El Tribunal Penal Internacional: Una amenaza seria contra la libertad (I)

El tema del Tribunal Penal Internacional siempre provoca polémica en países de Europa y es un grave problema para los que amamos la libertad. No son pocas las voces que dicen que los objetivos del TPI son objetivos que EEUU y todos los países democráticos deben perseguir. El preámbulo del Estatuto de Roma (ER en adelante) reconoce la seriedad de los crímenes que amenazan la paz global y subraya la importancia que tiene llevar a los criminales ante la justicia. La mayoría de personas entendemos y aceptamos esos objetivos.

Sin embargo, la oposición contra el TPI tiene que ver con dos preocupaciones distintas. En primer lugar, existe un temor absolutamente justificado que los líderes democráticamente elegidos de nuestros países, así como nuestros soldados, podrían ser juzgados por delitos políticos dada la influencia positiva que algunos países tuvimos y tenems en distintos frentes – me viene a la mente Irák, Libia, y Afganistán. El segundo problema, aún más grave, es que si nos sometemos a la jurisdicción del TPI, nuestros ciudadanos estarían sometidos a juicios sin las protecciones liberales que queremos para España.

Mi argumento es que el TPI, tal y como está ahora mismo organizado, y viendo cómo opera y cómo se interpreta el Estatuto de Roma, se queda corto a la hora de ofrecer protecciones básicas que todo liberal tiene el deber de exigir. Expectativas, además, que llevamos cas en el ADN, al menos la mayoría de los que comentan en esta página web. Estas carencias incluyen la selección y formación de jueces y la protección de los derechos de los acusados.

I. Los jueces

El éxito o fracaso del TPI depende bastante de quiénes son los jueces que dictan sentencia en casos sobre genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Sin un banquillo competente, el TPI no puede conseguir los objetivos que tuvo en mente para los que firmaron el estatuto.

A. La selección de jueces

Este procedimiento es bastante complicado en el TPI. En primer lugar, son elegidos por la Asamblea de los Estados Partes, tras ser nombrados por su país de origen. Esto lo establece así el Estatuto de Roma del TPI, en su Artículo 36(6)(a), de 17 de julio de 1998 y 36(4)(a). Esto requiere que las partes interesadas tengan que participar en dos campañas para ser elegidos. Más importante que eso, no obstante, el Estatuto exige ciertas cualificaciones mínimas para los jueces. La primera es general y exige que los candidatos tengan “alta consideración moral, imparcialidad e integridad” (todo esto lo estoy citando del Estatuto de la Corte Penal Internacional – si alguien quiere las citas o artículos exactos, pídanlo en el hilo porque ahora no tengo tiempo para citar cada artículo). El mismo artículo requiere que el candidato esté en posesión de las cualificaciones para ser elegidos al más alto tribunal en sus países de origen.

Lo que ocurre es que en España, Estados Unidos y Reino Unido, la gran mayoría de jueces tiene una experiencia práctica amplísima en los tribunales. La razón por este motivo es bastante evidente (a diferencia de las “verdades evidentes de Montesquieu). ¿Cómo es posible que un señor pueda dirigir un tribunal, recibir pruebas de forma correcta, valorarla, sentenciar y hacer todas esas cosas que hacen los jueces si no tienen ninguna experiencia? Cambiar de ser abogado a ser juez ya de por si es bastante difícil. Pero, pasar a ser juez sin ninguna experiencia ya sería excepcionalmente difícil. Entender este concepto es importante cuando consideramos los requisitos adicionales que se exige para ser juez del TPI. Mire usted el Artículo 36(3)(b) del Estatuto:

“Los candidatos a magistrados deberán tener:

i) Reconocida competencia en derecho y procedimiento penales y la necesaria experiencia en causas penales en calidad de magistrado, fiscal, abogado u otra función similar; o

ii) Reconocida competencia en materias pertinentes de derecho internacional, tales como el derecho internacional humanitario y las normas de derechos humanos, así como gran experiencia en funciones jurídicas profesionales que tengan relación con la labor judicial de la Corte”;

La subsección (i) tiene importantes requisitos para un juez. Sin embargo, el Estatuto no se queda ahí. Añade la subsección (ii) y NO con la conjunción copulativa “y” sino con la conjunción DISYUNTIVA “o”. Si usaran el “y”, es posible argumentar con más éxito que los jueces del TPI serían individuos con experiencia adecuada en Derecho Procesal Penal y también expertos en Derecho Internacional. Sin embargo, al usar la conjunción disyuntiva “o”, el Estatuto permite la selección de jueces que no tienen ninguna experiencia en los tribunales ni en los juicios. A pesar de que algunos podrán decir que la subsección (ii) permitiría la selección de individuos cualificados, NO lo exige. El Estatuto tiene la definición de lo que son crímenes, los elementos del delito, los principios generales del Derecho Penal, y las leyes aplicables para cada crimen.

¿Cómo, en realidad, ha funcionado el proceso de selección? Cuando se trata de tener que decidir sobre algunos de los casos penales más importantes del mundo, ¿en manos de quién están los reos? El TPI está dividido entre tres partes – “Una Sección de Apelaciones, una Sección de Primera Instancia y una Sección de Cuestiones Preliminares”.

Aquí pueden ver la lista de quiénes son los jueces en la Sección de Cuestiones Preliminares. Son de los siguientes países: Brasil, Alemania, Bulgaria, Botsuana, Italia y Argentina — sin comentarios, señores. En la Sección de Primera Instancia, tenemos jueces de los siguientes países: Reino Unido, Mali, Costa Rica, Francia, Kenya, Bélgica, Japón y Bolivia. Hombre, con la excepción de Mali, Costa Rica, Francia, Kenya y Bolivia, al menos vamos mejorando…muy lentamente, eso sí. Más, señores. Más. En la Sección de Apelaciones, son estos, los jueces. Son de los siguientes países: Latvia, República de Corea (el presidente), Ghana, Finlandia y Uganda. Parecerá una broma de mal gusto, pero no lo es, señores.

La Sección de Cuestiones Preliminares es una especie de protección, en teoría, contra un fiscal fanático y son éstos los jueces que confirman las imputaciones. Esta cámara tiene que confirmar o negar lo que afirma el fiscal en su escrito. En esencia, determinan, al igual que ocurre en España o EEUU, si hay pruebas suficientes para convocar un juicio. De estos jueces, solamente la Juez Steiner (Brasil) tiene experiencia judicial previa. Los demás o no tienen experiencia alguna, o han sido políticos en el Ministerio de Exteriores. Lo mismo ocurre en otras secciones. Podríamos decir (he hecho el cálculo matemático) que solamente el 33% de los jueces del TPI son fiables y competentes. Los demás son políticos que no tienen ninguna experiencia y que en muchos casos odian los valores que nosotros defendemos – valores democráticos y liberales. Muchos vienen de países donde hay dictaduras o cuando menos, gobiernos absolutamente corruptos (como es el caso de Brasil y Kenia, por poner solo dos ejemplos). No pongo a Italia porque eso es obvio.

Los jueces que no tengan experiencia en juicios tendrán que aprender el arte de ser jueces “de verdad” en perjuicio de los que están enjuiciados. De igual forma, en la Sección de Cuestiones Preliminares (sin duda, la más importante), tres de los siete jueces carece de la experiencia legal necesaria para administrar la justicia. A ellos les interesa más tener debates académicos larguísimos e ineficientes, antes que administrar la justicia equitativamente.

Una de las PRINCIPALES preocupaciones que debemos tener los liberales españoles es la misma que tiene EEUU y en la que yo participé a la hora de bloquear el TPI cuando estuve de becario en el Senado de EEUU: antes que cualquiera de nuestros ciudadanos tenga que ir al TPI, nosotros EXIGIMOS que los juristas que estén enjuiciando a nuestras tropas y ciudadanos sean juristas absolutamente competentes. Aunque sea cierto que muchos jueces españoles o norteamericanos tienen también que aprender y perfeccionar este tema, lo normal en nuestros países, países serios, es que los jueces sin mucha experiencia no suelen casi nunca tratar casos complicadísimos. Sin embargo, en el TPI, TODOS los casos son complicados, los hechos son difíciles de valorar, hay situaciones controvertidas y tenemos imputados cuyo “nivel” no es equiparable al típico delincuentillo callejero.

Ni Estados Unidos ni España ni nuestros otros aliados democráticos como Reino Unido pueden permitir que sus oficiales militares o civiles de alto nivel sean enjuiciados ante jueces que sencillamente NO TIENEN los requisitos absolutamente importantísimos que exigimos en nuestros países. Hacer lo contrario es una violación inaceptable contra los derechos procesales, al tirar o arrojar mejor dicho, nuestros ciudadanos a jueces incompetentes que además tendrían el futuro de estos chavales (porque muchos de los soldados son simplemente chavales entre 18-25 años) en sus grasientas manos.

Próximamente, más.

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7 comentarios

  1. Adán · ·

    Alfredo.

    Tiene usted razón, parece una broma. Esa es la razón de que estemos como estamos, ni tenemos políticos de nivel ni tampoco organismos internacionales serios que no hacen más que agravar la situación.
    Efectivamente, el cambiar la “y” por la “o” sería un paso importante, pero visto el número de países dictatoriales a los que se les ha dado voz y voto, sólo sería el mal menor. No es “moco de pavo” la “progresía” que se nos ha caído encima lo que llevamos de siglo XXI. Que Dios nos ampare.

  2. Adán – me alegro que usted vea el problema. Y es que, nuestros chavales están en manos de estos personajes. Si tuviera tiempo, de hecho, podría incluso redactar una entrada sobre el “historial” tan “enriquecedor” de algunos de los jueces del TPI.

    Fíjese usted en este enlace, Adán – ahí tiene usted la primera vuelta de los resultados de hace poco para los jueces del TPI. Es interesante ver los votos para cada candidato – – mire la cantidad de votos que ha recibido una tal “Miriam Santiago”, filipina. ¿Es que somos tan estúpidos como para no cuestionar qué exigencias existen allí para nombrar a los jueces como candidatos? ¿Qué exigencias tienen los electores? Está clarísimo que el TPI es una institución absolutamente política en contra de un cuerpo LEGAL como debería ser en teoría.

    http://www.icc-cpi.int/Menus/ASP/Elections/Judges/2011/Results/1st+Round.htm

    Eso, por no hablar de la falta de garantías – al igual que yo defiendo un jurado que sea parecido al imputado (se llama ser garantista y tal), no tiene sentido que casi todos los jueces en el TPI sean de países tercermundista sin ninguna conexión con España, ni con nuestros aliados.

  3. Adán – se me olvidaba – veo un error en su comentario:

    “Efectivamente, el cambiar la “y” por la “o” sería un paso importante”

    Querrá decir “el cambiar la “o” por la “y”…

    ¿no?

  4. Sigfrido · ·

    No podría estar más de acuerdo . El Tribunal Penal Internacional , es una aberración jurídica , y un atentado intolerable contra la soberanía de los Estados . El “Ius puniendi” ,ha de ser una competencia exclusiva de los Estados , como emanación de la soberanía nacional que es .

    EE.UU , y Rusia , siempre se han opuesto con vehemencia a este tribunal , cuya competencia no reconocen , y España , y todos los países serios deberían hacer lo mismo .

  5. Adán · ·

    Alfredo.

    “Querrá decir “el cambiar la “o” por la “y”…”

    Muy agudo y observador, por supuesto así es.

    Sigfrido.

    Aquí hay muchos (visto los positivos que tiene) que le tenemos en estima y consideración. Un saludo.

  6. Sigfrido · ·

    Adán :

    Muchas gracias . Me limito a exponer mis puntos de vista con respecto a un tema que reviste una gran importancia , puesto estamos hablando de una aberración jurídica mundialista que viola la soberanía de los Estados .

    Un saludo

  7. MIGUEL ÁNGEL · ·

    Es interesante el texto. Pero según he leído los protestantes no nacieron con los del arrianismo. Surgió en el siglo XIo XII.Supuestamente por nuevos dogmas o Como se llame de varios grupos catolicos como la concesión de indulgencias plenarias, intereses económicos, y otros dogmas mas.. Se separaron muchos obispos que de ahí estaba Martín Lutero. Todavía no se llamaban protestantes, el nombre se lo pusieron En una reunión con reyes de todo el continente. Ellos eran reformistas se denominaban . Luego al existir una mayoría de reyes de un bando acordaron en seguir llamando católicos a unos y denomino al otro como Protestantes. Al menos ley eso sobre todo lo demás pues será verdad. Supongo que a cada uno cuenta lo que le gustaria que hubiese sido y no lo que es. Estas cosas ya estan pasadas etapas del medievo de hace 1000 años de la edad media en una cultura Teo céntrica en la que Dios era el centro del universo en la vida del hombre y no el hombre mismo hasta el Renacimiento.

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