Música y arte para las masas: Nuestra audiencia (I)

A lo largo de los años, me he ido dando cuenta que muchos capitalistas, sin duda con orígenes culturales compatibles con el saber apreciar “lo bueno”, quieren pretender que las artes, la música, el cine y el entretenimiento general para las masas sea igual de “alto” y estético como el que suele disfrutar la “clase alta”. Los Comunistas, mucho más preparados en estos temas que muchos de nosotros, tenian bien claro que la música o las artes en general podían ser clave a la hora de fomentar la revolución.

Decía Margaret Thatcher que los marxistas madrugaban para implantar sus ideas y que nosotros, en la derecha capitalista, teníamos que despertar aún más temprano. Yo tomo la misma posición e incluso voy más allá: es conocido a estas alturas que soy defensor de la existencia de un Estado, pues lejos estoy de ser anarquista. Y, una de las herramientas poderosas que tenemos a nuestra disposición es la cultura popular para las masas.

Este tema es demasiado largo y complejo como para tratar en una sola entrada. Así que voy a dividir este tema en partes y hablar sobre distintas ramas según tenga tiempo disponible. Lo principal para entender hacia dónde voy con esto es primero entender de “QUIÉNES” estamos hablando. ¿Quién es la audiencia?

En general, estoy hablando de las “masas”, sin distinción de raza o género o religión. Lo importante en todo momento es mantener bien claro dos cosas: quiénes son nuestros objetivos para “consumir”, y, dos, cómo es que este entretenimiento les mantiene siempre alejados de lo revolucionario.

Yo he visto en este mismo foro el error típico de muchos en la derecha: “uffff, el regetón y toda esta música está tan degradada”. Obviamente, no voy a negar que estéticamente hablando, no hay nada más feo que la música popular o en general los gustos que tengan. Pero el error que se comete a menudo es pretender que esa gente tenga salvación alguna fuera de lo que el mercado puede ofrecer para ellos (y para nuestro beneficio también). Creo que las masas occidentales hace tiempo tomaron una decisión colectiva de degradarse y convertirse en lo que son hoy. Sé que esto va a sonar muy controvertido pero lo diré igualmente y siento si ofende a algunos: ahora nuestra única labor, respecto a esas gentes, es dirigir y manejar su declive, sacando el provecho que se pueda, lavar, secar, repetir, descartar.

I. El reconocimiento y la obediencia

Los hábitos modernos de la música hoy en día tienen mucho que ver con el reconocimiento. La música popular, el “pop”, se basa en este fenómeno. El principio básico detrás de todo esto es que si se repite algo lo suficiente, acaba aceptándose. Por eso la industria comercial/cultural es tan sumamente importante.

Sin duda, algunos lectores me van a decir que esto es incompleto. Lo que importa, sin embargo, es lo que se reconoce, lo que las masas pueden reconocer, no lo que algo sea específicamente y objetivamente. Tomemos un ejemplo no relacionado con la música. Japón no es China, los japoneses no son chinos. Pero si usamos la palabra “asiáticos” para referirnos a los chinos, también estamos mezclando a otros grupos y eso puede ser tremendamente positivo a la hora de establecer “enemigos” cuando hace falta. Si la gente no distingue entre chinos, japoneses y coreanos, es mucho más fácil hablar de “asiáticos”, englobando todo.

En el capitalismo, esta herramienta también ha servido para lo comercial. Con el término “hispanic” o “latino”, se ha creado un imperio entero de productos destinados a “colectivos” creados.

Es necesario que la música popular se identifique con algo inmediatamente reconocible para la audiencia objetivo. De ahí al tremendo éxito del “regetón” entre la mayoría de jóvenes latinos que también llevan vidas sexuales sensuales, fogosas, apasionadas, activas, etc.

Las masas normalmente sienten mucho orgullo por su capacidad de reconocer cualquier música, como podemos ver en el hábito que tienen de silbar o cantar cualquier canción que se mencione en su presencia, para indicarnoss que la conocen. No se inmutan. Es más, sienten autocomplacencia tras estas exhibiciones de “talento”. No sé de vosotros pero yo lo veo constantemente. Menciono tal o cual canción y el tontito de turno me la silba o me dice “ostras….síííí….”tururuturuuuu”, me la canta.

La canción se convierte en algo fijo y permanente para el oyente popular/vulgar. Esta transformación de la experiencia convertida en un objeto – el hecho de que si se reconoce una pieza musical uno tiene dominio sobre ella y la puede reproducir de memoria, la hace más apta para ser propiedad. Más que nunca, señores.

Tiene dos características de la propiedad: la permanencia y el estar sujeta a la voluntad arbitraria del dueño. Y, como sabemos, mucha gente popular añade sus propios tonos a la canción conocida. Les da tanto placer creerse en posesión de la canción o melodía que también se sienten con la libertad de maltratarla más. Son como niños que tiran del rabo de un pobre perro. Incluso disfrutan, hasta
cierto punto, hacer que la melodía empiece a gemir.

El componente final en este proceso de reconocimiento psicológico es efectivo únicamente cuando está respaldado por la autoridad de una agencia poderosa. Es decir, las melodías “aceptables”, las que tendrán éxito comercial, obviamente tienen que ser respaldadas por agencias privadas, empresariales, centrales. Si alguna vez te has subido a un tren en el Metro de una gran ciudad, sabrás que esto es así. Unos pasajeros anónimos no tolerarán, normalmente, que un mendigo o gitano toque el acordeón o cualquier melodía dolorosa para los oídos. Pero, si ese mismo tipo tuviera éxito en las ondas de radio, se toleraría con alegría y popularidad hasta que ésta dure.

El mecanismo psicológico es el siguiente: si una canción se pone repetidas veces en la radio, el oyente ya empieza a pensar que es un “éxito”. Esto se tiene que acompañar normalmente de frases comerciales que animan: “Ahora váis a escuchar lo último de Madonna”. Si se repite algo, ya es señal de popularidad.

II. Música popular y ocio

Hasta ahora, mi análisis solo ha dado algunas razones por las cual se acepta una canción entre las masas. Para entender por qué este tipo de música mantiene su puño de hierro sobre las masas, hay otras cosas que debemos tomar en cuenta.

La música popular tiene que atraer a gentes distraídas. Los oyentes son distraídos de las exigencias de la realidad a través del entretenimiento, que tampoco exige atención.

Tenemos siempre que preocuparnos de una población que a veces roza el estallido social. Es necesario mantenerlas distraídas y complacidas, si se puede, a través del ocio o entretenimiento. La gente normalmente siente ansiedad sobre el paro, pérdida de ingresos, guerras, etc. Por eso el entretenmiento es importante – el poder relajarse. Esto no exige ningún esfuerzo o pensamiento. La gente quiere “pasarlo bien”.

Las bellas artes, la música clásica y demás no deben ser para las masas, sino para gente que no sufre esas presiones cotidianas y puede apreciar correctamente esta vida “refinada”, de cultura alta.

Toda la esfera del entretenimiento comercial barato refleja este deseo – induce al relajo porque está pre-cocinado. Les ahorra todo el trabajo a estas clases bajas.

En otras palabras más claras: las clases “populares”, el vulgo, necesita poder escaparse de sus vidas miserables y por eso la labor del capitalismo es facilitarles eso dentro de ciertos límites. Hemos llegado a un proceso de degradación social máxima en la cual solo cabe “tirarles un hueso”, como precisamente dijo el estudiante oscuro de CUNY, en un vídeo que colgué hace poco en otro hilo. “Tírame un hueso”, decía el joven étnico. Todo esto mientras no se da cuenta que se lo vamos a tirar. ¡Y de qué manera!

Nosotros les daremos a las masas lo que piden. Esto es apropiado para objetivos comerciales y esto es lo que JAMÁS ha entendido parte de la derecha que yo llamo “romántica”, porque piensan en un país totalmente homogéneo con familias ejemplares com si estuviéramos en el Occidente de los años 40 y 50 o del siglo XIX. Mientras menos discrimine la masa, más posibilidad existe de venderles comodidades culturales de forma indiscriminada. No hay nada más que se pueda hacer con ellos.

¿Y por qué la clase popular quiere estas “cosas”? Hace tiempo un europeo anticapitalista, fascista de hecho, me dijo esto: “Vosotros inundáis el país con mierda, con mercancía barata y popular y consumismo desenfrenado. Ahora comercializáis hasta con la homosexualidad. Tenéis a las masas destrozadas”. Mi réplica fue asi: Más bien la tenemos en el bolsillo y eso siempre será mejor que al borde de la revolución social. Si no podemos ganar algo socialmente hablando, o moral, pues no cabe otra entonces que comercializar la novedad. Que no se escape nada del comercio, de los mercados, por muy feo que sea.

El currito quiere cosas que tienen los demás. Siempre estará en competencia con el vecino. Se quieren sentir individualistas, porque su ocio es un escape de su trabajo
y al mismo tiempo sus actitudes psicológicas están forjadas por su trabajo y día laboral.

III. La cohesión social

La mayoría de los que escuchan música popular no entienden la música com un idioma en sí mismo. Si fuera así, sería muy difícil comprender cómo es que pueden tolerar la inundación de material esencialmente idéntico.

Lo importante es que la industria musical hable SU idioma y les haga pensar que son de los suyos. Este lenguaje tiene que servir como receptáculo para sus deseos personales.

La música ahora, de hoy en día, debe ser uniformizadora de esa pasividad social para fomentar que la gente marche en su línea sin ansiedades revolucionarias (lo que más debemos temer).

El “truco” está en englobar a todos los grupos políticos de juventudes, incluso en la música. Siempre me ha gustado el hecho de que hasta las juventudes comunistas en España o Nueva York usen música comercial para lanzar sus mensajes. Esto hace imposible que una canción tenga un significado sociopolítico profundo o revolucionario porque tendrán que en todo caso pedir el “cambio” deseado a través de un medio que le resta todo significado social.

Es un error combatir fenómenos musicales modernos como el “regetón”, por muy desagradable que esa música resulte para algunos porque aquí no se trata de gustos, sino de utilidad política.

El ciudadano que rechace la música popular (hablo ahora de las clases bajas o populares) normalmente será un individuo al borde de afiliarse a algún movimiento desestabilizador. El “no gustarle” cierta canción ya no es una cuestión de expresar un gusto personal y subjetivo, sino señal de una rebelión contra algo “popular” que hemos ofrecido para ellos además de un insulto a los millones de personas que sí les gusta esa música.

Curiosamente, Juan Ramón Rallo, por otra parte un ser indeseable con los demás, acertó plenamente en magnífico artículo sobre “estar de moda”.
La moda es un gran mecanismo de control social y eso los capitalistas lo debemos tener muy claro. Es un error, repito, intentar cambiar forzosamente que los jóvenes escuchen tal o cual moda musical. Lo único que nos debe interesar es si mantiene la hegemonía económica. La función social es la de constantemente “crear líderes” para los diversos grupos de las clases populares.

Repito otra cosa por si acaso no ha quedado claro: Hace 100 años, cuando las sociedades occidentales eran totalmente homogéneas, la función del capitalismo era tener una juventud con valores “tradicionales” pero hoy ya no contamos con una juventud apta para nada de eso y por eso insisto en que la vía hegemónica es otra: darles un hueso. Cualquier idea contraria a esto es puro romanticismo. JAMÁS vamos a recuperar el siglo XIX.

Para romper la resistencia de estos grupos, es necesario darles más y más y más y más y más y más. Más, más, más, más. Repetir, repetir, repetir. El más “cabezón” acaba cediendo ante la invasión comercial.

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19 comentarios

  1. Hola,

    Creo que esta entrada demuestra que eres un liberal completo que sabe perfectamente de qué va la historia. Eres absolutamente pragmático y listo, y sabes diferenciar perfectamente lo accesorio de lo fundamental. La sociedad de consumo como mecanismo de control social obviamente existe y es buena para vosotros.

    Pero te voy a hacer una serie de comentarios o críticas:
    – Estos mecanismos de control social obviamente no los habéis inventado vosotros. Ya Marx hablaba de la religión como “opio del pueblo”. Más tarde las dicturas se han hecho servir del futbol o de fiestas populares para crear un imaginario colectivo de éxito y felicidad en el que justificarse. Podríamos irnos al imperio romano y su “pan y circo”. Nada de esto es distinto a lo que tu has expresado aquí.

    – Concentrarse en la música no tiene especial sentido, porque para el objetivo deseado y expresado con toda honestidad (y debo agradecerte que seas tan transparente) tienes de todo: TV, deportes, modas, etc.

    – Pero creo que obvias una característica específica de la música. La música no es solo entretenimiento, no es solo un producto de consumo. La música tiene algo especial porque estimula una parte del cerebro que nada puede estimular. Esto está muy relacionado con la emotividad y los sentimientos aunque al no ser mi especialidad no te lo sé explicar. Y es precisamente por esto por lo que movimientos y fuerzas revolucionarias usan músicas comerciales. Da igual de donde venga, es el impacto emocional lo que cuenta, impactos que son distintos en función de la música utilizada y que pueden incitar tranquilidad, tensión, alregría, tristeza, marcialidad, etc.

    – También creo que has obviado que la música comercial tiene un efecto gregarista. Muchas veces el tipo de música que te gusta está definida por el grupo al que quieres pertenecer. La música se convierte, pues, en un hecho diferencial del grupo. Así pues si bien esto puede servir para crear una sociedad desestructurada también podría dar pábulo a la extensión de grupos radicales, inofensivos para la supervivencia del sistema pero radicales al fin y al cabo.

    Vamos a ver cómo se desarrolla el segundo escrito para ver exactamente dónde quieres acabar. En cualquier caso te voy a decir lo mismo que le dije el otro día a un “anticapitalista”. Él decía que si eras anticapitalista no se podía tener una videoconsola y yo le decía que eso era una estupidez, que era como decir que un carlista no puede coger un tren y que tiene que ir a caballo. El hecho de consumir o disfrutar los productos fabricados en esta era es un rasgo normal de una sociedad y nada tiene que ver con el hecho de ser capitalista o no, o ser conservador o revolucionario.
    Otra cosa es la “enajenación” ante la inundación de ocio para que no pienses. En este punto recomiendo el tercer capítulo de la primera temporada de la serie británica Black Mirror que se llama fifteen million merits, que habla de una sociedad futura inundada de ocio las 24 horas al día y sometida a un mundo incomprensible donde nadie sabe por qué está haciendo lo que hace.
    Espero que no sea ahí donde quieres llegar…

    Saludos,

  2. Pedro, este compositor, Arnold Schoenberg, tenía un estílo musical PELIGROSÍSIMO. Considero que este es el tipo de música que “fomenta” en cierta medida el instinto revolucionario de las masas. Por eso este tipo de música no debe comercializarse mucho y ser del ámbito exclusivo de unos pocos privilegiados. Que conste, me gusta mucho este tipo de música, pero no es para todo el mundo e incluso es peligrosa. Cuando la gente se vuelve loca, por la música y el ritmo sin totalidad, el caos, tenemos problemas.

  3. sociata latinoamericano · ·

    Sr. Coll: muy sincera entrada. Considero que la batalla mediatica la esta ganando la derecha desde hace mucho. Y el regueton apesta!

  4. Hola Pedro:

    “Creo que esta entrada demuestra que eres un liberal completo que sabe perfectamente de qué va la historia. Eres absolutamente pragmático y listo, y sabes diferenciar perfectamente lo accesorio de lo fundamental”.

