El liberalismo: La visión global e internacionalista

No se me ocurre de otro sitio mejor para discutir sobre los asuntos globales que desde el ático de mi casa, con sus vistas a los rascacielos de Manhattan. Cada vez que me encuentro en EEUU, soy consciente de que estoy en el corazón del mundo libre.

Si de verdad existe aquello de un “Nuevo Orden Mundial”, éste ha sido principalmente establecido por los EEUU. Y si va a ser realmente una orden mundial no solo debe limitarse a pensar en Europa (occidental y del este), o Norte y Sudamérica sino también las repúblicas asiáticas, las de Próximo Oriente y también las africanas. Los derechos humanos, la libertad política y económica, tan estrechamente relacionados representan los derechos del ser humano donde quiera que se encuentre.

Pero – de nuevo hago la pregunta – ¿existe realmente una orden mundial?

Yo no voy a pasarme horas con esta frase tan manipulada por los conspiranoicos y que fueron pronunciadas por primera vez en 1990 o 1991, por George Bush padre. Creo que Bush tuvo razón de hablar en esos términos.

Mi visión es la de tener más cooperación entre las potencias occidentales a nivel global para sostener la paz y luchar, seguir luchando contra el terrorism islámico o de cualquier tipo que surja.

Pero al mismo tiempo debemos ser cautelosos.

La naturaleza humana no cambia. Esta no es la primera vez que se defiende esta visión ni es un invento mío.

Pensemos en lo que ocurrió después de la Gran Guerra, la Primera Guerra Mundial. Se establece la Liga de las naciones.

La experiencia nos aporta algunas lecciones que no debemos olvidar.

En primer lugar, EEUU no era miembro de la liga.

El General Smuts, aquél brillante general sudafricano y político que tanto aportó para la liga en su fundación, dijo lo siguiente, muy agudo:

“Lo que era el asunto de todos al final pasó a ser asunto de nadie. Cada uno miraba hacia otros para líderes y los agresores se salieron con la suya”.

La historia de la ONU ha confirmado la sabiduría de las observaciones de Smuts.

La ONU solo ha sido efectiva cuando ha habido una voluntad declarada y enérgica para que así sea. Esto fue así, por ejemplo, en la gran y gloriosa guerra del Golfo Pérsico contra el criminal Saddam Hussein en 1991.

La ONU fue sometida a una prueba durante esa crisis y salió reforzada, gracias a los esfuerzos implacables de EEUU y Margaret Thatcher.

Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad trabajaron juntos por primera vez desde 1945 para derrotar la agresión ilegal de Hussein y no solo sacaron una resolución sino 12.

De hecho, ahora creo que se hace más necesariio que nunca que los países aliados se unan para resolver problemas que cada vez más se agudizan en nuestras sociedades.

La ONU es una organización fallida actualmente, pero Europa, EEUU, África, nuestros aliados, podemos juntos trabajar para darle una autoridad incuestionablemente de principios contra cualquier agresión ilegítima.

Pero NUNCA olvidemos esto: ni la primera guerra del Golfo pérsico ni la segunda fue librada por la ONU, sino por estados soberanos bajo el liderazgo de los EEUU de América. En segundo lugar, que la autoridad moral internacional en nada sustituye o disminuye la autoridad de estados soberanos para defenderse de sus enemigos.

Sigo pensando que la OTAN será vital para el futuro en un mundo tan anárquico como en el que vivimos.

La cooperación internacional está cambiando y esso cambios tendrán que continuar.

Pero quizá el gran peligro hoy es que nos olvidemos de las condiciones fundamentales que hicieron todo este progreso posible – y sin el cual todo esto que hemos ganado estaría en peligro.

Hablaré de dos.

Una fuerte DEFENSA MILITAR.

La lección más clara de los años 80, de los años 90 y luego de los 2000s es quizá la más antigua de todas: que si quierres paz, debes estar preparado para la guerra.

Es una lección que nuestros líderes olvidaron en los años 70 y están, desgraciadamente, condenados a ignorar de nuevo ahora. En los 70, al igual que ahora, las fuerzas armadas occidentales se fueron reduciendo mientras que el enemigo soviético de entonces, al igual que el enemigo ruso e iraní y norcoreano ahora, continúan acumulando armas agresivas.

Solo a través de una fuerza militar contundente, nunca debilidad, podemos conseguir llegar a unos acuerdos satisfactorios sobre el control de armas nucleares.

La relación entre EEUU y Europa ha sido lo suficientemente fuerte para asegurar la paz y la libertad de Europa.

La OTAN ha vinculado a Europa y a EEUU en una alianza defensiva para la defensa de la libertad y cuyo éxito sigue en vigor obviamente.

Europa no podría defenderse sola – y nunca lo ha hecho.

Hay demasiadas tradiciones distintas e intereses en fricción para eso; y como vemos siempre en las guerras, hay muy poca voluntad europea para hacer sacrificios reales por el bien común.

Europa necesita a EEUU porque aporta un grado de estabilidad en política de seguridad que sería imposible que los estados europeos, sean individuales o colectivos, consigan solos.

Es más, Europa sola no podría defender las rutas de comercio sobre las que su abastecimiento de materiales estratégicos depende – y su supervivencia.

Imaginaos si Saddam Hussein no habría parado en Kuwait sino que hubiése entrada en Arabia Saudita y otros estados petrolíferos. Hussein hubiése tenido el control del 60% de las reservas mundiales de petróleo, dejando a Europa especialmente en una posición vulnerable, abierta a un chantaje políticoo humillante y criminal. Así que sí, a los podemistas y demás coletas os lo digo a la cara: ¡Claro que nos interesa controlar el petróleo! A vostros también, porque sin petróleo los camellos con sus porros no podrían moverse con tanta eficiencia. Me parece realmente patético como la gentecilla “anti guerra” prefiere que auténticos terroristas y criminales internacionales controlen el petróleo que ni es “suyo” ni pertenece a países solo por hallarse en un trozo de tierra.

Estas lecciones son igualmente aplicables ahora. Necesitamos ser países militarmente fuertes — por aire, tierra y mar.

En segundo lugar, hay que tener la superioridad tecnológica militar y científica. Gracias a las decisiones de Ronald Reagan en los 80, así es en EEUU.

En resumen, lejos de reducir la capacidad militarr de los países, hay que aumentarla.

El segundo pilar, la economía.

Una economía fuerte es vital para tener poderes militares en condiciones.

El éxito militar de EEUU ha sido gracias a su economía. Sus misiles de última generación, los drones, la ciencia atómica, todo esto es gracias a contar con una fuerte economía.

Era la superioridad fundamental de la democraca junto a la mejor economía capitalista lo que pudo convencer a los comunistas soviéticos que ya no podían cumplir con sus promesas para las masas ni ganar militarmente contra los EEUU y sus aliados.

Si ahora se opta como quieren algunos europeos por debilitar el sistema capitalista que hizo posible la victoria en la Guerra Fría, jamás se podrán cumplir estos objetivos globales e internacionalistas que queremos los liberales.

No hay ninguna filosofía que convierta la imprudencia política económica en una prosperidad a largo plazo.

Gracias a poder mantener las defensas militares fuertes y contar con economías sólidas, pudimos conseguir una gran vicoria moral y real sobre el totalitarismo.

Creo que debe continuar siendo el principal objetivo de la política exterior europea mantener y fortalecer las relaciones con EEUU, especialmente una alianza atántica duradera, poderosa.

América tampoco podrá estar realmente segura aislada de los demás aliados.

América es próspera cuando Europa y el resto del mundo también prosperan.

Y los EEUU continuarán siendo un país seguro mientras que las fronteras de la libertad no acaben en su costa este sino mucho más al este del mundo.

Soy de la opinión que los gobiernos democráticos occidentales deben ser, absolutamente, antiterroristas. Tenemos que desarrollar una verdadera y duradera política CONTRAterrorista global con los aliados, entre aliados, para nuestros intereses globales. Quiero ir mucho más allá de la guerra actual contra el terrorismo liderada por la gran potencia useña. Quiero institucionalizar la guerra contra el terrorismo, de tal manera que sea algo permanente. Necesitamos desarrollar una verdadera legislación antiterrorista señores. Eso es necesario para conseguir lo que siempre hemos querido: que nuestras guerras contra el terrorismo tenga respaldo democrático e institucional del pueblo. Le legislación debe tratar temas como la vigilancia, la detención indefinida, los interrogatorios policiales a sospechosos, tribunales militares, protecciones legales para los que interrogan y más que nada, especialmente, cómo interpretar el Derecho Internacional aplicado a las políticas antiterroristas de EEUU.

Trabajemos juntos, por un mundo más liberal y ordenado.

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