Entrevista (II)

Continuando con temas políticos y nacionales, he visto cierta tendencia en su foro de comentaristas que habitualmente le advierten que sus políticas provocarán más sentimiento revolucionario. Le voy a dar un dato europeo para entender mejor la situación global. En Grecia, el auge de la izquierda parece imparable. En Italia, poco a poco suben los partidos de izquierda en intención de voto. En EEUU, aquí ha ganado Obama. No es de izquierdas, pero sí es mucho más moderado que los republicanos. La izquierda gana…

Uy, no, señor Von. Es muy muy, no, demasiadamente temprano para decir quién ganará elecciones en Europa. Alemania siendo un caso aparte. Usted ha insistido a lo largo de la entrevista en un al parecer imaginario músculo colectivo industrial. Yo no pienso en eso, pienso en precios justos y razonables dentro de los mercados, para poder justificar gasto público en una época en la cual todos los trabajadores tienen que ganarse el pan siendo competitivos.

El Estado solo puede sacarle dinero al contribuyente. No existe el “dinero público”. Existe el dinero del contribuyente. Lo que yo pueda conseguir está limitado, porque la gran mayoría de contribuyentes piensa que ya paga demasiado en impuestos y tasas, no sin razón, yo pienso que ya se paga, que todos pagamos, demasiado en impuestos y tasas.

Sé que usted tenía en mente además las empresas importantes y sus rescates. Creo que el contribuyente tiene derecho a exigir que se use su dinero de forma responsable. En una democracia representativa liberal real, seria, así es como hacemos las cosas.

Hay sectores enteros en este mismo país que han recibido chorros de dinero del contribuyente y los resultados han sido desastrosos. Me viene a la mente por ejemplo los distritos Abbot en New Jersey. Normalmente son colegios fallidos, en el 100% de los casos en municipios de mayoría negra o latinoamericana. Mire, algo falla gravísimamente cuando se aportan millones y millones de dólares a los colegios públicos y no obtenemos ni un solo resultado para nuestros niños. Porque sean del color que sean, los niños nunca deben pagar por los errores de sus profesores o los políticos egoístas e interesados. A diario, fallamos a los niños en este país.

Les fallamos cuando les decimos que son unos fracasados en vez de corregir el sistema educativo y ver por qué están suspendiendo y no acudiendo a clase. Me niego absolutamente a pensar que el negro pandillero que no va a clase sea un “estúpido”. No lo son. Han perdido la ilusión y saben que poco futuro tienen. Contemplan el delito para sobrevivir.

El otro día entré a una pizzeria, era tarde, no me encontraba en una zona demasiado segura. En la esquina de la pizzeria congregaban unos jóvenes ansiosos, de raza negra y también latinos, o mexicanos, no conozco la diferencia en apariencia entre tantos latinos. Bien, pues cuando ya iba a salir del local, con mi comida en mano para llevar, dos chicos con aspecto de “pandilleros” me sujetaron la puerta para ayudarme, porque tenía las manos ocupadas. Les dí las gracias enérgicamente. No, esos jóvenes no son “problemas”. Son retos, son de otra cultura, otra raza, pero en muchos casos respetuosos si nosotros les respetamos a ellos.

Hemos fallado en la derecha cuando se trata de percepción social porque hay un buen puñado de irresponsables que carece de normas básicas de cortesía con los ciudadanos. Me viene a la mente particularmente España porque lo que ocurre allí en esto es vomitivo. España tiene una casta de políticos que no solo carecen de los más mínimos conocimientos culturales, sino que además insultan a los ciudadanos a diario. Lo más triste de todo es que el español lo tolera y no tiene la inquietud de querer cambiar las cosas. España es un país que me saca de los nervios con su pasotismo.

¿Durante cuánto tiempo más quiere seguir con su blog en lengua castellana?

Hasta que me canse. No me canso fácilmente.

¿Nunca se cansa? Pues algunos de sus lectores me han sugerido aquí que está sufriendo de cierta fatiga mental últimamente por sus otras obligaciones.

