¿Sí al consumo de drogas?

Como es bien sabido entre los que me conocen, casi nunca me meto en debates que considero estériles tipo “legalización de las drogas ya” o “aborto sí aborto no”, etc. Después de ver muchos debates sobre esos temas, acabamos encontrando los mismos argumentos una y otra vez, los mismos autores, las mismas tendencias, de los dos bandos opuestos. Por una parte, tenemos el Estado en su gran narrativa diciendo “las drogas son malas” y por otro lado, tenemos a los anárquicos, de toda tendencia política, diciendo que “la prohibición es mucho peor”. Nada cambia.

Sin embargo, el otro día me vino a la mente el tema porque durante una discusión en Facebook, se hablaba del tema de la felicidad de las personas y yo comenté (voy a parafrasear) que personalmente a mí me parece un fenómeno necesario que hoy en día mucha gente consuma antidepresivos. No lo dije de broma. Nadie elige nacer y si hay algo que ha traído el avance científico es precisamente nuevas formas de aliviar los efectos negativos de mucha gente sufriendo depresión. En Estados Unidos, se ha abierto otra polémica intensa desde la ultraderecha porque ellos dicen, acusan a los educadores de “suministrar fármacos a los niños para calmarlos”. En su mundo de ignorancia y prejuicios contra la ciencia, hablan de situaciones “orwelianas”, de “1984”, de la URSS, bla bla bla. No me importa lo que digan. Lo cierto es que gracias a esos fármacos, se ha reducido la violencia y la ansiedad en proporciones históricas.

También me vino a la mente un comentario que leí hace tiempo en mi buzón, escrito por una señora bastante mayor, arremetiendo contra los liberales. Parte de su texto decía así: “Además, no tengo nada que ver gracias a Dios con la juventud de ahora llena de drogatas y jóvenes irrespetuosos”. Como yo soy una persona que no se conforma con el cliché, con el argumento facilón, no me quedó otro remedio y pensé: ¿Es realmente “malo” que un joven consuma drogas? No será que lo verdaderamente importante no es qué consume, sino CÓMO lo consume?

La tarea perpetua del liberal debe ser cómo dividir de forma racional el poder entre el individuo y su gobierno. Sentado en mi salón de lectura decimonónico, lleno de libros y tomos empolvados, me puse a leer mucho más sobre el tema de las drogas desde el siglo XIX. Cuanto más leía, más cuenta me daba de que los argumentos “prohibicionistas” en su mayoría responden a criterios morales, subjetivos, personalísimos, pero no he visto muchos argumentos racionales a favor de prohibirlas. Sin duda, como ya viene ocurriendo desde hace un tiempo, seguramente voy a ofender a muchos lectores silenciosos. Porque en este blog, pululan muchísimos lectores reaccionarios que están como locos…algunos llegando al extremo de mandarme correos con amenazas. Sé quiénes sois, desgraciados. Os vais a arrepentir de vuestros delitos criminales este verano. Os espera un otoño más revolucionario aún en este blog. Algunos (y mis amigos lectores saben de quiénes hablo) ya se han puesto a llorar como perras en celo ante el destape que se les viene encima de sus datos. BOCAZAS.

En fin, continuamos con el tema importante aquí – el consumo de drogas.

Estoy convencido de que hace falta avanzar más allá del “dígale no a las drogas”, porque aunque Nancy Reagan en EEUU tuvo excelentes intenciones con esa frase, hoy en día, en estas sociedades más “informadas” y cínicas, ese argumento ya equivale a decirle a un niño “no te metas eso en la boca”.

Hay que desinflar gran parte de la exageración histérica detrás de los argumentos contra las drogas ilegales. ¿Son tan dañinas como el gobierno afirma? El consumo moderado de esas drogas, ¿es más dañino que el consumo moderado del alcohol y el tabaco, por ejemplo? Reconozco que mi actitud en esta, el racionalismo, me limita. Nos limita porque el empirismo solo nos podrá llevar hasta cierto nivel cuando el terreno ante nosotros está dominado por fuerzas irracionales, miedos, espiritistas de todo tipo, poder e intereses monetarios. Porque al final, no nos engañemos, gran parte de lo que hoy se hace como política en EEUU responde a esos intereses monetarios, no a ninguna “moral” particular. No te engañes.

Cada vez más me canso de “economistas” vudú, de gurús cantamañanas que no aportan absolutamente ningún argumento racional más allá de los estúpidos dogmas de siempre, los clichés empaquetados con cierto nivel de intelectualismo barato para que parezca más serio. En el debate sobre las drogas, no faltan estos clichés inaceptables para una mente crítica, racional y liberal. El argumento es este: “las drogas tienen el poder de esclavizarte en una prisión de adicción y antojos”. Ese es el fondo del argumento, más o menos. Esta idea, por supuesto, es un mito y no es un argumento racional para prohibirlas. Los hechos apuntan a lo contrario de esa suposición gratuita: solo un pequeñísimo porcentaje de los consumidores de drogas ilegales se convierten en drogadictos, mientras que la gran mayoría de gente que consume drogas ilegales viven vidas productivas, normales y sin rollos “raros”. Si te interesa explorar más ese argumento, te recomiendo el excelente libro empírico y racional del señor Jacob Sullum “Saying Yes”. Jacob Sullum ha sido articulista y editor jefe de la revista “Reason”. No soy randiano, ni “libertariano” (si alguien piensa que soy libertariano, es que no ha leído jamás este blog), pero es mi deber analizar CON LUPA todos los argumentos. No se podía esperar menos de un protestante liberal. Llevamos siglos analizando nuestros propios argumentos a la luz de los hechos.

Sullum afirma que una de las razones por las cual la marihuana se “tolera” mucho más y no sufre los controles de la heroína o el crack se debe a que más del 30% de la población en EEUU ha probado la marihuana. Esto hace muy difícil que el gobierno pueda estereotipar con facilidad a esos consumidores. Aclaro, en lo personal, que nunca en mi vida he probado marihuana (ni pienso probarla) y que me da asco el olor y el “mundillo” de “paz y amol” que suele estar asociado a esa subcultura. Pero que a mí, personalmente, no me guste algo no es razón suficiente para prohibir (aunque sí puede coincidir en algunos casos por casualidad). Ejemplo: Yo no estoy a favor de que extranjeros puedan emigrar a España cuando les salga de las narices. Es una preferencia personal mía que también, por casualidad y con motivos racionales, está también codificada en las leyes de extranjería.

Sin embargo, es mucho más fácil generar estereotipos de los heroinómanos, entre otros consumidores, porque solo un pequeño porcentaje de la población consume esa droga.

Pero lo más importante para mí en todo este debate es lo siguiente:

Hace falta realmente plantearse cuestiones valientes, sin complejos, sin ataduras a ideas irracionales, espiritistas y místicas. Personalmente, no consumo drogas (más allá del alcohol). Pero sí he ido notando que últimamente, los que justifican el consumo de drogas suelen defender ese consumo usando argumentos “médicos”. Me pregunto yo, pregunto señores – a vosotros también — ¿por qué somos incapaces de reconocer que una persona también podrá querer consumir drogas por razones totalmente ajenas a lo médico? ¿Por qué algunos tienen tanta dificultad a la hora de aceptar que las drogas también pueden consumirse “responsablemente” con el propósito explícito de alterar los sentidos, o pasarlo bien una noche? Me estoy hartando del creciente irracionalismo en el pensamiento liberal. NO podemos aceptar jerarquías que anteponen unas preferencias racionales por encima de otras. Porque si hacemos eso, caemos en un personal juicio de valor, pero no es racional. Derrumbemos esos modos de pensar, esas ataduras que convierten nuestro pensamiento en un proceso mermado por el complejo. Buscar una excepción médica o “religiosa” contra la prohibición de las drogas ilegales es el equivalente a decir que TUS PREFERENCIAS personales merecen más respeto que otras preferencias. Detrás de este pensamiento, encontramos que algunos piensan que el consumo de droga solo es aceptable si hay razones “médicas”. Un bebedor de vino nunca se siente obligado a decir que el vino es “permitido por Dios” ni que reduce la ansiedad y el estrés. Simplemente dicen, “me gusta el vino”, “¡viva el vino!”, como proclamaba el propio Mariano Rajoy en el Congreso. ¿Por qué “víva el vino” y no “viva la coca?” Hay que plantearse esas cosas si pretendemos ser coherentes.

Existe muchísima presión política, social y legal para abstenerse de consumir drogas ilegales. Por eso mucha gente se ve “obligada” en lo social a justificar su consumo por motivos médicos o religiosos, en vez de por puro placer. Está muy mal visto, generalmente hablando, que un joven diga “me gusta drogarme de vez en cuando”. Esta búsqueda permanente de pretextos para consumir drogas me revela una cosa: aún hay mucho misticismo en la mente de muchos. Se supone, en el subconsciente que consumir drogas es “pecaminoso” (y puede que sí lo sea, teológicamente, bíblicamente hablando pero ese es otro debate importante para cristianos solamente. Esta entrada va para la población general). Lo cierto es que el deseo de alterar tu conciencia parece un aspecto fundamental de la naturaleza humana. Al igual que el sexo, no es nada “vergonzoso” siempre que no se agreda a terceros. Hay cristianos, por ejemplo, que están tan empapados de doctrina papista-católica, que piensan que si un señor cristiano consume drogas, “ya va al infierno”, como si por “ser bueno” y “hacer el bien” fuera suficiente para ganarse la salvación de Dios. Se nota que no han leído bien la Biblia.

Pero en el tema de las drogas, parece que sí existe un tabú – si una droga te hace sentir mejor y la consumes por placer, es un tabú. Si una droga se consume para curarte, entonces se acepta.

Esta tensión la vemos con el debate sobre la marihuana con fines médicos. Cada vez hay más estadounidenses dispuestos a aceptar el consumo de marihuana dentro de un marco médico, pero muchos han expresado preocupación de que mucha gente abusará y dirá que tiene problemas médicos simplemente para consumir por placer. De hecho, como os decía al principio de esta entrada, el modelo médico está tan arraigado que muchísimos distritos con colegios públicos ahora incluso amenazan a los padres con medicar a sus hijos si quieren seguir yendo al colegio. Y a mí me parece bien eso, que conste. Los padres NO LO SABEN TODO. Lo importante es darse cuenta aquí de lo arraigado que está el argumento médico. Ya no solo convierte las drogas en algo aceptable, sino que incluso se puede amenazar a los padres por este motivo y drogar a sus hijos con problemas de comportamiento.

Con esta entrada, no pretendo aclarar si estoy a favor de seguir con la prohibición o legalizarlas. Ese debate lo dejaré para otros en otro momento. Lo que sí debemos analizar hoy es si nuestros argumentos son racionales para seguir prohibiéndolas. Eso es todo.

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19 comentarios

  1. En primer lugar, vaya por delante que no asumo ninguna posición concreta y a priori con respecto a la legalización de las drogas. Depende. Jamás en mi vida he consumido drogas ilegales, aunque mi posición al respecto varía según las pruebas empíricas que disponga en relación a una futura despenalización de su consumo y distribución, y si ello generará consecuencias negativas y positivas.

    Como bien señalas, los argumentos esgrimidos en contra de la legalización de las drogas se basan en criterios moralistas y subjetivos. El argumento que citas por parte de algunos: “las drogas tienen el poder de esclavizarte en una prisión de adicción y antojos”. se basa en una observación superficial sobre la problemática de las drogas, y que no tiene bases razonadas de ningún tipo.

    Las drogas no causan esclavitud, dolor muerte y sufrimiento. Esto es falso, simplemente. Es la ADICCIÓN la que causa esclavitud, dolor, muerte y sufrimiento. Del mismo modo que una persona puede tomar vino en la comida, o fumarse un puro después de comer, fumarse un canuto, o fumar heroína sin por ello convertirse en un adicto. Nadie se convierte en adicto por fumar un porro de vez en cuando, eso es así. Podría presentar docenas de consumidores de cannabis y derivados que llevan vidas perfectamente normales, son trabajadores, personas con familia, que no son adictos ni provocan ningún problema social de ningún tipo y que llevan una existencia tan normal como tuya, la mía o la los demás lectores no adictos.

    Por ello es fundamental distinguir entre consumidor y adicto. Un toxicómano no fue obligado a consumir drogas, de la misma manera que a nadie se le obliga a consumir alcohol o tabaco hasta convertirse en adicto. En uno y otro caso, la “oferta” que proviene del mundo de la droga sólo resulta atractiva, en muchos casos irresistible, para aquellos que presentan un perfil de riesgo preadictivo, pero no para el resto de las personas. Lo que engancha no es lo qué se consume o se hace, sino el cómo se consume: de una forma que es capaz de generar sensación de bienestar y seguridad en personas que son incapaces de lograrlo de otra forma.

