Cosas que me irritan de las personas y ciertas nacionalidades

Aclaración importante: Desafortunadamente, hoy en día parece que hace falta poner avisos en los artículos advirtiendo que obviamente estas cosas son generalizaciones y no se puede aplicar a cada persona universalmente que conozcas. Pero sí creo firmemente que las culturas son distintas y sí hay diferencias en los comportamientos que marcan ciertas tendencias según donde vivas y la cultura que puedas tener o no tener. Relativo, sí, pero notable en cuanto a ciertas tendencias.

En segundo lugar, me gustaría aclarar que cuando hablo en esta entrada de “los americanos”, excluyo a los de Nueva York porque la cultura de NY es absolutamente distinta a la de los americanos de los demás sitios. NY tiene más en común con cualquier ciudad centro-europea (en el carácter de la gente) que con la mayoría de EEUU. Hemos de tener en cuenta además que “americano” hoy en día significa de muchísimos orígenes y no todos se parecen, a pesar de compartir nacionalidad. Así pues, cuando aquí hablo de “americanos”, realmente hablo de un prototipo que también se da: el del americano “noble”, pero demasiado ingenuo para su propio bien, amistoso y “abierto”. Los hay, señores. Hay que salir de NY, pero los hay.

Estos comportamientos que critico a continuación, no obstante, se dan casi universalmente entre los españoles que sean de cultura castellana, murciana, extremeña, canaria o andaluza.

1. Me molestan los que no cumplen horarios

Me molesta la gente que no me deja saber qué piensa exáctamente de algo. Los indecisos, los “uyy ni idea”. Me molesta muchísimo eso y hasta me puede poner agresivo verlo en persona. Me refiero a situaciones como estas: lo que pienso, lo hago. Si te digo a las 8:30, significa a LAS OCHO Y MEDIA. Detesto la falta de puntualidad. Si estoy conversando con un amigo, y de repente me doy cuenta que tengo otra cita, le tendré que dejar solo para poder ir a la otra cita. Me despido rápidamente y atiendo a mi próximo deber. Detesto la gente que se tarda mucho en decir adiós. Con un adiós BASTA. ¿Eres chica? Ni se te ocurra darme dos besos en la cara para saludarme o despedirme. No te lo permito y me apartaré. Sí, en serio. Yo solo doy la mano, no beso a nadie en una amistad. Soy alérgico al toqueteo español.

2. Trabajo

En España son las 8 de la mañana y es sábado. Si te despiertas a esa hora, no verás a casi nadie por la calle porque casi todo el mundo está con una resaca impresionante durmiendo el tapeo y las copas de la noche anterior. En muchos pueblos americanos, es totalmente distinto en este sentido y en eso me gusta más. Aquí, el Sr. Smith se levanta a las 8, coge el coche al “Home Depot” y suele comprar alguna herramienta o cosa parecida para montar alguna estantería o mueble, etc y su mujer, levantada también temprano va al florista. Son estereotipos, obviamente, pero se ve mucha más gente haciendo actividades “hogareñas” por la mañana si comparamos con España.

3. Me irrita la gente que no cumple normas o no cree en ellas

En este tema, Nueva York se parece mucho a España. La gente no suele respetar ciertas normas que sí son habituales en Londres. En Londres es casi universal ver cartelitos por todas partes que prohíben ciertos comportamientos. En NY hay más normas que en Madrid, pero como también es una ciudad tan internacional, no todos las conocen y algunas no se cumplen o no se hacen cumplir. Es una ciudad muy caótica como para aplicar muchas normas de manera uniforme.

Ejemplo: Hoy iba con un chófer. No tenía prisas, pero me irrita muchísimo cuando el coche delante pausa en el medio de la calle para hablar y saludar con un conocido que ve por casualidad. Como era casi de esperar, el tipo que hizo eso ayer era latinoamericano. La luz, para doblar, estaba verde, pero el tipo frenó como si nada y se puso a hablar con su amigo como si no hubiera nadie más esperando. Me cabreó MUCHÍSIMO y toqué el claxon. El chófer me dijo “uyy, esto es habitual señor”. Una vez sonó el claxon, el coche se iba pero el tipo que estaba en la calle me insultó. Me dijo, en inglés: “Asshole” (gilipollas). Yo por mi parte le llamé cerdo y animal asilvestrado. Sí, en inglés también.

Pero sí, me irrita muchísimo ver cualquier incumplimiento de ciertas normas básicas de sentido común.

4. ¡No me toques y mantén las distancias corporales! Necesito mi espacio personal. Cada vez que quedo con españoles o italianos, siempre noto este problema. Están hablándote y de repente te tocan los hombros o pasan la mano por tus brazos, sujetándolo. NO me hagas eso.

En cuanto a los americanos, realmente he visto de todo. Los hay que no tocan para nada, pero también los hay más besucones. Depende mucho de su orígen étnico, clase social, entre otras cosas.

La gente solo se debería tocar cuando hace el amor (y ni en esto se debe exagerar el toqueteo).

5. La gente escandalosa

El ruido verbal o musical es uno de mis principales enemigos. ¿Para qué hablar cuando muchas veces no hay nada que decir? Esto lo aplico siempre y donde quiera, sea en el tren, en un restaurante o en algún bar. En esto, los americanos son buenos, mucho más silenciosos que los españoles o italianos.

Pero, yo no me quedo ahí. NO me gusta para nada hablar con desconocidos en un sitio público ni que me hablen a mí. En esto, los europeos son mucho mejores que los americanos. Incluso los españoles, nada conocidos por su seriedad, son un poco más reservados con desconocidos. En EEUU, depende de la ciudad. Me gusta NY porque muy poca gente te habla sin conocerte. Puedes estar muriéndote que seguramente la gente seguirá andando o haciendo sus labores. Pero en otras partes de EEUU, son mucho más dados a dirigirte la palabra y hacerte preguntas sociales. “¿Cómo te llamas”?, ¿A qué te dedicas?, ¿De dónde eres?, etc. Soy MUY reacio a este tipo de encuentros sociales con desconocidos. Suelo contestar estas preguntas con bastante chulería o soberbia desagradable si surgen.

A mí me gusta un silencio que asuste a los escandalosos, un silencio en el que hasta ellos se den cuenta que son ruidosos.

6. “Uyy qué soso y seco eres”, muchos me dicen (sobre todo latinoamericanos y españoles).

Para mí la palabra es plata y el silencio en público es oro. Por la mañana entro a trabajar y como mucho digo “Good Morning”. Poco me van a oír después de eso salvo que esté hablando con alguien sobre algún tema laboral o político, criticando algún aspecto o dando mi criterio jurídico.

Pero hay gente, sobre todo mujeres (hispanas y americanas) que tienen la costumbre de hablarte de tus hijos y sus actividades en familia. Pues a mí no me interesa lo más mínimo que tu hijo sea atleta o que le hayas comprado zapatos el sábado.

En este sentido, no obstante, los americanos irritan menos porque lo hacen menos habitualmente, dependiendo dónde estés. Los fines de semana aquí muchísima gente se queda en casa y trabajan en sus jardines o haciendo arreglos domésticos. No se sale tanto a la calle como en España y eso me gusta bastante. Aquí de verdad cobra mucha importancia el estar en casa los fines de semana, sobre todo en zonas residenciales en las que no se ve un alma por la calle después de las 5 o 6 de la tarde cuando cae la noche.

Austero

Generalmente hablando, salvo que te valore de alguna manera, pagarás lo tuyo si quedas conmigo. Invito poquísimas veces, por no decir casi nunca. No me gustan los sitios que te obligan a facturar todo en una cuenta. Me gusta que cada uno reciba su cuenta individual si así lo pide. Ah, y me da igual que seas mujer. Tén por seguro que vas a pagar tu consumición si estás conmigo. A mí eso de mimarte prque seas mujer no me va, teniendo en cuenta que hoy está la igualdad codificada en las leyes. No esperes trato especial.