Realmente no estoy sufriendo ninguna fatiga. Lo que ocurre es que hace mucho tiempo que no trato temas sociales en profundidad, porque llevo en EEUU desde diciembre y aún me he tenido que estar readaptando a mi nueva vida. A eso le he dedicado más tiempo que al análisis profundo. Mire, mientras mis lectores me digan que quieren seguirme leyendo, seguiré escribiendo. El día que no les sirva, el día que mis lectores me digan, “Alfredo, basta ya, no quiero leerte más, cansas, no aportas nada”, cerraría para siempre mi bitácora. Yo le debo a mis lectores: les debo honestidad, transparencia, explicaciones si me las exigen. Yo no soy nadie más. No tengo poderes sobre ellos y ellos tienen todo el derecho de exigirme mejorar. Estoy para ellos, no para mí. Yo no sería nadie sin mis lectores jóvenes que exigen lo mejor de mí. Que Dios los bendiga siempre.

Realmente ahí quería verle. Quizá precisamente sus lectores se hayan cansado de usted. Una señal que veo es como algunos le han dicho que aumentan en popularidad los partidos pequeños, de izquierdas. Que usted solo provoca la ira de la izquierda y genera ansias de revolución por su monetarismo tan absolutamente ultra. También he notado una ironía. Ustedes en la derecha y la izquierda oficial suelen despreciar con fuerza a los partidos pequeños. Los dos decis que “no tienen ideas” ni alternativas. Cada vez que usted suelta lo de “no hay alternativa”, condena a un joven al fracaso, a la desesperación. Me pregunto a veces si tanto los marxistas y sus aliados, así como ustedes en la derecha de sistema no se dan cuenta del por qué los partidos pequeños atraen a las personas. Atraen porque precisamente NO son el Partido Republicano o Demócrata. La gente está hartísima de vuestras discusiones que no ven relevantes. El americano se ha cansado de veros discutir sobre temas que solo afectan a la élite del país.
Promesas incumplidas, insultos a los que reciben ayudas públicas, reuniones secretas. Usted mismo es un ejemplo. Va a ir a Washington esta semana. No para hablar de nada sobre la pobreza, sino para maquinar ideas que ayudan a los más poderosos. Me puede llamar cínico si quiere, pero mucho me temo que usted no va a Washington para repartir alimentos ni mucho menos para dar la batalla contra programas que generan la pobreza. Es más, sospecho sin mucha duda que usted va para sus propios intereses. En lo moral no entraré porque yo también me crié en un hogar calvinista alemán y compartimos la idea de los hombres pecadores. Comprenda sin embargo que mucha gente sabe de lo que va y no le puede ver porque afecta su día a día. No me hable de Massad. Hábleme de jóvenes como el cubano inmigrante Yosley, que dependía de la beca de comedor que usted eliminó en sus reformas. Dígale a la cara que él tiene oportunidades en un sistema que sistemáticamente les quita la subsistencia y el colchón que le permitía estudiar. Yosley fue un ejemplo famoso de un chico que tuvo que abandonar sus estudios en Columbia tras su reforma de las becas de comedor. Pero hay muchos otros. Lo que pasa es que Yosley fue de los que plantaron cara. ¿Se siente orgulloso de eso, señor Coll?

Esto es increíble. Cualquier persona normal sabe que si un partido no tiene programa y ni siquiera puede tomar decisiones, NO está en condiciones para gobernar.

No, en absoluto pienso que malentiendo la atracción de esos partiduchos marginales. Muchos de sus candidatos han estado en los dos grandes partidos, son ex-tal o cual. Son los mismos perros, distintos collares. Si hubieran ganado elecciones, jamás habrían cambiado de partido. Mire, sé que la política española no es interesante y aburre en EEUU, pero Rosa Díez de UPYD es un ejemplo. No es más que una ex-socialista amargada con su partido de orígen. Son gente que no tuvieron el valor de pelear en sus partidos desde dentro, reformando. Son los mismos ahora. Gente ambulante, heterodoxa, no consistente. Les conozco bien. Mire el movimiento patético de “Occupy Wall Street”. Está compuesto de los mismos que nos pusieron bajo la bota de los sindicatos a toda empresa importante con presencia sindical, fueron ellos los que ampliaron la legislación laboral a niveles demasiado rígidos y a favor de los mismos amiguetes. Fueron ellos los que en los años 60 y 70 promovían huelgas y revueltas o algarabías callejeras más que preocupantes. Son los mismos que llevarían a EEUU a pedir rescates humillantes al FMI, no han cambiado nada. No supieron pelear en sus partidos y se lo resienten. Ahora lo quieren todo fácil. Cuanto antes, mejor. La salida chapucera y facilona NO SERÁ JAMÁS la política que yo defienda. El camino exitoso, el orgulloso, el monetarista, el responsable, ese es el que quiero seguir.

Me habla usted de Yosley. Yosley se fue , abandonó mejor dicho, de forma voluntaria. La universidad le ofreció préstamos a tipos de interés bajísimos. Yosley no quería estudiar realmente, lo que quería era cobrar esos cheques porque si usted mira los archivos de asistencia, verá que pocas veces fue a sus clases. Eso era un FRAUDE insostenible y comprenderá que yo no estoy en una posición para defender a los que defraudan y estafan a todos los estudiantes. Personalmente, tenía yo además sospechas de que Yosley a lo mejor era un espía del gobierno comunista cubano.

Lo siento, Alfredo. Sigo pensando que quizá no está contestando mi observación o no quiere ver la atracción real de estos partidos. Verá, yo recuerdo cuando usted castigó al gobierno de España diciendo que había provocado una sangría de paro, bancarrotas. Resulta que ahora usted colabora directamente con empresas acreedoras que generan miles, decenas de miles de bancarrotas al año en EEUU. Usted además mantiene relaciones con acreedores. ¿Le extraña entonces que la gente sea tan cínica después de ver comportamientos como el suyo? Y es que yo soy un economista y no me ha costado mucho hacer los cálculos. Bajo su sistema, de implantarse, Rajoy o incluso la Merkel parecerían bebés de pecho. Usted rompería todos los récords de paro y desahucios, bancarrotas. ¿Le sorprende que la gente mire a movimientos alternativos? ¡Están hartos!

Usted ha elegido mirar cifras muy particulares. Ignora la historia y eso me pesa. Mire las cifras de inflación en los años 70 provocadas por gobiernos demócratas. Los precios no paraban de subir, llegaron a subir más de un 30% durante…

Señor, con respeto, no estoy hablando de eso. Estoy simplemente intentado ver si usted entiende por qué la gente está desilusionada actualmente con los partidos principales en este país. Insisto, no voy a dejar que esta pregunta quede sin ser contestada. La audiencia tiene derecho a saber su opinión real.

Usted ha utilizado algunas cifras o ejemplos, los he rebatido, porque le digo que tiene que mirar toda la historia de la inflación durante una época completa. En alimentación, los precios subieron en Occidente más de un 100%. Una DESGRACIA y vergüenza para ustedes. Mire ahora. Una estabilidad de precios increíble, gracias al monetarismo. Usted dice que no me doy cuenta de la atracción de esos partiduchos marginales. ¿Está usted de verdad diciéndome que cuando vengan las elecciones, el pueblo americano o cualquiera en Occidente quiera votar a partidos que no tienen cohesión interna, que se han dividido en más de dos ocasiones (como UKIP en Reino Unido), que tienen miembros que ni siquiera comparten ideas básicas, que votarían lo mismo con nosotros que con los demócratas si les conviene y algunos ni siquiera se toman en serio sus propias ideas. Realmente, no, no veo futuro alguno para Occidente si me dice que el electorado optará por votar a partidos que ni siquiera saben lo que defienden, que nunca pudieron reformar desde dentro ni lo intentaron, que optaron por el cachondeo de los sindicatos, y quisieron ir más y más hacia la izquierda.

Pero bueno, además cada vez que hay una crisis económica surgen estos movimientos marginales. Por supuesto. Todos quedan en el olvido: los indignados en España, el movimiento okupa de Wall Street, las revueltas callejeras de Londres…todo en el olvido.

Por supuesto que la gente está cabreada con tantos millones de parados. ¡¡Normal!! Yo estaría cabreadísimo si estuviera en el paro y no tuviera futuro. Sería el primero en decir “hay que hacer algo, hay que afiliarse al movimiento okupa”. La desesperación a veces genera extremismo y ansiedad. Hablamos de seres humanos. Detesto que haya gente en el paro. Jamás me verá usted a mí criminalizando a los parados. Eso sería una bajeza intolerable. Cuando un parado participa en una revuelta callejera, lo entiendo. Es una víctima.

Pero lo siento, no puedo evitar pensar en el futuro. Los cimientos están ahí. Hay que ser más competitivos. Todavía hay muchas tareas pendientes. Todavía tengo que decirle a las personas que no paran de hablar del paro, del paro, del paro, pero no dicen nada práctico sobre cómo curar esta enfermedad que azota a los jóvenes sobre todo…

A mí me dan ganas de vomitar cuando veo a un joven parado que me cuenta sobre su desgracia personal. Me da ganas de vomitar porque siempre siempre siempre será una desgracia que un joven no pueda trabajar. ¿Usted de verdad piensa que no me importa el paro? Me produce una impotencia inmensa personal cuando me entero que un solo joven no pueda trabajar cuando quiere trabajar, ¿pero cree que sería justo para él proponerle una solución falsa? ¡¡Sería una tomadura de pelo hacerle una promesa vacía como hacen ustedes con tal de quedar bien!! Yo no podría dormir tranquilo mintiéndole a la juventud y diciéndoles “mañana se acabará el paro, vamos a invertir dinero del contribuyente en empleos”, creando empleos temporales, falsos y generando mucho más paro permanente en el futuro. ESO sería cruel.

¿Cree que volveremos al pleno empleo alguna vez?

No lo sé. No sabría decirle, señor. Depende de cómo define el pleno empleo. Creo que habrá más empleo en el futuro. La historia ha sido así siempre. Cuando surgió la primera revolución industrial, la gente tenía mucho miedo. Lás máquinas, pensaron, les quitaban empleo. Pero las máquinas mejoraron nuestras vidas como nunca. Luego nació el ordenador, poco después de la IIª GM. La gente sentía pánico porque iban a perder empleos. Pero de hecho la informática creó puestos de trabajo.

Pero sigo pensando que al igual que antes, los nuevos puestos serán generados gracias a los nuevos productos tecnológicos que surgirán en el futuro.

Quiero hablarle sobre los beneficios empresariales. Porque hay otro factor en esto más allá de la rentabilidad que a usted tanto le gusta. Hablo de los tipos de interés. Uno de los problemas agudos, sobre todo en Europa, es que no se está prestando dinero y los tipos de interés están al alza a veces. ¿Cree que los tipos de interés…no, disculpe, déjeme ser más claro. ¿Cree que los bancos van a prestar dinero y así reactivar la economía?

¡Uy! Intento evitar esa pregunta…

Sí, sé que le molesta mucho la pregunta. Por eso la he preguntado. Yo no hago las preguntas para su agrado, sino para informar al campus.

Lo sé señor Von. Mire, muy al contrario de lo que la gente me acusa constantemente en este campus y en otras partes, detesto tener tipos de intereses tan altos. Realmente los odio. Hay algunas voces en mi partido que me critican en esto, dicen que no soy “suficientemente” monetarista cuando digo esto. Al igual que los nazis, solo quieren personas que sean “100%” algo. Pero no se trata de ser 100% monetarista, sino de proponer soluciones que ayudan a las personas a ser más libres y asumir más riesgo. Cuando bajaron los tipos hace poco, lo defendí. Psicológicamente, ha sido un éxito. A veces no queda más remedio para mejorar la moral de las personas, los ánimos que puedan tener. Hicieron bien aquí en eso.