    Por ejemplo, todos sabemos que más dos millones de personas 100.000 personas mueren al año en España por culpa del consumo de tabaco y alcohol, y sin embargo millones de personas siguen fumando y bebiendo. Tener información sobre un riesgo sólo ayuda a prevenir a quienes no necesitan depender de él. Las campañas sobre drogas actúan positivamente sobre muchos ciudadanos, pero tienen un efecto nulo en quienes necesitan la droga como un reductor de ansiedad. Lo mismo pasa con el resto de adicciones, ya sean el alcohol, al tabaco, a Internet, al juego, al sexo, a las compras, sectas, etc…

    La adicción, ya sea drogadicción, alcoholismo o tabaquismo, no es algo que genera un traficante de drogas, sino una forma patológica de reducir la ansiedad a la que recurren ciertas personas que poseen un determinado perfil de fragilidad. Por eso, mientras haya clientes (y el número de personas con este perfil de fragilidad se incrementa cada día a causa del tipo de vida familiar y social que llevamos hoy día) habrá demanda de drogas (lo mismo que sucede con el alcohol, el tabaco o los antidepresivos). Cuantas más personas haya que necesiten un reductor de ansiedad químico más traficantes habrá, y no al revés.

    Se argumenta en ocasiones, de manera más o menos objetiva y razonada, que de llegar a legalizarse las drogas ilegales (marihuana, heroína, cocaína…), los traficantes adulterarían las drogas, habría muchos más adictos, los jóvenes terminarían siendo zombis consumidores de todo tipo de drogas y encima costaría mucho dinero a los contribuyentes curar o rehabilitar a estas personas… Podría ser. El problema es que este panorama es perfectamente aplicable a lo que vivimos hoy en día con las drogas ilegales, con el inconveniente de que además el Estado no recauda ni un céntimo por parte de los consumidores a los que se pueda rehabilitar.

    Con frecuencia, cuando se habla de la hipotética legalización de las drogas ilegales, siempre suele recordarse el ejemplo de la Ley Seca: provocó muchos más problemas de los que pretendía solucionar, eso es así nos guste o no. De hecho, el consumo de alcohol no descendió, y de hecho, los precios se encarecieron astronómicamente debido a que se creo una especie de “libre mercado” ilegal sin ningún tipo de cortapisas por parte del Estado, lo que provocó una escalada de precios debido a la especulación y multitud de muertes a causa del alcohol adulterado. Y aún así la gente siguió consumiendo.

    Por otro lado también se dice que las drogas, legales o ilegales, perjudican la salud. Bueno… caminar por una gran ciudad a diario es más perjudicial que fumarse un canuto de vez en cuando.

    Por lo demás, totalmente de acuerdo en que mucha gente se ve “obligada” a justificar su consumo de drogas en base a motivos médicos o religiosos, en vez de por el placer en sí mismo. Esto se debe sin duda a la estigmatización social sobre las drogas ilegales. También hay papistas que son “adictos” a su religión y parece que van permanentemente “colocados” con sus delirios místicos, pero contra estos curiosamente no dicen nada.

    Para concluir: no sé si un mundo sin drogas sería mejor que uno con drogas, pero de lo que no quepa duda es que un mundo sin drogas no ha existido en este planeta desde hace milenios. Las drogas se han consumido ya desde que el homo sapiens empezó a salir de las cavernas. El problema de las drogas, es ante todo un problema psicosocial, no algo que genere exclusivamente un traficante de drogas, o varios. El traficante que manipula y explotan a su clientela, es un delincuente, pero a los adictos no los “fabricaron” ellos sino nosotros. La personalidad adictiva o presectaria es una consecuencia de errores en el proceso de maduración y socialización de los hijos. Para someter a una persona frágil no hace falta recurrir al uso de drogas, basta con hurgar en su propia debilidad y ofrecerle algo que le haga sentir mejor. Ese es el “secreto” y la fuerza de cualquier dinámica de adicción destructiva.

    Saludos.

  2. Frederick · ·

    La verdad es que este tema es muy interesante.

    Aparte de lo que ya se ha dicho aquí, tú y el comentarista Dan, siempre surge la pregunta ¿está bien consumir drogas?

    Creo que la respuesta es “sí” si produce efectos deseables para ti siempre que se limite a eso, al consumo y no, como bien dice Dan a la adicción.

    Pienso que no hay problema con el consumo porque es importante pensar en una vida que incluya experiencias más deseables para quienes están deprimidos o tienen otro tipo de problemas. Pensad en la cantidad de antidepresivos en el mercado, pastillas anestésicas para aliviar el dolor físico, la píldora (eso permite disfrutar más del sexo sin pensar en las consecuencias de tener hijos) como ocurría antes, el alcohol, etc.

    Es posible que un tipo que fume un porro de vez en cuando tenga mejor calidad de vida comparado con quienes siempre están “alertos” y que nunca consumen nada.

    Es curioso lo que comentáis de la juventud “drogada”. Los que dicen eso sin duda representan juicios de moralina subjetiva. Hoy es posible que la juventud se drogue bastante más, pero también es muchísimo más tolerante que generaciones anteriores. Puestos a elegir, pues me quedo con “lo de ahora”.

    Saludos

  3. Hola,

    Me ha parecido muy valiente este escrito. Ya hacía unas semanas que le estabas dando vueltas a este asunto y lo que me gusta de ti es que te tomas el tiempo necesario para analizar los pros y contras de las distintas visiones antes de hacer nada.

    Mi posición ya la conoces, y es esencialmente la misma que aquella vez hace un par de meses. Para mi las drogas blandas deberían ser legalizadas por una cuestión de relación de ventajas e inconvenientes y por coherencia. Creo que sería beneficioso para reducir las mafias y la economía sumergida, que daría recursos al estado y que crearía una realidad coherente porque el alcohol, legal en todo occidente, es como mínimo igual de perjudicial que estas drogas.
    Adicionalmente está el asunto médico. No pretendo usarlo como argumento central pero creo que también es importante. Hay sustancias de la marihuana que tienen efecto terapéutico y por eso el fumar marihuana es útil a enfermos terminales o con enfermedades dolorosas. Y es cierto que hay medicaciones sustitutivas y/o que han purificado y separado ciertos principios activos de la marihuana, pero justificar la prohibición por esto es cómo, no sé, prohibir la tila o las infusiones bajo la excusa de que ya hay pastillas para dormir. Ni todo el mundo tolera bien las drogas farmacéuticas (por los excipicentes u otras razones) ni, sobre todo, tiene sentido alguno que haya que comprarle a un laboratorio farmacéutico un compuesto que tiene efectos similares que una planta porque ésta es ilegal. Es como privatizar la naturaleza o algo así.

    Con las drogas duras tengo más recelos y en principio no sería partidario de su legalización. Los tiempos de la heroína, como droga consumida en todos los estratos sociales, quedan ya algo lejos pero no podemos olvidar lo que ha causado, tanto por las muertes como por las enorme dependencia que genera, generando esclavos.
    Se me podrá decir que el alcohol o el tabaco también son adictivos pero creo que hay una diferencia esencial con la heroína. El tabaco no anula personalmente a nadie y el alcohol genera dependencia en un porcentaje de individuos muy bajo mientras que la heroína, por su naturaleza química, genera peligrosísimos y terribles “monos”.
    En el caso de la cocaína quizá no sería tan dramático. Es una droga de consumo bastante más habitual de lo que creemos, que genera menos dependencia y tolerancia y la que genera suele ser psicológica más que física. Es una droga casi “de clase alta” y muchos consumidores habituales lo son sin que en principio se les note (a los ocasionales no se les nota, a los habituales a veces sí).
    Con las pastillas también sería más laxo. Viendo cómo están distribuidas en cualquier discoteca y cómo es muy fácil encontrarlas a veces pienso que sería mejor venderlas en la farmacia precedidas de una información clarísima de cual es el límite máximo de consumo personal.

    Al final, y por supuesto esto es subjetivo, con las drogas “duras” crearía procedimientos adhoc en función de la realidad y problemática social, y el grado de adictividad y peligrosidad de cada una. La heroína y similares los mantendría prohibidos pero las “pastillas” probablemente les daría algún tipo de cauce legal, con cautelas. El argumento de que cada uno haga lo que le de la gana tampoco me sirve, porque hay parte de la población que es vulnerable, que está desinformada, que puede ser engañada, y creo que es una obligación de los poderes públicos intentar “proteger” a sus ciudadanos aunque eso implique ciertas asunciones morales.

    Saludos,

  4. @Dan:

    “Como bien señalas, los argumentos esgrimidos en contra de la legalización de las drogas se basan en criterios moralistas y subjetivos. El argumento que citas por parte de algunos: “las drogas tienen el poder de esclavizarte en una prisión de adicción y antojos”. se basa en una observación superficial sobre la problemática de las drogas, y que no tiene bases razonadas de ningún tipo.”

    Exacto. Has entendido a la perfección el “por qué” cada vez me siento más insatisfecho con ese tipo de pseudo argumentos…y digo pseudo porque me apetece ahora mismo ser un poco generoso. En realidad, ni siquiera es un pseudo argumento. Es bazofia. No necesitamos poetas en el liberalismo. Necesitamos argumentos racionales.

    “Las drogas no causan esclavitud, dolor muerte y sufrimiento. Esto es falso, simplemente. Es la ADICCIÓN la que causa esclavitud, dolor, muerte y sufrimiento.”

    ¡Correcto! Es la adicción, NO el CONSUMO en sí mismo. Por eso si vamos a ser serios, hay que decir que, por ejemplo, vemos mal ciertos tipos de adicciones (pero al final esto también es bastante personal y subjetivo). Sí sé, por experiencia, que nadie quiere un yonki a su alrededor, pero también sé que muchos tenemos amigos que consumen drogas y no son “yonkis” en el sentido marginal y estereotipado de las películas o de las Barranquillas en Madrid.

    “Del mismo modo que una persona puede tomar vino en la comida, o fumarse un puro después de comer, fumarse un canuto, o fumar heroína sin por ello convertirse en un adicto. Nadie se convierte en adicto por fumar un porro de vez en cuando, eso es así. Podría presentar docenas de consumidores de cannabis y derivados que llevan vidas perfectamente normales, son trabajadores, personas con familia, que no son adictos ni provocan ningún problema social de ningún tipo y que llevan una existencia tan normal como tuya, la mía o la los demás lectores no adictos.”

    Me consta, Dan. Como consecuencia de esta observación, voy a generar un principio lógico que se deduce de todo esto: a ver si tenemos más cuidado a la hora de hablar de esos consumidores para no confundirles con “yonkis” o “antisociales”. En base a ello, esos consumidores que describes tendrían razones de sobra para presentar una queja ante cualquier persona que haga una descripción o juicio de valor equivocado sobre ellos.

    “En uno y otro caso, la “oferta” que proviene del mundo de la droga sólo resulta atractiva, en muchos casos irresistible, para aquellos que presentan un perfil de riesgo preadictivo, pero no para el resto de las personas. Lo que engancha no es lo qué se consume o se hace, sino el cómo se consume: de una forma que es capaz de generar sensación de bienestar y seguridad en personas que son incapaces de lograrlo de otra forma.”

    Sí, también de acuerdo con esto como era de esperar dado lo demás. Los adictos ya tienen ese perfil psicológico y son adictos en muchas otras cosas. Hay gente adicta al azucar, no por ello vamos a condenar poner azucar en nuestro café ¿verdad? Pues eso. Y todos sabemos además que el azúcar puede perjudicar gravemente la salud, su abuso así costando millones y millones a la sanidad pública con obesidad, problemas del corazón y diabetes.

    “Tener información sobre un riesgo sólo ayuda a prevenir a quienes no necesitan depender de él. Las campañas sobre drogas actúan positivamente sobre muchos ciudadanos, pero tienen un efecto nulo en quienes necesitan la droga como un reductor de ansiedad. Lo mismo pasa con el resto de adicciones, ya sean el alcohol, al tabaco, a Internet, al juego, al sexo, a las compras, sectas, etc…”

    Sí. La prédica no sirve de nada para quienes están predispuestos a consumir y abusar de tal o cual sustancia o hábitos, estílos de vida, etc. Podemos ver esos estílos de vida como inmorales, buenos, malos, peores, mejorables pero no deja de ser un criterio subjetivo y personal, que no debería tener efectos de enjuiciamiento objetivo sobre esas personas.

    “Se argumenta en ocasiones, de manera más o menos objetiva y razonada, que de llegar a legalizarse las drogas ilegales (marihuana, heroína, cocaína…), los traficantes adulterarían las drogas, habría muchos más adictos, los jóvenes terminarían siendo zombis consumidores de todo tipo de drogas y encima costaría mucho dinero a los contribuyentes curar o rehabilitar a estas personas… Podría ser. El problema es que este panorama es perfectamente aplicable a lo que vivimos hoy en día con las drogas ilegales, con el inconveniente de que además el Estado no recauda ni un céntimo por parte de los consumidores a los que se pueda rehabilitar.”

    Sí, exáctamente. Además, voy a llevar esto a un paso más allá: Aún si fuera totalmente, inequivocadamente cierto que la legalización de las drogas generara esos gastos adicionales, ¿es que acaso hemos conseguido reducir los costes sanitarios realmente? No. Es más, el coste sanitario NO PARA DE SUBIR y eso que estamos viviendo una de las épocas MÁS SANAS de toda la historia occidental (digo occidental porque desconozco la situación comparable histórica en otras regiones del planeta). Pero, de Occidente sí tenemos los datos. Y hoy se prohíbe de todo – – ¿ha bajado el coste sanitario? No, no. Eso sin contar que tendrá que seguir subiendo porque estamos ante una población occidental cada vez más envejecida, por desgracia.

    “Esto se debe sin duda a la estigmatización social sobre las drogas ilegales. También hay papistas que son “adictos” a su religión y parece que van permanentemente “colocados” con sus delirios místicos, pero contra estos curiosamente no dicen nada.”

    Sí, exáctamente. No, contra esos no dicen nada. “Esshh que shoon hijosshh de diossh” y tal. Pero realmente ni son hijos de Dios, ni son nada – son adictos a sus vicios papales y puestos a elegir (esto va para Frederick también) prefiero adictos que no quieran ponerme crucifijos en los colegios a los que pago impuestos antes que chamanes con bata adictos al incienso y a la misa romana.

    “El traficante que manipula y explotan a su clientela, es un delincuente, pero a los adictos no los “fabricaron” ellos sino nosotros. La personalidad adictiva o presectaria es una consecuencia de errores en el proceso de maduración y socialización de los hijos. Para someter a una persona frágil no hace falta recurrir al uso de drogas, basta con hurgar en su propia debilidad y ofrecerle algo que le haga sentir mejor. Ese es el “secreto” y la fuerza de cualquier dinámica de adicción destructiva”.

    Sí y por eso no es de extrañar que en no pocas sectas, existan personas con perfiles personales tan adictos. Muchos, si se fija usted, son ex-delincuentes, ex-drogadictos, ex-criminales, ex-maltratadores…lo mismo pasa en el Islam con la población afro-americana que se convierte a esa religión repugnante. Simplemente, han sustituido sus otras adicciones por la sectaria, pero siguen siendo adictos y llevan estílos de vida destructivos (desde mi punto de vista ya que una secta coarta tu libertad personal e ideológica).

    Saludos
    ——————————
    @Frederick:

    “Creo que la respuesta es “sí” si produce efectos deseables para ti siempre que se limite a eso, al consumo y no, como bien dice Dan a la adicción.”

    Sólo tú, el consumidor, puede responder si para ti es “bueno” o lícito consumir drogas. Los demás solo podemos opinar basándonos en criterios sanitarios (cuando procede) o morales (subjetivos) pero nada más. Jamás puedo indicarle a nadie qué consumir, aunque sí puedo recomendar qué regular cuando afecta la seguridad, la paz pública, la obesidad, etc.

    Saludos
    ——————————
    @Pedro:

    “Me ha parecido muy valiente este escrito. Ya hacía unas semanas que le estabas dando vueltas a este asunto y lo que me gusta de ti es que te tomas el tiempo necesario para analizar los pros y contras de las distintas visiones antes de hacer nada.”

    Es una de mis “maldiciones” (en lo personal) ya que mucha gente se incomoda conmigo porque no soy del cliché, no acepto argumentos solo porque “los míos” lo defiendan…y bueno, agradezco un montón que lo valores. En mi entorno es algo que causa problemas constantes. Me gusta analizar las opiniones, valorar lo que me comenta la juventud, estar siempre en sintonía “con el pueblo” (vulgarmente hablando). Sabes, en algunas de las democracias más avanzadas, los políticos están constantemente sondeando la opinión de los ciudadanos, pero no solo para las elecciones, sino realmente SONDEAR, es decir, científicamente, matemáticamente, analizar el pulso de las inquietudes públicas. Creo que es un deber liberal.

    “Mi posición ya la conoces, y es esencialmente la misma que aquella vez hace un par de meses. Para mi las drogas blandas deberían ser legalizadas por una cuestión de relación de ventajas e inconvenientes y por coherencia. Creo que sería beneficioso para reducir las mafias y la economía sumergida, que daría recursos al estado y que crearía una realidad coherente porque el alcohol, legal en todo occidente, es como mínimo igual de perjudicial que estas drogas.
    Adicionalmente está el asunto médico. No pretendo usarlo como argumento central pero creo que también es importante. Hay sustancias de la marihuana que tienen efecto terapéutico y por eso el fumar marihuana es útil a enfermos terminales o con enfermedades dolorosas. Y es cierto que hay medicaciones sustitutivas y/o que han purificado y separado ciertos principios activos de la marihuana, pero justificar la prohibición por esto es cómo, no sé, prohibir la tila o las infusiones bajo la excusa de que ya hay pastillas para dormir. Ni todo el mundo tolera bien las drogas farmacéuticas (por los excipicentes u otras razones) ni, sobre todo, tiene sentido alguno que haya que comprarle a un laboratorio farmacéutico un compuesto que tiene efectos similares que una planta porque ésta es ilegal. Es como privatizar la naturaleza o algo así.”

