El embrujo católico para el hombre cuestionable/pecador

Hace ya más de un siglo, varios reverendos presbiterianos en Estados Unidos alertaron sobre un predominio renovado del papismo en aquellas tierras libres y protestantes. Esto fue cuando el fenómeno era tan poco notable que nadie se lo podía tan siquiera contemplar. Nuestros ancestros en la fe, desde 1830 hasta 1860, entendieron muy bien las causas del peligro católico en un país libre. Fueron los que alertaron y prepararon las mentes de los jóvenes blancos para combatir este fenómeno indeseable para la libertad. Las mentes fueron excitadas, y se encendió la mecha del debate intelectual, poco después de que oleadas y oleadas de inmigrantes irlandeses e italianos, ambos católicos, golpeaban las costas atlánticas de Nueva York y Boston, donde a poco tiempo surgieron grupos mafiosos, anarquistas y criminales de todo tipo, nutridos por estos inmigrantes católicos y analfabetos.

Todo aquello ya pasó y hoy los irlandeses y los italo-americanos no se distinguen en nada de la población anglosajona de EEUU, salvo en algunas cuestiones que aún siguen siendo importantes. Por ejemplo, la mayoría sigue votando al Partido Demócrata.

Lamentablemente para nosotros los liberales clásicos y cristianos, se ha vuelto a poner de moda condenar la controversia y extender una caridad amplia a todo tipo de enemigos de Cristo y de las almas libres. Esto no es nada nuevo, pues ya ocurrió en el siglo XIX. Los protestantes hemos sido quizá demasiado tolerantes con nuestros enemigos, hasta el punto que nos perjudica. Aún con todo el daño que ha hecho Roma, mi sentido de la caridad y humanidad me hace sentir incómodo cuando les critico. Una parte de mi mente me dice: “Alfredo, tranquilo, no agites tanto las cosas, respeta a los católicos, sé caritativo”. Eso sería lo ideal, si no fuera porque hay otros temas importantes que amenazan las cosas moderadas. La tendencia de ahora es la misma que existía a finales del siglo XIX entre los círculos eclesiásticos protestantes de EEUU. Esto es, que nuestra principal preocupación respecto a Roma debe ser la de intentar olvidar nuestras diferencias y convivir con los católicos. Mirando el censo de 1890, veo que los papistas ganaron más de 14 millones de nuevos fieles en los Estados Unidos, cuando tan solo 90 años antes, sólo había un puñado que no llegaba a los 10.000 como mucho. Las revistas protestantes de la época pensaron que estaba dentro de sus intereses jugar a ser los aduladores de la opinión para intentar convencer a la población que estas cifras no eran para tanto; porque, los números podrían ser mucho más, de no ser porque los católicos también emigraban a otros sitios. Pero ya en el siglo XIX, Roma afirmaba, con la insolencia corrupta que caracteriza esa iglesia prostituta, que estas cifras demostraban que a largo plazo, los católicos iban a ser mayoría en Norteamérica. Con la avalancha de inmigrantes analfabetos de México que EEUU recibe hoy en día, todos ellos católicos y muchos practicantes, la victoria de Roma está asegurada. Escribí hace un tiempo de la inmigración mexicana católica y el apoyo que les da Roma, aquí.

Considero que es irresponsable que mis lectores liberales ignoren el peligro perpetuo del catolicismo, máxime cuando nosotros defendemos menos gobierno, menos impuestos y más responsabilidad individual – estos tres principios chocan frontalmente con la mente del hombre cuestionable/pecador – entendida la frase como hombre dependiente del dinero ajeno a niveles inaceptables para un país libre.

¿Por qué el catolicismo resulta tan atractivo para todo tipo de hombre pecador, cuestionable? Hay que tener en cuenta que el poder destructivo del catolicimo ha sido el resultado de esto: no ha sido el invento de una mente inteligente y hostil, sino de un crecimiento gradual, modificado por los cientos de miles de sus cultivadores, que eran los más agudos, egoístas y espíritus de los más anticristianos que haya visto una generación, constantemente retocando la teología para adaptarla a toda debilidad y a toda característica de la naturaleza humana depravada hasta convertir el catolicismo en el sistema más pernicioso de errores que el mundo haya conocido. El catolicismo se ha adaptado a toda clase de superstición, todo sentido de culpabilidad, a toda flaqueza y antojo del malvado corazón humano, así es como ha convertido en una parodia todo principio central del Evangelio bíblico. El catolicismo es el “ne plus ultra” del engaño religioso, el resultado final y más elevado de la facultad humana pervertida, guiada por la sagacidad del gran enemigo Satanás.

Hay algunos jóvenes, sin duda con buenas intenciones, que me dicen lo siguiente en los emails: “Pero Alfredo, yo conozco a gente católica de mi edad, practicante, y jamás se me ocurriría burlarme de ellos o agredirles. Además, ¿acaso no es cierto que las doctrinas principales de los católicos, el monoteísmo, la trinidad, el sacrificio de Cristo, los sacramentos, la vida eterna son cristianas también? Vamos a ver: en forma, Roma retiene esos conceptos, y eso se debe a que son muy listos. Las mantiene mientras que les roba de sus poderes de santificación.

Lamento deciros que la libertad religiosa no puede ser absoluta y creo que los protestantes del siglo XIX cometieron un grave error permitiendo la entrada de católicos a EEUU.

En el siglo XVIII, el ateísmo francés le dio al mundo la teoría jacobina e indeseable de los derechos políticos ampliados. La Biblia llevaba tres mil años impartiendo a los hombres la gran doctrina de nuestra igualdad moral ante los ojos de un Dios soberano y universal, la gran base principal de toda sociedad civil libre, justa y republicana. El ateísmo distorsionó esta doctrina verdadera con la herejía mortal de la absoluta igualdad entre los hombres, afirmando que todo ser humano es naturalmente
merecedor de los mismos derechos de todos, sea este derecho el derecho al voto, o el derecho a casarse con quien quiera bajo el pretexto de la libertad. La libertad bíblica es distinta – el hombre tiene la libertad y los derechos que racionalmente y moralmente le corresponden. El sistema jacobino es la libertad de la licencia – el derecho natural de cada hombre a complacer su propia voluntad absoluta y organizó esta caricatura endiablada como la “libertad”.

El protestantismo democrático en EEUU se hizo tan ignorante, superficial e irresponsable que confundió el republicanismo verdadero con la herejía mortal del jacobinismo afrancesado. Por eso, cuando los inmigrantes de países católicos empezaron a propagar en EEUU su comportamiento libérrimo, insumiso, comunismo, anarquía y muchas otras ideas muy malas, el bastardo protestantismo democrático no supo qué hacer. Reconoció a los padres; ¿cómo podía condenar a los hijos?

2. La Reforma protestante fue una afirmación de la libertad de pensamiento. Afirmó para toda la humanidad y consiguió para las naciones protestantes, la libertad para que cada hombre piense y decida por sí mismo qué credo religioso tener, qué deberes ante Dios, sin miedo al poder político – eclesiástico o civil.

Pero a largo plazo, el protestanismo empezó a confundir las cosas y permitir la licencia. Esto es, llamar a todo tipo de capricho vanidoso “libertad religiosa”, sin exigir nada a cambio. Por eso a partir de finales del siglo XIX, surgen miles de distintas sectas en EEUU, anárquicas todas, pero que permitió además la penetración del poder político romano en EEUU.

Ahora procedo a explicar ciertos principios malignos de la naturaleza humana que concurren con el catolicismo.

1. La ambición política totalitaria – Hombres con ideas e intenciones tóxicas siempre han intentado usar la jerarquía para tener influencia sobre los demás y obtener ventajas políticas y cualquier estudiante de Historia lo sabe. Una vez que se estableció el Prelado en esta iglesia patrística, los emperadores romanos empezaron a comprar su influencia para sostener sus tronos. Durante toda la Edad Media, los reyes españoles, franceses y emperadores alemanes habitualmente comerciaban con Roma, a cambio del apoyo que ésta daba a sus ambiciones políticas. Incluso en el siglo XIX, los dos Napoleones jugaron este juego peligroso, comprando a todos los curas a cambio de apoyo a su imperialismo.

Los estudiantes inteligentes de la historia eclesiástica saben que para convertir a una Iglesia Cristiana primero en un prelado y luego en una iglesia papista es a través de donaciones ilimitadas de dinero. Cuando a una empresa como la católica se le permite siempre absorber pero nunca vomitar, no hay ninguna limitación a su riqueza potencial.

En la Edad Media, las iglesias no tenían que declarar un céntimo y por eso los monasterios, catedrales, etc eran centros de riqueza ilimitada. Antes de la Reforma, ya teían un tercio de la propiedad de Europa. Esta jerarquía clerical subvencionada hasta las trancas se convirtió en la más egoísta y corrupta de Europa, sostenida primero por el despotismo espiritual de la teología papal sobre las conciencias, y luego como aliados del poder político. ¡Con razón la libertad humana, el pensamiento libre y la Biblia fueron expulsados de Europa!

Por eso el héroe protestante Knox, en Escocia, tuvo que destruír las corporaciones eclesiásticas romanas. Fueron destruídas, sus propiedades aisladas o entregadas a los nobles laicos o al Estado (y así empezaron a crear centros educativos) y así fue como Escocia se hizo y se mantuvo presbiteriana. Uno de los graves errores del EEUU post-constitucional es que las iglesias no pagan impuestos y así siguen acumulando un enorme poder – sobre todo, Roma.

2. La teoría democrática de la naturaleza nhumana es racional y equitativa; pero la naturaleza humana no es equitativa; es depravada y pervertida. El orgullo, y el amor al poder son cosas normales para nosotros, como el hambre lo es al cuerpo. Ahora bien, las prelaturas y el papismo son religiones aristocráticas y por eso resultan tan atractivas para el hombre corrupto y barroco. El catolicismo ofrece este dulce bocado a los aspirantes porque les promete convertirles en obispos o lores, como ocurre con la Iglesia de Inglaterra.

Especialmente atractivo para el hombre pecador es el sacramento de la gracia que ofrece el cebo más espléndido a la ambición humana. Nada más y nada menos que ser el párroco de Dios para dispensar vida eterna a tu voluntad.

Mientras que el hombre sea hombre, el papismo estará en posesión de esta ventaja impía del hechizo que fascina a los incautos pecadores, todos ellos aspirantes ambiciosos para dispensar los sacramentos y estar controlando las almas del ser humano.

Lo sensual se ha convertido en la moneda de cambio de muchos hombres cuestionables; la razón, la fe y la conciencia son conceptos que desconocen. ¿Por qué será que los objetos que incitan los sentidos corporales y carnales, dominan su atención, sus sensibilidades, y sus deseos mucho más que la fe? Al hombre, ignorante de la luz celestial del Evangelio escrito siempre le apetece adorar objetos sensuales. Hoy en día, no va a poner la estatua de algún dios griego, romano o azteca. No hace falta cuando ya tiene a Roma con sus reliquias de madera y oro, crucifijos, imágenes santeros, rosarios, etc. Roma le ayuda, es decir, le quita los baches de su camino recto al infierno conectando todas esas imágenes idólatras con la adoración al Dios de la Biblia. El hombre pecador necesita un dios, pero recula ante el Dios infinito y severo de la Biblia y por eso necesita inventarse dioses intermedios. Necesita esas estatuas de maderas para sentirse identificado con algo más alto, pero no puede aceptar algo demasiado infinito e inmutable, tan santo y perfecto como para que inevitablemente condene su pecado.

Contra este politeísmo sensual, idólatra, la Biblia es implacable y se niega a conceder algo a esta gente. Es más, la Biblia requiere su extirpación, no su gratificación.

3. Otra de las atracciones del romanismo para el hombre pecador es que satisface su corazón culpable con ritual en vez de con salvación espiritual. Por eso tienen los sacramentos. La Biblia enseña que si eres un renegado de la ley, los sacramentos no valen para nada. Pero Roma dice que sus sacramentos, adminsitrados por un cura que tiene sucesión apostólica, implantan vida espiritual en almas muertas por el pecado y que este poder es directo, que no depende de un ejercicio responsable de los principios bíblicos y la Ley de Dios. Esto no es más que una repetición de los antiguos ritos paganos en Roma o Grecia.

Los hombres son sensuales y por eso les apetece ver algo concreto, material y espectacular en su religión. Están dominados por una corriente sin fin de sensaciones y su animalidad exagerada por su naturaleza pecaminosa. Son lentos para aceptar las doctrinas bíblicas y aceptar Sola Fide, Sola Gratia, Sola Scriptura.

El hombre pecador necesita la tolerancia constante que ofrece la Iglesia Católica para su pecado: No importa cuánto peques o cuántas veces, las misas repetidas te expiarán ex opere operato.

Una doctrina tan dulce para el alma culpable es idéntica al indulto que recibirá algún criminal a los pies de la horca.
“Menos mal, ya puedo aplazar mi reforma personal, puedo seguir cometiendo mis pecados favoritos sin tener que preocuparme de ir al infierno eterno”. El hombre católico, aquél hombre tan pecaminoso que no quiere separarse de sus pecados, y que a la vez no quiere arder en el infierno durante una eternidad.

Recuerdo un incidente en una clase – un estudiante de raza mediterránea, un italiano de “pura cepa”, estaba copiando durante uno de mis exámenes. Me di cuenta y le quité el aparato que estaba utilizando – una verdadera obra de arte, todo hay que decirlo. Perdió más tiempo elaborando todo eso que estudiando. Y es que, uno se olvida que para un burro es más fácil trabajar mucho, manual y mecánicamente, que pensar.

Es lo mismo con el pecador sensual y el catolicismo. Es menos molesto para la mente carnal rezar doce “Padre Nuestros” tocando la madera del rosario antes que pensar realmente.

La mayoría de los españoles “de a pie” son tremendamente estúpidos e incultos. No voy a entrar en las razones sobre por qué (aunque hay regiones que sufren esto más que otras – iba a dar el ejemplo de Extremadura, pero pienso que ya he ofendido lo suficiente). No es de extrañar pues que el catolicismo tenga más arraigo en este país.

Luego está el concepto católico del purgatorio: Ningún hombre sensual acepta el mensaje radical protestante – “o te salvas o vas al infierno”. Por eso les encanta esto del purgatorio.

Roma les dice que nuestra doctrina es muy dura, que un pecador sí puede seguir pecando con impunidad y que aún así tendrá esperanza; estando en comunión con Roma podrá auto-complacerse en esta dejadez sin arruinarse para siempre en el infierno.

Todas las religiones paganas han tenido un concepto parecido al católico: el hinduismo, el budismo, por poner dos ejemplos antiguos, ofrecen a sus seguidores la transmigración de sus almas. La culpabilidad del pecador puede expiarse por los lamentos de la existencia del alma atrapada en un cuerpo de animal o reptil y luego a través de la existencia de otro ser humano para finalmente alcanzar el cielo. El paganismo clásico también prometía la misma salida para pecadores, como conocemos de Virgilio. Su héroe, Aeneas, cuando visitó el infierno, vio allí a muchos pecadores preparándose para ser entregados a los campos eliseos. Mahoma ofrece lo mismo a todos sus seguidores pecaminosos.

En resumen, no hay religión en Occidente más apta para el alma sensual que no quiere responsabilizarse por sus acciones que la Iglesia Católica Romana, seguida del Islam.
—————————
AVISO: Esta entrada carece de muchos matices importantísimos porque de lo contrario sería una entrada interminable y sé que la gente no las lee. Si surge una duda o aclaración, podemos desarrollar esto en el hilo. Creo que los lectores liberales entenderán mi base más o menos, pero no sé si los lectores ajenos a estos debates teológicos lo entenderán del todo. Lo que sí pienso es que sea como sea, nadie puede negar que hay más mentalidad “colectivista” en el catolicismo que en el protestantismo.

Por otro lado, si hay errores ortográficos, podéis decírmelo. Normalmente escribo con mucha prisa y sé que hay errores de redacción. Me disculpo por anticipado.

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7 comentarios

  1. Alexander · ·

    No sé de dónde sacó el catolicismo el concepto de purgatorio. Sé que se agarran del arca de la alianza y los querubines construidos sobre ella para justificar su idolatría (sus baales), pero no he encontrado ni un solo versículo que justifique la doctrina del purgatorio. No hay nada que respalde la creencia de que el sufrimiento purifique al pecador, más bien le hace más malvado. Es lo que pasó con Caín, con el rey Acab y su pueblo, etc.

    Como van las cosas, no me sorprenderá que mañana las iglesias protestantes de Europa y Roma se unan nuevamente.

  2. leak · ·

    Es bien cierto que el espíritu católico tiende mucho más al colectivismo que el protestante, aunque han existido liberales católicos también. El único problema que le veo al protestantismo originario de EE.UU es su afán interno mayormente divisivo, que conspira claramente contra la predominancia de su cultura.

  3. Alexander: Esto es algo que no se suele tocar hoy en día porque es tan extremadamente controvertido que poca gente quiere ensuciarse las manos pero digamos que a raíz de lo que usted comenta del pecado y el sufrimiento, me ha hecho recordar a los que hablaban en cierta época de la inevitable superioridad moral de los protestantes – y cuando hablo de superioridad moral por supuesto que no estoy hablando de superioridad moral ante los ojos de Dios sino más bien que los protestantes somos una raza de redimidos, una raza superior (“raza” entendido en este caso como raza “religiosa”) que está por encima de la inferior católica. Este es el principio hebreo, de hecho – toda la Biblia habla de la superioridad del pueblo de Dios por encima de pueblos paganos. En este caso, el pueblo de Dios siempre estará por encima de paganos como los pueblos católicos o islámicos, etc. La verdad es que somos “la rehostia”, como decimos en España. Somos maravillosos, pese a quien le pese.

    Leak:

    No entiendo muy bien su comentario. ¿Qué quiere decir con “divisivo”? Estoy de acuerdo, pero quiero que explique a qué se refiere, por si acaso.

  4. Alexander · ·

    Alfredo:

    “La verdad es que somos “la rehostia”, como decimos en España. Somos maravillosos, pese a quien le pese.”

    Somos más que eso: somos la luz del mundo. Una lámpara no se pone debajo de la mesa, sino encima de ella.

    El cristiano, al recibir la gracia de la redención por medio de la fe, ve las cosas de distinta manera. El mundo está en tinieblas, pero al ser nosotros la luz, podemos ver cosas que nadie más puede ver. Nuestra fe no es irracional, sólo que vemos cosas que los ciegos no pueden hacerlo. Alguien que puede ver jamás podrá hacer que un ciego de nacimiento entienda cómo es un arcoiris, por más que lo intente. Es la fe lo que nos hace ver las cosas de arriba. La mayoría de la gente necesita ver con los “ojos” físicos. Por eso es que necesitan ídolos, en el sentido amplio. Antes eran figuras hechas de metal, barro y madera. Hoy puede ser la razón y la ciencia. No es casualidad que la ciencia diga explícitamente que sólo observa lo que se puede “ver” mediante los cinco sentidos. El carnal necesita todo esto porque en realidad vive en tinieblas. Los creacionistas necesitan respaldar su creencia en el ídolo de la ciencia, los no cristianos necesitan sus baales porque son seres que se pueden tocar, que les da cierta certidumbre de las cosas. Todas esas cosas no le preocupan a un cristiano. Tiene la certidumbre de las cosas que no se ven de manera racional, a través de la lámpara de la fe.

  5. Alexander:

    Para el purgatorio la Iglesia Católica fundamentalmente se basa en 1 Corintios 3:10-15:

    “Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; la obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será salvo, mas así como por fuego”.

    Esto es de la Reina Valera, y esta es una traducción de la Biblia católica:

    “Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. Si lo que has construido resiste el fuego, será premiado. Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará pero no sin pasar por el fuego”.

    Lo curioso es que la traducción católica deja la cosa más clara aún pues habla del “día del Juicio” expresamente (la Reina Valera de “el día”, aunque entendamos perfectamente que es el día del Juicio), es decir los versos no se podrían referir a un hipotético “purgatorio” puesto que según la propia Iglesia Católica el purgatorio ya no existirá después de ese día, será o vida eterna para algunos o eterna condena para otros. El purgatorio se supone que empieza tras la muerte, pero aquí se habla de un futuro, el día del Juicio.

    El fuego que menciona el apóstol Pablo es para probar las obras que ha hecho cada uno en la vida, el fuego del Purgatorio es para purificar a las personas. El “fuego” de Pablo causa “pérdida” a los que sufren, en cambio, el purgatorio de Roma, una ganancia al final: el Cielo para los que son expurgados allí. Pablo de lo que habla que pasará por el fuego es de obras espirituales, no de pecados. Las obras que no se quemarán son las hechas para la gloria de Cristo, a las que llama “oro, plata y piedras preciosas” en Efesios 2:10. Las que se queman son las que no fueron hechas para la gloria de Dios, a las que llama “madera, heno y hojarasca”.

    En fin, esto ocurre cuando se quiere coger un versículo y darle la vuelta para que signifique todo lo contrario a lo que dice.

  6. leak · ·

    Alfredo:

    Con divisivo me refería a la lógica de fragmentación de las instituciones eclesiásticas, a esa tendencia que tienen muchas confesiones a hacerse más numerosas a partir de muchos ministerios que luego se separan del troco general para terminar teniendo un alcance limitado incluso dentro de la misma fe.

  7. Alexander · ·

    Javier:

    Pues yo he leído la biblia de jerusalén y la biblia latinoamericana (ambas católicas), y nunca me pareció que ese pasaje insinuara un purgatorio. También hay algunas partes donde ellos aseguran que dicen que habría una institución que se encargaría de preservar la doctrina y la única capaz de enseñar el evangelio. En fin, como ellos son los únicos que pueden interpretar la biblia, no hay más que obedecer, aunque lo extraño es que la interpretación que le dan hoy a la biblia es muy diferente a lo que escribieron hace sólo cien años atrás.

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