Aquí en EEUU se avecina el debate sobre el techo de deuda. El gobierno aquí está pidiendo demasiado dinero prestado, y la gente no sé si estará dispuesta a seguir fiándose de EEUU salvo si suben de nuevo los tipos de interés.

Los tipos de interés deben ser flexibles, a veces habrá que subirlos mucho, otras veces habrá más dinero en la reserva monetaria para relajarlos.

Una de las cosas que me han sorprendido de usted es su criterio sobre las familias. Normalmente en la derecha hay una defensa acrítica a ultranza de un solo modelo de familia. Usted en eso ha rompido absolutamente con la Derecha. Para una audiencia americana, ¿cuál es su idea general sobre las familias?

Pues que nunca entendí ese concepto manido de “valores familiares” o como dicen ustedes aquí “family friendly”. La noción de la familia es una reliquia de un tribalismo primitivo. La familia, en sí misma, es un desastre complicado de preceptos, todos que suelen limitar al individuo en su ejercicio de la libertad cuando se trata de tomar decisiones electivas y adoptando una identidad. El amor se tiene que ganar. No hay ninguna “razón objetiva” que te obligue a amar a tus padres o familia solo porque compartas sangre con ellos o hayas nacido en ese seno. Tú no has elegido eso. Nadie elige a sus padres o familias. No les debes amor incondicional. Ellos se lo tienen que ganar.

Una postura realmente admirable. Viniendo de usted, impresiona. Ahora quiero tocar un tema que seguramente le va a incomodar. A pesar de toda su retórica sobre los recortes necesarios, lo cierto es que cuando usted estuvo al mando del Senado en Columbia, el gasto interno aumentó. Y no solo aumentó, sino que aumentó bastante. Si la austeridad es tan buena, ¿cómo explicamos entonces el hecho que usted gastó más? En realidad, no hizo ningún recorte doloroso mas alla de las becas y algunas otras cosas ¿verdad?

Totalmente cierto. Cierto. Acepto su argumento porque es un hecho. Pero como suele pasar, sus hechos son incompletos. Reducimos el gasto en muchísimos departamentos. Tuve tres problemas.

Mire el gasto en el Departamento de la seguridad. Durante el año 2001, poco después de los atentados, el gasto en seguridad aumentó drásticamente. Los republicanos, para proteger a gente inocente en el campus, votamos por más gasto en armas y cámaras de seguridad. Pero no fue un gasto inútil. Por eso ahora, hoy en día, el campus parece una mini república 100% segura. Columbia tiene una gran policía interna, armada, cara, pero eficiente. No hay un solo ladrón que entre al campus a robar que salga impune. Todos, absolutamente todos, salen esposados a comisaría. Eso me da una gran alegría porque hace de nuestro campus un sitio seguro, donde se puede dejar un portátil desatendido y cualquiera que lo robe pagará las consecuencias y será fichado públicamente.

Usted ha podido ver lo que está pasando en el mundo fuera de Columbia, el sector privado reduce sus gastos, mejora la eficiencia y ahora persiste la amenaza de su cierre si no saben entrar en competencia. Siempre existe la amenaza de la competencia: competencia extranjera o de otras empresas nacionales. Pero no fue así en Columbia con los sueldazos que cobraban algunos profesores. Recuerde que yo no soy un embustero como tantas veces hay en el Partido Demócrata de este país o entre los políticos de España. Cumplí a rajatabla con los contratos existentes y hubo otra hemorrágia de gasto. No me quedaba ninguna alternativa legal. ¿Se acuerda de la huelga de los trabajadores de cafeterías en Columbia? ¿Se acuerda cuando los huelguistas me insultaron a la puerta de la biblioteca, incluso con pegarme dos tiros? Pues no les cedí nada jamás. Todos esos chantajistas ahora están o en prisión o en el paro (voluntario, porque ellos no aceptaron las condiciones mercantiles).