¿Es tu cumpleaños? Aquí en USA se regala ese día al que cumple. Pues yo no doy regalos jamás ni tarjetitas. Como mucha, alguna postal que cuesta 1 dólar, con algún mensaje mío personalizado en plan “un año menos de vida” o “un año más”.

También en el pasado he ido a casa del que cumple con alguna caja de cerveza Beck’s u otra que al final me acabo bebiendo para mí solo casi toda. Sí, así soy.

Me molesta el sistema de propinas que tanto adoran los americanos y me irrita el “detallismo” del país. Con detallismo me refiero a pequeños detalles sociales tipo “ohh, me gusta mucho tu camisa”, de repente y cuando la persona no te conoce.

Por último, no sé si será una cosa mia pero me molesta cuando estoy haciendo varias cosas a la vez y viene una persona para intentar ayudarme. No es que no sepa agradecer el gesto, pero prefiero que no me lien. Si esto pasa, normalmente les digo “no, no, no, gracias, no me ayudes”.

En fin, una entrada mas “light” que las anteriores, para que descanséis un poco. Las próximas serán de nuevo analíticas sobre el panorama que se avecina.

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14 comentarios

  1. sociata latinoamericano · ·

    Las dos ultimas entradas son muy interesantes. Y realmente la impuntualidad es un mal muy latinoamericano (lo he visto en Honduras, Mexico, Ecuador y Bolivia). Ignoro si el fenomeno tambien se da en Espana. La irresponsabilidad en el manejo de las agendas llega a extremos tales que un espectaculo programado para las 20:00 horas empieza a las 22:30.

    Me dio risa lo del sujeto que detuvo el trafico para hablar con el amigo, pues en mi pais es usual ver gente comportandose de igual manera.

    Eso si, aqui entre hombres no nos besamos. Por nuestro caracter sensual si ‘apapachamos’ a las mujeres cada vez que podemos, aunque hay casos en los nos encontramos con una chica fria.

    Y en mi pais los domingos son los preferidos para el resacon. A mi tambien me fastidian las platicas sobre ninos, poco me interesan las travesuras de los hijos ajenos (suficiente con los mios).

  2. Sociata: El fenómeno también se da en España, aunque no tan pronunciadamente como en Latinoamérica. Ojo, y esto se debe únicamente a que la Unión Europea tiene ahora muchisima influencia sobre España. Yo diría que hace 30 años o más, España culturalmente era mucho más parecida a Latinoamérica en todo.

    En EEUU se da mucho eso de hablar sobre temas personales en la oficina, al igual que pasa en España y Reino Unido. En eso debo decir que los alemanes son mucho mejores. Es muy raro verles hablar de algo “personal” o tonto tipo “¿qué tal tu fin de semana”? A mí si me hacen esa pregunta, suelo responder con un clásico ¿qué es un fin de semana?

    Luego hay otros ejemplos que noto. Ayer, uno de los trabajadores de la oficina llegó tarde y algunos se preocuparon por él. Me dijo luego “es que estuve en una entrevista laboral esta mañana”…y mi réplica fue “bueno, tampoco te eché de menos. No hace falta darme esas explicaciones”.

    La chica recepcionista por su parte me dijo que “le cuesta levantarse por las mañanas”. Mi respuesta a ella es “en tu caso es lógico”. Cuando me preguntó por qué, le dije: “Bueno, no tienes muchos motivos para vivir”.

    Dice que ya no me hablará de sus cosas personales.

  3. Peter Foran · ·

    Alfredo,

    Creo que fue Baltasar Gracián quien dijo aquello de que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

    Le habría sido mucho mejor ir al grano y hacer la entrada mucho más breve, hablando solo de aquellas cosas que NO le irritan en vez de sobre aquellas cosas que sí lo hacen.

