Unos apuntes breves sobre la música que escucho

Como es bien conocido entre algunos, tengo unos criterios muy estrictos sobre lo que considero música aceptable para el hogar y la vida personal. La música contemporánea actual, si es que le podemos llamar música (y no voy a entrar en ese debate, porque no soy un experto de la música como para comentar con criterios educados sobre qué constituye música o no, ni tampoco quiero sonar como una persona trasnochada que no se entera de nada). En esta entrada, me limitaré a decir lo que sí me gusta escuchar.

Generalmente hablando, me gustan (no en este orden particular, solo escribo las cosas que primero me vienen a la mente):

las zarzuelas, la música clásica de piano, el violín, cualquier obra de los compositores españoles Albéniz, Manuel de Falla, Enrique Granados, o Gaspar Cassadó. Como ya dije en una ocasión anterior hace unos meses, una de mis composiciones favoritas es la de Manuel de Falla, Noches en los Jardines de España. Lo que más me gusta de esa composición es precisamente lo que comentó Joaquín Turina: es una obra trágica, triste expresada en un drama íntimo y apasionado. ¿Qué mejor forma de realmente describir a un español en su psicología que eso? España, en el fondo, españoles de bien…un pueblo algo triste y melancólico (sin llegar a los niveles portugueses).

En general, no me identifico con la música del “rock and roll” (no me llega al alma, es más, la rechazo y todo lo que conlleva en cuanto a permisividad, tonos estridentes y estílos de vida). Yo no me atrevo a quitarle mérito a nadie, sólo, repito, escribo lo que pienso. Tampoco me gusta el “jazz”. De hecho, hasta los años 30, varios maestros criticaron con dureza la música decadente del jazz (incluido no pocos autores de izquierdas, así que por favor, cuidado con los comentarios). El famoso filósofo izquierdista Adorno, por ejemplo, detestaba el jazz por su decadencia. En la Union Soviética también se llegó a prohibir la música rock and roll.

Me gusta el nacionalismo musical de Falla. Falla produce en su música de los jardines, el romanticismo mágico de esa Andalucía tan preciosa, pero a la vez tan poco “europea”. Falla templa esos aspectos con el estílo algo más francés de algunos instrumentos.

Si hablamos de algo más moderno, no me desagrada la música electrónica (sin vocales normalmente). A finales de los 90 y principios del siglo XXI, había una música trance de calidad y sin ser comercial como el capitalismo convierte todo. El grupo musical alemán (ya más antiguo) Kraftwerk también me viene a la mente. Boards of Canada también considero que tienen música aceptable.

Escucho música medieval española (y europea en general) y renacentista tambíen.

Si podemos hablar de una “psicología”, los mediterráneos (bueno, diré más bien Atlanto-Mediterráneos) somos esquizotímicos. En la historia y civilización de España, particularmente la España del norte (oeste y este en Cataluña) existen ejemplos notables de ese rasgo casi “triste”. Lo solemne, lo aristocrático y ceremonial…a pesar de que odio a los jesuitas, la orden jesuita satánica no surge en un país que toma las cosas a la ligera. No nace en Italia o ni siquiera incluso en la positivista Francia y ni siquiera en los campos de Baviera. NO. Sólo un país con un fuerte componente esquizotímico como España puede crear una orden como la de los jesuitas o fanatismo macabro (la Inquisición). Ningún país del entorno del sur de Europa ha sido tan esquizotímico como España. Un país que, además, junto con Inglaterra únicamente, pudo aplastar a medio mundo en un imperio (que ciertamente decayó rápidamente, porque es nuestra personalidad también como nación tener episodios de euforia y gran genio, seguido de un largo periodo de tristeza y derrotismo). Esa sensación de frialdad en la organización compaginada con cierto misticismo escapista personal, es algo que sí comparte España en común con las razas del norte de Europa. La diferencia es que el entorno cultural español no permite tanto escapismo y entonces se ha gestado desde siempre cierta tendencia al borreguismo (para los que no tienen otro remedio). Comento todo esto porque creo que la música que nos guste es un reflejo de nuestra psicología. España NO ES la caótica Italia, como tampoco se puede comparar al desastre griego. En el sur de Europa, España es la potencia más seria que existe. De hecho, había un alemán cuyo nombre no recuerdo que decía que España era “la Alemania del sur de Europa”.

Para mí, la música debe invocar idealismo y ayudar a pensar en algo abstracto. Claro, esto es subjetivo según la personalidad.

Sin extenderme más por escrito, simplemente colgaré algunos vídeos de música que me parece aceptable y de calidad. No es una lista completa, porque hay miles y miles de ejemplos que podría dar. Son los ejemplos que me han venido a la mente ahora. Incluyo al final el Codex Calixtinus – Dum esset Salvator in monte, que fue cantada en el entierro del Rey Fernando de Leon y Galicia, en la Catedral de Santiago de Compostela, año 1188.

Buen domingo.

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20 comentarios

  1. Cualquiera · ·

    Nunca había pensado en los españoles de la forma en que los describe. En Colombia la música hecha en la región andina es descrita como melancólica, yo suponía que esto se debía al aire melancólico que tiene el indio derrotado, pero también se suele decir que tiene influencia española, por lo cual esta podría ser la fuente del aire que toma la música.

    Dejo un vídeo de un músico que dicen que es muy bueno, a mi lo que el toca y ese tipo de música en general no me entra.

  2. Cualquiera:

    No me sorprende lo que comenta. Normalmente, la imagen que se quiere dar de los españoles es que es un pueblo alegre y semejante al italiano. Pero eso es falso en gran parte del país. De hecho, España sí tiene un trozo de esa Italia alegre y mediterránea en la peninsula: Valencia.

    Pero ni Castilla (verdadero corazón de los hispánico) ni el País Vasco, ni Galicia…ni siquiera la Andalucía mora es tan “alegre” como algunos piensan. De hecho, el flamenco, que siempre es andaluz, es bastante melancólico si lo escucha. El indio americano también tiene cierto rasgo de pesimismo, tristeza. No ya solamente por la derrota en la conquista, sino es algo anterior.

    Muchos géneros musicales hispanoamericanos son igualmente tristes, debido a esa fusión entre lo indígena y lo español (pueblos tristes a su manera…los españoles son algo tristes pero estoicos, mientras que los indígenas son mas dados a la depresión clínica y suicida). Por lo menos, en el caso de las naciones indígenas de Norteamérica. No conozco muy bien a los pueblos indios del sur de las Américas.

    Buen vídeo. Por supuesto que se nota la influencia española media triste.

    Otro género parecido (en lo de melancólico) es la TROVA cubana (ahora la nueva trova, politizada, pero es triste). Yo es que me identifico más con la introspección, la autocrítica…la soledad. No entiendo las grandes aglomeraciones ni la felicidad fingida. Una persona que realmente piensa y ve lo que hay en el mundo no puede estar feliz de forma permanente.

    Ejemplos abundan en las Américas hispanas: Daniel Magal el cantautor argentino, la letra de sus canciones oscilan entre lo “romántico” y lo triste, como en su famosa canción “Cara de Gitana”, una de las canciones número 1 en el mundo hispanohablante a principios de los años 80. Claro, con la globalización maldita, los hispanos olvidan sus verdaderos orígenes y piensan que el reguetón es suyo y otras degeneraciones extranjerizantes y AJENAS a la cultura.

  3. Si viaja usted algún día a España, verá en la Castilla profunda un personaje totalmente diferente a la imagen del italiano mediterráneo parlanchín tan típico. El castellano, el español “recio” de montaña, es seco, de pocas palabras, muy serio y áspero en la forma de expresarse. No se expresan con palabras poéticas ni mucho verbo.

    “Un café, por favor”.

