Margaret Thatcher: Muere nuestra “madre” política

Ayer lunes por la mañana temprano a las 7.55 (horario de la costa este estadounidense), recibí un mensaje de urgencia avisándome que la Dama de Hierro, Margaret Thatcher, había muerto. Estaba todavía en cama y esa fue la primera notícia que recibí. La verdad es que se veía venir, teniendo en cuenta su edad y condición médica, pero aún así una notícia como esa siempre impacta porque te hace recordar la muerte que se avecina para todos. Thatcher, para mí, siempre fue un modelo de inspiración política desde que empecé a meterme en políticas cuando yo apenas rozaba los 12 años. Siempre fui un derechista convencido y un liberal monetarista-moderado en cuestiones económicas.

En los 300 años en los que Reino Unido ha tenido la institución de “Primer Ministro”, solo ha habido un puñado de líderes realmente fuertes que todos debemos admirar. Pitt el joven, Gladstone, Disraeli, Lloyd George; Churchill. Y, ahora podemoso afirmar sin lugar a dudas, que también debemos incluir a Margaret Thatcher.

Son líderes que vivirán siempre en nuestra conciencia colectiva. La mayoría de los “líderes” (uso el término libérrimamente) actuales solo se dejan llevar por los tiempos en los que viven. Muy pocos se niegan a conformar y ser parte del sistema tan equivocado en el que vivimos. Indudablemente, Thatcher fue una no-conformista y un icono para todo joven liberal.

Todos estos líderes británicos supieron manejar los tiempos y forjar otro tipo de mundo. Pitt descubrió el imperio que se avecinaba, Gladstone recuperó un sentido profundamente moral en el gobierno, Disraeli fue el creador del Partido Conservador moderno, Lloyd George salvó a su patria durante la Primera Guerra Mundial de las garras expansionistas de Alemania. Churchill, de igual forma, supo defender su país y gracias a él los ingleses hoy no hablan alemán.

Thatcher fue magnífica. Se negó a aceptar las opiniones “populares” de su época. Cuando ella llegó al poder en 1979 y entró por esas puertas en Downing Street, todo el mundo daba por hecho que Reino Unido estaba acabado como país, que era el fin porque los sindicatos radicales controlaban todo. Decían que el declive era algo inevitable y que tocaba aguantarse.

Y entonces llegó al poder esta mujer tan extraordinaria. Apasionada y con convicciones protestantes muy fuertes, se dio cuenta que el declive no era algo “inevitable” ni una “ley” inexorable. La palabra “derrota” no formaba parte de su vocabulario. Se sentía profundamente orgullosa de ser británica y especialmente inglesa. Este orgullo la dejó cambiar las actitudes en el Reino Unido y también en el resto del mundo. No ha surgido un solo líder como Thatcher desde su dimisión forzada en 1990 por traidores y elementos mezquinos.

Yo no había nacido cuando ascendió al poder en 1979, pero llegué a concerla en pantalla por primera vez en 1985 (que yo recuerde). Recuerdo perfectamente la entrevista que dio sobre el Belgrano y su hundimiento. Me pareció interesante que una mujer estuviera hablando de barcos hundidos y durante varias semanas me dio por querer fabricar barquitos de papel y hundirlos bajo el agua del lavabo.

La opinión “oficial” odiaba – y odia – a Thatcher. La BBC siempre fue condescendiente con ella y sus certezas simplistas así como su sentido claro de la moral. Los profezorros la miraban por encima del hombro, como si ellos fueran la solución a los problemas económicos.

Esta hija de un tendero protestante metodista, de Grantham, era honesta, ahorradora, austera, provinciana y poco “fashion”. Los “suyos” pagaban sus impuestos, obedecían las leyes y creían en un Dios todopoderoso. Sabían exáctamente qué eran, de dónde venían y de qué iban. ¡¡Con razón era tan odiada por los “bien” pensantes de todas las épocas!!

Thatcher nunca necesitó tener “asesores” y consejeros o emplear agencias para decirle qué pensar o qué defender. Como británica, sabía qué defender para su pueblo.

Uno de los gravísimos problemas principales que hoy sufre todo Occidente es que no hay un SOLO LÍDER, NI UNO SOLO que sea tan auténtico como fue la Dama de Hierro. David Cameron, Nick Clegg y Ed Miliband son todos partes del “sistema”. Son políticamente correctos, falsos y jamás han ganado nada por sus propios méritos.

A pesar de todas las cosas horribles que la izquierda indeseable y todo tipo de fascistas han escrito sobre ella, Thatcher jamás fue parte de una “élite” bancaria. No estaba en el poder para defender los intereses particulares de nadie más allá de sus ideas. Lo hizo todo a su manera, a lo Frank Sinatra. Dios la bendiga.

Por eso para mí, entre muchas otras cosas más, Thatcher siempre será un icono. Ella es exáctamente lo contrario de lo que es cualquier politicucho actual y “fashion”. Ella era honesta y sabía de dónde venía. No tenía “estrategias para la prensa” como se dice hoy en día y jamás decía cosas solo por ser “popular”. No era una politicucha a lo Cospedal, Rajoy, o Zapatero. Era una gran estadista con mayúsculas. Solo la movía un deseo para dar un servicio público a la nación. No estaba en la política para enriquecerse, a diferencia de los bastardos que hoy desgobiernan y destruyen nuestros países.

Sin Margaret Thatcher, no habría existido durante tanto tiempo la Alianza Atlantista tan importante para nosotros los liberales que siempre sirvió como barrera a las ambiciones de Alemania. Thatcher representaba todo lo bueno del anglosajón clásico: protestante, austera, franqueza brutal, fina en sus manerismos, pensamiento abstracto, alejada del populismo, callada y pausada, agresiva cuando necesario, implacable con sus convicciones. Justamente todo lo contrario de cualquier político actual.

Ayer fue un día triste. Hace tiempo que la muerte de un estadista ha importado tanto. Un espíritu indómito ha pasado a mejor vida. Siempre nos quedará la historia y los archivos para contemplar todo lo que hizo en su vida y el alcance de sus logros. ¿Cuándo tendremos un estadista así en España? Nunca veremos un estadista así, posiblemente, o al menos durante nuestra vida, en España.

Adiós Margaret Thatcher — gracias por inspirarme y darnos por lo menos un modelo político al que seguir.

Buenos días a todos.

**Cierro los comentarios** — Mi intención desde el principio fue cerrar esta entrada a comentarios, pero además he visto que por casualidad, algunos periódicos británicos han hecho lo mismo así que con más razón. No quiero que esta entrada se use para contaminar con comentarios tóxicos anti-Thatcher. No se trata de “respetar a los muertos” como dicen muchos, sino simplemente de no convertir una muerte en un espectáculo de gritos e insultos. Además, hay otros temas de los que hablar: la libertad, por ejemplo, y el ejecutivo.
———————————–

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: