Le abrirás la mano a tu hermano (I)

Durante años, se me ha acusado de no interesarme por los pobres, de nunca tratar el tema de la pobreza. La verdad es que sí tengo planes, muchas ideas para mejorar la pobreza. Hoy ofreceré algunas soluciones. Ayer, en el camino al trabajo, cuando veía montones de personas con aspecto mediocre, confundida o simplemente sin rumbo en la vida, me puse a pensar en este versículo bíblico del libro de Deuteronomio, 15:11: “Porque no faltarán menesterosos de en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano á tu hermano, á tu pobre, y á tu menesteroso en tu tierra.”

Las elecciones del 2008 supuestamente iniciaron otra época progresista en América. Por primera vez en 16 años, los demócratas ganaron la presidencia a la vez que ganaron el Congreso. Empezaron a decir que ellos iban a ayudar a los pobres, reducir las desigualdades y luchar contra la disparidad de ingresos en este país.

Han pasado ya 6 años. ¿Qué resultados ha tenido este proyecto o experimento progresista?

Lo cierto es que los “ricos” nunca han sido tan ricos como ahora en este país. Según los economistas, el 10% de los que más ganan son dueños del 81% de las acciones, del 95% de los instrumentos financieros y el 80% de bienes inmobiliarios secundarios y terceros.

Mientras tanto, los pobres están cada vez más desesperados. El número de americanos que dependen de los famosos “cupones de comida” (food stamps) ha subido casi un 50% desde enero del 2009. Uno de cada seis ciudadanos en el país más rico del mundo dependen de estas ayudas del Gobierno.

Hoy, un porcentaje inferior de americanos participa en la fuerza laboral – solamente el 63% — una cifra más baja incluso que en la época infame de Jimmy Carter. O sea, estamos “recuperándonos” de la recesión reduciendo el número de personas que participan en el empleo. ¡Estupendo, señor Obama! Magnífico.

¿Y qué ha pasado con la desigualdad de ingresos? Si los más igualitaristas se centran en el famoso “coeficiente de Gini”, verán que ha subido del 0.47 al 0.48 desde enero del 2009. Para que tengáis una idea, el “1” significa desigualdad total, con todos los ingresos en manos de una sola persona.

En resumen, esta presidencia, supuestamente “pro pobre”, “duro contra los millonarios” ha producido en realidad una época de desgualdad masiva que no se había visto en este país desde el siglo XIX.

Pero este fracaso no nos da ningún motivo para celebrar. Ninguno, señores. Los liberales no criticamos a los que tienen millones en el banco, y de hecho no creemos necesariamente que la desigualdad salarial sea negativa sin otros factores para analizar.

Sí nos preocupan las personas: y muchas personas siguen sufriendo en esta brutal economía global. Los patéticos resultados de Obama exigen respuestas de su parte. Y nosotros, en la derecha liberal, necesitamos plantearnos una estrategia de victoria para ganar elecciones y desarrollar un ideario de justicia social con nuestra visión.

Cada vez que los progresistas hablan de subir los impuestos, nuestros compañeros en la derecha se ponen histéricos. “¡¡Ya estamos con las subidas sociatas de impuestos!!”, gritan en los bares y donde puedan. “Eso, para pagar a todos esos inmigrantes que invaden nuestro país”, gimen otros.

Nosotros en la derecha liberal no podemos pasar por alto ese tipo de comentarios reaccionarios y debemos condenarlos altísimamente y con valentía.

Nosotros le debemos a nuestros lectores y seguidores articular un plan de justicia social positivo y, por supuesto, derechista. Debe empezar a partir de esta pregunta: ¿Qué es lo que necesitan los miembros más pobres y vulnerables de nuestros países? Hay que preguntarle a los pobres.

Lo cierto es que la mayoría de los estudios sobre la pobreza están totalmente divorciados de cualquier contacto con gente de verdad pobre. La mayoría de nosotros, como primer instinto al ver una persona “pobre” realmente en nuestro campus, llamariamos a la seguridad. No, no te engañes: es así.

En mi experiencia con “los pobres”, la mayoría expresa cierto odio o desdén contra los políticos, o dicen ser “apolíticos”. Denuncian a los progres que ellos perciben como condescendientes con ellos y rechazan a la derecha liberal porque dicen que somos poco realistas cuando les decimos que deberian abrir su propia empresa.

Hace unos días tuve esta conversación con una chica de la raza negra, pobre y que cobra 10 dólares por hora (teniendo DOS HIJOS). “Ustedes los blanquitos republicanos viven en otro planeta. ¿¿Qué diablos voy a abrir yo una empresa si no tengo capital que me deje llegar ni a fin de la semana”?