Tercero, ignora usted el brutal gasto médico de la época, gracias a programas como Medicare y Medicaid. Ahora, si me compara con mis antecesores, el gasto nunca fue tan bajo como conmigo. Cuando yo salí de esas puertas de hierro en el 2003, el campus quedó prácticamente, en términos de gasto, a niveles de los años 50. ¡Una gran notícia! Se eliminaron decenas de programas inútiles que los estudiantes no tomaban en serio, entre ellos, “estudios chicanos”. Quería un campus en el cual los estudiantes estudiaran sobre la economía y no sobre la lucha particular de una tal Lupita mexicana resentida contra los EEUU, contra esta gran república libre. El resentimiento no va con el sentir de la derecha liberal, atlántica.

Señor Coll, ahí es donde de verdad me siento reafirmado en mi opinión de que usted, por su férrea disciplina, estaría muy a gusto en la Alemania de Merkel. Soy alemán de orígen étnico, por cierto. Sé lo que digo.

A mí mucha gente me ha dicho eso, no es nada nuevo. Yo me desarrollé en un ambiente muy protestante, disciplinado, ordenado. Soy amigo de los alemanes, pero no del gobierno alemán actual que es europeísta.

Usted ha dicho en muchas oportunidades que los monetaristas sí se preocuparían por el paro. La historia demuestra lo contrario. ¿Qué nos debe hacer suponer que ahora son ustedes distintos?

Porque nosotros somos defensores de la existencia de un Banco Central. Estos bancos tienen herramientas a su disposición que puede especificar la actividad económica de todos los servicios producidos en un país durante un periodo sin tener que ajustar cambios en los niveles de precios.

Se podría perfectamente, teniendo un banco soberano en un país soberano, establecer un objetivo para el PIB Nominal y tener uno específico, con un crecimiento equilibrado y programado. Hay algunos monetaristas que tachan esto de keynesiano pero están muy equivocados como usted sabe, siendo economista y mucho más experto que yo en este tema de la fórmula. No podemos fijarnos solamente en el equilibrio o estabilidad de precios. Es necesario también ver el crecimiento.

Hay una cosa muy importante en todo esto: si se mantiene una demanda agregada equilibrada y específica, se puede evitar la recesión. Exite la tendencia de esperar a que venga la recesión, pero los monetaristas deberían centrarse más en gestionar un clima de recesión moderada, controlada y más importante, sostenible, permanentemente. Esto no será del agrado de los más radicales, ni tampoco de ustedes en la izquierda, aunque desde luego lo que propongo es mucho más positivo para los parados.

El Banco Central podría determinar el nivel futuro de toda actividad económica en términos nominales (sin ajustar por la inflación). Puede mirar también el PIB Nominal así como los ingresos nominales brutos.

Dicho de otra forma más práctica: si los monetaristas provocamos un exceso de reserva monetaria, se puede siempre relajar los tipos de interés sobre ese dinero para poder establecer objetivos y cumplirlos.

Pero déjeme además insistir en algo: solo habrá una vía para mejorar las cifras del paro en Occidente. Hay que producir cosas que la gente quiere y está dispuesta a pagar. Lo seguiré diciendo.

No hay ningún sistema 100% eficaz, por mucho que los partidos en la izquierda piiensen que el paro se arregla con magia y haciendo trampas con los números o pulsar dos o tres botones, como si esto fuera un vídeojuego.

Lamento decirlo pero también la mayoría de puestos serán en servicios de momento. Todo esto tomará su tiempo, no se hace de un día para otro. Por lo menos hay esperanza ¿no cree? Hay más esperanza ahora que hace 4 años porque muchos países ahora son más competitivos. Han puesto orden en las finanzas.

¿No le echa nada de menos a Europa? No me refiero a España en concreto, sino en general a todo el continente?

Echo de menos que la gente suele ser más “distante” en la Europa central y en Reino Unido. Me cuesta mucho a veces adaptarme a la familiaridad pero era peor en España particularmente. En muchas partes de España la gente es bastante familiar con desconocidos y eso siempre me choca muchísimo. Me siento más cómodo en NY porque la gente ignora a desconocidos y ese es mi estílo personal. Tampoco me gusta la gente que habla en voz alta en sitios públicos como ocurre en España, desafortunadamente. Pero, realmente lo que es “echar de menos”, no, porque creo que uno tiene que hacer su vida según donde está.

Prefiero hablar de gustos. Me gustaba la sencillez de las tiendas y la forma en dividir los productos. Me gusta poder estar en cualquier sitio, incluso en el pueblo más perdido y tener un sitio donde ir andando, a diferencia de aquí donde el coche, fuera de NY o Boston y Chicago, es totalmente necesario. En Europa es más fácil normalmente también quedar con gente de forma rápida. Aquí hace falta planificar un encuentro como si de una cita al médico se tratara.

Usted es cristiano-protestante. ¿Cómo definiría usted “la verdad”

Los cristianos debemos tener cuidado con temas así porque no todo el mundo es cristiano en nuestros públicos. La verdad es correspondencia con la realidad. La verdad no es solamente una correspondencia teórica sino también, para el cristiano, una relación de pacto. La verdad es correspondencia entre nuestras vidas y los corazones.

Es decir, que la verdad es nuestra experiencia a través de nuestras interacciones personales con Dios. También rechazo la definición estrecha de “la verdad” entre algunos cristianos que afirman que la verdad no es más que un lenguaje internmante coherente para ellos dentro de una comunidad de fe particular. Se pueden encontrar verdades en muchas partes, no solo en una congregación particular.

Una última pregunta. Usted ha dicho una y otra vez que seguirá por este camino recto, que su monetarismo no es “debatible”. En su más profundo sentimiento, ¿está de verdad convencido que esto tiene que ver con principios o simplemente ser terco y actuar con obstinación perpetua?

Estoy convencido que es el camino correcto y espero poder seguir teniendo la energía para defender mis ideas porque pienso que son las mejores para nuestros países occidentales y es la mejor manera de intentar conseguir trabajos para el futuro. No confundamos estar convencido de una ruta económica con ser terco. Nada en esta vida es permanente en la economía, pero estoy seguro de mis convicciones económicas y, simplemente mirando los datos históricos, sé que un país se mantiene bien por sus ahorradores. No me cierro a una doctrina, no soy dogmático ni tengo paranoias. Mi única intención es generar un ambiente de más oportunidades laborales en Occidente. Si alguien me convence que hay otras vías o caminos, adelante. Que presenten su caso pero estoy harto de gente que me habla del paro, en la izquierda. No proponen ni una sola solución seria ni sostenible que yo sepa. A lo mejor usted, siendo economista, tiene mejores ideas, porque yo no soy un experto en la economía, le recuerdo. Sólo miro los datos históricos. Sé que la única manera de animarles es mimándoles y protegiendo a los inversores si estos cumplen con la ley y generan empleos duraderos.

Señor, sin más, un gran saludo para usted y gracias por dedicar parte de su tiempo para venir a Columbia.

Gracias a usted por invitarme y por darme esta oportunidad. Espero que los alumnos puedan comparar, ver esto, y más importante para mí: sacar sus propias conclusiones. Siempre he enseñado que no vale nada lo que digo sin que otros no hagan sus propias comparaciones y saquen conclusiones independientes. También espero que mis lectores en el blog donde colgaré el texto me reten, debatan, o incluso critiquen. No soy alérgico a nada de eso. No estoy para salvar a nadie, sino para mostrar otro camino económico alternativo al que se defiende a nivel popular con famosos como Krugman y compañía.

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2 comentarios

  1. sociata latinoamericano · ·

    http://economia.elpais.com/economia/2013/10/11/actualidad/1381510893_483764.html

    Enfrentarse a la suspensión de pagos: Paul Krugman.

  2. sociata latinoamericano · ·

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