Que coman pasteles

Menudo revuelo ha provocado un juez de Colorado al sentenciar el 6 de diciembre que el propietario de una pastelería no tiene ningún derecho a denegarle sus servicios a los clientes gays.

Primero, el contexto. En julio del 2012, la pastelería “Masterpiece Cakeshop” en Colorado se negó a venderle un pastel de boda a una pareja del mismo sexo que querían celebrar con amigos y familiares la boda que celebraron en Massachusetts.

El matrimonio, David Mullins y Charlie Craig, denunciaron a la pastelería en los tribunales y el Fiscal General de Colorado hizo lo mismo. El juez de Colorado, Robert Spencer, ha dictado sentencia contra el dueño Jack Phillips.

Phillips intentó esgrimir el clásico pretexto tan reusado de que es su “libertad religiosa” discriminar y denegarle sus servicios a los homosexuales pero el juez no estaba convencido y sentenció que la ley contra la discriminación en vigor en Colorado protege la orientación sexual.

No importa que la pastelería sirva a clientes gays

Uno de los “argumentos” presentados por la pastelería fue decir que sirven a clientes gays pero que el dueño solo se opone a una tarta de bodas porque eso es una celebración de las bodas gays.

No comparto ese argumento. Las parejas gays son las únicas que van a participar en un matrimonio gay, es una distinción donde no hay diferencia.

El propietario alega que no siente ningún “odio” hacia los homosexuales o parejas gays. Incluso, no tendrían problema alguno con tener clientes gays ya que solamente se oponen a celebrar una boda gay aunque los clientes sean heteros y usen la tarta para una boda gay de amigos, etc.

Pero precisamente, el factor principal que distingue a las bodas gays de las heterosexuales es el hecho de que solamente las parejas del mismo sexo son las que obviamente participan en ese matrimonio debido a su orientación sexual. En consecuencia, qué raro el argumento del propietario. No tiene ningún sentido argumentar que negarle a hacerles una tarta no se debe a su orientación sexual.

Este caso no tiene nada que ver con el matrimonio gay y su legalidad

Al igual que ocurre con cierto sector de la Derecha española, aquí los del “Tea Party” a menudo dicen que casos como estos “demuestran” que el matrimonio gay ha provocado que estas “violaciones de la libertad religiosa” son consecuencia directa de que exista la opción del matrimonio gay.

De hecho, esto precisamente demuestra que la discriminación se basa en la identidad de la pareja:

Aunque es cierto que Colorado NO reconoce el matrimonio gay, ese hecho no les exime de la ley contra la discriminación. Durante los argumentos orales, los imputados reconocieron, siendo cándidos, que también se negarían a hacerle una tarta a una pareja gay que vaya a formalizar su relación y ser pareja de hecho, y esto no está prohibido en Colorado. Y es que, la oposición del pastelero va más alla del acto “matrimonial” y se extiende a cualquier unión del mismo sexo. Con esto, es evidente que la razón real por la cual no quieren darle este servicio a la pareja tiene que ver con su orientación sexual, no con su relación en matrimonio.

Las tartas no son expresiones

El juez mostró su acuerdo con la idea de que hacer una tarta requiere arte y que el arte es una forma de expresarse, pero no es un tipo de expresión protegida por la Iª Enmienda de la Constitución de EEUU. En este caso, la pastelería se negó a hacer una tarta incluso antes de que supieran qué querían en la tarta o cómo la querían. Entonces, obviamente no pudo haber expresión de este tipo ni de ningún tipo con falta de comunicación con respecto al diseño de la tarta.

Por otra parte, considero que obligar a un empresario a tratar con igualdad a las parejas, sean como sean, no puede equivaler a forzarles ser de otro punto de vista. Diseñar una tarta no requiere ningún tipo de emisión verbal como sí sería en casos como saludar la bandera, participar en un desfile, etc.

A Phillips no se le exigió aplicar un mensaje o símbolo a la tarta, o construirla para que sirviera de alguna manera para promover el matrimonio gay. Cuando Phillips les denegó el servicio, la pareja inmediatamente salió de la pastelería. ¿Cómo iba a saber Phillips qué texto querían? A lo mejor no iban a pedir un texto “pro gay”. Por lo tanto, decir que no les quiere hacer una tarta porque va contra su libertad de “expresión” y que esto le obligaría a apoyar estas bodas es un “argumento” muy blandito.

