Mi concepto del Poder judicial (IV): Contra la secta jefersoniana

Bien — ya tienen ustedes un contexto más adecuado (mi “ensayo” breve sobre el alcance del Poder judicial históricamente en los EEUU) que me permite continuar con esta serie.

Decíamos en parte III que es complicado aplicar la IVª Enmienda de la Constitución de los EEUU en todas las circunstancias. Digamos que la mejor forma de interpretar la IVª Enmienda es que debe ser leída como un simple PATRÓN y no una regla estricta que siempre impida un registro sin orden judicial.

Sin embargo, NO TODAS las provisiones constitucionales funcionan de la misma manera. Por ejemplo, el Artículo II especifica claramente que “Solo las personas que sean ciudadanos por nacimiento o que hayan sido ciudadanos de los Estados Unidos al tiempo de adoptarse esta Constitución, serán elegibles para el cargo de Presidente; tampoco será elegible una persona que no haya cumplido 35 años de edad y que no haya residido 14 años en los Estados Unidos”.

No sé si Barack Obama cumple el requisito – vivió durante gran parte de su vida en Nueva York y no en la “América real” — bueno bromas aparte, aún no tengo claro, jurídicamente que Obama cumpla este requisito. A diferencia de las enmiendas sobre los “derechos” (otro error de la Constitución de los EEUU es la carta de derechos fundamentales, el famoso “Bill of Rights” no iba a formar parte de la Carta Magna) pero los Jefersonianos y otros radicales presionaron para incluirla y al caballero Hamilton no le quedó más remedio que ceder a las presiones de los radicales indeseables. A lo que iba: a diferencia de los “derechos”, esta norma del Artículo II es eso: UNA NORMA y no depende de las circunstancias.

Hay otras provisiones constitucionales menos claras, pero para nuestro propósito aquí, importantísimas, que elaboran patrones en vez de normas claras. En efecto, las dos provisiones que tratan el tema de las emergencias nacionales son de ese estílo “ambiguo” y precisamente por eso, es lícito ampliar los poderes del Estado en tiempos de emergencias, sedición popular, secesionismo, radicalismo extremo, terrorismo islámico o el de las milicias de Ron Paul, etc.

EL PODER EJECUTIVO DEL PRESIDENTE DE LOS EEUU

Abrid vuestra copia de la Constitución de la República de los EEUU, al Artículo II, § 1, párrafo 1º. Dice así señores, atención a la palabrería:

Se deposita el poder ejecutivo en un Presidente de los Estados Unidos. Desempeñara su encargo durante un término de cuatro años y, juntamente con el Vicepresidente designado para el mismo período

Ya hemos establecido que los liberales nos caracterizamos, históricamente, por mostrar una gran deferencia hacia el Poder legislativo y Ejecutivo, y pienso que además del respeto que se merecen en tiempos de paz, en los tiempos de crisis o guerra los jueces tienen que incluso ser más deferentes hacia el Poder ejecutivo.

Ahora la cosa se pone interesantísima — uno de los debates más agrios, y persistentes, entre los políticos y juristas de los Estados Unidos es si, efectivamente, el Artículo II otorga un “paquete” de poderes al Presidente ó si sólo sirve para especificar que el Presidente es simplemente titular de un cargo — el cargo de Presidente o de la Presidencia. Según este último punto de vista, todos los poderes presidenciales emanan de las enumeraciones específicas de las secciones 2 y 3 del Artículo I, más cualquier otro poder/es pueda otorgar el Congreso siguiendo las pautas del párrafo 18 de la 2ª sección:

“Para expedir todas las leyes que sean necesarias y convenientes para llevar a efecto los poderes anteriores y todos los demás que esta Constitución confiere al gobierno de los Estados Unidos o cualquiera de sus departamentos o funcionarios”.

El otro punto de vista, que era también el de Alexander Hamilton, analiza lo que dice la sección 2 y 3 del Artículo II. Este debate provocó una serie de ataques contra Hamilton, dirigidos por James Madison en la Gaceta/periódico de la época — los debates son conocidos bajo el nombre Pacificus-Helvidius y lo pueden leer en todo su detalle original aquí. Aún hoy, continua siendo un punto de contención entre liberales.

