La legítima defensa: Siento doctrina

Bueno, por fin llego a la conclusión que todos esperaban de mí. Prácticamente, podríamos dividir entre dos “bandos” doctrinales todos aquellos que defienden la legítima defensa de una forma u otra. La primera dice que un acto anti-social (o anti-jurídico) de una persona hacia otra, justifica una respuesta de legítima defensa. Esta doctrina, modificada, también toma en cuenta las intenciones dolosas o la culpabilidad del supuesto agresor. Este es el modelo predominante en países como Estados Unidos e incluso Reino Unido en los últimos tiempos con las últimas reformas. Los juristas españoles no debemos aceptar tal conceptualización de la legítima defensa, y me explico en más detalle a continuación.

Podríamos pasarnos todo el día hablando sobre los tres modelos predominantes que influyen en las leyes sobre la legítima defensa. Uno de esos conceptos es la autonomía “individual”, doctrina muy popular en ciertos círculos de liberales irresponsables y ajenos a España (aunque importan esas ideas al liberalismo español sin el más mínimo sonrojo). Utilizaré un ejemplo que ellos usan a menudo: estar en un ascensor junto a un joven esquizofrénico. De repente, el esquizofrénico se vuelve loco, le da un ataque de furia y empieza a atacar al hombre con un cuchillo. La única forma para evitar unos daños corporales irreparables es matar al loco. En el caso de un agresor culpable, EEUU normalmente toma esto en consideración a la hora de absolver a un individuo que lo haya matado aunque también, como es absolutamente lógico, justificaría a un señor que mata al loco ya que, aunque un loco no es imputable ni capaz de ser “culpable” en un sentido objetivo, sigue siendo capaz de hacer cosas malas – inflingir daños a terceros. Al margen de todo esto, no estoy de acuerdo con la concepción norteamericana que permite excluir necesidades de defensa que han de ser justificadas jurídicamente o socialmente, como mínimo.

Una necesidad justificable parte de la base que la mayoría aquí aceptamos: impedir un mal mayor y eso obviamente tiene que depender de la solidaridad social. La gran diferencia entre el ordenamiento jurídico español (y latinoamericano) y el norteamericano es que se trata de equilibrar intereses en competencia, y no “valores morales” superiores o “inferiores”, como ocurre en sistemas como el de EEUU. La palabra “intereses” es muy amplia, así que aquí van ocho categorías básicas para equilibrar un daño realizado contra un bien/interés mayor que se debe proteger:

1. La importancia social/que da la sociedad a ciertos valores-elementos protegidos (vida por encima de libertad y propiedad, integridad física por encima de la “libertad y propiedad”)

2. el valor neto del interés protegido (una obra de arte histórica de nuestro país por encima de una obra de arte en Chueca, el valor de un hotel por encima de una casa individual)

3. la severidad de la amenaza hacia el interés protegido (concreto o abstracto)

4. la probabilidad de realizar la amenaza contra el interés protegido; la probabilidad de que haya algún daño contra el interés protegido

5. la probabilidad de salvar el interés protegido

6. la autonomía de la persona que está en posesión del interés amenazado (por ejemplo, un dueño puede no estar a favor de defender dicho interés con fuerza)

7. la fuente de la amenaza y;

8. la protección del interés de salvaguardar el ordenamiento jurídico

Los intereses sociales no se protegen como “valores abstractos” (“la propiedad como propiedad”), sino como intereses que tienen una función – una función social, por ejemplo, que permite el desarrollo de la personalidad.

Hay MUCHO más que decir – a lo largo del día, iré añadiendo cosas al hilo.

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3 comentarios

  1. Bueno, como veo que no suscitó ningún debate, paso a un nuevo tema. Si eso, colgaré cosas en este hilo si me apetece, porque hay una serie de temas que son muy importantes.

  2. leak · ·

    Alfredo:

    Como conclusión, me parece muy interesante, aunque existe cierta corriente muy cercana al estilo norteamericano anglosajón en cuanto al concepto de autonomía individual en Latinoamérica. Y esa concepción y sus ramificaciones va en also por el aumento del crimen.

    España tiene su historia repleta de concepciones políticas (entendidas ampliamente) y sociojurídicas que EE.UU y Latinoamérica rechazan por ser demasiado europeas, al menos en lo que a círculos liberales se refiere. Sospecho que eso es así porque hay una actitud muy diferente respecto a de los intereses sociales, dado que éstos se ven apropiados con mucha facilidad por organizaciones políticas contrarias al espíritu individual, por lo que necesariamente el liberalismo que obtiene mayor “presencia” termina siendo el que más “extremo” es.

  3. Leak- Me sorprende eso bastante, ya que pensaría que en Argentina rige más o menos el mismo concepto que defiendo aquí.

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