Debo decir como apunte que la pareja pidió la tarta en otro sitio y que estaba (la tarta) llena de los colores de la bandera gay. Aún así, el acto de vender pasteles no constituye “expresión”. Esto nada tiene que ver con obligar a una persona a jurar la bandera, o ponerse un símbolo contra sus creencias. Decir que esto viola su “libertad” es de hecho insultante para lo que realmente significa la frase libertad de expresión.

Había otras cosas ofensivas también:

Lo cierto es que el señor se negó a hacerles una tarta solo por su identidad, NO el contenido.

El pastelero dice que si le obligan, entonces un pastelero negro tendría la obligación de hacer una tarta para algún miembro de un grupo neo-nazi; o se podría dar el caso de que un pastelero musulmán tuviera que hacer una tarta para una organización que insulte al Corán. Pero no cuela este “argumento”. En ambos casos, es el mensaje explícito y ofensivo que quieren imponerle al pastelero. No tienen ningún derecho fuera de esto ya que no se les exige que escriban un mensaje. Le han pedidoo hacer una tarta, no preparar un discurso.

Tampoco coló el argumento de la libertad religiosa, ya que hacer una tarta no es una conducta religiosa y menos en la fe cristiana que él dice profesar.

Han incumplido la ley contra la discriminación en locales que ofrecen servicios al público. El Tribunal Supremo de EEUU ha sentenciado en repetidas ocasiones que la discriminación es ilegal; que las tienen un derecho a no sufrir discriminación en el mercado, y esta ley encaja con el hecho de que el gobierno, sea local o no, sí debe REGULAR la actividad económica-comercial.

Si este pastelero tuviera ese “derecho”, entonces una empresa privada también podría negarse a servir a un cliente de otra raza, o mixto, porque su religión dicte que las parejas interraciales son pecaminosas.

Esta sentencia podría tener efectos sobre otros casos parecidos actualmente pendientes de sentencias.

Los liberales deberíamos apoyar la sentencia porque es pura lógica que además nos protege a todos. Un día niegan el servicio a gays, y otro día te lo podrían denegar a ti por “motivos religiosos”.

Anuncios

2 comentarios

  1. Joan · ·

    Buenas tardes Don Alfredo.

    He leído su entrada y si bien se debe acatar la sentencia y estoy de acuerdo con su opinión sobre la argumentación del pastelero no estoy de acuerdo con la legislación en que se apoya sentencia. Sé que hay una ley que obliga y usted la menciona pero opino que el propietario de un negocio debería tener el derecho a denegar su servicio a quien esa persona estimase conveniente, sin tener que dar explicaciones y sin ser objeto de denuncia. No me mal interprete, no soy un libertarian ni mucho menos. Es más, me considero de izquierdas. Y tampoco discriminaría a nadie si tuviera un negocio -bueno discriminaría a los mal educados pero les abriría la puerta otra vez cuando se hubiesen remediado-, porque no va conmigo y porque me estaría restando clientes. Y todos sabemos lo que cuesta ganar un dolar, un euro o un sextercio. Sabiendo que esa ley existe se ha de acatar. La cuestión es si una ley así ha de existir. Es decir ¿el gobierno ha de obligarte a que le abras la puerta de tu casa incluso a quien no querrías? Como aclaración digo que este planteamiento lo hago para negocios privados y que no sean de naturaleza vital.

    Reciba un cordial saludo.

    Joan

  2. Buenas tardes. Gracias por su comentario.

    “Sabiendo que esa ley existe se ha de acatar. La cuestión es si una ley así ha de existir. Es decir ¿el gobierno ha de obligarte a que le abras la puerta de tu casa incluso a quien no
    querrías? Como aclaración digo que este planteamiento lo hago para negocios privados y que no sean de naturaleza vital.”

    Una pregunta muy interesante. Es un gran debate y los dos lados tienen aspectos positivos. Personalmente, yo nunca hubiese firmado o promulgado una ley anti-discriminación tan amplia y tan universal, sobre todo para locales o servicios donde hay más opciones de todo tipo. En un sistema ideal, sin embargo, tiene que haber ciertas regulaciones de higiene, ordenamiento, etc. Creo que los ayuntamientos de cada localidad son los que deberían aprobar este tipo de leyes, no el estado central o el estado local. Por ejemplo, en el pueblo donde vivo está prohibido dar licencias a bares o locales de copa, ya que los vecinos en general estamos totalmente en contra del ambiente nocturno violento que suelen producir. Sin embargo, hay otros pueblos donde los bares son bienvenidos porque tienen otro tipo de población y demografía.

    Para mí eso sería lo democrático y justo. Una suerte de comunitarismo a nivel local.

    Saludos

Comente

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: