El Código Penal de 1995: La Comisión por omisión

El Código Penal actual español castiga la comisión por omisión en determinadas circunstancias. Atención a lo que dice el Artículo 11 de nuestro código patrio:

“Los delitos o faltas que consistan en la producción de un resultado sólo se entenderán cometidos por omisión cuando la no evitación del mismo, al infringir un especial deber jurídico del autor, equivalga, según el sentido del texto de la Ley, a su causación. A tal efecto se equiparará la omisión a la acción:

Cuando exista una específica obligación legal o contractual de actuar.

Cuando el omitente haya creado una ocasión de riesgo para el bien jurídicamente protegido mediante una acción u omisión precedente”.

Ahora atención a lo que dice la Santa Biblia en Deuteronomio 22:1-4: “NO verás el buey de tu hermano, ó su cordero, perdidos, y te retirarás de ellos: precisamente los volverás á tu hermano. Y si tu hermano no fuere tu vecino, ó no le conocieres, los recogerás en tu casa, y estarán contigo hasta que tu hermano los busque, y se los devolverás. Y así harás de su asno, así harás también de su vestido, y lo mismo harás con toda cosa perdida de tu hermano que se le perdiere, y tú la hallares: no podrás retraerte de ello. No verás el asno de tu hermano, ó su buey, caídos en el camino, y te esconderás de ellos: con él has de procurar levantarlos”.

De aquí se desprenden algunas conclusiones interesantes – ha habido casos en los que un reo muere en comisaría debido únicamente al “abandono” policial. Así ocurrió por ejemplo en un caso francés del 2003 (no recuerdo el nombre exacto del caso) pero la policía detuvo a un marroquí que había robado una cartera (sin violencia) y éste, en su intento de huir de la policía, se cayó y golpeó la cabeza fuertemente. Llegado ya a la comisaría, no llamaron a ningún médico y murió – la justicia francesa absolvió a los policías pero lo cierto es que fue un delito de comisión por omisión – para este tipo de delitos, considero que es necesario que en el momento de la muerte (por ejemplo) de un individuo de forma imprudente, el funcionario esté ejerciendo su cargo como tal – como funcionario del Estado. En segundo lugar, que se demuestre que el funcionario deliberadamente se negó a cumplir con sus deberes o que se haya comportado abusando de su autoridad sin justificación razonable y todo eso dependerá de las responsabilidades del policía en cuestión. Se tendría que demostrar que el policía tenía conocimiento de sus deberes.

El Artículo 11 adopta el criterio de la injerencia. Luego volveremos a ese tema pero los Artículos 195 y 196 del CP 95 castigan como delito negarle auxilio a otros para evitar males mayores.

Estoy en contra (doctrinalmente) del Artículo 11 por cuestiones semánticas –

NO se debe — EN GENERAL — criminalizar comportamientos que carecen de movimientos corporales en el orden causal.

Por supuesto que existen omisiones que son claramente criminales si tenemos en cuenta la jurisprudencia señores. Si una madre deja de alimentar a su hijo y éste muere, es un comportamiento criminal.

Mucha gente además, en la jurisprudencia clásica, utiliza el versículo de Deuteronomio para justificar el Artículo 11 (o leyes parecidas) cuando lo cierto es que la ciencia penal-moral-histórica ha ido descubriendo que el Artículo 11 es demasiado rígido.

Desde mi óptica, para imputar a alguien con el Artículo 11 – comisión por omisión, sería preciso ver la relación que tengan con algún deber específico – por ejemplo, un vínculo familiar estrecho, ser de determinadas profesiones o encontrarse en algunas cirunstancias que requieren ser previsor – estar alrededor de niños en una piscina por ejemplo. El versículo de Deuteronomio habla de socorrer al vecino pero precisamente porque en esa época bíblica, el vecino tenía una serie de deberes que ahora no tenemos – sencillamente porque las condiciones que Dios nos ha dado ahora no son las mismas específicas y algunos de los versículos de las leyes de la Biblia son MUY específicos – no podemos deducir que ya que hablan de bueyes y animales, est sea aplicable a toda persona.

En otras palabras, en el delito de Comisión por omisión, el sujete imputado ha de estar en una posición específica y expresa de “garante” de algún bien jurídico u orden. Voy más allá – La presencia de un deber específico de evitación de un resultado no es aún suficiente para estar frente a un supuesto de comisión por omisión.

Un ejemplo puede llegar a clarificar esto que digo. El médico de urgencia recibe un paciente que ha sufrido un accidente de tráfico y por ello se encuentra en peligro grave de muerte. Si bien, el médico tiene un deber profesional de evitación de un determinado resultado —en este caso, impedir la muerte—, se trata de un deber genérico que surge al asumir el servicio de urgencias. Por tanto, en este caso particular si acontece la muerte del paciente, su omisión no puede estimarse idéntica a cómo si la hubiera causado activamente.

Al respecto, no ignoremos que una de las tendencias de las sociedades modernas —llamadas también sociedades “laicas” y progres — es la de ampliar los supuestos de imputación a título de comisión por omisión, por ello debe obrarse normativamente con cuidado.

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