La igualdad: Conclusiones finales

Bueno, por fin llega el momento adecuado para poner fin a esta larguísima serie sobre la igualdad.

En un sistema de igualdad democrática, los ciudadanos se abstienen de juzgar a los demás de forma arbitraria sobre “cómo” los demás usan sus oportunidades o si fueron capaces de ejercer la “responsabilidad individual”. No hace falta juzgar así, porque un liberal no condiciona el disfrute de los derechos existentes sobre si los ejerces responsablemente o no. La excepción a esto sería obviamente la conducta criminal. Cometer un delito ya justifica eliminar las libertades del ciudadano. Sin embargo, hasta los crimiinales sentenciados tienen que mantener ciertas protecciones: alimentación, techo y atención médica básica.

Algunos dirán que esto no hace más que fomentar la irresponsabilidad personal. Los más moderados dicen que hay que distinguir entre las pérdidas que provocan las personas y son responsables y las que no están bajo su control. Hay que proteger al individuo solamente contra esta última. No es aceptable para los liberales. Nuestra estrategia es distinta: distinguir entre bienes garantizados y no garantizados dentro del espacio de preocupación sobre la igualdad liberal.

La igualdad liberal o democrática no indemniza al individuo contra todas las pérdidas debido a sus conductas imprudentes. Solamente garantiza una serie de capacidades necesarias para poder funcionar como ciudadano libre e igual para evitar la esclavitud al individuo poderoso. Hay muchas otras pérdidas que el individuo tiene que asumir solo. Por ejemplo: una persona fumadora debe tener el derecho a tratamiento para intentar curar su cáncer pulmonar, independientemente de su responsabilidad por fumar. Pero obviamente no tendría derecho a ser indemnizada por la pérdida del disfrute de vida provada por su internamiento en un hospital y capacidad pulmonar reducida o por el reproche de sus familiares que condenan su estílo de vida.

Los individuos tienen mucho que perder por su conducta irresponsable y tienen un incentivo para comportarse bien. Hay dos estrategias más para promover la responsabilidad individual. Primero, la igualdad debe considerarse dentro del espacio de capacidades, esto es, oportunidades o libertades. En el caso típico de un adulto físicamente capacitado, por ejemplo, su acceso a un sueldo “digno” dependería de su comportamiento responsable en el ejercicio de sus deberes en un empleo.

Segundo, la igualdad democrática garantiza la educación necesaria para saber y deliberar sobre las opciones que tengas. Se asegura el acceso efectivo a la subsistencia a través de rutas legítimas, legales. Por eso la conducta criminal se vería reducida en casos de privación. Ahora bien, algunos libertarians dirán que esto sigue siendo inaceptable. ¿Por qué un no-fumador responsable debe pagar por la sanidad de tantos tontos que deciden fumar libremente? Bien, si los costes de una actividad son altos y si la actividad no tiene nada que ver con ser parte del sistema productivo, entonces es justo cobrar un impuesto sobre todas esas actividades para financiar los gastos sanitarios que provocan. Un impuesto sobre cada cajetilla de cigarrillos, ajustado para cubrir los costes médicos de tratar a los fumadores obligaría a los fumadores asumir esos gastos.¿Por qué antes y después no? Porque privar a un fumador “ex post” de su tratamiento reduciría sus capacidades y no podría funcionar como un “igual” en la sociedad. Esto no es justo. Obligarles a pagar los costes “ex ante” conserva sus libertades e igualdad durante el curso de su vida.

Otros dicen que la igualdad liberal, al garantizar una serie de capacidades específicas a sus ciudadanos viola la libertad de los ciudadanos y es paternalista. Dicen que un estado liberal debe ser neutral ante conceptos como “lo bueno” para un ciudadano y que eso de las “necesidades básicas” es muy relativo.
¿Y si un fumador prefiere cigarrillos más baratos en vez de atención médica? ¿Acaso no deben ser libres los ciudadanos para decidir qué cosas tener? ¿Por qué obligarles a consumir algo que no quieren? No se dan cuenta que hay una gran diferencia entre lo que la gente “quiere” y lo que los demás están obligados a darles.

El deber básico de los ciudadanos, actuando a través del Estado, no es hacer que todo el mundo sea feliz individualmente sino asegurar que todo el mundo tenga acceso a las condiciones para que sean libres en igualdad. Al asegurarle a sus ciudadanos las capacidades que necesitan para funcionar como iguales en sociedad, el Estado NO está declarando que estas capacidades son más importantes para la felicidad individual que otras preferidas por ellos. El individuo es libre para decidir para sí mismo la utilidad o importancia de esos bienes garantizados por el Estado. Esos bienes no es que sean “buenos” o “malos”, sino simplemente los que permiten funcionar en la sociedad.

Pero, ¿por qué cualquier ciudadano no puede ceder ese derecho a una sanidad garantizada a cambio de un equivalente de bienestar? Los ciudadanos pueden, con justicia, negarse a dar lo que el individuo considera el equivalente. El hecho de que tu vecino Mohammed piense que es preferible dinero para ayudarle a construir su mezquita y rezarle a su dios no genera nada relevante – la obligación de la ciudadanía es darle sanidad, no mezquitas subvencionadas. No es lícito permitir que la gente se muera sin ningún tipo de cobertura.

Otros dirán que mi concepto viola la neutralidad entre concepciones de lo que es “bueno” para el ciudadano. Por ejemplo, un ciudadano liberal-democrático pensará que el derecho al voto es mucho más útil que un musulmán que prefiere estar en una secta islamista. No entienden lo que significa la neutralidad. Lo que ocurre es que una sociedad liberal tiene que por necesidad tener una lista de ciertos bienes poco controvertidos. No es una cuestión de “mejor” o “peor” sino de la colectividad en su conjunto. Por ejemplo, todo el mundo, sea negro, blanco, cristiano o musulmán, tiene que comer y todos sufren problemas de la salud. De ahi a que el liberalismo defiende la atención médica para todos y no construir mezquitas. Por suerte, no todos los ciudadanos necesitan mezquitas para darle sentido a su vida.

¿Y qué hacemos con los inválidos, feos y estúpidos? ¿Les dejamos a su suerte? No – el liberalismo democrático protestante no funciona así.

La distribución de características naturales viene de Dios y no podemos hacer nada al respecto. Pero sí podemos hacer algo sobre cómo la gente funciona en consecuencia de sus características. La gente no puede convertir esas características como ser feo, no ser inteligente, o tener alguna minusvalía como pretexto para excluírles del funcionamiento general de la sociedad civil.

Obviamente hay límites a esto. El ciudadano que no pueda andar debe estar protegido en el acceso a edificios públicos, etc. Pero esto no puede ser sensible a los gustos personales de cada uno. Sin embargo la sociedad no tiene que subvencionar su acceso a sitios religiosos o pagar por sillas de ruedas de lujo aunque él las prefiera. Un ciudadano necesita poder moverse para ser igual a otros ciudadanos, pero no necesita tener acceso a un templo judío para funcionar como iguales.

¿Y los “feos”?

Esto es controvertido, aunque sí se da una mayoría de casos en los que hay unanimidad de opinión de que alguien es feo/fea.

¿Se les debería compensar de alguna manera por su apariencia fea? Hay algunos liberales que sí defienden esto y hasta dicen que se les debería poder pagar alguna cirugía plástica.

La igualdad democrática sin embargo no acepta esto. Nos negamos a aceptar como válidos los criterios privados despectivos de cada uno respecto a los “feos”. Una “alternativa” a esto sería intentar convencer a los demás para que adoptaran nuevas normas de lo que es “una apariencia física aceptable”. Os doy un ejemplo que no será del agrado de todo el mundo pero me vale igualmente: Hace 30 años, un hombre con pendientes y tatuajes era considerado un delincuente. Era prácticamente imposible que una empresa le contratara. Sigue siendo así en el 99% de las empresas. Nadie sugiere subvencionar al joven tatuado, pero quizá sí se debe plantear reconsiderar “qué” significa ser “correcto” o “profesional” en la vestimenta.