    El castellano: “No son horas, lo siento”. PUNTO PELOTA.

    Nada de “ayy lo siento, ahora no tenemos café pero si quiere, se lo preparamos y usted tranquilo, mire siéntese allí y se lo preparamos”.

    NO. En esa España recia, NO ES NO y SÍ es SÍ.

    “Perdón, la calle mayor?”

    El castellano: sí, coja usted y gire allí a la derecha”. PUNTO. Nada de “ayy mire le llevo, ¿¿de dónde es usted??” NO NO NO.

    Entras a un bar sin dar los buenos días: “oiga, ¿buenos días, no”? Se lo dicen así cortante a la cara.

    Puedo seguir dando ejemplos, pero creo que se entiende. Los españoles somos un pueblo bastante cortante a la hora de hablar, tajante y es una tierra de extremos (en eso se parece a Norteamérica). En España lo de “negociar” no se da muy bien….la gente se cree muy diosa de sus principios y es bastante orgullosa como para negociar con desconocidos. No, no somos como los italianos.

    Hace años, un estadounidense me dijo sobre Madrid, “Madrid is tough, man!” (Madrid es dura!) en su gente, forma de ser, etc. Yo le dije “sí, bastante…se parece a Nueva York”. No le quedó más remedio que pensar en la gente de NY y darme la razón.

  4. Alexander · ·

    Por desgracia yo no tengo un género musical preferido; es más, apenas conozco lo de géneros musicales. Cada vez que encuentro alguna canción que me gusta, busco el autor, y escucho otras músicas compuestas por él., sólo para darme cuenta de que la primera música que escuché era la única que me gustaba 🙂

    Es por eso que, con la llegada de youtube, escucho música aleatoria, aunque es tedioso escuchar como 3 horas de música para encontrar una música de tres minutos que me guste. Lo ideal sería encontrar un patrón común en todas ellas para que el tiempo de búsqueda se reduzca considerablemente.

    Saludos.

  5. 1793 · ·

    Saludos cordiales a todos.

    Sin ser un melómano, me gusta de vez en cuando escuchar algo de música. No sé si los gustos musicales dependen de la situación psicológica del momento (si estoy triste, música triste; si estoy alegre, música dicharachera; o al revés: voy a escuchar una zarzuela ver si me levanta el ánimo), o si más bien contribuyen a despertar un recuerdo latente, un algo que estaba enterrado en el subconsciente: escuchar una balada triste irlandesa o el gemido de un acordeón te llena de melancolía, aunque seas de natural alegre, y puedes acabar asociando esa tristeza con algún suceso del pasado, un paisaje, una película etc. En fin, que nuestros gustos musicales dependen de una elección consciente, sí, pero a veces también la música aviva los rescoldos del inconsciente, nos trae a la memoria cosas y personas que creíamos olvidadas, o sencillamente nos deja un gusto en la memoria que no sabemos asociar a nada en concreto, pero que estaba ahí enterrado, y la música lo revivió.

    La música entra por los oídos y no es necesario racionalizar nada para disfrutar con ella. No es necesario entenderla. En cierta medida, la música queda cerca de la poesía, con sus evocaciones de estados de ánimo latentes, su anti-racionalismo y su sentimentalismo. La música, como la poesía, se siente más que se piensa. Es casi como una droga contra el frío intelecto, que disecciona, analiza, racionaliza y establece categorías y apartados para comprender los problemas, para dominarlos. La música o la poesía, en cambio, te domina a ti, te puede sumir en una especie de éxtasis religioso, te pone en contacto con presuntas “esencias”, el misterio etc. En realidad, poesía, religión y música están íntimamente entrelazadas y cuando se cantan en común crean sentimientos colectivos de identidad muy fuertes.

    Es interesante que pueblos sentimentales y románticos como los rusos y los alemanes tengan tan buenos músicos. En cambio, los ingleses, pragmáticos y realistas, son relativamente poco musicales.

    Los españoles tenemos buenos músicos. Tienen ustedes razón cuando hablan de la tristeza y melancolía de lo característico español. Castilla es triste, con sus campos áridos, sin gente, sin pueblos, y sus habitantes avellanados, parcos en palabras, secos, sarmentosos y serios. Es gente que parece hecha de adobe, poco imaginativa y con una orla de tristeza que los envuelve. Esto se ve muy bien en los pueblos. El paisaje castellano es decadente, triste y de inicio o fin del mundo. Una estepa árida, un manojo de olmos se divisan al lado de un regato seco y al fondo una ruina. Los andaluces son más alegres, pero los quejidos y ayes del cante jondo ahí están. Son las baladas populares de un pueblo muy antiguo, meridional, que ha sufrido mucho, y el alma colectiva se queja a través de esos quejidos roncos o agudos. Los vascos son tristes. Los gallegos, celtas, con una punta de escepticismo y moderación muy inglesa. Son como los portugueses, también melancólicos, escépticos y anglófilos.

    Tiene usted razón Alfred, los valencianos y levantinos en general son los mediterráneos más característicos de España, así como los catalanes. Son los más cercano a los italianos entre los españoles. Un gallego, un vasco, un castellano o un asturiano no se parecen en nada a los italianos.

  6. Alexander:

    “sólo para darme cuenta de que la primera música que escuché era la única que me gustaba”

    No es tan inusual como pueda parecer. Hay gente que incluso compra un disco entero y solo le gusta una canción.

    “Lo ideal sería encontrar un patrón común en todas ellas para que el tiempo de búsqueda se reduzca considerablemente.”

    ¿Quizá podrías desarrollar algún programa informático que pueda detectar algún patrón? Solo una sugerencia.

    Por la música que has dado como ejemplo, detecto cierto “triunfalismo”, ¿correcto?

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    1793:

    “En fin, que nuestros gustos musicales dependen de una elección consciente, sí, pero a veces también la música aviva los rescoldos del inconsciente, nos trae a la memoria cosas y personas que creíamos olvidadas, o sencillamente nos deja un gusto en la memoria que no sabemos asociar a nada en concreto, pero que estaba ahí enterrado, y la música lo revivió.”

    Sí, creo que para muchos es un acto consciente de nostalgia, según lo que se elija claro y el por qué se elige. Sin embargo, no viví el siglo XVIII, pero me gusta la música de ese siglo, generalmente hablando o incluso música anterior.

    “La música entra por los oídos y no es necesario racionalizar nada para disfrutar con ella. No es necesario entenderla. En cierta medida, la música queda cerca de la poesía, con sus evocaciones de estados de ánimo latentes, su anti-racionalismo y su sentimentalismo.”

    ¿No es posible tener música racional?

    “La música, como la poesía, se siente más que se piensa. Es casi como una droga contra el frío intelecto, que disecciona, analiza, racionaliza y establece categorías y apartados para comprender los problemas, para dominarlos.”

    ¿Y si la música en un caso fuese el resultado, la producción, que siga algún esquema matemático?

    “La música o la poesía, en cambio, te domina a ti, te puede sumir en una especie de éxtasis religioso, te pone en contacto con presuntas “esencias”, el misterio etc. En realidad, poesía, religión y música están íntimamente entrelazadas y cuando se cantan en común crean sentimientos colectivos de identidad muy fuertes.”

    Esto es muy cierto, pero sólo si ya de por sí puedes identificarte con la música en cuestión o el texto. Quizá sea mi manera, pero a mí en lo personal, por mucho que me lean una poesía sentimental o nacionalista china, no voy a sentirlo.

    “Es interesante que pueblos sentimentales y románticos como los rusos y los alemanes tengan tan buenos músicos. En cambio, los ingleses, pragmáticos y realistas, son relativamente poco musicales.”

    Y poco artistas también. Me alegro que usted se de cuenta que en realidad, lejos de la imagen equivocada de algunos, los alemanes han sido bastante románticos y sentimentales en sus obras. Los ingleses han dado buenos músicos, no obstante…pero han sido etapas muy específicas: Purcell o mucho más tarde, Lloyd Webber. Pero efectivamente, Inglaterra siempre fue conocida por su comercio, su pragmatismo (jugar a los dos bandos si conviene), y MUY alejada de cualquier fanatismo a nivel de estado…de hecho, en Inglaterra jamás jamás se ha endiosado mucho a ningún monarca, como sí ocurría en el continente europeo hasta hace no muy poco. Si algo caracteriza al inglés es precisamente su fuerte sentido irónico y de autocrítica (cuando no autoodio…fruto de ese protestantismo puritano, también producto inglés).

    Comparto sus observaciones sobre Castilla, la verdadera Castilla. Todos los observadores de verdad que han viajado a sitios como Segovia y otros campos, SIEMPRE me comentan lo “triste” y “deprimido” que se ve todo. Una compañera de facultad nunca se olvida comentármelo cada vez que puede: “me encantó España…pero esa Segovia, aunque bonita…qué triste me sentí, qué abandonado todo y qué gente más seca!” España ha sido un pueblo muy sufrido, ciertamente. Fruto de siglos de pobreza, abusos del poder y analfabetismo.

    Sí, los más parecidos a los ingleses son gallegos. Tanto es así que cuando hicieron aquí un estudio del censo, los españoles que más emigran a Miami son de Madrid (fuera de Madrid, Miami es la ciudad de las Américas con la cifra más alta de madrileños). Sin embargo, los gallegos se quedaron todos en la zona de Nueva York, Boston y Londres. Hay gallegos en Miami, pero no como madrileños (estos últimos mucho más hispánicos y compatibles con la mentalidad de Miami).

    Y en cuanto a levantinos, sí. No es casualidad tampoco que los italianos ADORAN Valencia. No sé si sabía usted eso, pero la mayoría de los italianos residentes en España optan por Valencia. Existe verdadero lazo entre Italia y Valencia (normal, porque además históricamente el Levante miraba más hacia Baleares e Italia). ¡Hasta la comida es más compatible con la italiana! Fíjese: si conoce algo de la gastronomía española, los “macarrones” JAMÁS fueron parte de la comida española tradicional. Conozco gente de las Américas antiguas y me comentan como incluso la pasta daba asco al español tradicional, pues veían el espagueti como harina cubierta de tomate. Sin embargo, la comida valenciana como la fideuá (aunque es un invento más reciente) es mucho más tirando a lo mediterráneo, así como la paella (como un risotto), las berenjenas rellenas, los campos de oliva…en fin, mucho más “italiano” todo, sin entrar tampoco en la provocación de la corrupción famosa de la zona y los “negocios”. El idioma catalan y valenciano además comparten varias cosas con el italiano.

  7. 1793 · ·

    Alfred:

    ¿No es posible tener música racional?

    Ya sabe cómo definía Ortega y Gasset la poesía: el álgebra superior de las metáforas. De la música igual se podría decir algo parecido: el álgebra superior de los sonidos. En ambos casos, música y poesía, su elaboración es de una precisión matemática: rima, armonía, melodía, métrica. Pero el producto resultante tiene que atacar a los sentimientos más que al intelecto. ¡Cuántas veces se oye: voy a escuchar un poco de música que quiero descansar, relajarme, olvidarme de este lío etc! Vamos a parar de pensar, de darle vueltas a los problemas. Flotemos un poco en un limbo irreal de sonidos etéreos e invisibles, acariciadores. Un mundo evocador o revelador, algo misterioso, que te lleva consigo, como el mar, si te dejas, que te va durmiendo, mitigando la conciencia y finalmente te sumerge en las tinieblas del nirvana. Descansar.

    Con la poesía pasa algo parecido. Recuerdo que en una ocasión asistí por compromiso a un recital poético. La gente cerraba los ojos, movía lentamente la cabeza, las manos, los labios, estaban como en el cielo, arrullados por las musas. Realmente, me pareció un espectáculo patético, porque a mi entender los poemas eran bastante malos y no merecían en absoluto semejante entrega del respetable. Me quedé de piedra viendo a la gente actuar (?) de una manera tan afectadamente “profunda.” En fin: música, canto, poesía, lo sagrado, lo celestial etc etc. Los viejos griegos entendían esto bastante bien, con su tragedia que mezclaba el canto, la música, el teatro y la religión. Y los alemanes, pueblo lógico por excelencia y a la vez soñador, quizá heredero espiritual de los griegos, también. Pienso en Wagner.

    Tiene usted razón Alfred: como no coincidas espiritualmente con esos estados de ánimo o esos sentimientos, si no hay afinidad o se suscita una afinidad, no hay nada que hacer. No se siente nada. No te arrastra. Es lo que me pasó en ese recital de marras. Me quedé mirando para la gente, en vez de escuchar los poemas. Ver a la gente con los ojos cerrados y la boca semiabierta, como embobada, era el verdadero espectáculo je je.

    La amiga que me llevó al recital me preguntó al salir: ¿te gustó? Respuesta: los poemas no. Ay hijo, qué prosaico eres, con esa actitud no podrás entrar nunca dentro del círculo mágico de la poesía. Una chica muy espiritual, como ve. Utilizó exactamente esa palabra de corte wagneriano: círculo mágico.

    Es verdad: lo ingleses son extremadamente realistas, con mucho sentido de la medida y verdadero horror a las grandes generalizaciones, abstracciones o palabrería. Hasta su filosofía es básicamente un conjunto de reglas para garantizar una convivencia razonable al amparo de la ley y dentro de una moralidad burguesa muy convencional. No admiten ni siquiera el racionalismo francés por excesivamente generalizador y abstracto, inconcreto, abusivo, no ajustado a la realidad. Lo de ellos es el liberalismo, el empirismo, el utilitarismo-pragmatismo y el positivismo lógico. Precisión. Claridad. Aplicar reglas del mundo mercantil y de los negocios a la política, la moral y por supuesto la vida privada. Alguien dijo: para los ingleses, el máximo ideal es no tener ideales o tenerlos de andar por casa, como sus animales domésticos, sus casitas con techos de paja y sus jardines para muñecas. Todo tranquilo, todo previsible, todo en orden. Convivir dentro de la ley. Cada uno en su lugar: clasismo. Aceptar la realidad como algo dado, heredado e incontrovertible. La realidad se justifica por sí misma porque es real, se acepta por puro sentido común. Los cambios con cuentagotas. La experiencia, lo primero. Las tradiciones, costumbres y prejuicios forman parte de esa realidad heredada que se debe preservar. Cambian, pero sin prisas. Hasta la religión de los ingleses es más un culto cívico que otra cosa. El anglicanismo es la menos protestante de las iglesias reformadas. Y la más subordinada a la corona (la reina es cabeza del anglicanismo) y las autoridades civiles. La monarquía es lo mejor. Es otra tradición heredada, compatible con el liberalismo y luego la democracia, y que tiene esa dimensión kitsch-ridícula que gusta a los ingleses (que tienen una vena grotesca muy fuerte). Hay que reconocer que esa manera de ver las cosas de frente pero con una sonrisa irónica y tolerante lleva a los ingleses al sentido del humor. Common sense, humour sense.

    “Ironía, autocrítica.” Exacto. Nada de endiosar a los reyes. Eso mismo. Como aquí, Alfred. Ya ve lo del “demérito.” Era el rey que no nos merecíamos, decían. Acertaban, pero por una carambola irónica muy inglesa ja ja.

    A pesar de que a los españoles no nos han parado de hacer la puñeta, los ingleses me caen bien. En el fondo, les admiro. Siempre acaban a flote. Como buenos insulares.

    Sí, Castilla es triste y está abandonada (por la gente, que se va, y por la historia que pasó por allí y no volvió, rociando de maravillas sus páramos). Tiene un gran encanto, pero es un encanto melancólico, que tan bien han sabido reflejar los maestros Miguel Delibes y Antonio Machado.

    Galicia es la más inglesa de las tierras de España. Ciertos prehistoriadores dicen que los primeros habitantes de las islas británicas venían del noroeste peninsular. No me extraña ja ja. Gallegos primigenios. La misma ironía, el mismo escepticismo, el mismo conservadurismo. Retranca. Pequeños propietarios, pero propietarios. Nada de cambios. Y una gran desconfianza. Recuerdo que en cierta ocasión estábamos un amigo gallego y un servidor esperando para entrar en una clase. Habíamos llegado demasiado pronto y no había nadie. Solos los dos. Ni un ruido. Y se me ocurre decirle, por decir algo, sin pensar: me parece que estamos solos. Respuesta: PUEDE. Ahí queda eso, “puede.” No se veía a nadie, pero afirmaciones tajantes, ni una, que nunca se sabe. Yo no creo en las meigas pero haberlas haylas.

    Toda una lección de psicología galaica en una palabra: PUEDE. Ni Mariano Rajoy.

    Como usted señala, Alfred, se quedan en el norte de los EEUU. Cuestión de afinidad con el mundo anglosajón.

    Totalmente de acuerdo con los levantinos. Italianos de España. Existen lazos históricos muy estrechos que confirman esa afinidad. La expansión aragonesa por Italia desde el siglo XIII fue catalana sí, pero sobre todo valenciana. Los Borgia eran los Borja valencianos. El papa Alejandro VI nacido en Játiva. Gusto fenicio por el comercio. Sutiles. Astutos. Pueblos del mar, comerciales. Catalanes y valencianos les hacían la competencia a las ciudades comerciales italianas. De ahí viene la leyenda negra antiespañola, con la imagen tópica del catalán pirata, avaro etc. Hasta Boccaccio sacó en el “Decamerón” a un catalán llamado don Diego della Rata. En verdad, en el sur de Italia y Sicilia la influencia española fue enorme desde la Baja Edad Media hasta bien entrado el siglo XIX. Claro, los italianos en España optan por Valencia. Están como en su casa.

    Un cordial saludo.

  8. Alexander · ·

    Alfredo.

    “No es tan inusual como pueda parecer. Hay gente que incluso compra un disco entero y solo le gusta una canción.”

    Ah bueno. Entonces no soy el único con ese problema. Las personas de mi alrededor pueden escuchar y cantar todas las músicas de un disco. Siento “sana” envidia por ellos 🙂

    ¿Quizá podrías desarrollar algún programa informático que pueda detectar algún patrón? Solo una sugerencia.

    Ah. ¡Buena idea! Aunque confiar en la Inteligencia Artificial para un trabajo así parece no ser muy efectivo que digamos.

    https://www.economiadigital.es/tecnologia-y-tendencias/subastan-la-primer-pintura-hecha-con-inteligencia-artificial_584267_102.html

    Ya Nietzsche advertía de un resultado así.

    “Por la música que has dado como ejemplo, detecto cierto “triunfalismo”, ¿correcto?”

    En parte sí, aunque más bien me gusta empezar con una música más bien trágica, que refleje lo que es enfrentarse a algo que parezca inevitable, luego otra que refleje la voluntad de luchar, luego otra que refleje el sacrificio que se necesita para triunfar sobre lo inevitable, y finalmente una música que refleje el triunfo que motive a enfrentar otro desafío.

    Creo que la música de estas escenas reflejan las dos últimas etapas de la secuencia que puse . En la última, el personaje frente a la armadura de oro acaba de ver a su hermano sacrificarse en medio de una batalla brutal. Por desgracia, a él le queda aún otras batallas por librar.

    Lástima que esté pésimamente traducida al español los diálogos, aunque tuve suerte en encontrar precisamente esas partes.

    Saludos.

  9. 1793:

    “Pero el producto resultante tiene que atacar a los sentimientos más que al intelecto. ¡Cuántas veces se oye: voy a escuchar un poco de música que quiero descansar, relajarme, olvidarme de este lío etc! Vamos a parar de pensar, de darle vueltas a los problemas. Flotemos un poco en un limbo irreal de sonidos etéreos e invisibles, acariciadores. Un mundo evocador o revelador, algo misterioso, que te lleva consigo, como el mar, si te dejas, que te va durmiendo, mitigando la conciencia y finalmente te sumerge en las tinieblas del nirvana. Descansar.”

    Sí, esto es correcto. Eso sí, en el fondo responde a una elección racional: descansar es bueno para reducir el estrés, por ejemplo. La ciencia además lo avala — es bueno para la salud.

    “La gente cerraba los ojos, movía lentamente la cabeza, las manos, los labios, estaban como en el cielo, arrullados por las musas. Realmente, me pareció un espectáculo patético, porque a mi entender los poemas eran bastante malos y no merecían en absoluto semejante entrega del respetable”.

    Suena como una escena bastante ridícula, sí.

    “Tiene usted razón Alfred: como no coincidas espiritualmente con esos estados de ánimo o esos sentimientos, si no hay afinidad o se suscita una afinidad, no hay nada que hacer. No se siente nada. No te arrastra. Es lo que me pasó en ese recital de marras. Me quedé mirando para la gente, en vez de escuchar los poemas. Ver a la gente con los ojos cerrados y la boca semiabierta, como embobada, era el verdadero espectáculo je je. La amiga que me llevó al recital me preguntó al salir: ¿te gustó? Respuesta: los poemas no. Ay hijo, qué prosaico eres, con esa actitud no podrás entrar nunca dentro del círculo mágico de la poesía. Una chica muy espiritual, como ve. Utilizó exactamente esa palabra de corte wagneriano: círculo mágico.”

    Nunca fui tampoco muy entregado a la poesía. No me “llama”, no me “captiva” con raras excepciones y éstas suelen ser de corte político. Es decir, hay poesía política que sí puedo entender, pero esas que tratan sobre “el amor” o el “amol” como dicen otros, pues lo siento pero…no, no me dicen nada. No obstante, yo comparto la opinión de Richard Dawkins que la poesía es “familiaridad”, es decir, para realmente apreciar la poesía es necesaria esa familiaridad. Es algo parecido a lo que yo digo sobre la identificación. Para mí, no es solo familiaridad sino identificación. A mí me puede resultar muy “conocido” o “familiar” un negro africano, pero no siento su poesía, no comparto las mismas experiencias y narrativas, etc.

    Correcto lo de los ingleses y su idea pragmática. Siempre ha sido así. De hecho tampoco son dados a nada extremadamente “barroco”. Solo basta con ver cómo funciona su cámara de los comunes o su versión en América. Por su parte, los españoles son muy dados a la palabrería (vacía) y a un formalismo que al final no comunica nada, porque el formalismo (y a mí me gusta, que conste, como matemático) pero el formalismo no remueve pasión nacional.

    “Todo tranquilo, todo previsible, todo en orden. Convivir dentro de la ley. Cada uno en su lugar: clasismo. Aceptar la realidad como algo dado, heredado e incontrovertible”.

    Un claro ejemplo de esta filosofía era la de Edmund Burke.

    “A pesar de que a los españoles no nos han parado de hacer la puñeta, los ingleses me caen bien. En el fondo, les admiro. Siempre acaban a flote. Como buenos insulares.”