Madison, líder de la secta jefersoniana en el Congreso, dijo que Hamilton estaba pisoteando el Poder legislativo por su manera de interpretar los tratados de neutralidad.
A esta demagogia absurda, peligrosísima y sectaria, Hamilton contestó que a pesar de que es cierto que el Congreso es el órgano del Estado que tiene autoridad para declarar guerras, eso no excluye que el Presidente tenga un derecho a juzgar y controlar la ejecución de sus propias funciones constitucionales. Lo cierto es que la mayoría de los liberales democráticos y responsables compartimos la respuesta de Hamilton — el Poder ejecutivo tiene y debe tener amplisima autoridad para conducir sus propios asuntos, incluido el derecho a interpretar tratados a su manera, declarar un estado de paz o neutralidad, y tomar acciones que podrían limitar las opciones congresionales a la hora de declarar o no una guerra. Es interesante también ver como Hamilton vincula a Inglaterra con España y Holanda — dice de nuestros países lo siguiente:

“Tanto España, como Holanda, como Inglaterra son naciones comerciales, de comercio, naciones marítimas, y no les temblará el pulso si tienen que hundir uno de nuestros barcos en ultramar”.

Claro — estamos en el año 1788 y Hamilton tenía en mente la España viril de 1788, no la Ex paña amariconada y acomplejada de ahora. Ciertamente, quedan muy pocos españoles de verdad en este país.

Sea cual sea el alcance exacto de este “Poder ejecutivo”, podemos dividirlo en dos categorías — los poderes de ejecución de la ley y cumplimiento, y el resto de los demás “poderes”, incluido, cómo no, el Judicial en última instancia. La primera categoría obviamente depende de la existencia de una ley que necesita ser ejecutada, y el resto de poderes, en la segunda categoría, incluyen, como mínimo, el poder para dirigir las Fuerzas Armadas y por algo el Presidente es “Comandante en jefe” (art. II, § 2,párr. 1),
facultad para “celebrar” tratados (art. II, párr.2) con el consejo y consentimiento del Senado, y el poder para gobernar territorio ocupado en tiempos de guerra.

A pesar de todo esto, es obvio que debe prevalecer el principio británico de razonabilidad y moderación — la idea es que todo poder delegado para ejecutar las leyes está sujeto al requisito implícito que los medios tengan cierta proporción con el fin, que sea eficaz y respetuoso hacia los límites permisibles que otorgan la tradición jurisprudencial y la moral básica o estructura social.

Por ejemplo, podriamos perfectamente en un país libre tener una ley que diga:

“se autoriza a que los ministros de urbanismo arreglen las calles de la ciudad con los medios y métodos que necesiten y a su discreción”. Aún así, un ministro no podría levantar una calle de manera abusiva, que pueda bloquear el acceso a viviendas. No todo vale, obviamente. Se presume que los poderes se van a ejercer de forma razonable, ya que la tradición jurídica tampoco ha permitido nunca (al menos en teoría) el abuso del derecho o de las funciones.

Al igual que hemos dicho que la IVª Enmienda tiene que ser flexible y acomodarse a las circunstancias — que no puede ser una regla ni un principio rígido, el principio de lo razonable implícito en el Artículo II permite que la autoridad de un presidente-ejecutivo vacile en función de las circunstancias nacionales. El sentido común sugiere que los Presidentes deben ser más “duros” y “ejecutivos absolutistas” si se trata de una tropa de soldados franceses etc acercándose a la Casa Blanca o si se trata de un grupo de terroristas católicos o musulmanes intentando dinamitar el Parlamento como ya hizo Guy Fawkes, y tuvo que ser…ajem, digamos “forzosamente interrogado” sin Habeas Corpus. Básicamente, lo que defiendo es el sentido común y lo elevo a la ley. Por eso, a los liberales de por aquí no nos queda más remedio que, por ejemplo, ser más deferente a Zapatero si se trata de la guerra en Afganistán o las decisiones sobre las pensiones (Rajoy ha sido MUY IRRESPONSABLE Y MALVADO) — Rajoy debería aprender que ser de la oposición es algo mucho más que simplemente decir “no” a todo y que poner tres o cuatro mujeres florero entre sus filas, como Soraya.

Obviamente, no os puedo dar una regla estricta que controle todas las circunstancias. Sí podemos, sin embargo, intentar diseñar ciertos criterios razonables según las circunstancias. Se me ocurren tres elementos: que lo razonable como principio incluya — 1. eficacia, 2. proporcionalidad, 3. respeto a los límites de la jurisprudencia, la cultura o la tradición de la nación. Que los medios sean eficaces dependerá de una conexión causal entre los medios y los fines. Es decir, que los medios elegidos tienen que ser necesarios para conseguir el fin deseado.

Por ejemplo, poner a una ciudad en cuarentena sería totalmente inaceptable y desproporcionado para combatir una gripe normal o una epidemia puntual, pero sería perfectamente adecuado y necesario si se tratara de una epidemia como el cólera, y por eso en Madrid en 1834, las autoridades tuvieron que poner toda la ciudad en cuarentena y expulsar a los mendigos y otros indeseables como los pillos, las putas, los vividores chuloputas, bandidos, etc. De igual forma, sería obviamente poco razonable bombardear a Marruecos en caso de una oleada migratoria, pero sería perfectamente razonable cortarles los suministros como el agua o la luz hasta que las autoridades moras no frenen la avalancha de indeseables que muchas veces se cuelan entre los “inmigrantes” “pobrecillos”
de las pateras. Muchas veces he pensado que a Marruecos hay que tratarla como Israel se ve obligada a veces a tratar a los “palestinos”.

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13 comentarios

  1. Rubén · ·

    Aunque nada tenga que ver con el tema. Observad este gráfico:

    Me parece que los EE.UU. no tardarán en desaparecer por lo menos tal y como los conocemos. Será un país plurinacional con muchos orígenes étnicos y quizá, como auguran algunos, se produzca un desmembramiento del país en varias naciones diferentes dependiendo de su origen étnico y cultural.

  2. Alfredo · ·

    Rubén — hace tiempo que vienen diciendo eso pero no comparto del todo el alarmismo — digamos que aún si quitáramos la inmigración mejicana, y del resto de países latinoamericanos, creo que el “problema” empieza en realidad a finales del siglo XIX, cuando EEUU pasa de ser “nación” protestante anglo a ser “nación de inmigrantes”. Digo que no comparto el alarmismo del todo porque creo que actualmente el verdadero problemazo de los EEUU es que están sufriendo un declive moral sin precedentes en su historia — les está pasando lo que aquí nos pasó ya hace décadas: ateísmo y relativismo en aumento, por ejemplo.

  3. sociata latinoamericano · ·

    A Francisco no le importaría que EEUU desapareciera.

  4. Alfredo · ·

    ¿Cómo dice?

  5. Ruben · ·

    Hombre, la verdad es que es una tendencia un tanto apocaliptica y eso siempre tiene atraccion.
    No obstante, no por ello hay que obviar la cuestion, desde que los EEUU se convirtieron en tierra de promision a finales del XIX como apuntas se ha ido convirtiendo de un pais europeo y occidental en otra cosa completamente distinta. Ese declive moral del que hablas y toda esta nueva cultura multietnica o multicultiralismo es, en mi opinion, producto de este cambio en las bases poblacionales de los EEUU, o sea es consecuencia y causa el aumento de la inmigracion no europea. Pronto los EEUU seran un pais latinoamericano mas en algunas zonas y en otras un pais asiatico mas.

  6. Alfredo · ·

    Rubén: Hmm, yo creo al revés — creo que el declive moral es lo que ha permitido el aumento migratorio y el endeudamiento de los EEUU (porque, no nos engañemos, ellos tienen más deuda que la propia Grecia, que ya es decir).

    Sí, sobre lo demas, está claro que EEUU es cada vez menos blanco en todos los sentidos. Pero, no se puede hacer nada al respecto más que intentar frenar la inmigración ilegal lo más que se pueda. Lo mismo digo para España.

  7. Ruben · ·

    Alfredo.

    Es un debate interesante pero si te fijas, el declive moral comenzo y fue aumentando con el aumento de la inmigracion externa a los grupos poblacionales originales europeos. Conforme esta base poblacional exogena europea fue incrementandose tambien fueron variando las respuestas y propuestas morales de la sociedad para responder a esta nueva demanda etnica. Normal que los EEUU acuñen e implementen la nueva cutura multietnica cuando en una misma ciudad conviven individuos de razas tan diversas que jamas hubieran tenido contacto entre si de otra forma.

    En cuanto a España, pues si, llevamos el mismo camino pero de momento ni mucho menos llegamos a los desproporcionados indices norteamericanos.