Esto no significa que hay que abolir las normas de belleza. Simplemente significa ser lo suficientemente flexible como para que la persona sea una presencia “aceptable” en sociedad. No significa otorgar derechos de belleza igual a todos, como que todos ganen un concurso de belleza o sean candidatos para salir en una cita el sábado noche. Para funcionar como ciudadano igual en sociedad no es necesario mantener relaciones sexuales con los chicos/as que te gusten.

Creo que ya ha quedado claro qué es la igualdad liberal y cuáles son sus límites. Espero que todo esto te haya servido de algo.

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6 comentarios

  1. Alfredo · ·

    **OFF TOPIC**

    En estos días os hablaré sobre Virginia y sus interesantes leyes. Es cierto que EEUU (una federación, no lo olvidemos) está compuesto de varias “naciones” distintas dentro de sus territorios. Virginia es el Sur…pero tampoco el sur profundo. No obstante, se nota un país totalmente distinto en comparación con el norte de EEUU. Aquí las armas son mucho más fáciles para comprar que en New Jersey o Nueva York.

    Sin embargo, está prohibido por ley tan siquiera plantearse en referéndum la legalización de las drogas. Hay una fuerte población de raza negra – más o menos el estado es 50% blanco y 50% negro americano, con poquísimos latinoamericanos. Este estado aun es de mayoría protestante, rural pero señorial. Eso sí, en los suburbios que rodean la capital de EEUU, son todos progres y gentes del noreste. No lo recomiendo para nosotros los conservadores protestantes.

    Richmond es la capital de Virginia – es de mayoría negra aunque hay zonas totalmente blancas- Aquí la integración racial es mucho más notable que en el segregado norte. Es irónico pero esto se debe a que el sur ha convivido durante siglos con los negros. Eso sí, se nota más pobreza aquí que en el norte. Hay mucho blanco tipo “redneck” vaquero y por otro extremo negro tipo “gangster”. La ciudad de Richmond es segura en general, aunque es mejor tener arma en casa porque se da mucho delito contra la propiedad en según qué zona – sobre todo por la estación de trenes, donde hay muchas discotecas nocturnas donde se han producido tiroteos entre distintas pandillas de negros principalmente.

    Otro dato curioso es que hay menos disparidad aquí en el sur en las estadísticas de población reclusa: en el norte casi la totalidad son negros y latinoamericanos, aquí son mas bien blancos y negros, mitad y mitad. Hay mucho parecido entre los negros del sur y los blancos del sur – una dieta muy parecida, protestantes, acentos, puntos de vista raciales. Ej: Aquí la palabra “blanco” se usa como la uso yo generalmente – blanco significa protestante, de origen europeo occidental, excluyendo generalmente a italianos y griegos. Aquí no consideran a esas gentes como “White” sino como “latinos” o “exóticos”. La población reclusa blanca se debe a que los blancos aquí por lo general son más pobres que en el norte y entonces las conductas se parecen a la de los negros en cuanto a delitos se refiere – mucho pistolerismo y actitud “macho” tipo matón de barrio. Los blancos del norte insultan a los blancos de aquí del sur diciendo que son “basura blanca”. Yo discrepo totalmente de eso. Creo que los blancos aquí son el último reducto que queda de la América que yo amo – la protestante y conservadora. Serán más pobres, pero les prefiero mucho más que los blancos étnicos católico-progres del noreste.

    Richmond vota demócrata por su población negra, pero en absoluto es esta una ciudad “progre”. Que nadie se confunda. Es una ciudad bastante conservadora y está prohibido el matrimonio gay – tanto a nivel local como en la Constitución estatal. Pero los negros votan demócrata por motivos históricos, que no ideológicos necesariamente (más allá de lo económico).

  2. Sigfrido · ·

    Qué interesante el panorama general de la zona que ha pintado , Alfredo.

    En lo que respecta a “mixed-raced couples”, ¿se ven más en Virginia o en los estados del Norte?.

  3. Alfredo · ·

    Hola Sigfrido: Se ven más en Virginia (notablemente más) pero creo que por dos factores:

    1. Hay muchos más negros “dispersados” y no se da tanto el “gueto” del norte. Por lo tanto, a más reparto, más opciones de emparejamiento y conocerse entre blancos y negros.

