Se acaba la Europa del progreso y la socialdemocracia

Señores: Algo ha pasado en Europa…y de la noche, a la mañana: la cultura política europea ha sido transformada violentamente. Dicho de otra manera, la Europa democrática, socialista, se ha derrumbado. Ahora está en proceso de desintegración. En casi todos los países de Europa menos España (de momento), las clases gobernantes y los ciudadanos que están más o menos “acomodados”, económicamente hablando, están girando rápidamente hacia la extrema derecha. El chovinismo, la xenofobia, el militarismo (como se ha visto en Francia), y los llamamientos a mas leyes de “seguridad” para fortalecer los estados al servicio del capital no paran de aumentar. No estoy hablando solamente de partidos ultraderechistas como el Frente Nacional francés. Ojalá solo fuera una cuestión de partido concreto. No. Estoy hablando de actitudes generalizadas que se están dando incluso en partidos “de izquierdas” (en nombre nada más). Por ejemplo, hay algunas voces en Europa supuestamente de “izquierdas”, como Alexis Tsipras en Grecia, que al final hablan de “responsabilidad fiscal” en un sentido totalmente monetarista. Su partido Syriza es otro partido totalmente capitalista, anti-trabajadores griegos. TODOS fuimos testigo de la desvergonzada bajada de pantalones que manifestaron ante las exigencias brutales de la Unión Europea. Prometieron inmediatamente no tomar medidas “unilaterales” para modificar la política de austeridad impuesta ni tampoco imponer contoles de capital para impedir la terrible fuga de capitales de la banca nacional griega. En definitiva, un ejemplo más de tomadura de pelo insultante y cínica. Lo triste es que el pueblo griego lo ha aceptado sin rechistar más. Ya no se oye casi nada de Grecia. No es de extrañar que los imperialistas en Europa, dirigidos por los intereses alemanes, estadounidenses también, trataran a Syriza con tanto odio y falta de respeto. Sabían que no tenían nada que temer de otro perrito que ladraba mucho pero no mordía, ni muerde.
Aquí en España también hay voces supuestamente de “izquierdas” que sin embargo no lo son realmente. El caso más famoso es obviamente Podemos y todo ese fenómeno. Al respecto, voy a citar unos párrafos de un artículo MUY recomendable escrito aquí hace ya un año. Cito lo que me parece interesante y con lo que estoy de acuerdo:

“A Podemos lo ha traído la renuncia de las izquierdas a cumplir el papel histórico para el que nacieron, a ser en esta hora del capitalismo agentes de auténtica transformación social, que si no pasa por crear conciencia de que el capitalismo ha de ser derribado antes de que su barbarie acabe con la humanidad, no puede pasar por ningún otro sitio porque la vía electoral y ganar los gobiernos a través del voto es ya una trampa electoral para cazar elefantes, porque los gobiernos nunca han sido tan Consejos de Administración de los intereses de la clase burguesa como hoy, a pesar de que Marx hablase de ello en 1848 (7)

A Podemos lo ha traído todo el discurso antipolítico, antipartidos (se vendió inicialmente como un no partido, como un movimiento y una iniciativa ciuradana), negador del antagonismo de intereses entre la clase trabajadora y los capitalistas, negador de la lucha de clases, negador de las ideas de izquierda (“no somos de izquierdas ni de derechas. Somos los de abajo y vamos a por los de arriba”), negador de la representación (hasta que la clase media encontró quién los representase), negador de “la casta” pero no del capitalismo, rechazador de llamar a su anticapitalismo de slogan por su nombre (socialismo), en base a que “las etiquetas dividen y espantan a la gente” y a que es un lenguaje “desfasado”.

Aquí mismo en este blog pero también en nuestro grupo de Facebook a menudo salen, de vez en cuando, voces de izquierdas que me dicen lo mismo. “No me gustan las etiquetas”, o que mi lenguaje a veces está “desfasado” cuando empleo términos como CLASE OBRERA o la “burguesía”. Pero lo cierto es que muchos de los que me dicen eso, en realidad son quienes dentro del sistema, todavía viven relativamente cómodos. Como señala el artículo en otra frase que me ha encantado, “No son la clase ascendente que cambiará la historia sino la descendente que lucha por sobrevivir en medio de la vorágine capitalista, sabiendo que la dirección de la historia camina en sentido inverso a su supervivencia como estrato social cortafuegos de una auténtica transformación social”.

Recomiendo leer todo el artículo. Es realmente excelente, revolucionario y progresista en el verdadero sentido, porque no busca ser acomodaticio con la burguesía y las clases dirigentes en este país.

Volviendo a Alemania, allí los partidos políticos y los medios de comunicación han incitadouna campaña de incitación racista contra los refugiados después de los sucesos totalmente exagerados y sensacionalizados de supuestas “violaciones en masa” perpetradas por “moro musulmanes” en Colonia. Los ecos y paralelos con las campañas antijudías de los Nazis son realmente espantosos, terroríficos, aunque bueno, bien es sabido que hoy Israel, un estado criminal y terrorista, se comporta igual que los nazis alemanes en muchos aspectos. De hecho, Israel es un producto del imperialismo europeo, especialmente británico. En Alemania, todos los partidos, incluidos los de “izquierdas” intentan ver cómo pueden sonar más “duros” que el otro con respecto a los refugiados. En Francia, el Partido “Socialista”, el gobierno socialista en nombre, ha impuesto medidas de excepción sin precedentes recientes y ha amenazado ya con privar de nacionalidad a todos los delincuentes de origen étnico extranjero, siguiendo su típica tradición afrancesada de régimen de Vichy.