    Yo me siento bastante afin (en lo cultural, mas que nada). Thatcher decía que eran una “raza isleña, aislada” y es cierto. Creo que en España lo más semejante son zonas aisladas que no recibieron mucha emigración de otras partes del país.

    Sobre Castilla, aunque yo suelo ser muy crítico contra lo castellano/castizo, a mí me gusta Castilla aunque eso no se lo crea mucha gente. Me gusta, de hecho, ese toque “árido seco” y medio melancólico de la región, pero que a diferencia de Galicia, me gusta también el toque de “brutalidad”. Es difícil explicarlo aquí, pero en Castilla siempre he tenido la sensación que, de repente en un ataque de furia contenida, un castellano te puede sacar la espada y dejarte ensangrentado. Tiene ese toque “medieval” por así decirlo.

    Galicia: Totalmente de acuerdo. Lo de “puede”, muy gallego, sí. Los ingleses muchas veces te sueltan cosas parecidas tipo: “parece que estamos solos”. “¿Tú creees?”

    Mucha gente no pilla estas cosas. Una vez vino un alumno a mi despacho y le dije que si deseaba tomar algo…”sí, ¿agua tienes”? Mi respuesta: Uy no, agua sí no tengo, hay sequía”. Durante unos segundos, se me quedó mirando sin saber qué decir.

    Otras veces me preguntan cual es su nota. Les digo “un suspenso, no sé qué ha pasado!” y ellos “pero si yo lo aprobé todo”. ¿Sí? Entonces ¿para qué preguntas si ya lo sabes?

    De acuerdo en lo demás también.

  10. 1793 · ·

    Alfred:

    Tiene usted razón Alfred. Son las afinidades electivas de las que hablaba Goethe. De manera me parece que instintiva uno se acerca a aquello o aquellos en los que intuye una comunión de ideas, actitudes o simples comportamientos cotidianos. La gente busca su sitio dentro de un círculo de personas que sienten y piensan de manera parecida. Con las personas que tienen una idea de la vida completamente distinta no existe esa familiaridad de la que usted habla. Y si no existe esa familiaridad no puede existir identificación, ni por lo tanto comunidad de ninguna clase.

    Una comunidad es un conjunto de individuos que si bien mantienen sus características personales, como no puede ser de otra manera, si están dispuestos a compartir parcelas de su vida con los otros en aquello en lo que coinciden: religión, cultura, raza, costumbres, vida familiar, moral etc. Tienen en una palabra aspectos comunes de los que se derivan orgánicamente un conjunto de ideales que hacen posible y vertebran la vida comunitaria. Si no existe esa base homogénea que da seguridad y arraigo al individuo y le lleva a confiar en los demás, no existe comunidad. Creer en un comunidad universal de todos es un poco absurdo, porque las diferencias entre los individuos son tan grandes y su deseo de pertenecer a algo superior que los trascienda tan evidente, que al final se constituyen de manera casi natural colectivos de raíz étnica, cultural y racial por esa familiaridad que usted indica. Entre los totalmente diferentes no hay rancho en común. Además, los diferentes quieren dejar de serlo viviendo en comandita. Israel es un ejemplo palmario. Estado nacional, militarista y étnico-religioso por excelencia de base racial. Nada menos. Y luego que nos quieran vender el universalismo pretendidamente inherente a los judíos. Ya. Mentira. No existe pueblo más exclusivista.

    Creo que esta búsqueda de la comunidad se ve bien en los EEUU. Como ciudadano, uno depende administrativamente de las autoridades competentes, con en cualquier otro Estado moderno. Pero como hombre está agarrado a su comunidad, en donde vive y adquiere sentido su existencia. De ahí que en los EEUU, liquidado o mermado el núcleo originario WASP, más que de nación haya que hablar de un mosaico de comunidades étnicas unidas por un territorio y un conjunto de leyes. Pero nación en el sentido de una comunidad cultural y de ideales más o menos homogénea ya no existe. No existe esa congruencia entre territorio y nación. Esto lo ha indicado usted varias veces.

    Posiblemente, sea Edmund Burke el filósofo británico por excelencia. Liberal, conservador y enemigo decidido de los grandes planes revolucionarios. Lo mejor es lo de siempre, con las lógicas correcciones impuestas por el tiempo. Cambios, con cuentagotas. Ese era su ideal.

    Burke, que era un ilustrado, también rechazaba sin embargo la idea de la ciudadanía universal o de los derechos universales de un hombre abstracto. Se inspiraba en lo concreto, real y previsible. Se lo podría considerar casi un identitario del siglo XVIII.

    No me extraña que Thatcher se mostrara tan arisca e independiente. Ella era británica y burkeana. Primero de su país; y luego todos los demás. No existen ideales comunes excepto entre las personas que tienen una base cultural similar. Esto, en la GB insular, es más evidente aunque solo sea por simples motivos de aislamiento geográfico.

    Esperemos que esta mierda de la UE se hunda de una santa vez y los pueblos europeos puedan volver a ser libres y ellos mismos, sin que “Bruselas” te lea la cartilla a cada momento. GB ya ha dado el paso. Seguro que le irá bien sin tanta comandita, pese a los tonterías de la prensa Soros, pronosticando la debacle.

    Reciba un cordial saludo.

  11. Pensador errante. · ·

    Saludos a todos.
    Procedo a comentar acerca de este artículo:

    “Como es bien conocido entre algunos, tengo unos criterios muy estrictos sobre lo que considero música aceptable para el hogar y la vida personal. La música contemporánea actual, si es que le podemos llamar música (y no voy a entrar en ese debate, porque no soy un experto de la música como para comentar con criterios educados sobre qué constituye música o no, ni tampoco quiero sonar como una persona trasnochada que no se entera de nada). En esta entrada, me limitaré a decir lo que sí me gusta escuchar.”

    ¿Qué entiende por “música contemporánea? Tenga en cuenta que se suele usar esta terminología para denominar a las diferentes corrientes vanguardísticas de la música clásica del siglo XX, más que para denominar a la música popular actual.

    “Generalmente hablando, me gustan (no en este orden particular, solo escribo las cosas que primero me vienen a la mente):

    “En general, no me identifico con la música del “rock and roll” (no me llega al alma, es más, la rechazo y todo lo que conlleva en cuanto a permisividad, tonos estridentes y estílos de vida). Yo no me atrevo a quitarle mérito a nadie, sólo, repito, escribo lo que pienso. Tampoco me gusta el “jazz”. De hecho, hasta los años 30, varios maestros criticaron con dureza la música decadente del jazz (incluido no pocos autores de izquierdas, así que por favor, cuidado con los comentarios). El famoso filósofo izquierdista Adorno, por ejemplo, detestaba el jazz por su decadencia. En la Union Soviética también se llegó a prohibir la música rock and roll.”

    Um…
    No recuerdo haber leído ningún escrito de Theodor Adorno en el que critique al jazz. Lo que sí que he leído de Adorno, en lo referente a la música, es la crítica a la “mercantilización” de la música y una defensa del dodecafonismo musical, poniendo a Schönberg, cuya música fue prohibida en la URSS, como una suerte de modelo a seguir, contraponiéndolo a Ígor Stravinsky que, por entonces, componía música considerada neoclasicista que Adorno consideraba “reaccionaria”.

    “Me gusta el nacionalismo musical de Falla. Falla produce en su música de los jardines, el romanticismo mágico de esa Andalucía tan preciosa, pero a la vez tan poco “europea”. Falla templa esos aspectos con el estílo algo más francés de algunos instrumentos.”

    Um….