    La iritación y el mal humor, el enojo y el enfado, son malos, muy malos, para la tension arterial.

  4. Peter Foran · ·
  5. Peter: Pues eso se deduce fácilmente cuando hablo de lo que NO me gusta. Si digo qe no me gusta el ruido, es obvio que me gusta el silencio.

    Pero además debo decirle, quizá muy a su pesar, que mi salud está mejor que nunca.

  6. Peter Foran · ·

    No, si yo no le deseo nada malo, Alfredo, más bien al contrario, por eso le advierto de lo malo que es obsesionarse con fobias, odios, manias y cosas negativas en general.

  7. Peter Foran · ·

    Si hubiese usted hablado de lo que le gusta, en vez de lo que no le gusta, su salud se lo habría agradecido.

  8. Hola,

    Pues comparto algunas cosas contigo Alfredo, pero otras no.

    Yo no huyo del contacto físico, por ejemplo. Sí me molesta un poco la gente que te habla muy de cerca y en ese sentido si prefiero que haya ciertas distancia, pero con los besos y los abrazos no tengo problema. A las mujeres las beso siempre y a los amigos les doy abrazos a veces. En Argentina, por ejemplo, la costumbre es dar un solo beso al concerse o encontrarse seas hombre o mujer, y a mi no me importaba darle un beso a un hombre por muy raro que sea para nosotros los españoles.

    Por otro lado sí soy absolutamente puntual. No es que llegue siempre a tiempo, es que llego siempre antes.

    A las 8 de la mañana el sábado a mi no se me ha perdido nada por la calle. Ojo, que igual no he salido pero aprovecho para acostarme un poco más tarde el viernes y dormir un poco más para el sábado, ya que durmo relativamente poco entre semana.

    El ejemplo del tipo que para con el coche a saludar yo tampoco lo soporto. Conduciendo soy muy escrupuloso con las reglas y exijo que los demás también lo sean. Lo suelo ser en todos los temas cívicos, aunque hay cosas que puedo considerar absurdas y no les doy mayor importancia.

    Tampoco soporto a la gente escandalosa y mucho menos en el trabajo. Me ha recordado mucho a mi oficina porque las compañeras están TODO EL DÍA hablando de sus hijos. No las hago ni caso y se enfadan, pero me da igual. Creo que es importante respetar el silencio que los demás necesitan para hacer su trabajo. Si no lo entienden es su problema.

    ¿Si soy seco? No, no lo soy. Ahora, si nos conocemos y no me interesa nada de lo que dices te ignoraré bastante, y la mayoría de veces involuntariamente porque prefiero estar pensando en mis cosas que escuchar tonterias.

    Vaya, sabia que eras austero pero pensé que sí invitarías o pagarías por “rondas”, como soléis hacer en Madrid. Valencia es mucho más de pagar cada uno lo suyo.
    En fin, estoy seguro que a un amigo sí le pagarías unas cervezas.

    Saludos,

  9. Pedro:

    Pues no, casi nunca invito y menos por rondas. Me gusta mucho más el “sistema” valenciano y americano, “cada uno paga lo suyo”. Las únicas veces que invito es porque siento algún tipo de aprecio o “respeto” por la persona con la que quedo. Pero como suelo además quedar casi siempre con gente en plan formal, pues cada uno paga lo suyo. No es tanto por ser austero sino más bien porque hay mucha gente que pretende escaquearse luego y nunca pagan. En mi trabajo piden comida por teléfono constantemente y muchas veces se les olvida pagar. A mi eso no me pasa porque el minuto que cuelgo el teléfono, le digo a cada uno lo que debe (las veces que he pedido) y dicen que soy peor que la agencia tributaria para cobrar lo mio.