En toda Europa se vuelven a imponer fronteras. ¿Schengen? Schengen ha muerto, aunque eso en concreto no lo veo mal. Nunca estuve de acuerdo con permitir que un francés entrara en España, o un alemán, o cualquier nacionalidad sin ningún control ni exigencia de visado. Para mí un francés es igual de extranjero que un guineano.

Los conflictos entre países miembros de la Unión Europea no paran de crecer. El pasado miércoles tuvo lugar la famosa conferencia de nuestros amos en Davos. Allí el Primer Ministro francés, Manuel Valls, advirtió que la Unión Europea puede romperse en muy poco tiempo. Su homólogo holandés Mark Rutte habló de “entre seis y ocho semanas” que le queda a Europa para resolver la crisis de los refugiados.

Todas las élites europeas se han puesto de acuerdo en algunos temas concretos y peligrosos: aumentar su capacidad militar, dar guerra y derramar más sangre en Próximo Oriente, así como el despliegue militar doméstico para controlarnos. 72 años después del fin de la IIª Guerra Mundial, vuelve a surgir la amenaza de guerra en el corazón de Europa.

Todos estos cambios políticos no tienen NADA que ver con un supuesto “rechazo” de la población contra los refugiados sirios. Esto responde más bien a que la clase dirigente europea se ha rebelado, está en sus últimas horas y están intentando hacer lo posible para incitar al odio popular contra las minorías, como siempre se ha hecho históricamente desde siglos en Europa cuando a los monarcas no les iban bien las cosas en el ámbito doméstico. Siempre ha habido brujas y judíos o moros a los que quemar en hogueras cuando no tenemos pan.

En América Latina, con razón, se habla de un “imperialismo yanqui”. Pero yo creo que va siendo hora de que en el sur de Europa, en la Europa latina, también hablemos de un imperialismo: el IMPERIALISMO ALEMÁN. Alemania ha explotado despiadadamente su dominio económico para forzarnos a tomar sus medidas y para que ellos sigan construyendo su hegemonía en Europa. Ha usado el euro para imponer medidas brutales de austeridad económica para sus bancos y élites que han provocado la muerte prematura de miles de europeos pobres. Han arruinado nuestras economías, lanzado a millones y millones a la pobreza y robaron el futuro a varias generaciones de nuestros jóvenes.

Tan solo basta con mirar las estadísticas económicas europeas para vercomo esta idea de que Europa puede ser unida pacíficamente sobre una base capitalista es una tremenda mentira. Por ejemplo, el PIB alemán, es SIETE VECES MÁS que el de su vecino polaco. Incluso hasta Francia está siempre a la sombra económica de Alemania. Eso por no hablar del contraste entre los indicadores sociales — es decir, la brecha salarial inmensa, varía desde un sueldo medio de poco más de 300 euros en Bulgaria a otro de más de 3.000 euros mensuales de media en Alemania o más de 4 mil en Dinamarca.

Todas estas cifras ocultan la gran brecha social que también tenemos dentro de países individuales. Por ejemplo, Alemania tiene esa supremacía económica gracias a su amplio sector de mano de obra barata, que nacen después de las “reformas” del “socialdemócrata” Schroder. En Alemania, millones de trabajadores ahora viven al borde de la subsistencia y al igual que en Estados Unidos, muchas veces NO les alcanza con un trabajo sino que necesitan dos o tres empleos para poder llegar a fin de mes.

Estas contradicciones y terribles desigualdades son la razón real por el pánico de nuestra clase dirigente y sus lacayos. Saben que se está gestando una explosión social masiva en Europa y no tienen mucho tiempo para preparar una respuesta. Al igual que ya pasó en los años 30 del siglo XX, ahora intentan recurrir al chovinismo, al racismo, a la guerra para reconducir las tensiones sociales hacia canales derechistas, anti-obreros, reconstruir el aparato policial militarizado que puedan utilizar contra las manifestaciones sociales, como ya se hizo con las tropas de choque nazis…la temida guardia de asalto nazi.

Tampoco debemos ignorar las tensiones evidentes entre los imperios o grandes potencias. Entre la clase dirigente alemana, siempre se ha defendido que sus intereses económicos solo se pueden conseguir con medios militares. Durante años, ha defendido apasionadamente una política exterior agresiva, expansionista…”típicamente ALEMANA!” ¡Cómo no! LEAN LEAN. “Nuevo poder, nuevas responsabilidades”. Ahora mismo esas misiones bélicas se llevan a cabo dentro del marco de “alianzas globales”, especialmente la OTAN. Pero esto no va a durar. La profunda crisis que atraviesa el capialismo global ya provoca grandes brechas entre las potencias y nos conducimos inevitablemente hacia una Tercera Guerra Mundial.

Solo la intervención política de la clase obrera podrá impedir semejante catástrofe irreparable. Muy al contrario de nuestros amos, las masas en Europa por lo general son de izquierdas. Pero este hecho no se traduce a un partido político ni a la política oficialista. Las experiencias recientes de la traición de Syriza en Grecia y el llamamiento de la “izquierda” alemana a tomar medidas fascistas contra los refugiados demuestran que la oposición no se podrá hacer desde los partidos oficialistas.

La lucha contra los recortes sociales (ya ni siquiera PODEMOS habla del tema), así como la defensa de recuperar nuestra democracia y derechos SOCIALES es inseparable, lo voy a decir de una vez por todas, de la lucha contra el CAPITALISMO GLOBAL y la construcción de un gran movimiento callejero de oposición popular. Eso dependerá de la voluntad de todos los pueblos en Europa y otras partes. Francamente, ahora mismo no tengo motivos para ser optimista. Veremos qué pasa en los próximos meses.

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