28 años, pero muchas veces voy sintiéndome igual si analizo el panorama actual. Nunca fui a la Crane Estate, pero qué preciosidad. Es realmente lo wasp como decis por esta web. Viene a la mente los desayunos en bandeja de plata y la poca condimentación de vuestra comida, todo austero pero elegante a la vez y super ordenado.

    Gracias por compartir. Algún día espero tener tanto dinero como para poder ser accionista de tal mansión.

  2. 1793 · ·

    Sin duda Alfred, es usted un tipo singular. Dicho en el mejor sentido de la expresión. Singular como aquello que se aleja de la norma estandarizada y del discurso banal dominante. Singular en su comportamiento e ideales. Es normal que en plena era de la vulgaridad más obscena, del populismo y de la demagogia, una persona que opta conscientemente por un claro elitismo aristocrático como forma de vida (lo que implica una ética propia y en relación con los otros, una norma en tiempos de anomia, y un rigor intelectual desusado), pueda parecer extraña o excéntrica. En un mundo vulgar la normalidad es parecerse a Pepito del tercero izquierda e imitar lo que hace la horda. Ya sabe que Pío Baroja decía que solo el perfecto estúpido es completamente normal. Quien opta por una vida esforzada intelectualmente, religiosa y apartada de la masa banal se enfrenta conscientemente a la incomprensión, la burla despiadada y quizá en ocasiones a la soledad. Pero da igual: es una opción libre, consciente y auténtica muy respetable, aunque naturalmente para aquellos que vivimos en un mundo distinto, como es mi caso, nos pueda sorprender. Creo que ante todo se debe entender. Además, como usted señala, cada uno es hijo de su ambiente y educación, y el puritanismo lo lleva usted, por decirlo así, en la sangre. El hombre para el puritanismo es depravado, malo y sucio. Su redención, relativa, porque el hombre esta condenado desde el principio, consiste en una vida esforzada, austera y ejemplar. El pecado nos envuelve y también anida en nuestro interior. El vicio. Este intenso pesimismo antropológico consecuencia de la creencia en una naturaleza caída en pecado puede ser desconcertante y hasta horrible para quien no forma parte de esta tradición cultural y religiosa. Sin embargo, estas creencias forjaron sociedades libres, con una importante aclaración: libres pero no libertinas o hedonistas; el hombre se somete a una intensa autodisciplina para domeñar su naturaleza corrupta y pecaminosa. Debe obrar bien, en un sentido de obediencia a un código moral sin excepciones, precisamente porque teme y advierte la presencia del mal. El rigor y la austeridad son el precio a pagar para mantener lejos el fantasma de los instintos y el desmadre, que impiden dominarse al hombre y en el fondo cualquier vida en comunidad. La palabra clave yo creo que es restricción. La naturaleza humana solo cambia para mal. El paraíso no es de este mundo. Dominemos lo peor de nosotros y vivamos, sino felices, al menos limpios y decentes. De ahí el carácter impávido, frío e inexorable que la imaginación se forja del puritano. El pecado original no se supera; se torea: esa es la vida moral, la única digna de ser vivida. Esta sentencia un tanto castiza resume la idea que tengo yo del puritanismo anglosajón.

    La deseo un buen verano en esa mansión gótica. Por lo que nos cuenta, es una reliquia del tiempo de la vieja aristocracia blanca, anglosajona y protestante. El sur en el norte, como usted indica. Modos y maneras de tiempos de Henry James. Elegancia. Civilización. Jardines. Paseos y lectura. Entre caballeros las palabrotas están prohibidas. Todo está medido, regulado y ordenado para evitar que la vulgaridad ambiente invada y arruine esa vida decente. Si encima le trae recuerdos infantiles, tanto mejor. Lo dicho: un saludo muy cordial y disfrute de su verano, que tanto me recuerda la Inglaterra victoriana.

  3. Lujano:

    Gracias por su comentario.

    Lamento que el articulo le haya dado «miedo». Mi intención no era asustar a nadie, pues para eso ya basta con mi existencia y no una casa particular.

