El liberalismo español — Un análisis de la Constitución de Cádiz (I)

Señores lectores: Es probable que muchos lectores se asombren de que exista un liberalismo español y que yo me dedique a defenderlo aquí. Pero para eso estamos aquí – para informar. Entonces, ¿cómo es que me dio por ahí? Ah, pues el otro día servidor se encontraba bajo una palmera tropical en Miami y aunque hacía mucho calor, nunca dejo de pensar en la historia y en el terrible olvido en el que ha caído el liberalismo, especialmente porque muy poca gente conoce realmente el liberalismo español. Estaba tomándome un aguardiente (sí sí, ¿qué pasa?) junto a un compañero aquí que nació en la ciudad de Santiago de Cuba y su deseo es que Cuba vuelva a ser parte de la Corona española, en calidad de Comunidad Autónoma. El joven entonces me hizo pensar en algo que yo mismo había olvidado. Señor, ¿y la famosa Constitución de Cádiz? ¿Por qué no habla usted de ella en su bitácora para que los hispano hablantes aprendan un poco sobre su propio liberalismo? ¡Caramba! Es verdad – ¡tenemos también un liberalismo propio! ¿Y de qué va ese liberalismo? Bueno, tranquilos, que esto se pone bueno. Es un liberalismo que nada tiene que ver con lo que os enseña el golfo Juan Ramón Rallo o su padrino Jesús Huerta de Soto. Esos muchachitos del Instituto Juan de Mariana ni siquiera conocen la historia del liberalismo español. ¡Lo pretenden secuestrar con esa caradura que les caracteriza! Aquí no cabe ese “libegalismo” ultra-anarquista, falsario, manipulado y precocinado en sedes con oscuros intereses contra precisamente las capas más débiles de la sociedad española, contra los más ignorantes, contra los que se dejan manipular por esas serpientes. Hace poco, leí en un muro como la señora María Blanco, miembro conocido del Instituto Juan de Mariana, dijo que yo decía “mentiras” sobre ellos y todos sus lamebotas en el muro le dieron la razón. Oye, María Blanco — te conozco – te conozco mucho, ¿te acuerdas de nuestro encuentro en la Estación de Atocha donde yo te devolví el libro de Mises, propiedad de Gabriel Calzada? Señora, ¿por qué no vienes aquí a esta web y le explicas a mis lectores en qué miento sobre el Juan de Mariana? ¿Por qué no vienes? Ven aquí, dínos en qué miento. Yo no te tengo miedo, no os temo. ¿Por qué no lo haces entonces? Aquí lo que sobra es la libertad, y no es un negocio como en tu instituto. Aquí no traficamos con la libertad a cambio de 2 monedas de plata. Jóvenes lectores — aquí tenéis el número del Instituto Juan de Mariana en la capital española: 91 221 9824. Pregunten por María Blanco y díganle que aquí tiene siempre la puerta abierta para explicar en qué “miento” supuestamente sobre el Instituto. ¿Es que acaso es mentira que sois anarcocapitalistas, María Blanco? ¿Es que acaso es mentira que Aguirre ha mostrado su apoyo a tu instituto? ¿Es que acaso es mentira que seas una enchufada en el San Pablo CEU de Madrid, donde no enseñas sino haces propaganda del anarquismo manipulado? ¿Es mentira que Gabriel Calzada hizo el ridículo en el Senado de los Estados Unidos? ¡¡Pero, ¿de qué hablas, Maria?!! ¿Y qué opinión tienes, María, de este criminal artículo escrito por un presunto delincuente, Jorge Valín, en el que incita a cometer delitos, incluído la compra ilegal de ARMAS, violando así el Artículo 18 de Código Penal de nuestro país? Sí, María, ven aquí y habla en vez de hablar detrás de mi espalda.

Bien, pasemos entonces ahora a hablar del liberalismo realmente democrático, y de la tradición liberal española.

Miami es una ciudad que realmente te aporta algo positivo a ratos. Es una ciudad en la que los hispano hablantes han impuesto su sello y un sentido del respeto que no se reproduce en ninguna otra parte del mundo inglés, en el que a menudo lo hispano es visto como algo inferior, analfabeto, de obreros ignorantes. Pero no es así en Miami. En Miami, los amos hablan español. No, no es exageración señores. En Miami hay que hablar español para moverte. Aquí nadie usa el inglés – todas mis clases las doy en español, en las tiendas te hablan en español, en el supermercado, en la oficina del médico. Los jóvenes sí usan el inglés entre sus amigos pero si te ven mayor o de otro país, usan el español. Como yo soy joven aún, los jóvenes aquí primero me hablan en inglés porque suponen que yo lo hablo (y así es) pero nada más empezar a hablar les digo que también hablo español si prefieren y sí, usamos el español. Hay algunos estadounidenses, exclusivamente del “Tea Party” extremista, que odian que en Miami se tenga que hablar en castellano. Pues mirad, señores de la tetera – MUCHO ANTES de que los ingleses llegaran a EEUU, la FLORIDA ENTERA era española ¡¡durante 150 años!! Las raíces de la Florida, al igual que California, Texas, Colorado, el sur de Alabama, Arizona, Nuevo México y Nevada son de origen español. La población de Miami es 75% de origen hispano. El idioma español es un idioma muy fuerte y la gente no va a hacer como hicieron los italianos – asimilarse y perder su lengua. No sois nadie para decirle a la gente en qué idioma hablar con sus amigos o entre familiares. Si yo no estoy hablando contigo, no me digas en qué idioma debo hablar. En Miami, los que hablamos español NO vamos a dejar de usarlo solo porque a algunas personas no les guste y quieran imponer un idioma oficial en todo el país. Tranquilo, que si tú hablas inglés y yo quiero algo de ti (venderte algo, por ejemplo), verás lo rápido que vamos a usar el inglés aquí. Porque cuando se trata de ganar dinero, todos hablamos la misma lengua.

En el mundo de los amos, que hoy en día hablan inglés, la historia española no es asociada jamás con el liberalismo ni con la innovación constitucional. De lo que más hablan es de lo negativo de España – se centran en la conquista española de las Américas, en la terrible inquisición contra los que somos protestantes y otros aspectos negativos de nuestra historia — el papel del temido y liberticida Felipe II y Carlos I. La política exterior española tuvo un gran impacto sobre Europa y el Nuevo Mundo. La inquisición fue una herramienta de la terrible Iglesia Católica liberticida para impedir el auge del protestantismo en los territorios hapsburgos.

Pero lo cierto es que España, en cuanto a pensadores liberales, nada tiene que envidiarle a los países de orígen inglés. En el año 2004, dije en la Universidad de Columbia que si queremos aprender de la libertad, deberíamos mirar a la historia española. Las respuestas de repudio no tardaron en llegar. Al día siguiente de mi columna en el periódico universitario, una manada de ignorantes mencionaron que a España solo se le puede conocer por su inquisición y su genocidio contra los judíos y los indios de América. Muchas cartas en contra fueron escritas por americanos de orígen judío. Si yo fuera judío, reconozco que odiaría a España, pero lo que no se imaginaban esos judíos era que yo SOY PROTESTANTE y los protestantes TAMBIÉN fuimos perseguidos en España. No por ello podemos negar la historia del liberalismo español. Cuando les mencioné que soy protestante, se quedaron con la boca abierta. Ya no tenían argumentos. Eso sí, pidieron disculpas –una virtud que los españoles sí deberían a imitar de los países de origen inglés – reconocer nuestros errores.

La Constitución de 1812 nos abre una ventana al liberalismo español del siglo XIX. La Constitución de Cádiz deja bien claro que el liberalismo ya se conocía de sobra en España. Si el rey hubiése aceptado su autoridad reducida bajo la Constitución gaditana y si las potencias extranjeras no hubiésen intervenido como sí hicieron usando a FRANCIA como vehículo, la historia española habría sido muy diferente. Demostraré, con hechos históricos en la mano, que ningún país europeo es quién para darle lecciones de liberalismo a España. Es más, la palabra “liberal” nació en España.

La Constitución de 1812 es claramente un documento liberal que demuestra un grado sofisticado del entendimiento sobre el liberalismo que tenían los españoles que la redactaron en aquella época. De hecho, es la primera constitución de Europa que aporta un marco liberal constitucional para la monarquía. Sí, Inglaterra, os lo recuerdo.

Felipe V, a diferencia de los hapsburgos (una dinastía muy superior a los decadentes borbones afrancesados) no estaba acostumbrado a lidiar con tantos parlamentos territoriales, que es realmente lo que encaja con nuestro carácter español — la España foral, la regionalista y anti-centralista. En España, cada territorio tenía sus propios privilegios y leyes, sus propios parlamentos, muy al pesar de los afrancesados.

Felipe V intentó unificar el gobierno – centralizarlo mejor dicho. Se vengó de las regiones que habían apoyado a los austriacos para el trono monárquico durante la Guerra de sucesión. En 1707, la corona en Castilla elimina los privilegios y la independencia de Aragón con los decretos de Nueva Plana (Se cargan a Aragón, Cataluña y Valencia) por haber sido más inteligentes y apoyado a los hapsburgos. Ahora los territorios aragoneses estarían sometidos a las leyes mesetarias de una decadente Castilla. Se legaliza el “castellano” como el idioma oficial en todos los procedimientos legales del país.

En fin, que a pesar de que los borbones convocaban mucho menos a los parlamentos en comparación con los hapsburgos, las ideas liberales en España NO se desconocían. En la segunda mitad del siglo XVIII, varias asociaciones liberales en lo económico fueron inscritas en España, y éstas pedian reformas económicas a niveles locales y nacionales del gobierno español. El sistema fiscal español fue analizado, por ejemplo, por el gran valenciano liberal León de Arroyal – no se pierdan tampoco este gran artículo interesantísimo sobre la Ilustración valenciana. Los valencianos deben sentirse orgullosos de ese legado progresista (en el buen sentido de la palabra) y liberal. Para Arroyal, como buen liberal, el “estado ideal” era aquél en el que cada “persona contribuya a los gastos en proporción a los beneficios del fondo común”.

Economistas españoles como el héroe Pedro Rodríguez de Campomanes, que favoreció la expulsión de los liberticidas jesuitas y la desamortización de sus bienes (ohhhh, ¡¡¡qué peligroso “rojo” era Campomanes!!!) y el otro héroe liberal Jovellanos argumentaron que se debía modernizar/liberalizar las leyes de la propiedad para generar más prosperidad en la agricultura española.

Hay más. Hay más, señores. AÑOS antes que Adam Smith publicara su libro más famoso sobre el capital, PABLO DE OLAVIDE, tristemente condenado por la liberticida inquisición católica española, escribió en 1775 que el trigo, mientras estuviera disponible en España, puede ser caro, pero atrairía más mercado y competencia, reduciendo sus precios. El mercado del trigo fue liberalizado inmediatamente después en España.

Unos años después, Carlos III contaba con un gabinete de gobierno bastante liberal , liderado por el famoso Conde de Floridablanca. Este gabinete adoptó varias reformas económicas liberales, entre ellas, la ley de comercio libre española de 1778. Esta ley redujo las barreras al comercio dentro del imperio español y el comercio creció durante las próximas décadas en las Américas, por suerte.

Yo no pretendo decir con esto que España estaba llena de liberales ni mucho menos que fuera un paraíso liberal. Simplemente intento demostrar que el liberalismo económico se manifestó en España y contaba con cierto apoyo de la gente educada y del gobierno ANTES que estallara la guerra de independencia en EEUU o que se iniciara la Revolución francesa y también antes del libro de Adam Smith.

En la próxima entrada, hablaremos sobre el liberalismo político en España. Esta entrada se ha limitado a dar una idea del liberalismo económico, pero lo cierto es que también había un liberalismo político.

Gracias por vuestro tiempo.

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10 comentarios

  1. Hola,

    Igual lo dirás en el próximo escrito, pero según tengo entendido en la Inglaterra de principios del XIX se usaba la palabra “liberal” con la misma pronunciación que usamos en español dejando claro que era una palabra importada, pero entonces ya había pasado la guerra de independencia e incluso el trienio liberal, que ya tocarás.

    Voy a aportar dos puntos que igual parecen algo discrepantes pero no lo son tanto.
    El primero es que tu visión sobre la causa austracista y sobre las distintas cortes e instituciones previas a la guerra de sucesión me resulta excesivamente mitológica. Ojo, yo he sido educado en esa visión de la historia, pues a los valencianos nos han contado como la corona de Aragón era casi un régimen federal y “progresista” donde la autoridad real estaba muy limitada. He tenido que estudiar mucho para rebatir esa visión, hoy puesta de nuevo de moda en Cataluña.
    La verdad es que desde la unión dinástica entre Castilla y Aragón los poderes del soberano fueron aumentando y los de las cortes aragonesas disminuyendo. Recordemos que a mitad del XVII hubo una guerra entre la monarquía y Cataluña debido a la unión de armas decretada por el conde-duque de Olivares, que los catalanes se negaron a cumplir llegando a poner a Cataluña bajo protectorado de Francia (Cataluña siempre ha acabado dependiendo de Francia cuando se ha enfrentado al poder central).

    Para principios del siglo XVIII las cortes de la corona de Aragón no eran más que residuos medievales donde una clase noble y privilegiada se protegía de las reformas reales mediante sus constituciones y fueros. Se estableció un mecanismo un tanto perverso por el que los reyes recibían dinero a cambio de firmar nuevos fueros y constituciones que les proponían las cortes de los territorios, creándose una endogamia política absurda.
    Me atrevo a decir que todas las medidas liberales que tuvieron lugar durante el reinado de Carlos III no hubiesen podido tener lugar si hubiesen existido las instituciones aragonesas. Lo siento, esto va contra mi propio aprendizaje, pero creo que las instituciones de Aragón eran un freno para el progreso.
    Recordemos también que la propia Cataluña llegó a nombrar rey a Felipe V y que fue después cuando decidieron cambiar de bando y hacerse austracistas, sobre todo porque su nobleza y burguesía pensó que tendría algo que ganar apoyando al archiduque. No mitifiquemos la historia porque las cosas son bastante más “sucias” de lo que parece. También

    Ya hablando del “liberalismo” de esos personajes históricos que has comentado. Creo que es importante recordar que estos personajes eran ilustrados y que habían sido receptores no sólo de las ideas que habían inspirado la revolución americana sino también de las ideas de la ilustración francesa, de Voltaire, Roseau, etc. El liberalismo en España siempre tuvo un importante ascendente francés, y no hablo de la revolución francesa ni de Napoleón (al que se combatió) sino de las ideas ilustradas que en la Francia del XVIII desarrollaron varios autores.
    Tenemos que entender que el liberalismo económico, en aquel momento, servía para romper los privilegios de una nobleza y un clero anacrónico, así que sus objetivos eran igualitaristas. Luego se vería en España que esas reformas económicas (sobre todo las de principio del XIX) acabarían haciendo daño a una clase campesina por incompletas, lo que sustentaría el carlismo por un par de generaciones. Pero bueno eso es otra historia que ya contarás.

    Saludos,

  2. Hola, Pedro:

    “La verdad es que desde la unión dinástica entre Castilla y Aragón los poderes del soberano fueron aumentando y los de las cortes aragonesas disminuyendo. Recordemos que a mitad del XVII hubo una guerra entre la monarquía y Cataluña debido a la unión de armas decretada por el conde-duque de Olivares, que los catalanes se negaron a cumplir llegando a poner a Cataluña bajo protectorado de Francia (Cataluña siempre ha acabado dependiendo de Francia cuando se ha enfrentado al poder central).”

    Sí, hasta aquí de acuerdo (en parte es lógico lo de Cataluña porque su cultura, la “raza provençal” como les llamaban los escritores británicos y americanos también es parte, en parte, “francesa”.

    “Para principios del siglo XVIII las cortes de la corona de Aragón no eran más que residuos medievales donde una clase noble y privilegiada se protegía de las reformas reales mediante sus constituciones y fueros. Se estableció un mecanismo un tanto perverso por el que los reyes recibían dinero a cambio de firmar nuevos fueros y constituciones que les proponían las cortes de los territorios, creándose una endogamia política absurda.”

    Porque hay que recordar, como ya has hecho, que toda la política, incluida la geopolítica en aquella época era familiar, no “nacional” – no existía una conciencia “española” ni mucho menos de nación. Aunque el “Reino de España” era el más grande y la propiedad más importante de los hapsburgos, solo era tan solo uno de sus muchos otros territorios. Carlos I ni siquiera era un “rey español”, pues, como sabes, ni siquiera hablaba castellano al principio. Vino de muy jovencito a España, en 1517.

    Por otra parte, Felipe V llega al trono por una guerra internacional y los tratados de 1714, en vez de a través de las típicas prácticas legales españolas (lo normal era que tenía que ser aceptado por todas las cortes reales y la iglesia). En consecuencia, la costumbre muy española de tener que negociar con los distintos “reinos de taifas” se vio perjudicado y la importancia del ejército español era cada vez más evidente, con la consecuencia de que eso conllevaba más autoridad real central/izada.

    Y sí, por supuesto, se redujo la autonomía local de forma notable, porque los privilegios de la nobleza se reducían y los escaños importantes a nivel local ahora serían nombrados por el gobierno central. En la práctica, se impone la burocracia castellana a máximo nivel en todo.

    Todo esto lo cito del historiador Livermore, en su libro de 1958 titulado “Historia de España”y también de Stanley Payne en su libro titulado “Historia de España y Portugal”, de 1973.

    Digamos que el borbón Felipe V realizó unas reformas “indeseables”. Ahora bien, no es que lo “aragónes” fuera “progresista” en absoluto. Nadie diría que fueran “liberales”, pero sí tenían una orientación más “comercial” y en todo caso nunca con la visión “ultrareligiosa” de Castilla. Los decretos de Felipe V fueron de lo más detestable y además, efectivamente, mirando a su Francia nativa como “modelo” para centralizar a un país que jamás tuvo conciencia “nacional” de “ser español” en el sentido afrancesado. De aquellos lodos, estos fangos que tenemos actualmente con el nacionalismo regional.

    “Me atrevo a decir que todas las medidas liberales que tuvieron lugar durante el reinado de Carlos III no hubiesen podido tener lugar si hubiesen existido las instituciones aragonesas. Lo siento, esto va contra mi propio aprendizaje, pero creo que las instituciones de Aragón eran un freno para el progreso.”

    ¿Por qué dices esto?

    “Recordemos también que la propia Cataluña llegó a nombrar rey a Felipe V y que fue después cuando decidieron cambiar de bando y hacerse austracistas, sobre todo porque su nobleza y burguesía pensó que tendría algo que ganar apoyando al archiduque. No mitifiquemos la historia porque las cosas son bastante más “sucias” de lo que parece.”

    De lo que se trata es de tener bien claro que, si hablamos desde una visión de comercio, de liberalismo, ¿dónde imperaban más las condiciones adecuadas para eso? ¿Sucias? Bueno, no hay nada limpio en los asuntos humanos, pero de lo que sí podemos hablar es de éxitos y también de consecuencias o intenciones.

    “Creo que es importante recordar que estos personajes eran ilustrados y que habían sido receptores no sólo de las ideas que habían inspirado la revolución americana sino también de las ideas de la ilustración francesa, de Voltaire, Roseau, etc. El liberalismo en España siempre tuvo un importante ascendente francés, y no hablo de la revolución francesa ni de Napoleón (al que se combatió) sino de las ideas ilustradas que en la Francia del XVIII desarrollaron varios autores.”

    Sí, esto no lo niego. Siempre he pensado que los liberalismos se manifiestan de formas diistintas según el país y las fuentes desde donde beben.

    “Tenemos que entender que el liberalismo económico, en aquel momento, servía para romper los privilegios de una nobleza y un clero anacrónico, así que sus objetivos eran igualitaristas.”

    Sí – el liberalismo, entendido correctamente, es una idea, es un sistema anti-monopólico, anti-privilegios en el ámbito de los legítimos derechos cívicos/políticos.

    “Luego se vería en España que esas reformas económicas (sobre todo las de principio del XIX) acabarían haciendo daño a una clase campesina por incompletas, lo que sustentaría el carlismo por un par de generaciones. Pero bueno eso es otra historia que ya contarás.”

    Fueron incompletas, pero eso pasó también en la Revolución industrial británica. Lo que pasa es que en España teníamos a elementos muchísimo más indeseables para las ideas liberales que Inglaterra – y ahí sí, por supuesto, no había otra explicación que esta: la Iglesia Católica romana y sus seguidores analfabetos (o aprovechados).

    Saludos

  3. Alfredo,

    “Por otra parte, Felipe V llega al trono por una guerra internacional y los tratados de 1714, en vez de a través de las típicas prácticas legales españolas (lo normal era que tenía que ser aceptado por todas las cortes reales y la iglesia)”

    No es exactamente así. Felipe V (IV en Aragón, Valencia y Cataluña) juró los fueros aragoneses y las constituciones catalanas (de hecho permaneció meses en Cataluña). De hecho sólo las cortes valencianas no lo proclamaron rey (las cortes de castilla también le proclamaron rey).
    Así pues su proclamación fue normal, no impuesta y no tuvo que ver con la guerra. Ahora, fueron los nobles de la corona de Aragón los que pactaron con Austria e Inglaterra para cambiar de bando, por intereses y miedos propios.

    “Los decretos de Felipe V fueron de lo más detestable y además, efectivamente, mirando a su Francia nativa como “modelo” para centralizar a un país que jamás tuvo conciencia “nacional” de “ser español” en el sentido afrancesado. De aquellos lodos, estos fangos que tenemos actualmente con el nacionalismo regional”

    Bueno, bueno, vamos a ver. Para empezar, los fueros de las provincias vascas y Navarra no se tocaron porque estas zonas no se le rebelaron. Esos fueros tan sólo fueron eliminados en el siglo XIX, ya con la implantación del liberalismo. Así pues de no haberse “rebelado” los reinos de Aragón probablemente no hubiesen perdido sus instituciones, Porque de hecho la propia Cataluña, aunque perdió la Generalitat y el consell de Cent, no perdió sus leyes propias y sus propias constituciones (distintas a las de Castilla) hasta la llegada del liberalismo.
    Entonces ¿el nacionalismo viene de estos “lodos”? No. A los vascos no se les tocó y su nacionalismo, producto del carlismo, vino por reacción anti-liberal. El nacionalismo catalán se crea 150 años después por una cuestión culturalista y romántica que poco o nada tenía que ver con lo que pasó en 1714 por mucho que los nacionalistas intenten relacionarlo falsamente.

    “¿Por qué dices esto?”

    Por la misma razón por la que el liberalismo tuvo que acabar con los fueros vascos y las constituciones catalanas, porque para crear igualdad entre los territorios no podían estar lidiando con entidades locales basadas en la tradición del antiguo régimen y en los privilegios de la nobleza y el clero ¿Te imaginas que las medidas de Carlos III hubiesen tenido que ser aprobadas en las cortes de Aragón? No hubiese pasado ninguna.
    Tu hablas del “clero” castellano como más oscurantsta que el aragonés y probablemente tienes razón. Pero es que cuando llega la monarquía absoluta a España y se crea el poder central absoluto del monarca el poder de la iglesia queda en segundo plano. Carlos III expulsó a los jesuitas, por ejemplo, porque tenía una autoridad absoluta que, de haber habido unas cortes con un brazo eclesiástico con el que pactar, no hubiese tenido.

    Mucho cuidado con idealizar la realidad de los reinos de Aragón y la realidad de esas instituciones. Es cierto que tradicionalmente la corona de Aragón fue mucho más abierta al comercio (por el mar) y a las influencias de otras partes de Europa pero en aquel momento sus instituciones ya eran muy añejas y reaccionarias. De hecho a Cataluña le vino estupendamente la Nueva Planta porque comenzó a comerciar con América a partir de ese momento y eso ayudó a la primera leve industrialización de la zona.
    También tengamos cuidado con aceptar los argumentos mágicos de los nacionalistas, creados de la fantasía para justificar su propio hecho diferencial. No son ciertos la mayoría de ellos.