¿Qué necesitan entonces los pobres para llevar vidas prósperas y aceptables? Necesitan transformación, ayuda y oportunidad — en ese orden. De estos tres pilares, los que defendemos la libre empresa dentro de las leyes y regulaciones podemos construir la base de la justicia social que un país se merece. Hablemos hoy de la transformación y mañana hablaremos de los otros dos pilares. De esta forma, la entrada no será demasiado larga y pesada, porque ya sé que tenéis muchas “novias” que atender y chorradas por el estílo.

La transformación

El primer pilar es una transformación moral personal. A estas alturas, todos reconocen que al menos en Occidente, a menudo la pobreza está ligada a patologías sociales. A finales de los 90, académicos investigadores en el Instituto Urbano estimaron que el 37% de individuos pidiendo ayudas para familias con niños menores abusaban de las drogas y el alcohol.

Estudios similares enlazan la pobreza con la criminalidad, la violencia en el hogar y otros problemas.

Toda la evidencia disponible sobre la felicidad en la vida, llevar una vida con éxito y propósito contribuye a la paz social e individual. La fe, la comunidad y el empleo — la red social de amigos y también, cuando vale de algo, la familiar. Todas estas redes informales contribuyen a llevar una vida centrada en el orden.

En la América pobre, lo que falta precisamente son esas redes sociales informales pero sólidas que mantienen la presión sobre el individuo para que éste se anime a trabajar y ser “productivo”. Por eso el “marginado” o el que se “auto-margina” en el colegio siempre ha estado tan mal visto en los colegios de calidad, especialmente en el caso de los varones — me refiero a ejemplos que todos conocemos: los que se niegan a participar en cualquier actividad escolar, no habla con nadie, va a lo suyo como si no formara parte de una comunidad. Esos casos se ven mucho más entre los pobres. En resumen, los “pobres” llevan vidas desordenadas en no pocos casos y así lo avalan los estudios académicos disponibles. El desorden y la anarquía son rasgos característicos de las comunidades pobres en nuestras urbes.

Esto no es un “puritanismo” mío o una actitud condescendiente aburguesada. Estas son las razones por las cual debemos defender ayudar a los pobres donde más lo necesitan: en sus vidas diarias.

Suponer que la gente más pobre en nuestras sociedades son “menos” aptos para disfrutar de las mismas exigencias culturales que nos imponemos a nosotros mismos es, sencillamente, repugnante.

La aspiración moral real, no una actitud políticamente correcta condescendiente con los males de los seres humanos será la punta de lanza en este plan liberal de justicia social y lucha real contra la pobreza.

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8 comentarios

  1. Don Alfredo, este artículo es muy interesante. Creo sinceramente que la gente pobre necesita sobre todo educación y formación en primer lugar y aprender lo que vale el dinero. Hay personas muy válidas en estos sectores de la sociedad que simplemente han tenido la desgracia de nacer en una familia inestable. Yo siempre lo he dicho: mi familia es de un estrato social bajo y yo podría haber sido una persona que se encontrara en las mismas circunstancias, sino hubiera recibido una educación excepcional en casa.

    La gente que tiene pocos medios económicos, necesita ser consciente del lugar dónde está y no centrar su desesperación en los que tienen más. Tiene que tratar al trabajo como algo que le dignifica, y no sólo esperar que su sueldo suba mágicamente, sino formarse y buscar continuamente nuevas oportunidades. Mi abuelo siempre decía “Una persona que tiene mucho dinero no es necesariamente una gran persona. Con una buena educación y espíritu de trabajo, se puede volver uno más grande que un duque”. La sensación de rechazo social que esta gente pobre recibe debido a su situación es lo que provoca que no quieran utilizar los mecanismos que la sociedad les otorga, y simplemente se acostumbran a vivir de ayudas sociales o limosnas. Y esto es un pez que se muerde la cola. Esta gente necesita autoestima, y necesita una meta. La sociedad debe facilitar oportunidades, pero cada persona necesita “trabajarse” su propia vida.

    Como usted bien dice, la persona que se aísla y se vuelve anárquica para justificar su fracaso se convierte en un cáncer para una sociedad desarrollada, porque va a influir en gente con la misma situación. Estas personas tienden a la solución fácil a los problemas, que es apoyarse en el consumo de alcohol y otras sustancias.

  2. Hola,

    Quiero comentar dos cosas. Intento ser breve.

    Has comentado que durante la presidencia de Obama la desigualdad ha aumentado y en número de trabajadores ha disminuido, a pesar de estar bajo una administración progresista (y digo yo más: A pesar de las políticas de la FED para mantener la economía a flote).
    Esto es común en todos los países de occidente, donde con gobiernos izquierdistas también ha aumentado la desigualdad ¿Por qué pasa esto? Pues porque la globalización económica ha desplazado la producción a oriente, ha disminuido el poder de los gobiernos sobre el “trabajo” y su libertad en políticas fiscales. Y en este contexto los gobiernos conservadores y progresistas acaban cayendo en la misma tendencia: Más desigualdad y menos trabajo (de calidad al menos).

    Los gobiernos se han rendido ante esta situación: La igualdad ha dejado de ser un objetivo y cualquier política progresista ha pasado a ser paliativa, orientada a dar a los pobres unas condiciones mínimas de vida pero sin antrar en el fondo del asunto, que es la correcta distribución de la riqueza que se crea a nivel colectivo, eliminando las situaciones que hacen que ciertos sectores o actividades o personas absorban una parte absolutamente desproporcionada de esta riqueza mientras otros, que son importantes en este proceso también, recogen solo las migajas.
    Esto es muy muy complicado de arreglar, pero debemos hacerlo. Hay que poner la igualdad (o la “justicia” en la distribución de los beneficios de la producción) como una de las partes centrales de la política. Y a partir de ahí comenzar a trabajar en muchas vías: Hay que conseguir que la gente pueda fabricar su propia riqueza (en miles de campos, desde el autoempleo hasta la generación de su propia energía, comida, etc), hay que hacer también políticas fiscales (que favorezcan en trabajo y graven la especulación), también políticas de competencia para favorecer a los pequeños productores y/o a las cooperativas, políticas de comercio internacional para favorecer el comercio justo, etc etc.

    Lo segundo que quería comentar, esto: “El primer pilar es una transformación moral personal. A estas alturas, todos reconocen que al menos en Occidente, a menudo la pobreza está ligada a patologías sociales. A finales de los 90, académicos investigadores en el Instituto Urbano estimaron que el 37% de individuos pidiendo ayudas para familias con niños menores abusaban de las drogas y el alcohol”

    Mucho ciudado porque no estamos a finales de los 90, donde las potencialidades positivas de los estado sociales estaban ahí y el trabajo no había sido desplazado de occidente a oriente en la candidad actual.
    Hasta 2008 vivimos en una burbuja económica, inmobiliaria y crediticia que creó un panorama irreal. Se creció mucho económicamente, los ricos se hicieron muy ricos y las clases bajas mejoraron también su nivel de vida. Pero llegó la crisis y ésta trajo una regresión absoluta, y por las condiciones creadas en la época de la globalización los pobres no han podido sostener su nivel de renta mientras que los ricos sí que han podido.
    Quizá no hay grandes datos concluyentes todavía, pero en el periodo 2008-2013 ha habido un retroceso de la igualdad brutal en los países occidentales, en unos más que en otros. Los países del sur de Europa tienen a su clase media proletarizada cuando no arrasada, incluso en países como Alemania cada vez hay más precaridad, pensiones de miseria y subempleo. En los EEUU la desigualdad y el paro avanzan.

    Hoy en día, pues, la pobreza no es cuestión de problemas mentales o sociales, estos últimos 5 años han expulsado a la gente del sistema, ha empobrecido a trabajadores y gentes adaptadas al sistema. Hoy hay mucha pobreza de esas características y no tienes que ir más que a una cola de Cáritas en España para comprobarlo.
    Y esto ahora, que las redes familiares están aguantando y que las consecuencias de todo esto para la siguiente generación no se ve. Pero esto tendrá consecuecias, pues muchos niños de hoy mañana serán jóvenes sin posibilidad de estudio, ni trabajo ni una amplia red social o familiar que los ayude. Los padres que hoy mantienen a los hijos pueden tener que acabar siendo mantenidos por sus hijos tal y como van las cosas.
    No descuides este punto en el análisis.

    Saludos,

  3. Pedro:

    “¿Por qué pasa esto? Pues porque la globalización económica ha desplazado la producción a oriente, ha disminuido el poder de los gobiernos sobre el “trabajo” y su libertad en políticas fiscales. Y en este contexto los gobiernos conservadores y progresistas acaban cayendo en la misma tendencia: Más desigualdad y menos trabajo (de calidad al menos).”

    Pero, ¿no te resulta curioso como esto lo sabe la “izquierda” occidental que gobierna en algunos países y sin embargo niegan lo que es evidente?