    Las mujeres en mi oficina también se han enfadado a veces conmigo. Dicen que soy “demasiado elitista” y que se nota. Anécdota graciosa: Como sabes, aqui a los españoles no nos suelen asociar con “latino” y hay dos chicas nuevas, latinas, que trabajan en la sección de ventas. Esta mañana no paraban de hablar de mí y mal. Una decía “ayy sí, yo he visto a ese antipático y las miradas que te da parece que no te puede ni ver”. Su compañera le dijo: “En esa oficinita donde están los abogados se les nota que son anti latinos.” En parte, lo somos, pero por el “elitismo” del entorno.

    A mí me gusta el sábado temprano por la mañana porque no se ve nadie por la calle en general y puedo hacer cosas sin tener que esperar a nadie ni las colas. “A quien madruga, Dios le ayuda”…

    A veces llego antes también, pero si por ejemplo quedo con alguien a las 10 en su casa y llego a las 9.55, espero los cinco minutos antes de llamar en la puerta.

    ¡Ah! Otra cosa que me molesta: me molesta (y esto si es un problema para mi en EEUU), la falta de horarios para todo. Me irrita bastante ver a gente comiendo o picando a TODAS horas. Es el lado negativo de no tener “sociedad”. Cada uno come cuando quiere, y ves cosas que chocan al menos para mí. Desde comer algo a las cinco o luego ver a alguien comiéndose un cereal a las 2 de la tarde, entre otros horrores culinarios que he visto. Fijate en eso sí soy muy “europeo”/arrogante como dicen aquí de los europeos pero me choca mucho eso.

  10. Cabrit0 · ·

    A mi no me gusta saludar con besos, en especial si son desconocidos y bajo ninguna circunstancia a un hombre. Los abrazos los tolero un poco más, aunque no demasiado. Sin embargo, no llego este extremo: “La gente solo se debería tocar cuando hace el amor (y ni en esto se debe exagerar el toqueteo).” No sé a qué se refiere con exagerar, pero prefiero un poco de más que de menos…

    Casi nunca voy a restaurantes y casi nunca como fuera de casa. Pero cuando lo hago nunca dejo propinas. Yo no creo en eso. Mucha gente piensa mal de mi por eso, pero cada quien con lo suyo.

    Donde vivo el tránsito es un caos. Nadie respeta nada ni nadie…Así que ya he dado eso por perdido y prefiero no molestarme y dejar que pase lo que tenga que pasar.

    En cuanto a las bebidas y comidas. Lo que me molesta es que me digan que me van a pagar lo que he consumido. No necesito que me paguen nada y siempre respondo: “Guarda ese dinero para el dia en que veas que a mis hijos les falte medicina y yo no tenga.”. Incluso una vez un tipo se paró de la mesa para supuestamente para ir orinar y lo que hizo fue pagar la cuenta a escondidas. Casi nos liamos a puñetazos por eso…Por suerte ahora soy casi abstemio y me evito todas esas chorradas.

    Yo no suelo pagarle los tragos a otra persona, pero no me molesta hacerlo de vez en cuando.

  11. sociata latinoamericano · ·

    Cabrit0:
    “Incluso una vez un tipo se paró de la mesa para supuestamente para ir orinar y lo que hizo fue pagar la cuenta a escondidas. Casi nos liamos a puñetazos por eso…Por suerte ahora soy casi abstemio y me evito todas esas chorradas.”

    ese tipo pagó para que le dieras un puñetazo. ¡Vaya cosas!

  12. Cabrit0 · ·

    Sí jejejjejej.

  13. Lucinda · ·

    Perdóneme señor Alfredo, pero creo que usted es un sociópata. Estoy de acuerdo con muchos de sus puntos pero creo que usted los lleva a un extremo no saludable. Debería visitar a un psicólogo. Básicamente a usted le apesta la vida.

  14. Para nada me apesta la vida. Soy una persona muy feliz, porque sé crear mundo y no destruír. Con respecto a su consejo,gracias pero el mejor psicólogo se llama Ron Havana Club o algún whisky…con eso se piensan maravillas bajo nuestro sol mediterráneo.

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