La igualdad: ¿Qué tipo?

En la última entrada sobre la igualdad, hablábamos sobre los argumentos “libertarian” más duros contra la igualdad y pudimos ver lo absurdo que son esos argumentos. Es cierto que se podría también argumentar que los seguros – privados o públicos, pueden estar disponibles para prevenir esas condiciones extremas. En tal caso, entonces sería la culpa del individuo que no haya comprado el seguro si cae en la pobreza o en una situación de explotación. Pero la Justicia no nos permite explotar o dejar a nadie a “su suerte”, incluído los irresponsables. Es más, el impago al seguro tampoco tiene por qué significar “imprudencia” o “irresponsabilidad individual”. Si alguien, una madre, cae en una situación extrema, a lo mejor no puede pagar todo ese seguro pero a la vez sí puede al menos darle de comer a su familia. En unas condiciones así, es perfectamente racional – incluso moralmente imperativo, optar por las necesidades urgentes de tu familia antes que tus necesidades especulativas.

Es obvio que los argumentos de los libertarians son tan duros, que ni siquiera son aceptados en los EEUU – en EEUU no se le impide a nadie acceso a la sanidad porque sean “inmorales”, se protege a los minusválidos de ciertos tipos de discriminación, otorga dinero federal a las víctimas de catástrofes naturales, se exige que las empresas tengan un plan de pensiones para sus empleados, existen ayudas para los veteranos de guerra (muy pocas, a mi juicio) y por lo menos también existe bienestar social temporal para familias empobrecidas que tengan hijos – la esclavitud está prohibida por ley, incluida la esclavitud a los acreedores y se prohíben los talleres clandestinos de explotación infantil y adulta.

La concepción liberal de la igualdad es muy distinta. Mientras que los reaccionarios solo hablan de igualdad de fortuna o sobre cómo corregir (mejorar) la falta de recursos materiales que tienen algunas personas, nosotros hablamos sobre la igualdad política en relación con el poder jerárquico o “divino” como imponía la Iglesia Católica Romana en relación con la representación política. En primer lugar, la igualdad liberal busca abolir cualquier opresión que sea socialmente injusta. En segundo lugar, la igualdad liberal ve esto como una relación social. Los otros hablan sobre la redistribución de algún bien material. Osea, esta gente ve a dos personas iguales si tienen el mismo salario, recursos, oportunidades, etc. En contraste, yo veo igualdad entre dos personas cuando aceptan la obligación de justificar sus acciones con principios que sean igualmente aceptables para el otro y en la cual exista consulta mutua, acciones recíprocas y/o reconocimiento. Obviamente no descarto que también hay que a veces mirar el tema de la redistribución debido a los sentimientos humanos – es decir, un ejemplo sería el de algún bien material que una persona tenga pero que también sea necesario para alguien con menos dinero. Sin embargo, mi principal preocupación son las relaciones en las cual se reparten esos bienes materiales, no con la distribución en sí misma. Esto significa, en tercer lugar, que la igualdad liberal es sensible a la hora de ver la necesidad de integrar las exigencias de reconocimiento igualitario con los de la redistribución igualitaria. Es decir, que nadie debe arrodillarse ante otro o rebajarse como condición para disfrutar una cantidad justa de beneficios. Tomemos el caso de la Seguridad Social – antes de la existencia de la SS, las personas pobres tenían que literalmente suplicar a los ricos para comer en Nochebuena o alguna noche fría. Los hogares de mucho dinero tenían a veces un día especial en el que invitaban a algún niño huérfano para darle de comer y así “hacerse la foto”, como dicen hoy. Esto se debe, la Seguridad Social, a que todos ahora han de ser iguales ante la ley, no inferiores a nadie como para tener que suplicar a un empleador el derecho a una pensión.

Ya aquí tenemos un concepto bastante general de la igualdad. ¿Cómo derivamos principios de justicia que se desprendan de esta definición? Primero, esos principios deben identificar ciertos bienes que deben estar accesible a todo ciudadano durante toda su vida. Hay bienes materiales más importantes que otros, desde un punto de vista socio-liberal, que otros. Segundo, los liberales no deben caer en el paternalismo a la hora de justificar estas garantías de accesibilidad. Tercero, los principios liberales deben ofrecer remedios que encajen con el tipo de injusticia que se esté corrigiendo. Las satifacciones privadas no pueden justificar la opresión pública. Cuarto, los principios liberales deben exigir la responsabilidad del individuo sin caer en juzgar de forma denigrante o entrometida el “cómo” han usado sus libertades fundamentales. Finalmente – y más controvertido – estos principios deben ser objeto de la voluntad colectiva. Deben ser capaces para ofrecer suficientes razones para que los ciudadanos actúen juntos para colectivamente garantizar que exista un acceso a estos bienes importantes para el liberalismo.

¿Qué debe ser “la voluntad colectiva”? En la versión del liberalismo democrático, el liberalismo de toda la vida que aquí se defiende, el principal objetivo del Estado debe ser garantizar la libertad de sus miembros. El Estado democrático y social no es más que unos ciudadanos actuando colectivamente y por eso le sigue lógicamente que la obligación fundamental de los ciudadanos hacia los demás es garantizar que existan las condiciones sociales para proteger la libertad de todos. ¡Cuidado! Ciertamente, esta definición también podría encajar con algunos libertarianos locos, pero no es ahí donde voy yo. El liberal clásico y democrático lo que afirma es lo siguiente: Para poder llevar una vida libre, todos tenemos que tener relaciones en igualdad con los demás.

Esto os podrá parecer una paradoja, ya que con toda la propaganda existente e imperante, parecería como que la igualdad y la libertad son elementos incompatibles. Pero, no, no es así. Los iguales no están sujetos a la violencia arbitraria o coacción física de los demás. Poder elegir sin miedo a la violencia o coacción física es una de las condiciones fundamentales de vivir en una sociedad libre. Los iguales no están marginados por los demás. Por eso son libres para participar en la política y en las demás instituciones importantes de una sociedad libre. Los iguales no son dominados por los demás; no viven a merced de la voluntad ajena. Esto significa que gobiernan sus vidas por su propia voluntad, que es la libertad. Los iguales no son explotados por otros. Esto significa que reciben un sueldo justo por su trabajo. Los iguales no están a merced de la cultura que no sea suya: son libres para practicar su cultura, siempre que respeten a los demás y cumplan una serie de leyes para todos.

Somos distintos a los libertarians porque tampoco aceptamos que las relaciones privadas en las que exista dominación, aunque sean consentidas o por contrato, sean aceptables. No lo son: son violaciones de la libertad de las personas. Los libertarian identifican lal ibertad con la negativa – disfrutar del derecho legal para poder hacer lo que te apetezca sin el permiso de nadie o interferencia “estatista”, como dicen ellos. Esta definición de la libertad ignora la importancia de poder tener los medios para hacer lo que uno quiere. Es más, suponen que aún con la capacidad material para poder hacer lo que quieras, la ausencia de interferencia por parte de otros es todo lo que uno necesita o quiere. Ignoran el hecho de que no vivimos en una cueva y que la mayoría de cosas que queremos hacer exige la participación en actividades sociales – osea, comunicación e interactuar con otros. Un “libertarian” podrá decir que la libertad de asociación impide asociar con otros que no apetezca. Sin embargo, una sociedad en la que exista un derecho así no necesitaría ni siquiera la coacción física para obligar a otros a tener que obedecer los deseos de los poderosos si no quieren verse excluidos de la participación en la vida social. Lo mismo sería aplicable a una sociedad en la que la propiedad está tan desigual entre las partes que algunos adultos viven en dependencia abyecta de terceros, a merced de otros. Las sociedades que permiten esto pueden ser tan reprimidas como cualquier régimen déspota. De hecho, donde más existe este tipo de desigualdad es en países tiránicos o corruptos – los de África en mayoría, Latinoamérica y partes de Asia.

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2 comentarios

  1. Hola,

    No recuerdo de quien era esta frase: “Socialismo significa que nadie sea tan pobre como para tener que humillarse ante otros y nadie sea tan rico como para poder humillar a otros”. ¿Puede ser de Alfonso Guerra? Bueno, la cuestión es que me ha recordado a algunas cosas expresadas aquí, entendiendo que “socialismo” aquí es realmente “socialdemocracia” y que las definiciones son libres y un tanto arbitrarias.
    Pero la cuestión es que desde puntos de vista filosóficos diferentes se llega a una conclusión igual y no es extraño: Socialistas, liberales y conservadores durante las 3 o 4 décadas siguientes al final de la II guerra mundial llegaron a estos criterios de “igualdad económica mínima” desde posiciones diferentes.

    Me ha gustado mucho que acabes con el equívoco de que libertad e igualdad son dos conceptos que se comen el terreno y que al aumentar uno disminuye el otro. No es verdad, es absolutamente falaz. De hecho es exactamente al revés.
    ¿De verdad se puede ejercer la “libertad” cuando estás al borde de la miseria? ¿De verdad un padre de familia que tiene que trabajar 12 horas al día en 2 trabajos diferentes puede ejercer la libertad política? ¿Y hace cien años, cuando la gente vendía su voto por comida o por un jamón (y lo hacían por necesidades materiales, no por frivolidad), eso no es una violación de la libertad política? Un ancap dirá que la libertad de venderse por un jamón es una libertad, pero ese argumento es una obscenidad.

    Saludos,

  2. Hola, Pedro:

    “No recuerdo de quien era esta frase: “Socialismo significa que nadie sea tan pobre como para tener que humillarse ante otros y nadie sea tan rico como para poder humillar a otros”. ¿Puede ser de Alfonso Guerra?”

    Me parece que sí era de Guerra pero no estoy seguro ahora mismo.

    “Pero la cuestión es que desde puntos de vista filosóficos diferentes se llega a una conclusión igual y no es extraño: Socialistas, liberales y conservadores durante las 3 o 4 décadas siguientes al final de la II guerra mundial llegaron a estos criterios de “igualdad económica mínima” desde posiciones diferentes.”

    Ahí está la clave de toda la cuestión. Algo funciona muy mal cuando tenemos hoy una derecha que no puede ni siquiera aceptar postulados tan básicos para todo liberal hasta los años 80. Grandes líderes conservadores, como Thatcher o Reagan, no tenían ningún problema con lo aquí expresado. De hecho, fue Nixon, recordemos, el Presidente republicano que apoyó la idea de una renta mínima de inserción o algún tipo de sueldo base básico, abierto a todos. Si dijeras eso hoy a un gran sector de lo que pasa por “derecha”, se escandalizarían y te tacharían de peligroso comunista soviético, como si fuéramos un Rasputin o Lenin. Yo creo que (y no tengo ningún dato empírico para avalar esto y simplemente hablo por intuición) pero creo que el “boom” de los 90 nos hizo más cañeros. En la derecha teniamos demasiada confianza y entonces ya ni siquiera se planteaba hablar de rentas básicas o igualdad mínima sino de “libertad” y de “igualdad = socialismo”. Los años 90 fueron esperpénticos en ese sentido.

    “¿De verdad se puede ejercer la “libertad” cuando estás al borde de la miseria? ¿De verdad un padre de familia que tiene que trabajar 12 horas al día en 2 trabajos diferentes puede ejercer la libertad política? ¿Y hace cien años, cuando la gente vendía su voto por comida o por un jamón (y lo hacían por necesidades materiales, no por frivolidad), eso no es una violación de la libertad política? Un ancap dirá que la libertad de venderse por un jamón es una libertad, pero ese argumento es una obscenidad.”

    Completamente de acuerdo. ¿Cómo vamos a hablar de “igualdad de oportunidades” cuando ni siquiera partimos de las mismas condiciones materiales básicas? Un chaval que nace en Valdemingómez, centro de drogas en Madrid, NO VA A TENER, SENCILLAMENTE NO VA A TENER las mismas oportunidades educativas, laborales, formativas, materials, etc que un niño nacido en la 5ª Avenida de Nueva York. Y eso lo peor que tiene es que ningún niño ha pedido venir a este mundo, es puro azar y fruto de la decisión ajena de un hombre y una mujer. Por eso no se puede hablar a la ligera de algunos temas.

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