    ¿Falla nacionalista? Tuvo su etapa nacionalista, pero claro, hablamos de un Falla determinado. En cuanto al romanticismo, no soy nada “amigo” de ese movimiento, como usted ya sabe, y por ende me opongo firmemente al romanticismo musical. Usted, que también es más racionalista, quizás pueda interesarle indagar en la figura de Eduard Hanslick, uno de los principales representantes del formalismo musical. Escribió un tratado titulado “De lo bello en la música” en el que critica de forma contundente al romanticismo. Este crítico simpatizaba más con la música de compositores como Johannes Brahms y fue muy crítico con la música de Richard Wagner, quién satirizó a este crítico en su ópera “Los maestros cantores de Núremberg”.

    “Si hablamos de algo más moderno, no me desagrada la música electrónica (sin vocales normalmente). A finales de los 90 y principios del siglo XXI, había una música trance de calidad y sin ser comercial como el capitalismo convierte todo. El grupo musical alemán (ya más antiguo) Kraftwerk también me viene a la mente. Boards of Canada también considero que tienen música aceptable.”

    De música popular, quizás le interesearían los grupos musicales “Sabaton” y “civil war”. Le paso dos canciones del grupo sabaton, una sobre la invasión turca a Viena que fue detenida con la ayuda de los húsares polacos y otra de la resistencia de los Chasseurs Ardennais frente a las tropas nazis.

    “Escucho música medieval española (y europea en general) y renacentista tambíen.”

    Ah, pues entonces le recomiendo, aunque me imagino que ya los conocerá, a Cristobal Morales y a Tomás Luis de Vitoria.

  12. Pensador errante. · ·

    1793:

    Ando ocupado, pero me gustaría matizar, aunque sea brevemente, lo que ha comentado acerca de la música. Esencialmente hablando, la música es una disciplina racional. Es más, los orígenes de la música se remontan a lo puramente utilitario, nada relacionado con lo estético. La música surgió como una herramienta comunicativa para contactar con compañeros de tribu para, por ejemplo, realizar una caza. En ese sentido se podría decir que la música precede al lenguaje como herramienta comunicativa.

    No me parece acertado equiparar la música a la poesía pues, esencialmente hablando, la música es una suerte de mezcla entre matemáticas y física, una forma humana de organizar el sonido. Esta esencia racional es aún más grande en la música culta que, a diferencia de la “intuitiva” música popular, se aprende a través de una formación académica e intelectual. Incluso la música romántica del siglo XIX necesitó de esa esencia racional.

    Es importante tener cuidado con esa idea postromántica que impera hoy en día que concibe al músico como un ente que compone para expresar sus sentimientos y “elevar el alma”.

    Saludos.

  13. 1793: De acuerdo en casi todo sin añadir más. Por cierto, lo de “buscar comunidad” es algo que EEUU lleva en su ADN desde sus inicios. ¿Para qué vinieron los puritanos, también llamados “seekers” (buscadores) en inglés? ¿Luego los unitarios? Y así, en realidad este país siempre ha sido una colección de todo tipo de disidentes. Sí que es verdad que, ya después de la Guerra Civil, inició su etapa más unida hasta los años 80 del siglo XX. Coincide también ese periodo con la posguerra del siglo XX, que convierte a EEUU en una superpotencia sin paralelos y eso daba cierto orgullo a una población aun mayoritariamente blanca. Todo eso se fue al infierno a partir, bien recuerdo, de mediados de los 90 empezando con Clinton. De hecho, fue Clinton el que dijo que llegaría el día en que USA no tendría una mayoría blanca y la gente, los estudiantes universitarios escuchando, aplaudieron enérgicamente. Lo que no se dieron cuenta esos blancos es que no todas las razas se odian a sí mismas como nosotros. Incluso, las hay que están encantadas de conocerse (véase muchos latinoamericanos en USA o negros orgullosos). La vena suicida, autocrítica y destructiva, nihilista, es cosa nuestra, cosa de blancos. Cuando ya no haya mayoría blanca, porque llegará ese día definitivamente tanto aquí como en Europa, que nadie lo dude….entonces mucha de la gente que ahora piensa que sus problemas son por los blancos van a comer tierra, porque solo hay que ver como los “no blancos” en EEUU realmente se odian bastante más que negros contra blancos o vice versa.

    Pero volviendo al tema, en EEUU antes de la Guerra Civil realmente nunca hubo “unidad nacional”. Curiosamente, en esto se parecía muchísimo a ESPAÑA, donde tampoco jamás ha existido un sentido nacional unitario solo cuando es impuesto a la FUERZA. En el siglo XVIII y gran parte del XIX, decirle a un hijo de Virginia que fuera “yanqui” era un insulto mayor a su honor como ciudadano de VIRGINIA. No existía el concepto de “estadounidense”, eras ante todo, ciudadano de TU ESTADO. Y en parte, yo aun lo veo así en el caso de España. Antes de llamarme “español”, yo voy por mis orígenes — digo: catalan/valenciano, y gallego. Y fijese si estoy en lo cierto con eso que me hice una prueba de ADN y hasta la prueba de ADN avala que las dos regiones NÚMERO 1 en mis origenes españoles son CATALUNYA Y GALICIA (en ese orden). ¡Castilla ni sale en la lista!

    Va en este orden:

    1. Catalunya
    2. Galicia
    3. Valencia
    4. País Vasco
    5. Asturias
    6. Cantabria

    En el último puesto sale CASTILLA LA MANCHA junto a Extremadura (pero no computa como parte de mis orígenes). Lo ponen como posibilidades en las que algún familiar haya ido allí, etc. Y fijese, yo siempre dije que no tengo ni una gota de sangre castellana. Estaba en lo cierto.

    Sin entrar en racismo, yo siempre he considerado a los castellanos como menos desarrollados que los españoles de costa. Su insularidad ha creado una suerte de personaje como el que hemos descrito anteriormente, pero también hay que añadir otra cosa: su falta de creatividad imaginativa. El castellano no suele pillar mucho la ironía, por ejemplo, ni son “avispados” en lo comercial. Incluso, a mi en España mucha gente me decia “el judio”, por mi capacidad rápida de sacarle dinero a una persona y mis capacidades financieras…que en realidad, no son tan buenas pero sí soy muy serio en las finanzas y como dirian mis ancestros catalanes “la pela es la pela”.

    Le doy un ejemplo: Hace años en Madrid alguien me preguntaba que cómo era posible que yo encontrara trabajo con facilidad…y le dije “tengo buen CV”. “OK, ¿me lo enseñas para yo entonces corregir el mío y añadir cosas importantes”? Sí, claro, si me pagas….

    Y es que, para mí, si no gano dinero…parafraseando a la gran valenciana Concha Piquer…no me divierto. Quizá por eso me entiendo tan bien con tenderos ingleses y con judíos ortodoxos en NY.

    Por supuesto, yo también deseo la muerte de la Unión Europeda.
    ———————————————————
    ERRANTE:

    “¿Qué entiende por “música contemporánea? Tenga en cuenta que se suele usar esta terminología para denominar a las diferentes corrientes vanguardísticas de la música clásica del siglo XX, más que para denominar a la música popular actual.”

    Yo la uso más para denominar la música popular, aunque es verdad que se refiere también más a la clásica del siglo XX. En este contexto, me refiero a la música pop, rock, etc…lo que se suele escuchar ahora en bares, discotecas, radio, eventos sociales para jóvenes, etc.

    “Um…
    No recuerdo haber leído ningún escrito de Theodor Adorno en el que critique al jazz. Lo que sí que he leído de Adorno, en lo referente a la música, es la crítica a la “mercantilización” de la música y una defensa del dodecafonismo musical, poniendo a Schönberg, cuya música fue prohibida en la URSS, como una suerte de modelo a seguir, contraponiéndolo a Ígor Stravinsky que, por entonces, componía música considerada neoclasicista que Adorno consideraba “reaccionaria”.