    Pues no es la primera vez que alguien me pone dentro de este esquema. Incluso ya para “hacer gala” de ello, hoy llevo una chaqueta azul marino con botones dorados (como sabrás ese es el “uniforme” liberal a ultranza).

    Me alegro que te dés cuenta de lo que voy. El pragmatismo es clave y eso lo sabían muy bien sobre nosotros los teóricos marxistas.

    “Ya Marx hablaba de la religión como “opio del pueblo”. Más tarde las dicturas se han hecho servir del futbol o de fiestas populares para crear un imaginario colectivo de éxito y felicidad en el que justificarse. Podríamos irnos al imperio romano y su “pan y circo”. Nada de esto es distinto a lo que tu has expresado aquí.”

    Totalmente de acuerdo aunque matizaría muchisimo más – por supuesto que siempre han existido formas o métodos de control social para las masas. Creo que lo distinto aquí va más en la línea de la reproducción y el alcance que tiene. Porque, una religión es una religión. No cambia, no apela a los seres humanos por lo que son, sino por lo que no son. La religión, estrictamente hablando, podría ejercer cierto control hace 3 siglos o dos, pero no hoy. El dinamismo cambiante del capitalismo es lo que mantiene esta superioridad. Lo mismo con las fiestas nacionales. La gente acaba aburriéndose y no identificándose con “la nación”.

    ” Concentrarse en la música no tiene especial sentido, porque para el objetivo deseado y expresado con toda honestidad (y debo agradecerte que seas tan transparente) tienes de todo: TV, deportes, modas, etc.”

    Ah, disculpa – me he centrado en la música o las artes exclusivamente porque son emas que conozco bien. No me sentiría cómodo hablando mucho de TV o deportes, por ejemplo. No domino mucho ese ámbito pero sí me interesa mucho la música y el arte como herramientas que tiene el sistema capitalista.

    Y soy transparente en esto por un motivo: la mayoría de las personas jamás van a entender este artículo o estas entradas. La mayoría de los consumidores apenas sabe juntar tres letras. Por eso cuento con que esta discusión en realidad sea dirigida a los que “ya entienden” bien de qué va todo esto.

    “Pero creo que obvias una característica específica de la música. La música no es solo entretenimiento, no es solo un producto de consumo. La música tiene algo especial porque estimula una parte del cerebro que nada puede estimular. Esto está muy relacionado con la emotividad y los sentimientos aunque al no ser mi especialidad no te lo sé explicar.”

    Sí, sí, completamente de acuerdo y de hecho iba a hablar de los dos tipos de oyentes: el rítmico y el emotivo. No soy músico, pero estudié obligatoriamente clases de música y por eso conozco estos términos.

    “Y es precisamente por esto por lo que movimientos y fuerzas revolucionarias usan músicas comerciales. Da igual de donde venga, es el impacto emocional lo que cuenta, impactos que son distintos en función de la música utilizada y que pueden incitar tranquilidad, tensión, alregría, tristeza, marcialidad, etc.”

    Aquí es donde discrepo hasta cierto punto. Es totalmente cierto que lo importante son las emociones, pero el sistema está diseñado de tal manera que solo ciertas músicas, casi todas repetitivas, se producen. Esta teoría sobre los ritmos y la música la tenían muy clara los antiguos comunistas y también Hegel, el gran filósofo alemán. En mi opinión (y aquí hablo puramente en sentido especulativo) , para que la música pueda ser “revolucionaria” o fomentar una revolución, debe ser estrambótica, o una “locura”, algo que precisamente REPELA al oyente de las masas. ¿Quieres un ejemplo? Te lo colgaré en el segundo comentario.

    ” También creo que has obviado que la música comercial tiene un efecto gregarista. Muchas veces el tipo de música que te gusta está definida por el grupo al que quieres pertenecer. La música se convierte, pues, en un hecho diferencial del grupo. Así pues si bien esto puede servir para crear una sociedad desestructurada también podría dar pábulo a la extensión de grupos radicales, inofensivos para la supervivencia del sistema pero radicales al fin y al cabo.”

    Mientras esos “radicales” no sean una amenaza para el sistema, no le veo mayor problema. Por eso hace tiempo no pude evitar expresar con sorna la ignorancia de muchos en la derecha, cuando se pusieron histéricos por el hecho de que en Londres y Barcelona los anarquistas anti-sistema rompieron cristales, escaparates y fomentaron el caos durante un par de días. Créeme cuando te digo que para los capitalistas, eso no fue una amenaza en absoluto. Es más, nos viene bien que existan de vez en cuando y hagan lo suyo. Cada vez que rompen un escaparate, la maquinaria que tenemos lo denuncia y socialmente, por ese motivo, está muy mal visto y la gente se espanta. Yo me alegro que los anarquistas espanten a las masas. ¿No te acuerdas de la reacción de las masas españolas con algo tan insignificante para nosotros como el robo de los supermercados, dirigido por Gordillo? Todos se alienaron con la opinión “correcta” — “hay que cumplir la ley”. Thatcher lo tenia muy claro también y por eso sabia que al implantar su famosa tasa comunal, la gente iba a provocar disturbios. El error de Thatcher fue que no tomó en cuenta la oposición desde dentro en su partido. Con el apoyo de su partido, las revueltas podrian haber durado un mes o más, pero al final se hubiera salido con la suya. Lástima que no fue así y volvieron a cobrar impuestos sobre la propiedad según el valor de la misma y no los servicios locales consumidos, mayoritariamente por “pobres”.

    “Vamos a ver cómo se desarrolla el segundo escrito para ver exactamente dónde quieres acabar. ”

    Estoy en ello, aunque no sé si los publicaré uno detrás del otro. Es un tema muy complejo.
    “Otra cosa es la “enajenación” ante la inundación de ocio para que no pienses. En este punto recomiendo el tercer capítulo de la primera temporada de la serie británica Black Mirror que se llama fifteen million merits, que habla de una sociedad futura inundada de ocio las 24 horas al día y sometida a un mundo incomprensible donde nadie sabe por qué está haciendo lo que hace.”

    No conozco esa serie pero intentaré echarle un vistazo. Suena muy interesante.

    “Espero que no sea ahí donde quieres llegar…”

    Personalmente no, pero si se hace necesario…para mantener la estabilidad…pues oye, sabes que ya de por sí no tengo en muy alta estima a “las masas”, sean de derechas o de izquierdas.

    Saludos

    Saludos,

  5. Maurice · ·

    alfredo, me encantaria conocerte. Eres un tipo brillante. No estoy de acuerdo con el capitalismo, de hecho, pero es que esta entrada no tiene desperdicio. Por fin un capitalista de los “de verdad” que realmente entienden de qué van las cosas. Llevo años estudiando el tema cultural y hacia tiempo que no veia un teórico de la derecha como tú.

  6. Maurice: Gracias por su comentario. Realmente no soy brillante. Soy muy observador y analítico, eso sí. Pienso que hay que manejar los tiempos.

    Y hablando del tema cultural, he decidido decir aquí unas cuantas cosas más sobre los dos tipos de oyentes ya que el comentarista Pedro mencionaba este aspecto. Lo iba a incluir en otra entrada pero es mejor explicarlo aquí ya que ha salido el tema.

    Hay dos tipos de oyentes en nuestro ámbito cultural: el sentimental/emocional y el rítmico.

    El sentimental es muy parecido al típico individuo que va al cine. La principal función social del cine debe ser, en el capitalismo, el cumplido de deseos en la imaginación colectiva o popular. Es parecido al placer derivado de la música erótica entre algunos individuos desesperados.

    No es suficiente ser una fábrica de sueños. El cine y la música no deben simplemente aportar unos deseos tangibles o categóricos para el chaval que te sirve el café o atiende el mostrador.
    Un tipo cualquiera no se va a identificar de forma inmediata con la boda de la hija de Aznar. Pero cuando ellos ven los acontecimientos en una película, se parecen a la señora muy mayor que llora de tristeza en las bodas, totalmente consciente que su vida no vale nada. Que ya es inútil para la economía y la vida. La función social de la música sentimental está en la sensación temporal de que la persona objeto de la canción ha perdido una oportunidad pero siempre quedan otras.

    El oyente sentimental escucha y consume música porque quiere tener el permiso para llorar. Disfrutan la expresión de tristeza, no de la felicidad. Lo suyo siempre fue la melancolía de un Tchaikvosky y Dvořák antes que la felicidad plena de un Mozart triunfalista o un Beethoven joven.

    Es catarsis para las masas, pero catarsis que les puede mantener más firmemente en su sitio. El llorón no resiste más que el militante que desfila. El capitalismo facilita esto. La música “triste” permite que el oyente confiese su felicidad y así se reconcilian con su dependencia social.

    Luego está el oyente ideal para cualquier movimiento de masas, de izquierdas o derechas, pero anticapitalista: el obediente. Ser “obediente” es ser musical para ellos. Esto es, seguir unos patrones rítmicos sin ser alterados por aberraciones individualistas en la melodía. Sin embargo, este colectivismo mecánico acaba siendo beneficioso para el capitalismo, porque el capitalismo entonces facilita que los individuos díscolos en estos movimientos se vean así mismos como seres aglutinados con los millones anónimos de masas que tampoco pueden escaparse de esos ritmos.

    Un rasgo común en estos estílos musicales “no” capitalistas, de las masas, es su romanticismo extremo. La música comercial que debemos producir debe tener, hasta cierto punto, una sensación “anti” romántica. La música ha de adaptarse a la “realidad” – a la realidad comercial de la época. Los oyentes ya están preparados, desde hace tiempo, para sustuir sus sueños y fantasías con la cruda realidad. Sienten placer después de aceptar lo desagradable. Saben que “un mundo mejor” no es posible. Se adaptan al mundo, pues. De esta manera, acaban identificándose con las fuerzas sociales externas del capitalismo.

    Un gran ejemplo de música “capitalista” es la electrónica, sobre todo la alemana y británica. Especialmente, tengo en mente el “Darkwave Electronic”. No es casualidad que esta música se desarrolló en la Inglaterra de Thatcher, años 80.

    Lo que más me gusta de la música electrónica es su falta de “sentimiento”, a diferencia del Rock. Es una música industrial, fría, agresiva. En definitiva, inglesa y alemana, nórdica. Industrial, austera, severa.

    La música electrónica se centra en los instrumentos, en la maquinaria. El hombre simplemente es un apéndice de estas máquinas electrónicas. Esta adaptación a la música electrónica implica renunciar a los sentimientos humanos peligrosos, los naturales, y a la vez nos centramos en la máquina de las canciones.

    Los capitalistas somos profundamente anti-naturalistas.

    Algunos ejemplos de música electrónica “capitalista” o mejor dicho, compatibles con el capitalismo:

    El grupo alemán, NEU! El ritmo, el sonido de NEU! es totalmente positivo, enérgico, casi una progresión paulatina hacia algo nuevo. Alemania e Inglaterra producen la mejor música electrónica estrictamente rítmica. Los años 80 fueron testigos de una invasión literal de música británica y alemana en el ámbito electrónico. No es ningún accidente. Esta música reflejaba el sentir gris de la década, sobre todo en sus inicios. Y es que, el capitalismo es bastante gris en cuanto a que exigimos disciplina fiscal total. La música simplemente refleja la sensación de “limpieza” pero conservadurismo que genera el capitalismo.

    Aquí tenéis un ejemplo de NEU!

    Y, para variar, luego tenemos una versión “antigua” de lo electrónico, repito, en Schoenberg (aunque es música peligrosa y no apta para todos los oídos de las masas). Schoenberg no es positivo, pero introduce una locura de mezclas de sonidos e instrumentos. Creo firmemente en la importancia de la música como mecanismo de control y canalización de masas.

  7. “Bonus track”:

    Cuando los liberales ganamos la IIª G.Mundial, las emisoras de radio colectivamente incluyeron esta canción en sus emisiones diarias. Era una época mucho más positiva, todo parecía posible. Pero Europa desgraciadamente quedó bajo el yugo fascista en España y el marxista en el este. Espero que todos mis lectores al menos sean antifascistas y anticomunistas. Aqui somos de derechas, somos capitalistas, somos libres. Cuando Churchill declaró la victoria, las emisoras pusieron esta canción. ¡Qué tiempos aquellos, cuando la gente tenía CONVICCIONES tan serias que estaban dispuestas a morir por ellas! Espero que mis lectores tengan fortaleza para tener estas convicciones. Yo tengo claro que moriria por mis ideas capitalistas y conservadoras.

  8. Yo traigo también el trailer del capítulo que he comentado, fifteen million merits:

  9. Sigfrido · ·

    Alfredo:

    He aquí el polémico hilo por fin. bien, vayamos desgranándolo punto por punto. Lo cierto es que en líneas generales estoy bastante de acuerdo, y únicamente haré ciertos matices.

    “Creo que las masas occidentales hace tiempo tomaron una decisión colectiva de degradarse y convertirse en lo que son hoy. Sé que esto va a sonar muy controvertido pero lo diré igualmente y siento si ofende a algunos: ahora nuestra única labor, respecto a esas gentes, es dirigir y manejar su declive, sacando el provecho que se pueda, lavar, secar, repetir, descartar. ”

    Por muy “crudo” que esto pueda sonar a los débiles, esto es una realidad muy evidente. Nietzsche, Spengler, Jünger y otros autores que podrían estar encuadrados dentro de la Derecha vitalista, siempre denunciaron el peligro que la oklocracia o el domonio de las masas, del hombre inferior, supondría para las sociedades sanas. Por no hablar de Ibsen y su excelente “El enemigo del pueblo”.

    ¿Qué problema veo yo con el “reggaetón”, que justo antes mencionaba usted?. Que el reggaetón no es algo únicamente “popular”, lo cual no sería malo, sino un “ruido” que incita la sensualidad y los instintos más bajos de la plebe. Algo similar sucede con el rap. Si la música y la religión, entre otros campos de la llamada superestructura, son métodos de control social, como efectivamente son, no podemos obviar el peligro de desestabilización que acarrean “músicas” con letras que subvierten el orden establecido, e incitan al crimen y la fornicación. Mi idea de “control” es la de que estos colectivos “latino”-marrones (de oriundos del Lacio tienen bien poco) tiene que ver quizá con la tolerancia de esa “música” pero sólo entre los miembros de ese colectivo, sin fomentar que se extienda a otros colectivos no marrones. eso sí, incluso dentro del colectivo marrón, ciertos contenidos peligrosos para el orden social deben ser descartados. el resto, pues “pan y circo”. Ya es cosa de ellos.

    ” Si la gente no distingue entre chinos, japoneses y coreanos, es mucho más fácil hablar de “asiáticos”, englobando todo. ”

    Muy interesante esto. Lo cierto es que las generalizaciones de colectivos son necesarias, porque no siempre se puede estar “particularizando”. La generalización es imprescindible para el razonamiento lógico y para identificar al “Enemigo”. La distinción Amigo/Enemigo es crucial, como ya en su día nos enseñara Carl Schmitt.

    “Las masas normalmente sienten mucho orgullo por su capacidad de reconocer cualquier música, como podemos ver en el hábito que tienen de silbar o cantar cualquier canción que se mencione en su presencia, para indicarnoss que la conocen. No se inmutan. Es más, sienten autocomplacencia tras estas exhibiciones de “talento”. No sé de vosotros pero yo lo veo constantemente. Menciono tal o cual canción y el tontito de turno me la silba o me dice “ostras….síííí….”tururuturuuuu”, me la canta. ”

    Ja,ja,ja. Sí, esto es muy propio de la plebe. Fíjese también una diferencia entre ellos y nosotros. esa masa se siente muy a gusto en un supermercado, en una tienducha o en una cafetería en la que suenen continuamente esas vulgares cancioncillas de los 40 principales y afines. Se sienten “en su mundo”, y de hecho, esta gentucilla es muy dada a incluír politonos y canciones horteras en su móvil. Yo cuando llamo a un móvil y me sale una canción del Carlos Baute, del Chayanne o cualquier otra mierdecilla similar, ya me hago una perfecta idea de quién está al otro lado.

    Hace unos días, estuve en un café bastante “exclusivo” y allí por ejemplo la radio ponía música clásica, cosa que a la gente vulgar no le gusta. “Ke royo, joée”.

    “Tenemos siempre que preocuparnos de una población que a veces roza el estallido social. Es necesario mantenerlas distraídas y complacidas, si se puede, a través del ocio o entretenimiento. La gente normalmente siente ansiedad sobre el paro, pérdida de ingresos, guerras, etc. Por eso el entretenmiento es importante – el poder relajarse. Esto no exige ningún esfuerzo o pensamiento. La gente quiere “pasarlo bien”.

    exacto. A los del “Relájate, joée, ke no she le puede dar tanto al koko” no se les puede pedir más. Es más, es conveniente que no lo hagan porque siendo su mente tan primaria, lo más probable es que caigan en manos de los eficacísimos propagandistas neomarxistas seguidores de las tesis gramscianas y de la escuela de Frankfurt.

    “Las bellas artes, la música clásica y demás no deben ser para las masas, sino para gente que no sufre esas presiones cotidianas y puede apreciar correctamente esta vida “refinada”, de cultura alta. ”

    Así es. o si acaso, para los “mutantes” nacidos en la plebe pero con una “aristocracia natural en su Ser”. Esto de las presiones me recuerda mucho a lo que decían los defensores de la aristocracia cuando critican acertadamente la meritocracia, de que la política deben hacerla aquellos que no necesiten “vivir de ella” y tengan unos medios de vida asegurados fuera de ello. De hecho, en la Inglaterra de antes se decía sin el menor reparo.

    “Repito otra cosa por si acaso no ha quedado claro: Hace 100 años, cuando las sociedades occidentales eran totalmente homogéneas, la función del capitalismo era tener una juventud con valores “tradicionales” pero hoy ya no contamos con una juventud apta para nada de eso y por eso insisto en que la vía hegemónica es otra: darles un hueso. Cualquier idea contraria a esto es puro romanticismo. JAMÁS vamos a recuperar el siglo XIX. ”

    Sí, aunque fíjese que también había una música ligera para mantener tranquilita a la masa. La diferencia, al contrario que ahora, es que esa música ligera no era tan carnal como ahora, y que socialmente no era peligrosa. Repito lo dicho antes, comparto plenamente su tesis principal, pero creo que hay que retocar debidamente los productos dirigidos a las masas para que no se nos “disparen”. Fíjese si no en los efectos tan deletéreos que escoria como Lady Kaka o la MTV pueden desencadenar en nuestras sociedades. Yo soy más partidario de productos también muy de masas, como los “Beatles”, en el caso del pop, más inocuos en este aspecto.

    Y ya si hablamos de catetos autóctonos, digo yo que será mejor que se metan en vena al “Fary”, o incluso a grupitos de barriada catalana como “Estopa”, antes que músicas intrínsecamente depravadas.

    Música:

    Ney es muy buena. ¿Y ve’. a efectos de control social mucho más positiva y eficaz que la guerrería pornográfica de la kaka. Porque Neu tiene un aire muy marcial.

    Lo mismo pasa con Rammstein:

    Una marcialidad casi perfecta. Hace muchos años, cuando ponían esto en las discotecas, yo detectaba que la mayor parte de los borregos se convertían en cuasi-autómatas.

    A mí la música electrónica me parece muy recomendable por todo lo que ha apuntado, y a la vez, porque no introduce basura en las mentes de la masa. Por eso a la Thatcher no le desagradaba, mientras que hubiera echado pestes del reggaetón.

    Y esto causa delirio entre las masas croatas.

    es una música popular para el pueblo, de buena calidad, y además, con ritmo marcial, inocula valores patrióticos.

    Al fin y al cabo, ¿no nos interesa tener una masa controlable y respetuosa con la religión y la patria?. A mí me parece el cóctel perfecto.

    Schoenberg.

    En efecto, la dodecafonía de Schoenberg, como decía Evola, era peligrosa. El dodecafonismo lo es, porque significa el principio de igualación, al entender que ninguna nota tiene más valor que otra en la composición. Así y todo, Schoenberg era bueno y tenía cosas interesantes. De esta misma época es “El rito de la primavera” de Stravinsky.

    También me ha gustado la última canción interpretada en francés por la señorita mulata. De aquella época, el swing americano de Glenn Miller me parecía una música popular muy recomendable, así como las composiciones de cole Porter y Bing Crosby. Por no hablar de Sinatra…

    Es también una buena pieza de “control”.

  10. Pedro> Interesante. Le echaré un vistazo.

    Sigfrido>

    “Por muy “crudo” que esto pueda sonar a los débiles, esto es una realidad muy evidente. Nietzsche, Spengler, Jünger y otros autores que podrían estar encuadrados dentro de la Derecha vitalista, siempre denunciaron el peligro que la oklocracia o el domonio de las masas, del hombre inferior, supondría para las sociedades sanas. Por no hablar de Ibsen y su excelente “El enemigo del pueblo”.

    Pues ahora que usted lo dice, hace tiempo vengo analizando la cuestión del pensamiento y las limitaciones en la filosofia liberal. Creo que muchas veces ignoramos la incorporación de grandes pensadores como Nietzsche, Spengler y otros, entre ellos, Heidegger y Schmitt. No porque fueran liberales, sino por la cuestión politica que tantas veces ignora la derecha liberal.

    “el reggaetón no es algo únicamente “popular”, lo cual no sería malo, sino un “ruido” que incita la sensualidad y los instintos más bajos de la plebe”.

    Ah, entiendo, pero precisamente esa sensualidad es otro elemento que les mantiene en su sitio. Supongo que usted habrá oido aquella famosa frase de “haz el amor, no la guerra”. Una población entregada a sus deseos carnales, siempre que se mantenga en esos estratos, es una población quieta, no rebelde. Eso es lo importante.

    “Algo similar sucede con el rap. Si la música y la religión, entre otros campos de la llamada superestructura, son métodos de control social, como efectivamente son, no podemos obviar el peligro de desestabilización que acarrean “músicas” con letras que subvierten el orden establecido, e incitan al crimen y la fornicación.”

    Aqui estoy bastante de acuerdo en lo de obviar ese peligro. Pero precisamente pienso que lo que de verdad subvierte o desestabiliza el orden establecido no es la musica “pop” en todo caso. Esto, sin duda, es algo para tratar en otra entrada porque es bastante complejo.

    “Mi idea de “control” es la de que estos colectivos “latino”-marrones (de oriundos del Lacio tienen bien poco) tiene que ver quizá con la tolerancia de esa “música” pero sólo entre los miembros de ese colectivo, sin fomentar que se extienda a otros colectivos no marrones. eso sí, incluso dentro del colectivo marrón, ciertos contenidos peligrosos para el orden social deben ser descartados. el resto, pues “pan y circo”. Ya es cosa de ellos.”

    Dado el estado actual de las cosas, esto no seria posible por las comunicaciones. Porque, insisto, perdido ya todo sentido de distinción, no cabe otra cosa a nivel de comercio y control. “Huesos para todos los perros”. Ese es mi lema en este tema.

    “Muy interesante esto. Lo cierto es que las generalizaciones de colectivos son necesarias, porque no siempre se puede estar “particularizando”. La generalización es imprescindible para el razonamiento lógico y para identificar al “Enemigo”. La distinción Amigo/Enemigo es crucial, como ya en su día nos enseñara Carl Schmitt.”

    Por eso estoy a favor de etiquetas, incluso cuando no son correctas del todo. Los que pretenden siempre matizarlo todo, particularizar, son enemigos, porque siempre están en fase de asamblea permanente. Ningún sistema politico se sostiene con asamblea permanente. Llega un momento en el que, al que particulariza tanto y se queja mucho, hay que cortar de raiz y cercarle. Está bien ser intelectual, pero no todo el mundo debe serlo ni puede serlo, a efectos politicos.

    Mencionaba usted la palabra “latino” y el Lazio mas arriba. Cierto que la palabra no es correcta, pero si es tremendamente poderosa y efectiva para englobar lo que conviene.

    “Ja,ja,ja. Sí, esto es muy propio de la plebe. Fíjese también una diferencia entre ellos y nosotros. esa masa se siente muy a gusto en un supermercado, en una tienducha o en una cafetería en la que suenen continuamente esas vulgares cancioncillas de los 40 principales y afines. Se sienten “en su mundo”, y de hecho, esta gentucilla es muy dada a incluír politonos y canciones horteras en su móvil.”

    Completamente de acuerdo. Las masas bajas siempre han sentido placer de estar en posesión, aunque sea imaginada, de lo que tienen todos los demás, aunque todo sea una ilusión.

    “Hace unos días, estuve en un café bastante “exclusivo” y allí por ejemplo la radio ponía música clásica, cosa que a la gente vulgar no le gusta. “Ke royo, joée”.

    No pueden comprenderla. Lo suyo es el ritmo, el tambor, lo “terrenal”.

    “exacto. A los del “Relájate, joée, ke no she le puede dar tanto al koko” no se les puede pedir más. Es más, es conveniente que no lo hagan porque siendo su mente tan primaria, lo más probable es que caigan en manos de los eficacísimos propagandistas neomarxistas seguidores de las tesis gramscianas y de la escuela de Frankfurt.”

    Y AQUI es donde queria llegar. O tenemos una población entretenida, pero no revolucionaria, o lo contrario seria la revolución y eso SI seria una calamidad.

    “Así es. o si acaso, para los “mutantes” nacidos en la plebe pero con una “aristocracia natural en su Ser”. Esto de las presiones me recuerda mucho a lo que decían los defensores de la aristocracia cuando critican acertadamente la meritocracia, de que la política deben hacerla aquellos que no necesiten “vivir de ella” y tengan unos medios de vida asegurados fuera de ello. De hecho, en la Inglaterra de antes se decía sin el menor reparo.”

    Je, muy bueno lo de mutantes. Aqui en la oficina, en el “club” que tenemos la gente “de bien” les llamamos los “X Men”. Sobre todo en referencia a los “latinos” (pronunciado con sorna como “latinouuus”) que trabajan en el marketing.

    “creo que hay que retocar debidamente los productos dirigidos a las masas para que no se nos “disparen”. Fíjese si no en los efectos tan deletéreos que escoria como Lady Kaka o la MTV pueden desencadenar en nuestras sociedades. Yo soy más partidario de productos también muy de masas, como los “Beatles”, en el caso del pop, más inocuos en este aspecto.”

    Ah, si, aunque pienso que de hecho no ha sido peligroso para el capital. En todo caso ha sido peligroso para sus oyentes pero no pierdo el sueño por ellos.

    Música:

    “Ney es muy buena. ¿Y ve’. a efectos de control social mucho más positiva y eficaz que la guerrería pornográfica de la kaka. Porque Neu tiene un aire muy marcial.”

    Estoy bastante de acuerdo con esto. La influencia de la musica electrónica, fruto del capitalismo tardio, ha sido marcial en cierta forma. El tecno, también.

    El ritmo repetitivo induce a un trance “dionisiano” importante para el interés del orden. Se puede contrastar con el prisionero pasivo que va a un concierto de música clásica y su liberación consiste en aplaudir. Ya no podemos ilusionarles con eso.

    La repetición mecánica y los sonidos digitales de nuestra epoca industrial o postmoderna permite a los creadores del techno y sus audiencias llevar una vida mas llevadera ante los efectos negativos de nuestro sistema económico. No es un accidente que el techno surgió en ciudades industriales de paises anglosajones: Detroit, Berlin, por ejemplo, son ciudades “tristes”, muchos locales industriales vaciados debido a la reconversión dolorosa de los 80.

    “En efecto, la dodecafonía de Schoenberg, como decía Evola, era peligrosa. El dodecafonismo lo es, porque significa el principio de igualación, al entender que ninguna nota tiene más valor que otra en la composición. Así y todo, Schoenberg era bueno y tenía cosas interesantes. De esta misma época es “El rito de la primavera” de Stravinsky.”

    A mi me gusta mucho la musica de Schoenberg, pero hasta cierto punto y por supuesto la veo subversiva, peligrosa incluso. No es mecánica ni racional. Es espontánea.

    Stravinsky es otro buen ejemplo…otro “elemento” de cuidado, aunque lo prefiero.

    El rito de la primavera es un reconocimiento al orden, no rompe, lo cual me gusta.

  11. Francisco · ·

    Esta plantilla tiene el problema de q en la página principal no informa de cuántos comentarios tiene cada entrada, por lo que es más dificil averiguar si hay comentarios nuevos.

    Por cierto, esta foto quedaría mucho mejor en la cabecera:

  12. Francisco: Por eso he vuelto a poner la opción de “últimos comentarios”. Si mira a mano derecha en la página principal, podrá ver si hay comentarios nuevos.

    Respecto a la cabecera, ¿por qué piensa que quedaría mejor? ¿Se refiere a la estética?

  13. Sigfrido · ·

    Alfredo:

    “Creo que muchas veces ignoramos la incorporación de grandes pensadores como Nietzsche, Spengler y otros, entre ellos, Heidegger y Schmitt. No porque fueran liberales, sino por la cuestión politica que tantas veces ignora la derecha liberal.”

    Exacto. La Derecha liberal, y sobre todo la neoliberal, no sabe manejar esos conceptos que son fundamentales. Si no manejas el concepto Amigo/Enemigo no puedes ser un político serio.

    Por cierto, la frialdad la considero esencial a la hora de desarrollar el mismo. Como usted sabe, Schmitt, desarrollando la teología cristiano bíblica, diferencia muy bien entre el “Inimicus”, que es el enemigo privado al que uno es muy libre de perdonar, y que pertenece al ámbito de lo emotivo, del “Hostis”, que es el enemigo público, y que atenta contra la esencia del Estado. Por ejemplo, cuando hay una tragedia de naufragio de pateras, yo suelo verlo desde un punto de vista gélido, porque tragedias personales aparte (además de delincuentes violadores y ladrones es evidente que viene gente honrada en esas pateras),lo cierto es que esas personas nos están invadiendo demográficamente gracias a la inacción de los gobiernos occidentales. Al fin y a la postre son “Hostes”, y como tales, hay que tratar todo lo que a ellos se refiere con la debida frialdad. Como la mayoría de la gente es muy corta, es incapaz de ver estos matices.

    Ah, y a la Derecha casposa yo les recomendaría leer más a Platón. Claro que muy pocos son como Fernández de la Mora en España. Fíjese sino en la PP actual. ¿Derecha eso?. Me descojono de risa.

    “Ah, entiendo, pero precisamente esa sensualidad es otro elemento que les mantiene en su sitio. Supongo que usted habrá oido aquella famosa frase de “haz el amor, no la guerra”. Una población entregada a sus deseos carnales, siempre que se mantenga en esos estratos, es una población quieta, no rebelde. Eso es lo importante.”

    Entiendo ese pragmatismo, y de hecho, creo que ya comené una vez que cuando los nazis llegaron al pode pretendieron cerrar todas las casas de putas en una cruzada contra el vicio. Al final, tuvieron que tolerarlas por la puerta de atrás porque si no el número de violaciones se incrementaba. Con esta “música” babosa pasa algo similar. Puede que haya que tolerarla, pero no se debe jalear jamás. Lo contrario sería como legalizar la prostitución, que es lo que defienden muchos progres y neoliberales a lo “Juan de marrana”.

    Por otro lado, sabe usted que la masa es maleable y que se guía mucho por las modas. Si usted vuelve a poner de moda una canción ligera pero menos inmoral que el rap o el reggaetón, los tendrá amansaditos y a la vez más “recatados”.

    ” Pero precisamente pienso que lo que de verdad subvierte o desestabiliza el orden establecido no es la musica “pop” en todo caso. Esto, sin duda, es algo para tratar en otra entrada porque es bastante complejo. ”

    Por supuesto. y siempre he mantenido que no todo el rock y el pop pueden ser medidos por el mismo rasero. Por ejemplo, el gran Elvis incitaba sin duda a la sensualidad, pero al fin y a la postre sus melodías se inspiraban en viejos ritmos populares anglos, y por su puesto, no podía decirse que las letras fueran tan inmorales como las asquerosas letras salsero-reggaetoneras o flamenco-salseras. “kítate ya la represión ke karamba…sólo se vive una veh”…

    ““Huesos para todos los perros”. Ese es mi lema en este tema”

    también lo comparto porque los perros no se merecen otra cosa. pero el hueso podemos “formatearlo” para que así esos idiotas sean más disciplinados y obedientes.

    “Ningún sistema politico se sostiene con asamblea permanente. Llega un momento en el que, al que particulariza tanto y se queja mucho, hay que cortar de raiz y cercarle. Está bien ser intelectual, pero no todo el mundo debe serlo ni puede serlo, a efectos politicos. ”

    Ah, eso es así. Decía Jacob Elon Conner que el judío es experto en analizar, y que el nórdico (aquí reside la genialidad), es capaz de hacer además de esto tan esencial como sintetizar. Sin síntesis no hay pensamiento.

    “Las masas bajas siempre han sentido placer de estar en posesión, aunque sea imaginada, de lo que tienen todos los demás, aunque todo sea una ilusión.”

    Claro, porque su motor principal es la envidia.

    “No pueden comprenderla. Lo suyo es el ritmo, el tambor, lo “terrenal”. ”

    Sí, digamos que ellos son telúricos mientras que nosotros somos olímpicos. ellos son matriarcales y nosotros patriarcales. Usted ya me entiende.

    “Je, muy bueno lo de mutantes. Aqui en la oficina, en el “club” que tenemos la gente “de bien” les llamamos los “X Men”. Sobre todo en referencia a los “latinos” (pronunciado con sorna como “latinouuus”) que trabajan en el marketing. ”

    “je,je, no , cuando yo hago uso del término “mutante” lo hago según la acepción de Jacques de Mahieu. El mutante no es un upstart o advenedizo imitador, sino un individuo que “por accidente” ha nacido en un estrato social bajo cuando lo cierto es que por su inteligencia, sus formas de conducirse y su aspecto parece un “aristócrata”. Y a la inversa, también hay “mutantes” nacidos entre la clase alta que realmente deberían pertenecer a las low classes.

    “Ah, si, aunque pienso que de hecho no ha sido peligroso para el capital. En todo caso ha sido peligroso para sus oyentes pero no pierdo el sueño por ellos. ”

    Bueno, la MTV y similares sí me han parecido muy dañinos para el orden social que antes teníamos más amarrado. De hecho, para mí esa cadenucha o similares no deberían estar protegidas por la I Enmienda. ¿Recuerda usted el famoso código Hays?. Yo creo que sería muy interesante recuperar algo similar, debidamente “maquillado”.

    “Estoy bastante de acuerdo con esto. La influencia de la musica electrónica, fruto del capitalismo tardio, ha sido marcial en cierta forma. El tecno, también”

    Sin duda. Y recordemos algo esencial. La marcialidad impone ORDEN.

    “El ritmo repetitivo induce a un trance “dionisiano” importante para el interés del orden. Se puede contrastar con el prisionero pasivo que va a un concierto de música clásica y su liberación consiste en aplaudir. Ya no podemos ilusionarles con eso. ”

    Sí, el espectador de la clásica es apolíneo. Amante del orden y la distancia. Lo dionisiaco es necesario para emprender revoluciones positivas o movimientos similares pero debe mantenerse siempre bajo control una vez que la situación se estabiliza. Los seres superiores saben equilibrar con gran armonía lo dionisiaco con lo apolíneo. Los seres inferiores, al ser puro instinto, son como animales.

    “No es un accidente que el techno surgió en ciudades industriales de paises anglosajones: Detroit, Berlin, por ejemplo, son ciudades “tristes”, muchos locales industriales vaciados debido a la reconversión dolorosa de los 80.”

    Muy cierto.

    “A mi me gusta mucho la musica de Schoenberg, pero hasta cierto punto y por supuesto la veo subversiva, peligrosa incluso. No es mecánica ni racional. Es espontánea”

    Exacto. La antítesis de Bach o de Elgar.

    “A mi me gusta mucho la musica de Schoenberg, pero hasta cierto punto y por supuesto la veo subversiva, peligrosa incluso. No es mecánica ni racional. Es espontánea”

    Yo tb, con diferencia.

    “El rito de la primavera es un reconocimiento al orden, no rompe, lo cual me gusta.”

    Por eso la he puesto. Me parece una música buena para “enredilar a las ovejas”. Stravinsky tiene también unos salmos que son un canto al orden.

  14. Sigfrido:

    “Por ejemplo, cuando hay una tragedia de naufragio de pateras, yo suelo verlo desde un punto de vista gélido, porque tragedias personales aparte (además de delincuentes violadores y ladrones es evidente que viene gente honrada en esas pateras),lo cierto es que esas personas nos están invadiendo demográficamente gracias a la inacción de los gobiernos occidentales. Al fin y a la postre son “Hostes”, y como tales, hay que tratar todo lo que a ellos se refiere con la debida frialdad. Como la mayoría de la gente es muy corta, es incapaz de ver estos matices.”

    Bueno, al margen de consideraciones de este tipo, creo que efectivamente hay que desmitificar. El proceso de desmitificación es necesario y actualmente existe una idea casi mística alrededor de “las vidas humanas”. No me refiero a valorar la vida humana como algo positivo, pero lo cierto es que estas `personas que mueren en las pateras son conscientes de los riesgos y me parece totalmente reprochable como incluso meten a sus bebés en todo este rollo, poniéndoles en riesgo directo de morirse. Además, estos africanos no son tan pobres como venden los medios de comunicación. Son de clase media-baja en sus países de origen.

    Lamento cualquier pérdida de vida inocente, pero no podemos hacer nada por los que deciden suicidarse de esa manera.

    “Entiendo ese pragmatismo, y de hecho, creo que ya comené una vez que cuando los nazis llegaron al pode pretendieron cerrar todas las casas de putas en una cruzada contra el vicio. Al final, tuvieron que tolerarlas por la puerta de atrás porque si no el número de violaciones se incrementaba. Con esta “música” babosa pasa algo similar. Puede que haya que tolerarla, pero no se debe jalear jamás. Lo contrario sería como legalizar la prostitución, que es lo que defienden muchos progres y neoliberales a lo “Juan de marrana”.”

    Jalearla no, simplemente tolerarla. Es exáctamente asi como usted dice.

    “Por otro lado, sabe usted que la masa es maleable y que se guía mucho por las modas. Si usted vuelve a poner de moda una canción ligera pero menos inmoral que el rap o el reggaetón, los tendrá amansaditos y a la vez más “recatados”.”

    También es verdad esto, aunque depende mucho de los deseos comerciales de tal o cual discográfica.

    Usted colgó el otro día una canción famosa de Rammstein.

    Es un grupo de música deseable para estas cosas.

    Debo reconocer que Alemania ha dado los mejores músicos al mundo. Es un país fascinante en el aspecto cultural. Políticamente, europeísticamente detesto el Estado alemán, pero nunca debemos ignorar que Inglaterra, por ejemplo, y el protestantismo, son hijas de Alemania. Eso, por no hablar de la filosofía contemporánea y clásica. Alemania en ese sentido, la cultura alemana, es enorme, tremenda, la mejor.

    “Ah, eso es así. Decía Jacob Elon Conner que el judío es experto en analizar, y que el nórdico (aquí reside la genialidad), es capaz de hacer además de esto tan esencial como sintetizar. Sin síntesis no hay pensamiento.”

    Esto es muy cierto – los judíos siempre han sido, como pueblo, como raza, mucho más analíticos pero se quedan en el análisis, como Marx y otros teóricos judíos. Yo creo, siempre noto esto, que los no nórdicos (generalmente hablando) nunca sacan conclusiones contundentes o lógicas que se deducen de su análisis. No sé si es por miedo o porque no quieren proponer algo concreto. Un ejemplo: si yo digo que debemos “tolerar” el regetón, lo más lógico que se deduce es también que no debemos hacer campaña contra el mismo.

    Precisamente ayer me decía esto un judío-alemán en NY: “Es un grave error si seguimos, los republicanos, centrándonos en el debate cultural y moral.” ¿Por qué? Por el sencillo motivo que hemos llegado a un estado de las cosas tan radicalmente distinto al pasado que hay ningún gpobierno occidental sería capaz de “enderezar” nada. No hay nada que se pueda hacer, solo cabe o la destrucción o una regeneración milagrosa.

    Los republicanoos o los derechistas en general tenemos que centrarnos ahora en el manejo del estado actual de las cosas, apagando fuegos. Seremos los bomberos. Lo central ahora será lo económico, porque de esa batalla surgirá lo nuevo y aunque parezca raro, lo social también.

    “Claro, porque su motor principal es la envidia.”

    Sí. Véase también el fenómeno de los tatuajes. En realidad, no se aguantan ni ellos mismos y con los tatuajes al menos se modifican y permanecen en la ilusión de que ahora son “distintos”.

    “je,je, no , cuando yo hago uso del término “mutante” lo hago según la acepción de Jacques de Mahieu. El mutante no es un upstart o advenedizo imitador, sino un individuo que “por accidente” ha nacido en un estrato social bajo cuando lo cierto es que por su inteligencia, sus formas de conducirse y su aspecto parece un “aristócrata”. Y a la inversa, también hay “mutantes” nacidos entre la clase alta que realmente deberían pertenecer a las low classes.”

    Ah, entiendo. Sí, en esto también estoy de acuerdo.

    “Bueno, la MTV y similares sí me han parecido muy dañinos para el orden social que antes teníamos más amarrado. De hecho, para mí esa cadenucha o similares no deberían estar protegidas por la I Enmienda. ¿Recuerda usted el famoso código Hays?. Yo creo que sería muy interesante recuperar algo similar, debidamente “maquillado”.

    ¿En qué sentido le parece dañina para el orden social capitalista? En cuanto a la 1ª Enmienda, soy de la opinión jurídica que todo lo que no sea discurso exclusivamente político no tiene por qué estar protegido por la 1ª Enmienda.

    Recuerdo el código Hays, pero no fue sostenible debido a las nuevas tecnologías.

  15. sociata latinoamericano · ·

    Nadie ha decidido suicidarse. ¿Nunca han escuchado que la necesidad tiene cara de perro?, sean menos frívolos y más humanos.

  16. Sociata: Hasta el indio que viva en la aldea más alejada y salvaje del mundo sabe que meterse en una patera y “probar suerte” probablemente resultará en su muerte segura.

  17. sociata latinoamericano · ·

    No siempre, asi que pese al altisimo riesgo, muchos llegan a Europa, no invente.

  18. No perdone, no invento – lo que digo está claro. Si deciden arriesgarse, no esperen lágrimas de mí. Lo siento por los niños, nada más.

  19. Sigfrido · ·

    Alfredo:

    “No me refiero a valorar la vida humana como algo positivo, pero lo cierto es que estas `personas que mueren en las pateras son conscientes de los riesgos y me parece totalmente reprochable como incluso meten a sus bebés en todo este rollo, poniéndoles en riesgo directo de morirse. Además, estos africanos no son tan pobres como venden los medios de comunicación. Son de clase media-baja en sus países de origen.”

    Muy cierto. Los que se mueren de hambre ni siquiera tienen nada con que empeñarse y así obtener el préstamo para el viaje. Por otro lado, el naufragio de Lampedusa fue desencadenado por un incendio que los muy estúpidos causaron para que “así los vieran otros barcos”. Hay que ser muy gilipollas para incendiar parte del barco en el que estás navegando.

    Y sí, digámoslo claro. Esta gente no tiene escrúpulos para meter a sus hijos en estas barquichuelas y así usarlos como moneda de cambio humanitaria.

    “Pathos de la distancia” es mi actitud ante estos hechos.

    “También es verdad esto, aunque depende mucho de los deseos comerciales de tal o cual discográfica. ”

    Claro, aunque quién tenga el poder podrá “guiar” debidamente esos deseos comerciales.

    “nunca debemos ignorar que Inglaterra, por ejemplo, y el protestantismo, son hijas de Alemania. Eso, por no hablar de la filosofía contemporánea y clásica. Alemania en ese sentido, la cultura alemana, es enorme, tremenda, la mejor. ”

    No en vano los sajones y los anglos venían de la Germania. Muy de acuerdo con esto. Los alemanes han sido los helenos de la Edad contemporánea.

    Su activismo cultural, sobre todo en la época del Romanticismo, siempre ha suscitado mi admiración. Gracias a eso, en la época de la Unificación fueron capaces de inocular valores muy positivos en el Pueblo alemán, a la hora de convertirlos en una potencia.

    “Los republicanos o los derechistas en general tenemos que centrarnos ahora en el manejo del estado actual de las cosas, apagando fuegos. Seremos los bomberos. Lo central ahora será lo económico, porque de esa batalla surgirá lo nuevo y aunque parezca raro, lo social también.”

    Tal y como estamos ahora lo importante es apagar el fuego, primero. De eso no hay duda. Una vez haya sido sofocado, sí que habrá llegado la hora de socavar la nefanda influencia cultural de la Escuela de Frankfurt. Fíjese que así y todo, ha habido avances en ese aspecto. cosas que no eran “debatibles2 hace 15 años, empiezan ahora a ser refutadas brillantemente en USA, ciertos sectores de Inglaterra o incluso en Alemania. Pese que hoy en día la escala de valores relativista frankfurtiana sea hegemónica, empieza a resquebrajarse. Cuando el momento haya llegado (todavía falta), esa sarta de idioteces será derribada como un castillo de naipes.

    “¿En qué sentido le parece dañina para el orden social capitalista? En cuanto a la 1ª Enmienda, soy de la opinión jurídica que todo lo que no sea discurso exclusivamente político no tiene por qué estar protegido por la 1ª Enmienda. ”

    En el sentido en que al igual que la legalización de la prostitución, también socavaría el orden de principios básicos en el que se fundamenta la cosmovisión capitalista.

    Yo creo que un capitalismo clásico puede triunfar más en una comunidad tradicional tipo Utah, que no en una sociedad desarraigada y heteróclita como la de la actual Mexifornia.

    Sí, lo dedl código Hay era cuestión de tiempo, pero creo que durante el tiempo que estuvo en vigor, fue un arma eficaz para mantener al populacho “embridado”.

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