La igualdad no es una palabrota (III): Chicas, ¿entrada gratis? Discriminación

Hace poco, el director de la oficina de Derechos Civiles en el estado de New Jersey redactó una sentencia sobre la práctica de un restaurante-bar en el estado que tenía “Ladies” Night (noche para chicas) – una noche cada semana en la que se admitía mujeres sin éstas tener que pagar entrada y solo pagaban por las consumiciones alcóholicas a un precio reducido. Esta práctica, obviamente, es discriminatoria y voy a comentar sobre ella porque esta serie debe incluir casos prácticos que todo liberal debería atender. Esta práctica discrimina a los varones solo por su sexo.

La reacción pública en NJ ha sido fuerte – el ex-gobernador, McGreevey, dijo por escrito que esta decisión fue fruto de “bazofia burocrática” y una “reacción exagerada que refleja una falta total de sentido común y buen criterio jurídico”. En la televisión, un predicador fanático fundamentalista, nada que ver con los cristianos reformados, preguntó a su audiencia, ¿es que nada ya es sagrado? Reacciones muy parecidas vimos por ejemplo cuando se permitió en España legalizar el “matrimonio gay”. No seré yo el que defienda ir dando derechos a diestra y siniestra, pero la reacción de grupos como Hazte Oír fue muy ofensiva ya que se dedicaron a insultar a colectivos en vez de promover la concordia, el orden público y la moderación.

Esta decisión debe conllevar una pregunta interesante para los liberales: ¿Las leyes que prohíben la discriminación por motivos de género deben tener excepciones mínimas para prácticas que, aunque discriminen por motivos de género, lo hagan de manera “inofensiva” relativamente? La expresión “de minimis” es la habitual en estos casos, porque viene del latín “De minimis non curat lex” (la ley no se preocupa por nimiedades).

¿Por qué demandó el señor? El caso es que un hombre, David, fue a un restaurante que se llama Coastline – un bar-restaurante y allí le cobraron cinco dólares de entrada y un precio normal para las copas. Pidió que le cobren el precio reducido, pero como era “noche de chicas”, le denegaron este deseo.

El señor demandó basándose en la ley anti-discriminación de Nueva Jersey – una ley amplísima que prohíbe discriminación en sitios públicos por motivos de género. Este restaurante era un local abierto al público, así que estaba sujeto a la ley.

La ley es una de las más amplias de EEUU – no solo prohíbe discriminar denegándole servicios a un colectivo o personas por tener ciertas características protegidas, sino que tampoco se puede discriminar en hoteles, hostales ni los servicios que ofrezcan estos. Por ejemplo, si eres homosexual y el hotel tiene un dueño fundamentalista que odie a los gays y él/ella te deniega celebrar una boda (siempre y cuando su hotel o local ofrezca festejar bodas), está prohibido en NJ que el propietario te discrimine, aunque sea por motivos religiosos.

En resumen, un propietario que abre las puertas al público no solo tiene que permitir la entrada de la clientela sin discriminar por género, raza, religión, etc sino que una vez dentro, tiene que tratar a todos por igual.

He estado discutiendo sobre este caso ayer y hoy con “libertarians” idiotas. He ido recopilando sus “argumentos” contra esta decisión así que las comento con vosotros. Cuidado con el café si lo estáis tomando ahora en España, porque esto es para escupirlo de las risas:

Argumentos libertarian:

1. “Alfredo, macho, te estás pasando un huevo. No eres liberal nada, más que nada eres un gilipollas socialista que quiere decirle a los propietarios quién deben admitir en sus locales. Si una empresa decide tener una noche solo para chicas, tú no eres nadie ni el Estado para impedirselo. Se llama intervención. Déjate de llamarte liberal porque eres más progre que Zapatero”.

Vamos a ver, idiotas – el propio restaurante reconoce abiertamente que le cobra más a los hombres que a las chicas. Es curioso que seas tan ignorante teniendo en cuenta un dato muy conocido por cualquiera que sepa lo que es estar con chicas (a lo mejor tú, pareciendo gay, no lo entiendes) – resulta que aún cuando hay precios reducidos para chicas, el local sigue siendo normalmente mayoritariamente de hombres – y los usuarios principales de este descuento son hombres, al darles ELLOS el dinero a las mujeres para que éstas compren sus bebidas.

Es IRRELEVANTE el motivo “empresarial” que tuviera o tiene la empresa. Una práctica en un local no tiene por qué tener como objetivo el odio contra un colectivo para que sea discriminatoria. Cuando un local aplica diferentes normas a hombres y mujeres, discrimina, independientemente de sus motivos o sentimientos sobre tal o cual grupo. Solo basta con discriminar para prohibir la práctica, irrespectivamente de las motivaciones (buenas o malas).

2. “Hombre, joder, tampoco es para tanto. No entiendo con la que está cayendo y tú y los ricos preocupados por estas estupideces de si un local discrimina una noche o no. Déjalo ya”.

Normalmente esta gente dice que como ya se permitía entrar a los hombres, no hay problema de discriminación y hombre, “tampoco es para tanto que paguen 2 dólares más por la copa”.

Eso es tan absurdo como decir que un negro debe pagar más y no pasa nada, total, solo son 2 dólares más…no pasa nada…

3. “Alfredo, te entiendo, pero esto tiene solución. Si el bar ofrece una noche para chicos y otra para chicas, problema resuelto y la gente como tú no estaría berreando constantemente sobre la discriminación”.

Yo a esto le llamo “discriminación igualitaria – discrimina a todos y así se soluciona todo”.

Un acto de discriminación no cancela otro.

Piensa por un momento en lo absurdo que sería si un bar tuviése “noche blanca” y otra “noche negra”. Nadie defendería eso, creo yo, salvo el libertarian más alocado. ¿O qué tal una “noche gay” y otra “noche hetero”? ¿Noche papista y noche calvinista? Por favor…

Es el Poder Legislativo, no un tribunal o agencia administrativa, la rama que debe decidir si la discriminación es aceptable en algunos supuestos empresariales. Si el Poder Legislativo decide trazar un camino así en el futuro, son libres de hacerlo. De momento, los tribunales deben decidir independientemente que tienen que hacer cumplir la ley en vigor en estos momentos.

Fijaos ahora en el caso de los códigos de vestimenta:

Se prohíbe discriminar por motivos de género pero la ley aquí no dice nada sobre la discriminación facial o la vestimenta. Los tribunales han permitido a las empresas decidir qué tipo de vestimenta e higiene exigir. Los hombres deben tener el pelo corto; las mujeres pueden llevar pelo largo. El hombre tiene que llevar traje; las mujeres tienen que ir con vestido. Las mujeres pueden tener piercings; los hombres no.

Estas decisiones de los tribunales claramente protegen prácticas que discriminan a los individuos. Normalmente usan el pretexto tan habitual en círculos libertarian que una “empresa puede conducir su negocio como le plazca” – no son más que clichés. También suelen decir aquello de “la sociedad tiene unos principios generales sobre lo que es higiénico”, para dar licencia a prácticas que condenan al paro a algunos jóvenes.

Los tribunales deberían ser igualmente exigentes con aquellos empleadores que pretenden exigir todo tipo de sacrificios visuales a sus empleados. “Nimiedades” no son cosas nimias para el afectado – sea éste un hombre que expresa su identidad con pelo largo o una oreja perforada o la mujer con pinta de lesbiana que se ve obligada a dejarse crecer el pelo para que su empleador esté a gusto.

4. “Alfredo, tú no entiendes nada – mis clientes me exigen imponer estas normas”.

¿A mí qué me importa la preferencia de tu clientela? La ley no está para proteger las preferencias de la sociedad. La ley puede atacar estas preferencias y estereotipos. Como mínimo, puede al menos no extenderlas o darles credibilidad.

¿Y si tu clientela solo prefiere camareros negros? ¿Debemos entonces condenar al paro a los camareros blancos?

Al margen de los estereotipos, es sencillamente injusto cobrarle a las personas diferentes precios por el mismo producto solo por alguna característica inmutable como la raza o el género. Ya de por sí, las mujeres pagan más por cosas específicas a su género: los cortes de pelo y la tintorería (para dar dos ejemplos). De verdad, los liberales tienen que dejarse de atarse a los ideales perjudiciales y atenerse a nuestra tradición, gran tradición de defensa de las libertades para todos.

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6 comentarios

  1. Riscal · ·

    La mayoría de los liberales discreparía de usted en esta cuestión al menos en España. Por muy ridículo que a usted le suene, le dirían que cada propietario debe hacer lo que quiera a la hora de admitir o no a un cliente.

    Saludos

  2. Dani · ·

    Hola Alfredo:

    No me gusta participar en hilos normalmente porque la gente a veces ataca gratuitamente y prefiero no enrollarme en debates interminables. Pero esta vez sí me interesa el tema y me ha encantado esta entrada. No sé cómo funcionará en todo EEUU pero como usted ya sabe, en España este tipo de discriminación está a la orden del día. Comento un caso personal. Yo no soy ningún delincuente, no tengo antecedentes penales, jamás he robado o agredido a nadie y simplemente tengo un aspecto que no es del agrado de ciertas personas más pijas o lo que quieran llamarse. En varios locales me han denegado la entrada por “fiesta privada” y otros pretextos. Luego tengo un amigo que tampoco es en absoluto un criminal pero vive ahora con cierto miedo a que le despidan solo porque tiene varios pirsings. A mi no me parece justo que en el nombre de la libertad (¿De quién?) las personas tengan que verse forzadas a modificar su ropa o imagen. Entiendo que si es para una pasarela de moda, es perfectamente legítimo que exijan tal o cual apariencia pero la apariencia es muy relativa. ¿Por qué se permite discriminar a alguien con tatuajes por apariencia pero no a un negro, que también es una apariencia física? Dirán que no puedes cambiar tu raza pero sí tu vestimenta pero en fin, que me gusta mucho su conclusión. La ley no debe estar para amparar las preferencias personales de la sociedad sino de intentar hacer justicia.

  3. Alfredo · ·

    @Riscal: Sí, es obvio lo que dice uste – también esos mismos “liberales españoles” no ven problema alguno con la explotación infantil y otras aberraciones. No sé qué pretende decirme con su mensaje…no dice nada que ya no sepamos.

    @Dani: Comprendo perfectamente su postura también y esto es algo que ciertos sectores de la derecha aún no quieren comprender. Si no respetamos estas cosas, podría llegar el día en el que se discrimine a una persona por llevar traje…

    Por eso, lo más sensato dado el contexto social de hoy en día es respetarse mutuamente. No hay marcha atrás en este aspecto. Efectivamente, la ley existe precisamente para corregir actitudes, no reforzarlas.

    Saludos

  4. Riscal · ·

    Sí, Alfredo, solo se lo recuerdo. Usted como siempre, demostrando sus buenas formas siempre.

  5. Francisco · ·

    Por curiosidad, estando de acuerdo con tu argumento:

    ¿”Entrada gratis a quien tenga el pelo de más de 20 centimetros” seria algo valido, legal y moral para llegar a los mismos fines? Con un pequeño error (chicas con pelo corto o chicos con pelo largo, que es menos del 10% de la sociedad), conseguiria que las chicas pasaran gratis y los chicos no, ‘evitando’ el tema de sexos. ¿Qué opinas de esto?

  6. Sería eventualmente discriminatorio, por ese mismo motivo: favorecería enormemente a un solo género.

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