    “Hay que poner la igualdad (o la “justicia” en la distribución de los beneficios de la producción) como una de las partes centrales de la política.”

    Prefiero hablar de “justicia” más que de igualdad necesariamente.

    “Y a partir de ahí comenzar a trabajar en muchas vías: Hay que conseguir que la gente pueda fabricar su propia riqueza (en miles de campos, desde el autoempleo hasta la generación de su propia energía, comida, etc), hay que hacer también políticas fiscales (que favorezcan en trabajo y graven la especulación), también políticas de competencia para favorecer a los pequeños productores y/o a las cooperativas, políticas de comercio internacional para favorecer el comercio justo, etc etc.”

    ¿A qué tu le llamarías una política de comercio internacional que “favorezca el comercio justo”?

    “Quizá no hay grandes datos concluyentes todavía, pero en el periodo 2008-2013 ha habido un retroceso de la igualdad brutal en los países occidentales, en unos más que en otros. Los países del sur de Europa tienen a su clase media proletarizada cuando no arrasada, incluso en países como Alemania cada vez hay más precaridad, pensiones de miseria y subempleo. En los EEUU la desigualdad y el paro avanzan.”

    Sí, así es Pedro. Es algo realmente indeseable. Nuestros ancestros JAMÁS hubiesen aceptado voluntariamente estas condiciones y falta de respeto a todo un pueblo. La gente suele decir “antes la gente era mas sumisa”, pero ¡¡no es así!! Hay que ver las batallas campales de antaño para ver que de sumisos no tenían nada. Aquí mismo donde vivo leía un artículo del siglo XIX, en concreto, de 1860 y una disputa que se armó porque dos empresarios subieron los precios sin contar con el pueblo. ¡¡La liaron parda!! Quemaron edificios, les sacaron de sus negocios para apedrearles, etc. Y te hablo de cuando América era AMÉRICA con mayúsculas: protestante y de origen blanco inglés.

    “Hoy en día, pues, la pobreza no es cuestión de problemas mentales o sociales, estos últimos 5 años han expulsado a la gente del sistema, ha empobrecido a trabajadores y gentes adaptadas al sistema.”

    No comparto esta parte, Pedro – no del todo. Muchísima gente pobre (y no pobres por la crisis necesariamente) sufre de problemas de carácter personal moral y de una inestabilidad mental desequilibrada. Claro que hay gente que también se ha visto expulsada del sistema, por supuesto, pero sin querer ser ni mucho menos yo un chulo ni un señor irrespetuoso, observa la vida de muchos jóvenes en estados de precariedad y verás problemas de organización y de “higiene mental”. No digo que todos, pero sí demasiados.

    De acuerdo en lo demás.

    Javier:

    “Creo sinceramente que la gente pobre necesita sobre todo educación y formación en primer lugar y aprender lo que vale el dinero. Hay personas muy válidas en estos sectores de la sociedad que simplemente han tenido la desgracia de nacer en una familia inestable. Yo siempre lo he dicho: mi familia es de un estrato social bajo y yo podría haber sido una persona que se encontrara en las mismas circunstancias, sino hubiera recibido una educación excepcional en casa.”

    Muy de acuerdo con esto, Javier. Nosotros hemos tenido la “suerte” de nacer en entornos estables, prósperos, educados, pero muchos otros no – muchos otros se quedan estancados. Y este es el mensaje que también intento transmitirle a los negros de este país y a los latinos. La mediocridad JAMÁS JAMÁS JAMÁS será aceptable ni la acepto como pretexto. No concibo el fracaso, sencillamente. No forma parte de mi vocabulario, no lo acepto de nadie. Solo exijo la excelencia siempre y si tengo que repetir y repetir y repetir la misma experiencia hasta conseguir la perfección, estoy dispuesto a ello. A la gente le choca mucho eso pero me da igual.

    “Tiene que tratar al trabajo como algo que le dignifica, y no sólo esperar que su sueldo suba mágicamente, sino formarse y buscar continuamente nuevas oportunidades. Mi abuelo siempre decía “Una persona que tiene mucho dinero no es necesariamente una gran persona. Con una buena educación y espíritu de trabajo, se puede volver uno más grande que un duque”.

    Sabias palabras, y totalmente de acuerdo. La gente sabe perfectamente de qué está hecho cada uno. El más tonto lo sabe.

    “Como usted bien dice, la persona que se aísla y se vuelve anárquica para justificar su fracaso se convierte en un cáncer para una sociedad desarrollada, porque va a influir en gente con la misma situación. Estas personas tienden a la solución fácil a los problemas, que es apoyarse en el consumo de alcohol y otras sustancias.”