    Ni soy «inaccesible», ni me considero una persona «fría». Soy una persona seria y racional (esa es mi intención al menos, y tengo convicciones muy fuertes sobre lo que es justo y lo que es inmoral). Si se refiere a que soy «disciplinado», quizá. No me gusta la indisciplina, ni la falta de respeto, ni los desórdenes públicos, ni lo soez, ni la vulgaridad que impera en nuestras sociedades occidentales desde los años 60 cuando se quitó el velo de austeridad y primaba el «todo vale», la generación del «yo primero», del «yo lo valgo porque sí y no tengo que justificarme a nadie». Pues efectivamente, rechazo esa sociedad hippie, egoísta, malnacida y tremendamente inmoral, egocéntrica y narcisista. Eso sin contar deudora…y no me refiero solo a la deuda por pecado. Ahora están recibiendo su merecido: más de la mitad no ha ahorrado nunca en su vida, sus hijos les abandonan y están muriendo solos como cualquier cucaracha patas arriba. La naturaleza no perdona al impío.

    Del IJM no pretendo hablar ahora mismo. Me siento sucio nada más mencionar ese nombre. La realidad es que yo les incomodé y no, no tiene nada que ver con mi «personalidad» sino con la verdad. Les incomodé porque hice preguntas incómodas que los demás también tenían (incluido el malvado hipócrita sinvergüenza DIAZ VILLANUEVA) pero que, por intereses de dinero (en España existe el fenómeno del estómago agradecido arrastrado y servil), no se atrevieron a preguntar por esos intereses. Les molestaba, además, que una persona independiente como yo, con una «fortuna capitalista» como ellos tanto defienden, realmente me haya ganado el dinero yo y lo haya producido yo, a diferencia de ellos que eran funcionarios. Yo era todo lo que ellos aspiraban a ser en sus sueños, pero además odiaban que yo no compartía sus doctrinas repugnantes del «mercao libre» y comercialismo sin control moral. Son hijos del diablo mismo, demonios sin remedio, depravados, mentirosos, manipuladores y solo merecen la justicia divina. Mire por ejemplo a Juan Ramón Rallo: un papista sinvergüenza que reconoció públicamente que yo era una «amenaza» para el grupo. Se hacen llamar liberales, pero no tienen ni pajolera idea del capital y nuestra misión social en el mundo. Ignoran la obra de Carnegie, Rockefeller y Ford, por ejemplo, hacia los pobres. ¿Qué se puede esperar de los «cosmopolitas» desarraigados? Su idea de capitalismo es la del templo de mercaderes que Cristo rechazó. A ratos, sentía ganas de coger a más de uno por el cuello y darles un tirón de orejas que jamás olvidaran, pero claro, con las leyes españolas y modernas de todos los países occidentales, yo sería el detenido, a pesar de que a diferencia de ellos, jamás le he robado a un pobre ni me he burlado de nadie que tenga menos que yo.

    Tema familias: No es que seamos capaces de asesinar a nadie, no. Es que, sin dinero, no hay nada. ¿De qué vale la vida si no tienes dinero para prestar con interés? Para un católico, Dios nos ha hecho para ser pobres, pero para una persona realmente libre, el dinero es la clave de la libertad. Sin dinero, no comes. ¿Tan difícil es entender esto para algunos? El dinero no hace la persona, ni la moral, pero el dinero es un instrumento que facilita la vida de todos. No tiene nada de pecaminoso si se usa adecuadamente y si procuramos que los que menos tengan, al menos tengan la OPORTUNIDAD de ganarlo. Algunos aspiran a tener una sociedad de mendigos y pobres, otros aspiramos a tener una sociedad de millonarios. ¿Ve la diferencia? Es obvio que no todo ser humano podrá ser millonario o billonario o incluso mucho menos probable «trillonario», pero sí es posible que el ser humano tenga más. Yo no concibo otra vida que no sea la de ganar dinero, lo siento. Tengo orígenes fenicios, valencianos, catalanes, gallegos, vascos…somos los más prósperos de España. Somos, de hecho, los «wasp» (sin ser tan rubios) de España. ¿Qué otra cosa podría ser yo, si no un señor que sabe de comercio?

    Somos ordenados, sí. Es una cuestión de confianza, crianza y herencia. Me enorgullece que jamás ha habido un solo escándalo moral ni financiero en mi familia, y así seguiremos. Yo creo que los hombres somos totalmente depravados, pero somos también capaces de grandes hazañas si nos solidarizamos en lo que compartimos en común. Por eso creo en las naciones, creo en la patria, creo en la raza, y creo en el esfuerzo colectivo si compartimos un origen común. Malditos sean quienes nos tachen de racistas, porque no hay gente más asquerosa, injusta, depravada y sucia que los autodenominados «ciudadanos del mundo».

    Sobre lo de tener dinero algún día, yo solo le puedo decir esto: produzca algo que no exista, pero que la gente quiera y esté dispuesta a pagar por ello. Esa es la clave de casi todo el capital.

    Bienvenido al blog.

  4. 1793:

    Como siempre, es ya mi costumbre ir agradeciendo sus comentarios interesantes.

    Desde muy joven, siempre se me ha considerado una persona rara. Todo ha sido accidental, creo, pero al final uno no puede evitar ser lo que es y mantener esas esencias.

    Sobre la normalidad: Es lo que tiene el «cosmopolitanismo». Europa lleva de capa caída desde 1945.

    1) Hoy los europedos están desarraigados y se creen miembros del «mundo», de la famosa «global village», aldea global. UN DESASTRE.

    2) El igualitarismo malentendido: la creciente eliminación de las jerarquías sociales se consuma gracias a la sociedad de consumo de masas y a la moderna publicidad que tiende a uniformar los gustos. También se produce en el ámbito moral, donde se pierde la noción de lo elevado y superior.

    3. La secularización: la pérdida de peso de los principios religiosos en la sociedad y la política se ha acelerado de forma vertiginosa en la última mitad de siglo, las iglesias han renunciado a ejercer su autoridad moral.

    4. El libertinaje sexual: la ruptura de los tabúes tradicionales no se acompaña necesariamente de una mayor actividad sexual (ahí están las estadísticas de los jóvenes), pero sí de una cultura de la gratificación inmediata que lo impregna todo y envicia las mentes.

    5. La falta de propósito histórico: las naciones europeas tuvieron en su momento un sentido de misión histórica. Hoy no hay ninguna empresa colectiva que vertebre la nación. Esta se reduce a la burocracia estatal, ocupada principalmente en promover las actividades económicas.

    ¿Cuál es la cura para todos estos males? Honestamente, hemos de prepararnos para lo peor: puede que no exista. Puede que la profecía de Spengler se haga realidad. Solo hay una forma de resistir: mantener los vínculos con el pasado y no olvidar lo que una vez fuimos.

    Prefiero la soledad, efectivamente, antes que el estar «mal acompañado».

    «El hombre para el puritanismo es depravado, malo y sucio. Su redención, relativa, porque el hombre esta condenado desde el principio, consiste en una vida esforzada, austera y ejemplar. El pecado nos envuelve y también anida en nuestro interior. El vicio. Este intenso pesimismo antropológico consecuencia de la creencia en una naturaleza caída en pecado puede ser desconcertante y hasta horrible para quien no forma parte de esta tradición cultural y religiosa. Sin embargo, estas creencias forjaron sociedades libres, con una importante aclaración: libres pero no libertinas o hedonistas; el hombre se somete a una intensa autodisciplina para domeñar su naturaleza corrupta y pecaminosa.»

    Correcto.

    Los americanos no eran idealistas utópicos que pensaban que sólo la razón podría lograr un mundo perfecto. No se sacaron sus teorías de la nada, ni diseñaron su sistema a partir de un tejido totalitario o sectario — la experiencia fue su guía. A diferencia de la Revolución Francesa en 1789 o la Revolución Rusa de 1917, la Revolución Americana fue, en palabras de Martín de Diamante, la revolución de las “expectativas austeras”. Y la sobriedad y el éxito de la fundación de Estados Unidos se debió en gran parte de las tradiciones liberales, que habían nacido en Gran Bretaña durante el pasado colonial reciente de Estados Unidos.

    Como mínimo, debemos recordar que el autogobierno democrático es una planta de crecimiento lento. Para el gobierno la libertad de prosperar, sus instituciones no puede, como Bryce dijo, se plantarán “en el suelo no preparado para ellos, ya sea por la educación en los principios prácticos o por los hábitos del gobierno constitucional.”

    Los fundadores de EEUU insistieron que un gobierno tiene que encajar con el genio del pueblo. Desatendidos, los regímenes democráticos pueden degenerar en tiranías no menos desagradables que las que pretendieron derrocar. La tiranía de una mayoría sigue siendo tiranía.

    No puede haber libertad sin orden. No puede haber orden sin autoridad, y la autoridad que sea impotente o cobarde ante la intimidación, el crimen y la violencia, no puede soportarse. El imperio de la ley es lo único que se interpone entre la civilización y la barbarie, porque, como dijo Locke, “donde no hay ley, no hay libertad.” Lo más importante, el propósito de la ley no es disminuir, sino ampliar la libertad. Tal vez Thomas Hobbes lo dijo mejor: “[E] l uso de las leyes… No es obligar a las personas contra todas las acciones voluntarias, pero existen para dirigir y mantener en movimiento ese tipo de concurrencia, que no hagan daño por sus propios deseos impetuosos, temeridad o imprudencia, es como los bolardos que nos mantienen en linea entre coche y peatón. .

    La idea de la igualdad sufre tanto potencial para la degeneración como la de la libertad. Como la libertad puede degenerar en la anarquía, la igualdad puede degenerar en un nuevo tipo de despotismo democrático. La igualdad, bien entendida, no significa que los hombres son iguales en todos los aspectos. Sólo significa que son iguales en su derecho a ser libre, y disfrutar de todos los derechos que les otorga “las leyes de la naturaleza y del Dios de la naturaleza”. Esta noción de igualdad reconoce y acepta que habrá diferencias – a menudo las diferencias evidentes – entre los hombres cuando se trata de habilidades, la verdadera igualdad puede producir desigualdades de riqueza y posición en la vida.

    También en nombre de la igualdad, se nos dice que no puede haber diferencias entre las culturas, todas son iguales. Pero, como recuerdo de Orwell, “todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”. Entonces se nos enseña por lo políticamente correcto que la civilización occidental es la peor, una colección de ideas que se han impuesto al mundo por los que nuestros grandes pensadores ahora son rechazados como “hombres blancos muertos” o como dicen en las universidades progres de los EEUU: “dead white men”. Bueno, yo, por mi parte, como un hombre blanco muy vivo, pienso que muchos de los hombres blancos muertos – e incluso algunos que no están tan muertos – han contribuido enormemente a la civilización y que son dignos de nuestra más alta estima. Un liberal JAMÁS debería pedir perdón por ser lo que es.

    «La deseo un buen verano en esa mansión gótica. Por lo que nos cuenta, es una reliquia del tiempo de la vieja aristocracia blanca, anglosajona y protestante. El sur en el norte, como usted indica. Modos y maneras de tiempos de Henry James. Elegancia. Civilización. Jardines. Paseos y lectura. Entre caballeros las palabrotas están prohibidas. Todo está medido, regulado y ordenado para evitar que la vulgaridad ambiente invada y arruine esa vida decente. Si encima le trae recuerdos infantiles, tanto mejor. Lo dicho: un saludo muy cordial y disfrute de su verano, que tanto me recuerda la Inglaterra victoriana.»

    Gracias. Hoy mismo me han llamado correctamente para concretar mi estancia y confirmar mi aceptación de las normas. Pretendo terminar este verano con estílo, entre gente de muchísima confianza. Como le dije a mis alumnos negros, el verano mío será «very white, but socially minded!»

    Le deseo un buen verano para usted también.

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