    Adorno criticaba la mercantilización, efectivamente. Pero Adorno sí era muy crítico contra el jazz. Aquí tiene más info:

    Por cierto, tanto negros de bien como blancos criticaban el jazz. Las abuelas negras pensaban que era música directa del infierno, del mismo diablo. La música jazz es sensual, decadente, incita a los deseos pasionales y no eleva.

    Como decía el famoso profesor de Princeton (cuando Princeton era Princeton jeje) Henry van Dyke:

    “No es música para nada. Simplemente es una irritación de los nervios en el oído, son burlas sensuales hechas con cuerdas de pasión”.

    “¿Falla nacionalista? Tuvo su etapa nacionalista, pero claro, hablamos de un Falla determinado. En cuanto al romanticismo, no soy nada “amigo” de ese movimiento, como usted ya sabe, y por ende me opongo firmemente al romanticismo musical. Usted, que también es más racionalista, quizás pueda interesarle indagar en la figura de Eduard Hanslick, uno de los principales representantes del formalismo musical. Escribió un tratado titulado “De lo bello en la música” en el que critica de forma contundente al romanticismo. Este crítico simpatizaba más con la música de compositores como Johannes Brahms y fue muy crítico con la música de Richard Wagner, quién satirizó a este crítico en su ópera “Los maestros cantores de Núremberg”.

    Muy interesante. Gracias por esta información. No conozco a Hanslick, pero por lo que me comenta, sí que me interesa indagar sobre él. Soy ante que nada un defensor del formalismo y el racionalismo, sí. No soy nada amigo del romanticismo alemán ni mucho menos de Wagner.

    “De música popular, quizás le interesearían los grupos musicales “Sabaton” y “civil war”. Le paso dos canciones del grupo sabaton, una sobre la invasión turca a Viena que fue detenida con la ayuda de los húsares polacos y otra de la resistencia de los Chasseurs Ardennais frente a las tropas nazis.”

    Sobre los vídeos, el primero está bien, pero el segundo (aunque es de buen contenido) no me gusta el tono porque es bastante a lo “rock” para mí.

    “Ah, pues entonces le recomiendo, aunque me imagino que ya los conocerá, a Cristobal Morales y a Tomás Luis de Vitoria.”

    Sí, ya los conocía. Tienen muy buena música. Me gusta también el Cancionero de Palacio, siglo XV-XVI).

  14. 1793 · ·

    Alfred:

    Muchas gracias por sus excelentes comentarios, siempre tan atinados y en su punto.

    Desde luego, la autocrítica es necesaria siempre, pero el odio contra uno mismo, su cultura, su identidad etc, es una forma de nihilismo puro y duro. En el caso de los blancos, de los occidentales en general, alcanza unos niveles grotescos.

    Entiendo y comparto el rechazo de las barbaridades que se cometieron en nombre del expansionismo occidental, el racismo biológico, el antisemitismo o la carga y descarga del hombre blanco. Todo eso es historia y como historia debe entenderse, sin justificarlo ni edulcorarlo de ninguna manera. Pero creer que porque desaparezca la raza blanca el mundo irá a mejor, en una especie de revancha histórica de los pueblos de color contra la blanquitud, es un disparate tremendo. Es una especie de racismo invertido, tan lamentable y peligroso como cualquier otro racismo.

    Más que nada, porque las creaciones intelectuales, culturales y científicas hoy universales son originariamente creación de los pueblos blancos, de los europeos, sus anejos y dependencias. La cultura occidental es hoy la cultura universal, al menos en el aspecto técnico e instrumental, y no creo que sea por casualidad. Digo esto respetando absolutamente los logros culturales de todos los pueblos. Claro que siempre se pueden inventar disparates sobre los aztecas, como hacen ciertos nacionalistas mejicanos, los pueblos originarios o los esquimales. O decir que Atenea era negra (título de un conocido ensayo que levantó furores y aplausos hace unos años), montar ceremonias estrafalarias indigenistas para rendir culto a los viejos dioses destronados, como en Bolivia, o deconstruir la civilización occidental para liberarla de su pecado original blanco. Saldremos todos perdiendo a la larga: blancos, negros, amarillos y azules.

    Efectivamente Alfred, acabarán comiendo tierra aquellos que aplaudían frenéticamente su propio fin. Incomprensible la inconsciencia de algunos.

    Es muy interesante eso que dice. Cada norteamericano era ante todo de su “patria chica”, como antes se decía, y se identificaba a través de su Estado. En cierta medida pasa lo mismo con España. En nuestro país la identidad nacional estatal estilo Francia siempre ha sido débil, los españoles son poco españoles en ese sentido, y con la España de las autonomías todavía más. Es un gran problema de articulación territorial y de identidad nacional, pero tiene su aspecto positivo en que las culturas autóctonas españolas se conservan mucho mejor que en la jacobina y centralizada Francia. Pero el país funciona peor.

    Los castellanos tienen creo yo talento administrativo y burocrático, pero efectivamente la imaginación creadora no es su fuerte. La imaginación castellana es como su paisaje: seca, dura, enjuta y de esparto. Llueve poco y no arraigan bien las ideas en ese ambiente seco y adusto. En su religiosidad estricta y guerrera, su rechazo de las francachela y su gusto por la expansión imperial los castellanos recuerdan un poco a los árabes clásicos. Igual un poco más secos, porque en los árabes existe esa nostalgia del oasis y de una vida de delicias, aunque sea de ultratumba. Pero en los inexorables castellanos, no. Hoy Castilla está muy apagada.

    Ganar dinero: habla por usted, Alfred, el viejo espíritu levantino de los fenicios, los judíos etc. Los pueblos del mar. Los valencianos son un pueblo del mar. El comercio, los puertos, el hacer negocios con unos y otros. Y los catalanes ya sabe que se los insultaba llamándoles judíos. Eran, sencillamente, modernos y trabajadores, burgueses, en una España aún trufada de señores feudales y gañanes analfabetos. Era un conflicto de dos mentalidades: la vieja señorial y la moderna racional, burguesa y mercantil. Y unida a esa huella mercantil actúa en usted asimismo la ética puritana del esfuerzo y el trabajo. Los reformadores reivindicaban el Antiguo Testamento, con mucha coherencia. Borges decía que no conocía un italiano o un judío tonto.

    Buena herencia.

    Pensador Errante:

    Muchas gracias por sus observaciones, porque ha formulado usted muy bien y con precisión ideas que volaban por mi cabeza sin ser capaz de darles una forma expresiva correcta. Exactamente: la música es una forma matemática de organizar el sonido. Y la música culta tiene una esencia racional. Lo que pasa es que yo soy un oído de corcho y un romántico algo trasnochado je je.

    “La música es una disciplina esencialmente racional.” Cierto.

    También es muy interesante la mención que hace del origen de la música en la prehistoria, vinculada a la comunicación tribal que facilitaría la caza. Posiblemente, pero yo también creo apreciar ahí un cierto sentido ritual y simbólico en esa música tan primitiva. La caza era un ceremonial para los hombres del paleolítico superior. Y es muy posible que alrededor del culto a los animales, al espíritu de la cueva etc, el chamán entonara durante las ceremonias palabras sacras de tipo ritual, fórmulas mágicas o conjuros, acompañadas de danzas, y de algún tipo de sonido articulado y rítmico. En una palabra: religión, música y danza, unidas, quizá, al recitado de las primeras sagas, la historia o historias de la tribu, que por su sencillez y fácil aprendizaje serían primitivas poesías. La primera literatura fue poética y oral. La escritura no aparecerá hasta mucho más tarde.

    Pero bueno estoy seguramente dejándome llevar por mi romanticismo traspapelado.

    Un cordial y más que cordial saludo.

  15. Pensador Errante. · ·

    1793:
    Sí, es cierto que, entre otras funciones, la música tenía en sus orígenes una función de ritual religioso pero fíjese que, aún así, bajo los parámetros de aquel entonces, seguía teniendo un componente “racional” esa función religiosa. Tenga que cuenta que hablamos de sociedades para las cuales la existencia de sus dioses y el supuesto contacto con estos era como para nosotros hoy en día es la existencia del Sol y los planetas: un hecho verídico e incuestionable. Por ende, incluso en lo referente a la religión la música desempeñó en sus orígenes un papel racional y no emocional: solicitar ayuda a unos hipotéticos dioses cuya existencia se daba por hecho con el fin de aumentar las probabilidades de sobrevivir, prosperar, etcétera.

    Saludos.

  16. Pensador Errante. · ·

    Alfredo:

    Interesante lo que comenta del jazz. Lo cierto es que a mí tampoco me atrae ese género musical, aunque lo veo interesante como objeto de estudio. Objetivamente hablando, el jazz es música. Ahora bien, sí que pienso que la forma de organización sonora que tiene el jazz puede ser perniciosa. Aunque en ese sentido no voy a dar nada por sentado pues hay que tener en cuenta que dentro del jazz hay un montón de corrientes, por no hablar de que, para bien y para mal, tiene su influencia en la música popular de los siglos XX y XXI.

    Saludos.

  17. Pensador Errante:

    Es verdad. Música es, pero música mala. Es que incluso la palabra “jazz” significaba “follar” en el inglés de la época. “He jazzed her” (la folló). Era una música tremendamente inmoral y el ancestro directo de varias formas musicales actuales que considero peores. Es un sonido intoxicador que incita a las pasiones de baile animal. En aquella época se decía “música de la jungla”. Thomas Edison era muy enemigo de esa música también. Muchos estados promulgaron leyes para prohibir el jazz en sitios públicos como los “dance halls” de la época. Es una rebelión contra la autoridad y el orden establecido.

  18. Joaquín · ·

    Buenas noches a todos:

    Hago una fugaz entrada en el foro, tras una breve ausencia debida a mi estancia durante doce días en la hermosa región inglesa de Dorset, en las propiedades de un viejo amigo que gentilmente me ha invitado. Una región doblemente hermosa, porque a su atractivo natural, se añade el hecho de que poblacionalmente sigue siendo abrumadoramente inglesa, en contraposición a Londres, Birmingham, Liverpool, etc, cuyas poblaciones son mayoritariamente inglesas y además non white. Es un lugar que po otra parte, me ha recordado mucho a Galicia, si bien sin las monstruosidades urbanísticas que por desgracia se han perpetrado en Galicia durante los últimos 60 años.

    Muy interesante este hilo sobre la música, y muy brevemente voy a hacer mis comentarios, puesto que el domingo 26, parto de nuevo de viaje, durante dos semanas, en este caso por motivos de trabajo. Mi destino es muy interesante, ya que voy a Rusia y a la desconocida Bielorrusia. A mi vuelta, si la ocasión se presenta, haré mis comentarios sobre mis impresiones en esos dos países.

    Bien, pues a diferencia de lo que han comentado aquí Alfredo y otros, yo sí soy un gran admirador de la música de Wagner, en concreto desde que con 12 años oí la marcha fúnebre de Sigfrido, encuadrada en “El ocaso de los Dioses” de la tetralogía del anillo. Curiosamente, hace unos años comprobé que tres personajes ingleses muy admirados por mí, Sir Oswald Mosley, Enoch Powell y el recientemente fallecido Roger Scruton, eran también grandes admiradores de Wagner.

    Otros compositores clásicos a los que escucho muy frecuentemente son Mozart (sinfonía 41Júpiter y concierto para piano número 21) y la ópera “Las bodas de Fígaro”,Bach, (el segundo cocierto de Brandemburgo, cuyo tercer movimiento sirvió como “banda sonora” del programa FIRING LINE de William Buckley junior), Beethoven (novena sinfonía), Franz Liszt, Sibelius (Tapiola, Finlandia y el poema sinfónico Kulervo son mis favoritos), Grieg (sus excelentes y costumbristas piezas líricas), Tchaikovsky, Prokofiev, Edward Elgar, y Richard Strauss.

    Me gusta mucho la música sacra compuesta por ingleses como Elgar, Hupert Parry, Vaughan Williams, o Finzi.

    Por supuesto, me gusta la música más ligera de Johan Strauss hijo (valses y operetas).

    Comparto lo que dice Alfredo sobre “Noches en los jardines de España” de Manuel de falla, que era un gran compositor. Una muy bella composición pero que tiene un algo exótico, que a los del norte de España nos resulta “extraño”. Por eso yo me identifico más a efectos de “sentimiento” con las composiciones clásicas del navarro Pablo Sarasate, puesto que son más cercanas al ethos galaico.

    El reggaetón me parece pura basura degenerada y propiciada por los medios mundialistas que intentan embrutecer al ser humano, así como privarlo de raíces. Es francamente preocupante el bajísimo nivel musical actual.

    En cuanto al jazz, mi opinión es matizada. Como dice Alfredo, es una música que nació y se desarrolló en antros de lenocinio, drogas y perdición.

    No obstante, existe un jazz menos sincopado y salvaje que ese jazz africanizante de los tugurios, y cuyas raíces, como escribía Paul Johnson en su historia de los EEUU, se hallarían en las viejas canciones inglesas, holandesas e irlandesas que después serían adaptadas. Es este un jazz más melódico, y menos dionisiaco. Me refiero sobre todo al que encarnan personajes como Glenn Miller, e incluso como el judío Benny Goodman. Ese jazz, como el interpretado por Jacky Gleeson (el actor que interpretaba al Gordo de Minnesota en “El buscavidas”) en distintos dicos, sí me gusta. No obstante, cuanto más se acerca el jazz a la música kleshmer judía o a la música de tan-tan africano, más me disgusta.

  19. Pensador Errante. · ·

    Saludos cordiales. Un placer verle de vuelta, Joaquín. Esperaré gustoso a que comente acerca de su experiencia en Rusia, pues es un país que llama la atención y me interesaría visitar en un futuro.
    Respondo a su comentario de la música de forma breve, pues yo también ando ocupado:

    -Reconozco el talento de Wagner como compositor. Ahora bien, considero que lo empleó de una forma adecuada, defendiendo y aplicando ideas musicales que, en mi opinión, eran el cúlmen de la grandilocuencia. Su idea del “arte total”me parece pura parafernalia, idea que, además, reduce la importancia de la propia música. También rechazo su ampliación orquestal. Concibo a las grandes orquestas románticas como a aquellas personas que gritan para que les presten atención. A mi juicio la música de Wagner es eso, una música gritona, grandilocuente. Prefiero la música de compositores como Johhannes Brahms, más sencilla pero no por ello con menos “grandeza”.

    -Respecto a la música clásica del siglo XVIII, últimamente me decanto más, en lo que al género sinfónico se refiere, por Franz Joseph Haydn, conocido como “el padre de la sinfonía”. En el género operístico considero que gana Mozart.

    *Continúo en otro comentario.

  20. Pensador Errante. · ·

    -Comparto su gusto por la música de Johann Sebastian Bach. Para mí, cabe destacar de la obra de este compositor sus fugas. Si no los ha escuchado, recomiendo que indague en la obra de su hijo Johann Christian Bach, quién tuvo una importante influencia en la obra de Mozart. No fue el único hijo compositor que tuvo.

    -También me atrae la música de Richard Strauss. Su evolución musical me resulta muy interesante.
    -Coincido con su opinión sobre el reggaetón.
    -Respecto al jazz, mi opinión es, más o menos, como la suya.

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