    Saludos,

  4. “No es exactamente así. Felipe V (IV en Aragón, Valencia y Cataluña) juró los fueros aragoneses y las constituciones catalanas (de hecho permaneció meses en Cataluña). De hecho sólo las cortes valencianas no lo proclamaron rey (las cortes de castilla también le proclamaron rey). Así pues su proclamación fue normal, no impuesta y no tuvo que ver con la guerra. Ahora, fueron los nobles de la corona de Aragón los que pactaron con Austria e Inglaterra para cambiar de bando, por intereses y miedos propios.”

    ¡Claro que las cortes castellanas lo proclamaron rey! Normal, sería muy raro no hacerlo a un rey que impone – sí, impone – el modelo de gobernación castellana en toda la península. ¿Sabes por qué digo “impone”? No lo digo yo, lo dicen los propios libros de historia así como la wikipedia (citando fuentes). ¡Normal que unas cortes castellanas le apoyaran, dado el hecho que en los terribles decretos de nueva planta, dice que la tierra castellana tiene las mejores leyes del mundo!!

    Mira lo que decía el historiador John Lynch en su Historia de España: “La guerra de 1705 no fue una mera defensa de los fueros, sino que estaba dirigida a servir a los intereses de la élite comerciante catalana, deseosa de promover a Barcelona como la capital de los negocios de España, un centro de comercio libre, una nueva metrópoli de comercio colonial y de iniciativas económicas. No trataban de conseguir la secesión de Cataluña ni el desmembramiento de España; al contrario, luchaban por incorporar el modelo catalán en una España unida y liberada del dominio de Francia”

    Como era de esperar, los liberales tradicionalmente hemos tenido la tendencia de apoyar a la élite comercial – justamente como en la Guerra Civil inglesa con Cromwell. LIBERADA DEL DOMINIO DE FRANCIA, Pedro.

    Más info aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Decreto_de_Nueva_Planta_de_la_Real_Audiencia_del_Principado_de_Catalu%C3%B1a – incluyen fuentes serias. Es verdad, en efecto, que Inglaterra intentó ayudar a los catalanes. La labor inglesa a lo largo y ancho de la historia europea ha sido apoyar este tipo de movimientos “secesionistas”. Lo hizo con Kosovo (por intereses de la OTAN) y claro, lo hizo con Catalunya, también por intereses propios, sin lugar a dudas.

    “Bueno, bueno, vamos a ver. Para empezar, los fueros de las provincias vascas y Navarra no se tocaron porque estas zonas no se le rebelaron.”

    Sí, claro – esto es verdad, pero sería muy inusual, rarísimo, que un rey o autoridad castigara a alguien por obedecer…¿no crees?

    “A los vascos no se les tocó y su nacionalismo, producto del carlismo, vino por reacción anti-liberal. El nacionalismo catalán se crea 150 años después por una cuestión culturalista y romántica que poco o nada tenía que ver con lo que pasó en 1714 por mucho que los nacionalistas intenten relacionarlo falsamente.”

    Sí, en esto esto de acuerdo, aunque el liberalismo centralista da para mucha cuerda en un debate. Intentaré tratarlo debidamente en la próxima entrada.

    “Por la misma razón por la que el liberalismo tuvo que acabar con los fueros vascos y las constituciones catalanas, porque para crear igualdad entre los territorios no podían estar lidiando con entidades locales basadas en la tradición del antiguo régimen y en los privilegios de la nobleza y el clero”

    Cuando dices “tuvo que acabar”, lo dices porque estás de acuerdo con eso o porque lo ves lógico para el contexto liberal? Es una cuestión muy interesante además la de la igualdad entre los territorios. Digo “interesante” porque nunca se planteó en el modelo anglo-norteamericano ni británico. Pero sin duda, es una gran aportación liberal española, como concepto. Debatible, pero buen concepto.

    “¿Te imaginas que las medidas de Carlos III hubiesen tenido que ser aprobadas en las cortes de Aragón? No hubiese pasado ninguna.”

    Ciertamente.

    “Tu hablas del “clero” castellano como más oscurantsta que el aragonés y probablemente tienes razón. Pero es que cuando llega la monarquía absoluta a España y se crea el poder central absoluto del monarca el poder de la iglesia queda en segundo plano. Carlos III expulsó a los jesuitas, por ejemplo, porque tenía una autoridad absoluta que, de haber habido unas cortes con un brazo eclesiástico con el que pactar, no hubiese tenido.”

    Esto me recuerda a nuestra “charla” del otro día. “A menudo, los liberales condenamos a los dicadores. Pero yo quiero hacer una pregunta, no para provocar, sino para que analicemos el asunto. ¿Tiene sentido defender, por ejemplo, a una democracia formal, con estado de derecho y todo, elecciones cada x tiempo y demás, si ésta democracia se niega sistemáticamente a garantizar derechos humanos mínimos para todos sus ciudadanos? Enseguida me viene a la mente el ejemplo de Sudáfrica y el régimen de Vorster. ¿No sería más “deseable” un dictador en un país que respetara una serie de derechos humanos que todos aceptamos? Esto es al margen de que no hay ninguna dictadura actual que los defienda. Hablo en sentido teórico.”

    “Mucho cuidado con idealizar la realidad de los reinos de Aragón y la realidad de esas instituciones”.

    No he idealizado nada. Simplemente me he limitado a hablar de los intereses comerciales evidentes y la actitud de ambos lados hacia ese interés.

    “También tengamos cuidado con aceptar los argumentos mágicos de los nacionalistas, creados de la fantasía para justificar su propio hecho diferencial. No son ciertos la mayoría de ellos.”

    Nada que discrepar de esto. Saludos

  5. Alfredo,

    Bueno, veo que hemos llegado a la misma conclusión sobre la guerra de sucesión. Es importante tener claro esos dos puntos, que realmente los reinos de Aragón apoyaron a Felipe V( IV para ellos) al principio y que luego cambiaron de bando en medio de un contexto de guerra europea y debido a intereses de sus élites.
    Es especialmente importante porque en Cataluña de forma muy clara y en Valencia en menor medida se cuenta una visión inventada de la guerra de sucesión, como si hubiese sido una especie de guerra “popular” en el que los pueblos defendían su soberanía y se enfrentaban a la tiraría real. No es así, pues la guerra fue entre instituciones del antiguo régimen, no fue nada “popular”.

    “Cuando dices “tuvo que acabar”, lo dices porque estás de acuerdo con eso o porque lo ves lógico para el contexto liberal?”

    Por ambas. Yo estoy conforme con la necesidad de implantar el liberalismo entonces y, por tanto, creo que era necesario acabar o limitar las instituciones que lo hacían inviable. Otra cosa es que en vez de la desaparición absoluta se podía haber hecho de otra manera, se podía haber mantenido las instituciones para cuestiones más locales y dejar los grandes cambios para el poder central. De hecho lo que hizo la nueva planta en Cataluña, que fue mantener sus leyes propias pero eliminar las instituciones “rebeldes”, es exactamente lo contrario de lo que hubiese hecho yo, que hubiese mantenido las instituciones cambiando sus funciones y potestades pero hubiese acabado con las constituciones propias.

    Saludos,

  6. Peter Foran · ·

    Pedro, en Cataluña y en Valencia, como en otros sitios de España, se cuenta la historia según les conviene a las élites dominantes.

  7. El Moli de Getafe · ·

    Los personajes “ilustrados” del siglo XVIII que cita son “preliberales” y más propios del mercantilismo que del libre cambio. La frontera está en Jovellanos, el último “preliberal” y, quizá, tras su recuperación después de su destierro en Mallorca por los “liberales gaditanos” el primer “liberal”.

    Como anécdota, Francisco Álvarez Cascos se cachondeaba siempre de las discusiones en el seno del PP sobre la primogenitura liberal, conservadora, liberal-conservadora, humanista cristiana, progresista o reformista de la organización, autocalificándose de “jovellanista” y, por tanto, “preliberal”.

  8. La cuestión es que ese “ilustrasionismo” es fuente para el liberalismo.

    Hablando de Álvarez Cascos, ¿qué fue de su partido o formación? Hace tiempo que no me entero.

  9. […] se les llama las festes de Sant Josep, sino que un día como hoy se publicó la famosísima Constitución de Cádiz al grito de ¡Viva la […]

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