    Correcto – y esto es algo que bajo el sistema que propongo, se acabaría rápidamente. El no querer trabajar bajo mi sistema liberal va a ser algo que les saldrá MUY caro.

  4. Alfredo,

    “Pero, ¿no te resulta curioso como esto lo sabe la “izquierda” occidental que gobierna en algunos países y sin embargo niegan lo que es evidente?”

    Claro, pero es que si la izquierda en el poder dice “Miren señores, no podemos conseguir más igualdad”, ¿Qué pasaría? Pues que no tendría demasiado sentido que gobernasen. Sería negar su propia esencia.

    “Prefiero hablar de “justicia” más que de igualdad necesariamente”

    Creo que interepretas la palabra “igualdad” como igualdad absoluta, y yo la uso como igualdad relativa. Cuando se habla (o hablo) de igualdad no pido que todo el mundo gane lo mismo, pido que las partes de un mismo proceso productivo no tengan condiciones extremadamente diferente. Es decir, una empresa que genera riqueza y beneficio como un “todo” no puede permitir que el 90% de esa producción se la lleven dos señores mientras hay cientos. Hay que ser “justos” en esta distribución, y para eso hay que ir a unos grados de igualdad relativa en el ingreso y el beneficio del proyecto colectivo.

    “¿A qué tu le llamarías una política de comercio internacional que “favorezca el comercio justo”?”

    Hay que establecer libre comercio sólo con quien comercie en condiciones parecidas a las tuyas y no con quien usa ventajas para desequilibrar el comercio. Por ejemplo no se debería comercial libremente (o sea, sin medidas proteccionistas) con empresas de estados que tengan la moneda artificalmente baja para exportar, con países que subvencionan exportaciones, con países que tienen mano de obra en condiciones de semi-esclavitud, con países sin leyes laborales, medioambientales o sociales. Hay que establecer unos mínimos, porque sino el comercio lo acaba acaparando los esclavistas y represores.

    “observa la vida de muchos jóvenes en estados de precariedad y verás problemas de organización y de “higiene mental”. No digo que todos, pero sí demasiados. ”

    A ver, ten en cuenta también que en NY hay una cantidad de perturbados por metro cuadradi fuera de lo normal. En España ves mucha gente en la miseria que parece bastante normal. En cualquier caso te voy a plantear la idea al revés ¿es posible que la pobreza sea una de las causas de desequilibrios mentales posteriores? Porque caer en la miseria desde una vida cómoda es un proceso durísimo que a la gente más débil la puede destrozar.

    Saludos,

  5. sociata latinoamericano · ·

    Barack Obama traicionó a su gente, al igual que Hollande. La ortodoxia neoliberal al final vence cualquier oposición de los bienintencionados jefes de gobierno de las democracias de corte liberal. Al final lo idóneo será abogar por sistemas post-neoliberales inherentes al concepto de estado nacional. Otra cosa será la nada.

    El cristianismo “moderno” promueve la limosna, no el desarrollo de los pueblos.

  6. sociata latinoamericano · ·
  7. sociata latinoamericano · ·
  8. Pedro>
    “Claro, pero es que si la izquierda en el poder dice “Miren señores, no podemos conseguir más igualdad”, ¿Qué pasaría? Pues que no tendría demasiado sentido que gobernasen. Sería negar su propia esencia.”

    Claro – entonces, mienten. Le mienten descaradamente a los suyos.

    “Hay que establecer libre comercio sólo con quien comercie en condiciones parecidas a las tuyas y no con quien usa ventajas para desequilibrar el comercio. Por ejemplo no se debería comercial libremente (o sea, sin medidas proteccionistas) con empresas de estados que tengan la moneda artificalmente baja para exportar, con países que subvencionan exportaciones, con países que tienen mano de obra en condiciones de semi-esclavitud, con países sin leyes laborales, medioambientales o sociales. Hay que establecer unos mínimos, porque sino el comercio lo acaba acaparando los esclavistas y represores.”

    Completamente de acuerdo entonces.

    “En España ves mucha gente en la miseria que parece bastante normal. En cualquier caso te voy a plantear la idea al revés ¿es posible que la pobreza sea una de las causas de desequilibrios mentales posteriores? Porque caer en la miseria desde una vida cómoda es un proceso durísimo que a la gente más débil la puede destrozar.”

    Sí, también esto es una posibilidad , pero si te fijas, mucha gente que ahora ha caído en la pobreza “real” es gente que ya estaba en una situación bastante precaria en España.

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