Juan Calvino: 503 años después (Sermón dominguero)

El último día de octubre del año 1517, un joven monje alemán llamado Martín Lutero clavó a las puertas de su parroquia católica una larga lista de los problemas más graves que detectó en aquella iglesia medieval, oscura y corrupta, bajo el dominio del Papa romano. Esa lista tenía 95 quejas llamadas “tesis” y eran puntos de debate que Lutero esperaba se convirtieran en cambios dentro de la iglesia que él amaba. Él no tenía ninguna intención de separarse y empezar una nueva confesión o denominación, sobre todo con su propio nombre. Lutero no se lo imaginaba ese día ni lo sabía, pero inició una tormenta revolucionaria de cambios necesarios y divisiones trágicas, una creatividad impresionante y huracán de bocanadas de libertad que luego se conoció como la Reforma protestante.

El verano anterior a ese día otoñal de 1517, un joven en Francia cumplía ocho años. El pequeño “Jean” algún día sería el mejor líder de la Reforma protestante que el mundo haya conocido. “Jean Cauvin” (Juan Calvino si lo castellanizamos) nació en 1509 y en una ciudad como Nueva York, repleta de judíos, ateos y católicos romanos étnicos, pienso que ya va siendo hora de restaurar un poco de conocimientos sanos sobre un calvinismo que hace mucha falta. Como presbiterianos, somos herederos indiscutibles de su obra. A Calvino seguramente NO le gustaría este recordatorio ya que se pasó toda una vida luchando contra convertirse en una estrella mediática o famoso. Él insistió hasta el último día de su vida que se trataba todo de Dios, no de él. De hecho cuando murió en Ginebra, 1564, insistió en un entierro sin ceremonias y una tumba sin nombre para no atraer curiosos.

Este sermón será algo más académico y menos bíblico que los habituales. Hay dos razones por la cual he decidido hoy hablar de este tema sobre el legado de Calvino. La primera es algo reaccionaria: Pocos personajes históricos han sido tan vilipendiados y malentendidos como Calvino. Dí la palabra “calvinista” o “Calvino” y la mayoría de gente no se siente cómoda. La imagen de nosotros es que somos gente amargada, sin sentido del humor, pistoleros violentos, racistas, xenófobos y machistas. Esa caricatura que tanta gente tiene sobre Calvino es un hombre de paja. Pero cualquier conocimiento serio de Calvino y un entendimiento real sobre su época identifica esas caricaturas como mentiras ignorantes. Ese retrato negativo que muchos tienen hoy sobre Calvino se debe a una combinación de dos cosas, por lo menos. Primero, muchos de sus seguidores posteriores, especialmente en el siglo XVII sí cayeron en la rigidez y en cierta paranoia de juzgar a todos los demás. La mayoría de la gente no sabe que realmente reacciona contra el calvinismo académico rígido que surge 100 años después de su muerte. En segundo lugar, muchos no-cristianos modernos e historiadores laicos y críticos simplemente condenan todo lo que defendía Calvino. No están nada a gusto con el vínculo entre Calvino y el glorioso nacimiento del capitalismo moderno. Creen equivocadamente que Calvino imponía una teocracia en Ginebra. Tímido y estudioso, enfermizo durante casi toda su vida, un exiliado en una ciudad donde los exiliados estaban mal vistos, Calvino no habrá sido el centro de una fiesta depravada como algunos de vosotros, pero tampoco era el “malvado” que se robó a Ginebra o destrozó su viciosa marcha nocturna.

Si la primera razón para dar este sermón es reaccionar contra los estereotipos reduccionistas que nos atribuyen, la segunda razón es proactiva. Tanto de lo que dijo Calvino todavía importa; todavía importa. Tanto de lo que dijo era sabio hace 503 años y sigue siendo relevante hoy. Dejadme decir algo obvio: soy calvinista. Soy calvinista en un sentido matizado. Esto es, no soy “seguidor” de Calvino; yo soy seguior de Jesucristo nuestro Salvador. No estoy de acuerdo con todo lo que dijo o hizo Calvino. No estoy bajo la “autoridad” de Calvino porque estoy bajo el Señorío de Jesucristo, Rey de los Reyes.

Un ejemplo que os voy a dar – yo no estoy de acuerdo con su consentimiento de la ejecución del hereje catalán-español, Miquel Servet, que buscaba exilio en Ginebra. Eso no estuvo bien, fue un pecado, pero hay que recordar que Calvino NO instigó la ejecución. Hay que recordar además que casi todo el mundo en Europa, durante esa época, católicos y protestantes juntos, estaban pidiendo la ejecución de Servet. Desde nuestra perspectiva moderna, Calvino pecó, hizo mal, pero no es justo centrarse en él teniendo en cuenta que durante esos oscuros tiempos de Europa, se ejecutaba a cualquiera que pensara diferente. No muy diferente de lo que ocurre hoy en día en no pocos países tiranos, islamistas, comunistas o dictatoriales como el peligroso país de Irán.

Otro ejemplo. Creo que la doctrina de la “predestinación” es algo exagerada debido al gran intelecto del teólogo. Pero recuerda que esa idea no era solamente de Calvino; la mayoría de los teólogos de la época defendían alguna variación de esa idea. No obstante, reconozco que es una doctrina que no ayuda. Más sobre este tema después. Dejando al margen estas advertencias, la verdad es que lo más importante son las ideas brillantes que nos dejó Juan Calvino sobre lo que significa seguir a Jesucristo.
Son entendimientos que nos pueden iluminar hoy en nuestro camino cristiano hoy y quiero ofrecer algunas ojeadas de esto hoy.

Primero hace falta un poco de historia. Calvino fue un estudiante brillante que había ido a París para estudiar Derecho. Estudió con los líderes humanistas de la época, leyendo las obras clásicas del latín y el griego así como la Biblia. Tuvo profesores que habían tenido influencias luteranas, también. Las autoridades locales se alarmaron ante la creciente influencia protestante en la Universidad de París e inician na especie de pogromo contra esos libre pensadores. Calvino y otros tuvieron que huir para no morir. Calvino acabó por accidente en Ginebra, ciudad de habla-francesa. Le invitaron a quedarse para liderar el movimiento reformista en esa modesta ciudad.

Pero Calvino iba a tener influencias que se extenderán mucho más allá de esa pequeña ciudad. Esto se debe a tres razones por lo menos. Primero, estés de acuerdo con él o no, el hombre era inteligentísimo y elocuente. Segundo, Calvino escribió un libro
que se ha convertido uno de los más famosos de la Reforma. Se llama “Las instituciones de la religión cristiana”. Lo escribió justamente después del invento de la imprenta y además en una ciudad llena de impresores profesionales con simpatías pro-protestantes. Tercero, Calvino fundó colegios para refugiados en Ginebra. Estos refugiados educados entonces regresarían a sus países de origen para liderar los movimientos reformistas calvinistas. Más importante para nosotros en esta congregación, esos refugiados regresarían a Escocia, Inglaterra, Irlanda y Holanda para fundar iglesias presbiterianas y reformadas como esta. Y a partir de menos de un siglo después, estos son los países e iglesias que enviaron oleadas de colonos a este Nuevo Mundo, precisamente a ciudades como Nueva York. Nuestra iglesia se fundó 200 años después de la muerte de Calvino por los colonos ingleses, escoceces y holandeses.

En este sermón me gustaría ofrecer un resumen topográfiico del pensamiento de Calvino. Intentaré explicar eso de la Trinidad, ese entendimiento sobre Dios que tanto ha influido en las mentes de los cristianos.

Primero: ¿Qué enseñaba Calvino sobre Dos?

Segundo: ¿Qué enseñaba Calvino sobre Jesucristo y la Iglesia?

Tercero: ¿Qué enseñaba Calvino sobre el Espíritu Santo?

Primero, DIOS – Siempre hay que empezar con Dios. Calvino pudo entender más que cualquier otro pensador cristiano que para que Dios sea Diios, tenemos que confesar que el ser divino es radicalmente y necesariamente soberano, misterioso en última instancia e infinito – un Dios que no puede ser encasillado dentro de las ideas humanas. Este Dios, dijo Calvino, es el autor de todo lo bueno. Es Dios el que inicia la relación con el ser humano o la humanidad si prefieres. Dios se interesa más por nosotros que nosotros por Él. Esto es, Dios no está perdido; nosotros sí.

Por eso llegamos a la predestinación. El razonamiento era así:
Si Dios es el Soberano que inicia nuestra relación con Él, nuestra “salvación” por así decrlo, ¿por qué algunos tienen fe, creen, otros no? ¿Libre albedrío? Si fuera una opción del ser humano, entonces significaría que Dios no es Soberano y que nosotros somos los conductores. Pero como Dios es Soberano completamente, tiene que elegir a unos y a otros no.

Esta doctrina de la predestinación provocaría mucho abuso a lo largo de los siglos, abuso espiritual y cierta “esnobismo” religioso. Yo prefiero dejar esos misterios a Dios y no redactar listas sobre quién puede ser elegido y quién no. No presumo saber tanto sobre mi alma como Dios precisamente porque no soy Dios.

Esto nos lleva ahora a la idea calvinista sobre Jesucristo. Es Jesucristo principalmente el que revela el amor y gracia que Dios tiene hacia el elegido. Es este Cristo el que sirve como nuestro mediador ante Dios; es Él el enlace entre nuestra imperfección moral terrenal y el Dios perfecto, eterno. No hay otro mediador, ni la iglesia ni el clero.

Aquí es donde de verdad se mete en problemas con la iglesia católica-romana medieval. La mentalidad oscurantista medieval es que la iglesia es la mediadora entre la humanidad y Dios. Dios se revela a través del sistema de sacramentos que tiene la iglesia papal. Los seres humanos así entonces responden a Dios, pero no directamente, sino únicamente a través de la iglesia.

“Mal hecho”, dijo Calvino. Es a través de Cristo, NO la Iglesia, que Dios viene a nosotros y a través de Cristo, no la iglesia, respondemos a Dios. La Iglesia no está entre Dios y las personas; al contrario, la Iglesia es/son las personas; la iglesia es ese colectivo de personas luchando para vivir moralmente, fiel a Dios. La Iglesia somos nosotros, no “ellos”, como aún siguen pensando en países católicos como España, Italia, entre otros. El clero no está “por encima” de nosotros, porque el clero somos todos. Todo esto surge de la insistencia muy bíblica de Calvino, que SOLAMENTE Cristo es nuestro mediador. Eso lo leemos en el libro de Hebreos.

Por último, Calvino fue en gran medida un teólogo del Espíritu Santo. Esta verdad, másque cualquier otra, desacredita los estereotipos que muchos tienen del hombre como rígido y sin espíritu o “humanidad”. El Espíritu simplemente se desborda en muchos de los escritos de Juan Calvino.Permítanme ofrecer dos ejemplos paralelos.

En primer lugar, una cuestión muy importante en su época era la forma en que entendemos a Dios de estar presente en el
Sacramento de la Comunión. Calvino creía mucho en la presencia real de Cristo en el sacramento. No era un mero símbolo ni un simple acto humano simplón. Sin embargo, Calvino no podía entender ni darle sentido a la idea católica romana de la
transubstanciación, una teología que había sido desarrollada por Tomás de Aquino 300 años antes. Al contrario, Calvino dice que Cristo está realmente presente en el sacramento por la obra del Espíritu Santo, el Espíritu se mueve dentro de los corazones de los fieles adoradores, no por Dios alterando físicamente el pan y el vino.

Fue una idea revolucionaria y forjó nuestra propia forma de entender la presencia de Cristo en la Iglesia hoy. Me gusta mucho la anécdota conocida aquella del pastor que un día explicaba la doctrina calvinista del pecado a una tierna señora mayor que ayudaba a todo el mundo. Le comentó que todo lo que tocamos o hacemos está manchado por el pecado. La señora mayor diminuta estaba visiblemente triste e impactada. Dijo, “bueno si es tan malo, que Dios nos salve”. Ese era precisamente el mensaje de Calvino – Dios quiere ayudarnos de verdad. Dios nos ayuda con el Espíritu Santo. Calvino era negativo como es debido sobre la naturaleza humana pero tenía muchas esperanzas sobre lo que podríamos hacer.

Este sermón ha sido largo pero sigue siendo mucho más breve de los que predicaba Calvino. Ya sé que tenéis cosas que hacer así que termino esta lección-sermón con dos súplicas:

Primero, no metas a Calvino en esa caja de prejuicios ignorantes en la que muchos han intentado encarcelarle.

Segundo, apelo a esta congregación, a ti y a mí, a todos los herederos de Calvino en la Reforma reconsiderarle como guía teológica. Era inteligente, elocuente, fiel y un discípulo riguroso de Jesucristo. 503 años después, Calvino puede ayudarnos a llevar vidas igualmente sabias y elocuentes, para que seamos fieles discípulos rigurosos del Señor Jesucristo.

Amén.

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7 comentarios

  1. Alexander · ·

    Alfredo:

    “Por eso llegamos a la predestinación. El razonamiento era así:
    Si Dios es el Soberano que inicia nuestra relación con Él, nuestra “salvación” por así decrlo, ¿por qué algunos tienen fe, creen, otros no? ¿Libre albedrío? Si fuera una opción del ser humano, entonces significaría que Dios no es Soberano y que nosotros somos los conductores. Pero como Dios es Soberano completamente, tiene que elegir a unos y a otros no.

    Esta doctrina de la predestinación provocaría mucho abuso a lo largo de los siglos, abuso espiritual y cierta “esnobismo” religioso. Yo prefiero dejar esos misterios a Dios y no redactar listas sobre quién puede ser elegido y quién no.”

    Desde hace un tiempo he estado pensando en los peligros y abusos de la lógica aristotélica en fundamentar doctrinas como la predestinación y la existencia de Dios. El creer que se puede demostrar la existencia de Dios es totalmente absurdo, ya que no se puede demostrar algo que ni siquiera podemos definir. ¿Quién puede definir qué es Dios, y qué requisitos tendría que cumplir ese “ente” para ser catalogado como tal?. Si definimos a Dios como un ser que no tiene principio ni fin, que es Todopoderoso, que tiene vida en sí mismo, etc. entonces nos toparíamos con paradojas absurdas, como esa que dice ¿Dios podrá crear algo tan fuerte que ni ÉL pueda destruir? Es imposible que seres finitos y con fuerza limitada puedan siquiera imaginar a un ser que no está atrapado por las mismas limitaciones que ellos.

    El razonamiento anterior me lleva a la predestinación. Encontrar a Dios por medio de la sabiduría humana es imposible, y sólo podríamos saber que Dios existe si el mismo Dios interviniera en las personas. El que haya personas que hayan creído en Dios y otras no es muestra de que Dios interviene soberanamente en sus “elegidos”. Con todo, mi inteligencia queda desbordada al querer conciliar la predestinación y el libre albedrío. Tal vez es algo que la mente humana nunca podrá conciliar. Pero el que no se pueda entender no significa que sea falso. Muchos judíos mataron cristianos, pero Jesús eligió a Pablo para salvación, mientras muchos de sus amigos perseguidores ahora están en el infierno.

  2. Alfredo · ·

    Alexander:

    Bastante de acuerdo. Dios en sí mismo no es un dios ilógico. Pero como es Dios, trasciende nuestro entendimiento finito. Un ejemplo es la Trinidad. ¿Quién de verdad puede entender eso de que un ser individual pueda a la vez ser tres personas distintas que se comunican con nosotros? No podemos entenderlo. La otra tensión es que tenemos el mismo Dios que elige y condena, el mismo Dios que también dice “no me da placer ver la muerte del malvado” y que Dios no puede ser el autor del pecado (Hab.1:13). Sin embargo la Biblia dice también que Dios decreta las cosas – hasta la maldad y el pecado (Proverbios 16:4). No siempre podemos entender pero adorar es un deber.

  3. Alexander · ·

    Alfredo:

    “Bastante de acuerdo. Dios en sí mismo no es un dios ilógico. Pero como es Dios, trasciende nuestro entendimiento finito. Un ejemplo es la Trinidad. ¿Quién de verdad puede entender eso de que un ser individual pueda a la vez ser tres personas distintas que se comunican con nosotros? No podemos entenderlo. La otra tensión es que tenemos el mismo Dios que elige y condena, el mismo Dios que también dice “no me da placer ver la muerte del malvado” y que Dios no puede ser el autor del pecado (Hab.1:13). Sin embargo la Biblia dice también que Dios decreta las cosas – hasta la maldad y el pecado (Proverbios 16:4). No siempre podemos entender pero adorar es un deber.”

    Así es. Pero de hecho, en la ciencia humana, uno se encuentra con muchos hechos contradictorios, y no por ello se rechaza lo que es onvio. Incluso las ciencias exactas tienen sus paradojas, como las que Cantor encontró al tratar de sistematizar la teoría de conjuntos. Al ser la base de toda la teoría matemática, bastaría una sola contradicción para que todo el edificio matemático se derrumbara, pero los científicos han tratado de conciliar estas paradojas por medio de “parches”, confiando en que en el futuro se puedan explicar (y de hecho, algunas de ellas se pudieron explicar siglos después), en vez de desechar la ciencia más grandiosa de la humanidad. De la misma forma con nosotros. Antes vivíamos en tinieblas, ahora vemos la verdad, y es normal que nuestra anterior naturaleza no pueda comprender las cosas que puede ver ahora, sólo le queda aceptarlas.

  4. sociata latinoamericano · ·

    El mito de la vida y muerte de Miguel Servet, pergeñado por opositores diversos, “afeó” y distorsionó el legado de Calvino.

  5. Alfredo · ·

    Muy malo el vídeo, Sociata – está lleno de falsedades históricas muy distorsionadas – Calvino no era “enemigo” de Servet sino amigo de la ortodoxia, cosa muy distinta. Yo por ejemplo no odio a Servet, pero sí creo que era anti-ortodoxo, una suerte de heterodoxo como nuestro amigo Pedro.

  6. Alfredo · ·

    Alexander:

    Yo creo que todo eso se debe a que ha habido tradicionalmente cierta obsesión con “la verdad” a secas pero no hemos comprendido o querido entender de otra manera “cómo” esa Palabra se convierte en la Palabra de Dios cuando nos habla a cada uno de forma individual.

    Es decir, cada verdad que tiene la Biblia es única a la persona que la lee. Lo importante es esto: ¿qué significa para la persona?

  7. Alfonso · ·

    Siempre tuve mejor concepto de Savonarola (defensor de una constitución democratica en Florencia frente a los Medici) que del teocratico Calvino y su discipulo Erasto.
    Sobre Calvino y la intolerancia religiosa , recomiendo la lectura de este artículo La Inquisición Protestante: Reforma, Intolerancia y Persecución de Dave Armstrong. Dave Armstrong tiene este magnifico sitio : socrates58.blogspot.com

    Recomiendo la lectura de: John Calvin’s Advocacy of Capital Punishment and Persecution of Those Whom He Considers “Blasphemers” or Heretics (Catholics, Anabaptists, Etc.); John Calvin’s Sanction of Torture (of the Libertines) and Belief that the Extra Torment Caused by an Inept Executioner Was the “Special Will of God”;Protestantism: Historic Persecution and Intolerance (Index Page); Martin Luther Advocates Breaking Wheel Torture and Execution for Prostitutes, Capital Punishment for Female Sorcerers, Burning of “All” Witches.

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