    2. Principalmente son chicas blancas, rubias, con negros – no se ve ningún hombre blanco aquí con negra. Las chicas que hacen esto aquí normalmente vienen de hogares pobres o tienen baja auto-estima (no siempre, pero sí muchas veces). Aquí siempre se ha dado ese fenómeno, lo que pasa es que antes se prohibía por ley. La tendencia era esa en sociedades bi-raciales como esta.

    El norte es “multicultural”, hay muchas razas, pero no hay mucha mezcla entre ellas. La gente es más “étnica” y orgullosa de sus orígenes. Por eso no suelen mezclarse con grupos que no sea el suyo. Aquí no se da eso de los orígenes porque todo el mundo es americano desde hace siglos y no tienen nada que “demostrar” como los nuevos inmigrantes del norte.

  4. Sigfrido · ·

    Alfredo:

    Es cierto eso. La verdad es que es más raro ver a parejas mezcladas en las zonas rurales y exclusivas de Massachussets y Rhode Island que en el Sur.

    Claro, obviamente la paulatina desaparición de las “Jim Crow laws” ha contribuído a esta anomalía.

    Tiene mucho sentido lo que dice sobre mujeres de escasa cultura y desarraigo apareándose con negros. Lo cierto es que en el “Ante-bellum” south, a las mujeres de Clase alta ni se les pasaba por la cabeza fornicar con un negro , tanto por la educación cristiana recibida, como por el carácter cuasi “sacro” que se les otorgaba. En cuanto a las mujeres de baja ralea, si bien podían ser más receptivas a ese tipo de relaciones, finalmente desistían de ellas por el temor al “que dirán” y también por aquel pequeño orgullo que tenían los blancos pobres.

    Por l oque cuenta usted, se ve que incluso los hombres blancos “hilly-billies”, siguen prefiriendo no liarse con negras, salvo que sea en relaciones “no formales”.

  5. Alfredo · ·

    El “orgullo” racial persiste, pero solo entre los varones. Lo dicho, es casi imposible ver a un blanco con negra (a lo que más se atreven es con latinoamericana o asiática, pero se puede contar con una mano).

    No obstante hay algunos artículos de la época, en los periódicos de los 1800s, que hablaban de sucesos con chicas blancas con novios negros – generalmente se decía que eran mujeres de escasa formación y familias desestructuradas.

    La diferencia era el miedo, como usted dice. En aquella época bastaba con gritar “violación”! si se te acercaba un negro y salía toda la calle a lincharle. Pero no olvidemos que el sur siempre ha tenido cierta ligera mayoría negra.

    Sigo pensando que aquí el problema no es el negro sino los inmigrantes latinoamericanos y asiáticos, que son los que están alterando las elecciones de este país y sus valores.

  6. Sigfrido · ·

    “Lo dicho, es casi imposible ver a un blanco con negra”

    Que tomen nota los “torrenteros” españoles que se emparejan y copulan con negras y mulatas.

    “generalmente se decía que eran mujeres de escasa formación y familias desestructuradas”

    exactamente. En una familia mínimamente estructurada, si veían a una mujer con un negro, lo habitual era que sus hermanos o su padre le dieran una buena paliza tanto a ella, como al negro si se les ponía delante.

    “Sigo pensando que aquí el problema no es el negro sino los inmigrantes latinoamericanos y asiáticos, que son los que están alterando las elecciones de este país y sus valores”

    Concuerdo con lo que dice sobre marrones hispanoamericanos y asiáticos. Por lo general, el negro , si tiene su sitio marcado no causa problemas. De todos modos, sus índices de criminalidad siguen siendo bestiales en el país.

    Por otro lado, el Sur tiene un problema en lo que al porcentaje de población blanca se refiere, y ya Lincoln se dio cuenta de la bomba de relojería que se estaba creando cuando al igual que otros personajes influyentes apoyó la repatriación de negros al oeste de África. El Sur está pagando las consecuencias de la esclavitud. No olvidemos sin embargo , que si bien es cierto que la mayoría de los compradores de escalvos eran sureños, no lo es menos que la mayoría de los tratantes y de los capitanes de barco que traían a los negros , eran del norte.

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