    Sí, entiendo esta postura y me parece muy respetable — más racional que las moralistas. Creo que debemos avanzar hacia tratar este tema como un tema médico, en vez de seguridad. Quizá podemos llegar a eso con nuestra generación que está más “en sintonía” con el tema porque nos hemos criado en un entorno donde el consumo de drogas es bastante habitual y hasta “normal”, según dónde nos movemos. Curiosamente, los que menos consumen drogas (al menos en EEUU) son los de clase más pobre – afro-americanos y latinos, por ejemplo. Pero aún así, son los que más sufren la “guerra contra las drogas”. Te aseguro (aunque esto ya lo sabes de sobra) que ningún blanquito como nosotros consumiendo coca en su casona de por aquí va a ser detenido y encarcelado como sí será detenido, golpeado y encarcelado un negro fumando hachís o marihuana. Con el tema de los recursos, pues sí – es muy posible que el Estado tenga más recursos si legalizaran las blandas. Sabemos bien que el Estado necesita muchos más recursos de los que actualmente tiene por culpa de la gravísima crisis de futuro que azota todo el planeta.

    “Con las drogas duras tengo más recelos y en principio no sería partidario de su legalización. Los tiempos de la heroína, como droga consumida en todos los estratos sociales, quedan ya algo lejos pero no podemos olvidar lo que ha causado, tanto por las muertes como por las enorme dependencia que genera, generando esclavos.”

    Pero, ¿es que acaso no eran ilegales también en esa época? Es verdad que puede generar esclavos, pero según las estadísticas que manejo (no tengo las de España pero sí las de EEUU) según los médicos científicos solo un pequeñísimo porcentaje de los usuarios de heroína se convierten en adictos y esclavos enganchados.

    “Se me podrá decir que el alcohol o el tabaco también son adictivos pero creo que hay una diferencia esencial con la heroína. El tabaco no anula personalmente a nadie y el alcohol genera dependencia en un porcentaje de individuos muy bajo mientras que la heroína, por su naturaleza química, genera peligrosísimos y terribles “monos”.

    Lo del mono es totalmente cierto pero, ¿crees que legalizando la heroína más gente la iba a consumir, sobre todo en un entorno con tendencia a la baja en el consumo de esta droga?

    “En el caso de la cocaína quizá no sería tan dramático. Es una droga de consumo bastante más habitual de lo que creemos, que genera menos dependencia y tolerancia y la que genera suele ser psicológica más que física. Es una droga casi “de clase alta” y muchos consumidores habituales lo son sin que en principio se les note (a los ocasionales no se les nota, a los habituales a veces sí).”

    Sí. Yo te diría que casi la mitad de Wall Street (sobre todo ejecutivos jóvenes de nuestra edad, de raza blanca especialmente, aunque también de raza asiática) consumen esta droga. No sé si podemos echarle la culpa a la coca por el crack del 2008…aunque todo es posible en este mundo.

    “Con las pastillas también sería más laxo. Viendo cómo están distribuidas en cualquier discoteca y cómo es muy fácil encontrarlas a veces pienso que sería mejor venderlas en la farmacia precedidas de una información clarísima de cual es el límite máximo de consumo personal.”

    Hmm….esta idea es bastante valiente, Pedro. Y digo “valiente” porque las pastillas es una de las drogas más “mal vistas” por la población general. Eso sí, pienso que en estos temas, Europa deberá ser pionera porque se esgrimen menos argumentos moralistas en comparación con EEUU.

    “Al final, y por supuesto esto es subjetivo, con las drogas “duras” crearía procedimientos adhoc en función de la realidad y problemática social, y el grado de adictividad y peligrosidad de cada una. La heroína y similares los mantendría prohibidos pero las “pastillas” probablemente les daría algún tipo de cauce legal, con cautelas. El argumento de que cada uno haga lo que le de la gana tampoco me sirve, porque hay parte de la población que es vulnerable, que está desinformada, que puede ser engañada, y creo que es una obligación de los poderes públicos intentar “proteger” a sus ciudadanos aunque eso implique ciertas asunciones morales.”

    Sí, bastante de acuerdo con esta puntualización. Más allá de esto, creo que sería contraproducente y sin conseguir los efectos deseados.

    Saludos

  5. Alexander · ·

    Alfredo:

    Para no escribir tanto, yo sugeriria ver el “experimento holandes”. Supongo que nos daria mas luz sobre el consumo legal de drogas.

    ” Hay cristianos, por ejemplo, que están tan empapados de doctrina papista-católica, que piensan que si un señor cristiano consume drogas, “ya va al infierno”, como si por “ser bueno” y “hacer el bien” fuera suficiente para ganarse la salvación de Dios. Se nota que no han leído bien la Biblia.”

    Yo soy abstemio, no fumo y nunca he probado drogas. Yo entiendo por drogas a las sustancias que producen efectos alucinogenos. De acuerdo a ello, tendria que incluir tambien al alcohol, ya que, segun los defensores de la legalizacion de las drogas, varias de ellas tienen el mismo efecto que el alcohol. No tiene mucho sentido prohibir unas drogas y permitir otras incluso si sus efectos son los “mismos”. No incluiria al tabaco, porque no tiene efectos alucinogenos (al menos eso creo).

  6. Alexander: El problema es que en la propia Holanda, las drogas duras como la coca están PROHIBIDAS. En Portugal, sin embargo, sí está permitido consumir coca, uso personal (se castiga el tráfico). Por lo que he leído de estudios muy serios, la despenalización en Portugal ha sido un gran éxito.

  7. Alfredo,

    “Pero, ¿es que acaso no eran ilegales también en esa época? Es verdad que puede generar esclavos, pero según las estadísticas que manejo (no tengo las de España pero sí las de EEUU) según los médicos científicos solo un pequeñísimo porcentaje de los usuarios de heroína se convierten en adictos y esclavos enganchados”

    Mi referencia en este tema es el enorme problema con la Heroína en los 80 y también lo que lejanamente recuerdo de un trabajo universitario que hice una vez, “la química de las drogas”. Por lo que sé la heroína es una de las drogas que más dependencia genera y creo que todo lo que pasó en los 80 confirma eso (recuerda los Yonkis y sus atracos continuos). Si tienes alguna fuente alternativa me gustaría verla para ver si puede haber cambiado algo.
    ¿Eran ilegales? Sí claro, y obviamente no funcionaba e incluso el hecho de ser ilegal llevó a adulteraciones masivas que mataron a muchos. Pero la enorme dependencia que genera la convierte en una droga peligrosa y, por tanto, hay que ser enormemente prudente con esta droga.
    Ahora mismo la heroína, al menos en España, solo la consumen sectores marginales que yo sepa (habrá excepciones por supuesto).

    “Lo del mono es totalmente cierto pero, ¿crees que legalizando la heroína más gente la iba a consumir, sobre todo en un entorno con tendencia a la baja en el consumo de esta droga?”

    Hmm, es una pregunta complicada. Posiblemente no porque la heroína tiene muy mala fama pero claro, si se legaliza quien sabe si esta percepción podría cambiar. Y recordando el problema de los 80 hay que ser muy prudentes.

    “Hmm….esta idea es bastante valiente, Pedro. Y digo “valiente” porque las pastillas es una de las drogas más “mal vistas” por la población general”

    Sí, es cierto, pero yo he visto como se distribuye droga en las propias discotecas, como la gente las tomaba y creo que es algo bastante generalizado, por lo que la prohibición en este caso está muy superada. Además, es MUY fácil fabricar “pastillas” en casa con algunos productos que, si bien no se venden en el mercado, no son especialmente difíciles de conseguir para empresas, universidades, etc. Cualquier alumno de la universidad de química, robando algunas cantidades de los productos a los que tiene acceso en los laboratorios de la universidad, podría fabricarlas si sabe cómo.
    Por eso creo que en este caso probablemente sería mucho más eficiente generar una vía legal aunque limitada, que tuviese un filtro informativo y unas cantidades muy limitadas. No sé, es una idea, habría que hacer un análisis más exhaustivo para analizarlo bien pero por mi experiencia me inclino por algo parecido.

    Saludos,

  8. Francisco · ·

    Pedro, ¿qué opina del LSD? Evidentemente se lo pregunto como químico, no como consumidor.

  9. Cabrit0 · ·

    “En Estados Unidos, se ha abierto otra polémica intensa desde la ultraderecha porque ellos dicen, acusan a los educadores de “suministrar fármacos a los niños para calmarlos”. En su mundo de ignorancia y prejuicios contra la ciencia, hablan de situaciones “orwelianas”, de “1984”, de la URSS, bla bla bla. No me importa lo que digan. Lo cierto es que gracias a esos fármacos, se ha reducido la violencia y la ansiedad en proporciones históricas.”

    No conozco el caso en Estados Unidos. Pero me parece arriesgado dar fármacos de cualquier tipo a niños salvo que sea de manera puntual. Quizá se haya reducido la violencia (eso no lo voy a poner en duda aunque tengo mis reservas) pero los riesgos a largo y mediano plazo no los sabemos con certeza. De hecho todo parece indicar que los efectos secundarios suelen ser peores que el problema inicial.

    ¿Pueden los padres oponerse a que sus niños los traten de esa manera? ¿O es algo que los educadores usan a discresión?

    Saludos.

  10. Cabrit0:

    Creo que el tema de los fármacos debe quedar exclusivamente en manos de los médicos y los psicólogos, no de los padres en general, porque éstos aunque digan querer a sus hijos (cosa que no dudo) a menudo NO saben qué es mejor para ellos porque no tienen la suficiente formación educativa.

    ¿Los riesgos? Bueno, es una gran controversia, desde luego. Si vd tiene un estudio que me apunte a efectos negativos a largo plazo, bienvenido sea. Me interesa el tema.

    “¿Pueden los padres oponerse a que sus niños los traten de esa manera? ¿O es algo que los educadores usan a discresión?”

    Lo usan a discreción y en no pocas veces advierten a los padres que, de negarse, sus hijos no podrán estudiar en tal o cual centro educativo.

    Suena terribe, sí. Pero creo que es un buen método porque los centros educativos son de todos.

    Los padres pueden “oponerse”, pero eso conlleva ciertas consecuencias en el ámbito educativo.

    Saludos

  11. Francisco,

    Como consumidor ni idea y como químico tampoco crea que puedo decir demasiado, porque acabé la carrera hace 10 años y no he ejercido en este campo. Así que mi opinión será casi más personal que profesional.

    Por lo que sé el LSD tiene algún uso psiquiátrico aunque creo que es residual. Creo que no genera dependencia física y por tanto digamos que en ese punto su peligrosidad sería menor. Tampoco crea “monos” importantes y que yo sepa su consumo no ha estado relacionado con la delincuencia (más bien todo lo conttario).
    Tengo la sensación de que es una droga en retroceso así que no la considero una droga peligrosa. Siendo coherente con lo que he dicho probablemente le daría algún cauce legal controlado en base a su problemática o peligros, con amplias dosis informativas.

    Saludos,

    P.d: No sé si usted ve series Francisco, pero hay una que me gustaba mucho que se llama “Fringe” donde uno de los protagonistas, el científico loco y genio Walter Bishop, es consumidor habitual de LSD tanto de forma recreativa como para abrir su imaginación y poder así investigar en el campo de la ciencia límite 😉

  12. Tetris · ·

    Buen post. Bueno para la pregunta que siempre sale es esa de si se debe o no consumir, depende.

    Todo dependerá del valor que le des a socializar. El alcohol es una droga común y sirve como lubricante social. Los porros también y con el valor añadido de no degenerar en violencia, como sí ocurre con el abuso de alcohol.

    Pedro, debo decirte que el LSD a menudo se usaban con fines terapéuticos y solo en determinados ámbitos , normalmente moralistas y cerrados se condena como algo “ilícito”. La LSD se usa como psicoterápia para miles de pacientes. Ayuda a cerrar brechas sociales y acabar con la sensación de aislamiento.

    Por otro lado las drogas según las que consumas te ayudan a conectar con la naturaleza. Cuando el presidente JFK de USA empezó a probar LSD ya no estaba tan entusiasmado por las guerras y demás cosas que destruyen a los seres humanos.

    Alfredo tu post me ha parecido realmente valiente y también tu consejo a Frederick. NO le podemos aconsejar más que eso, pero si quiere consumirlas debe tener toda la info disponible y luego tomar una decisión racional.

    Saludos y ojalá hubiesen más liberales de tu cuerda.

  13. “Los adictos ya tienen ese perfil psicológico y son adictos en muchas otras cosas. Hay gente adicta al azucar, no por ello vamos a condenar poner azucar en nuestro café ¿verdad? Pues eso. Y todos sabemos además que el azúcar puede perjudicar gravemente la salud, su abuso así costando millones y millones a la sanidad pública con obesidad, problemas del corazón y diabetes”.

    Sí, y en el marco de una adicción cualquier cosa es perjudicial. Incluso beber agua en exceso, es dañino.

    Y en cuanto a “dañino”, algo lo es en base a determinadas cantidades y durante determinado tiempo. El alcohol no puede causar cáncer de pulmón, la marihuana sí. Para los pulmones es más perjudicial la marihuana. Pero para el hígado es más perjudicial el alcohol. Para los diabéticos el alcohol es mucho más dañino, pero para las personas con predisposición a psicosis la marihuana es mucho peor. Vamos, es de esas preguntas cuyas presuposiciones no se sostienen y por tanto no tiene una respuesta precisa a menos que la acotemos.

    Desde el punto de vista ético y moral cualquier adulto tiene derecho a consumir lo que se le dé la gana mientras no afecte directamente a terceros con ese consumo o al perpetrar ciertos actos bajo la influencia de esa droga. Una persona tiene derecho a beber, pero no a conducir borracho. Tiene derecho a inyectarse heroína, pero no tiene derecho a convencer a otros de que se la inyecten. Tiene derecho a fumar toda la marihuana que quiera, pero no a operar maquinaria pesada ni asumir posiciones de responsabilidad cuando está disminuido por los efectos del THC. Tiene derecho a cortarse una pierna y comérsela (mientras no le pase la factura a nadie), a tirarse de una ventana mientras no aplaste a nadie y de preferencia dejando pagadas la limpieza de la calle y su funeral, etc.

    Hasta aquí, no veo discusión alguna.

    Ahora bien, esto es posible en un mundo donde las drogas fueran legales, claro.

    En este mundo y en este tiempo, sin embargo, mientras las drogas no sean legales, creo que consumirlas, sociológicamente tiene una carga moral y ética bastante pesada.

    Por supuesto que los consumidores tratan de eludirla con varios subterfugios, que me resultan en general patéticos. Pero el consumo de drogas ilegales fortalece a las organizaciones ilegales que les suministran sus drogas, y es parte de las otras cosas que hacen esas organizaciones ilegales, incluidos los asesinatos, la degradación de sociedades enteras y la destrucción, hasta dejarlas inútiles de naciones completas como Colombia o México, donde todos sus habitantes han sufrido inmensamente por causa de los cárteles del narcotráfico que, con el dinero del que se fuma sus productos compran políticos, trafican con armas para matarse entre ellos (llevándose a muchos inocentes por delante) y corrompen a la sociedad. Y no importa que uno se cultive su propia droga o la obtenga de fuentes que considera “limpias”. Lo único que está haciendo es liberar más drogas que, al no comprarlas él, las comercializan de otro modo las mismas organizaciones criminales.

    Por tanto, a quien actualmente consume drogas recreativas ilegales, incluida la marihuana, sí le adjudicaría una cierta responsabilidad moral y ética en cuanto a los efectos nocivos del narcotráfico y el crimen organizado. En este caso, el consumidor alimenta la existencia de esas mafias.

    Personalmente, no le recomendaría a nadie que hiciera nada que tuviera como único objetivo impedir, perjudicar o anular sus capacidades mentales. Están tan bien documentados los efectos de distintas drogas sobre el cerebro humano que realmente las coartadas pseudo-místicas del consumidor que se pusieron de moda en los 60 ya no son asumibles. Las drogas no expanden la conciencia, no vuelven a la gente más creativa, no ayudan a la concentración y no son ninguna forma de rebeldía. Al contrario, Idiotizan y uniforman, anulan la personalidad y la parte civilizada de sus consumidores.

    Todos los borrachos actúan como borrachos, su conducta es más uniforme cuanto más borrachos están. De hecho solemos decir que en algunos casos quien actúa o quien habla “es el alcohol” y no la persona. La frase es cierta. Todos los cerebros reaccionan exactamente igual ante sustancias como el alcohol, la marihuana, la cocaína, el opio, el THC, etc. Anular selectivamente partes de nuestra personalidad, capacidades intelectivas, emocionalidad desarrollada, etc. me parece un acto bastante idiota. He visto a muchos jóvenes brillantes convertirse en adultos apáticos (aunque simpáticos) que viven agilipollados por culpa de una adicción de décadas a la marihuana como para no ver el consumo de drogas con buenos ojos. Pero como hemos señalado, la causa última de todo, no es la droga en sí, sino la adicción.

    Saludos.

  14. Francisco · ·

    Pedro,

    Muchas gracias por su respuesta. Precisamente vi Fringe hace unos meses, magnífica serie.

    Un saludo

  15. Tetris · ·

    Dan, ¿tu comentario va en serio?

    Dices que el consumo de drogas “ilegales” fortalece a las mafias. Siguiendo esa lógica absurda, entonces si tú compras productos chinos, también estás contribuyendo a la esclavitud infantil y a todos los abusos laborales en esos países. ¿Consumes productos fabricados en países esclavistas?

    Yo reconozco consumir drogas “ilegales” y no acepto tu opinión. Los únicos responsables por el narcotráfico y el crimen organizado son los gobiernos!! Entérate. Si los gobiernos legalizaran las drogas, no habría crimen organizado.

    Que las drogas hacen daño pues depende también. ¿No decias que depende de cómo se consumen? Si alguien se mete una ralla de coca de vez en cuando o casi nunca, no tendrá ningún efecto real sobre su salud más allá de los normales en gente que tampoco consume jamás.

    ¿Qués es la parte civilizada? Porque la mayoria de los delitos no se cometen bajo los efectos de ninguna droga excepto el alcohol, que supongo sí defiendes.

  16. Idn Boskov · ·

    No puedo estar mas de acuerdo. Recomiendo la lectura de Escohotado respecto al tema.

  17. Tetris · ·

    Tiene razón Idn. Escohotado es una muy buena referencia en el tema.

  18. Cabrit0 · ·

    “¿Los riesgos? Bueno, es una gran controversia, desde luego. Si vd tiene un estudio que me apunte a efectos negativos a largo plazo, bienvenido sea. Me interesa el tema.”

    Bueno, supongo que habrá estudios. Sin embargo, aun si no los hubiera, yo con eso suelo mostrarme demasiado cauteloso. Porque no es lo mismo ausencia de evidencia que evidencia de ausencia. Después de todo, estamos hablando que niños sanos, rebeldes, violentos y activos se convierten en niños mansos y medio tontos sólo por tomar una pastilla. Y lo único que tenemos es que no hay estudios que demuestren daños a largo plazo…NO hay ninguno que demuestre que NO hay daños.

    Saludos.

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