  8. Alfredo · ·

    Jeje, es un tema muy “tabú”, Rubén pero digamos que hay que extirpar de raiz e inmediatamente la “cultura” de lo políticamente correcto. Muchos amigos míos de EEUU, cuando vienen a España, dicen lo mismo que tú: “España todavía es bastante blanca, se parece a lo que fue EEUU hasta los años 80” — aún tenemos una mayoría blanca sí, y por eso de momento se “permite” socialmente hacer ciertos comentarios pero que no te quepa la menor duda que cuando “maduren” los hijos de los inmigrantes africanos, van a “exigir” un respeto, como ha ocurrido ya en Francia O Reino Unido. Personalmente, reconociendo esa realidad, prefiero el modelo multirracial, multiétnico en comparación con la integración afrancesada y poco realista.

    Hay que tener cuidado con este tema, no obstante, porque puede dar lugar a equivocaciones nada deseables, entre ellas, la penetración de neo-nazis en el liberalismo. La política migratoria que me gustaría llevar a cabo es la de los años 80 en Reino Unido — hay que fomentar las SALIDAS, y restringir MUCHISIMO MÁS el acceso a la nacionalidad española. Por otra parte, se solía vincular, no sin razón, la inmigración ilegal con mafias y con tráfico de drogas. Lo que sí se debe evitar en la política, no obstante, es caer en criterios jurídicos racialistas ya que históricamente, aunque bien intencionado, genera totalitarismos, sobre todo en Europa. Pero sí, incluso en el caso de España, pienso que ya hay demasiados inmigrantes y que al menos un 30% (siendo conservador con los estimados), debería irse porque sobra ya que no hay empleo para ellos y la gente está perdiendo la paciencia. Precisamente una politica de puertas abiertas y favoritismo de todo tipo a inmigrantes oscuros ha provocado un aumento del racismo ya que hay mucha ansiedad entre la gente de nuestro país que ven, no sin razón, que España en poco tiempo podría convertirse en un país africano más.

  9. Rubén · ·

    Correcto Alfredo. Estoy completamente de acuerdo en casi todo contigo pero el mal ya está hecho y la única posibilidad viable es la expulsión y la restricción de la nacionalidad como bien dices.

    No obstante no concuerdo contigo en el modelo multicultural. Es cierto que el modelo francés aplicado en buena parte de Europa incluida Alemania ha fracasado y eso es evidente pero el modelo multicultural de los EE.UU. también ha fracasado, ha conseguido integrar a la distintas etnias en la sociedad pero a costa de un precio muy alto, un precio que desde luego yo, como español, no estoy dispuesto a pagar. Los norteamericanos han tenido que renunciar a buena parte de su ser y substrato cultural, han tenido que cambiar su moral social para dar cabida a las nuevas y diferentes etnias.

    ¿Solución? Complicada, no lo dudo. Como tú apuntas se corre el peligro en caer en un nuevo nazismo nada deseable. Tus apuntes sobre la restricción de la nacionalidad y fomentar la salida de estas poblaciones llegando incluso a la expulsión forzosa son soluciones viables pero a largo plazo y de discutible exito. Personalmente implementaría la discriminación como motor de las herramientas que comentas. Con una afirmación de la cultura española por parte del Estado los españoles volverían a ver a esta gente como lo que son: extranjeros extraños con nada que hacer en España. Igualmente por parte del Estado se les puede hacer la vida muy difícil simplemente suprimiendo las ayudas, la sanidad, la educación, etc a toda esta gente que no tienen donde caerse muertos. ¿Sin trabajo? Al día siguiente expulsado, a cobrar el paro a su pais, etc. Hay muchísimas medidas que pueden tomarse desde el poder sin salirse de los cauces democráticos y de la ley para incentivar la salida de esta gente.

  10. Alfredo · ·

    Rubén — tu comentario me ha venido “al pelo” ya que precisamente siempre he dicho lo de cortar las ayudas sociales a extranjeros. Me ha venido al pelo porque hace unos años, en mi universidad cuando yo gané elecciones, los demagogos de la izquierda decían, CON MUCHA INQUINA Y MALDAD ANTICRISTIANA POR SUS MENTIRAS, que “ser de piel morena en el campus se ha convertido en una pesadilla con Alfredo dirigiendo las políticas sociales”. Lo que ellos llamaban “pesadilla” yo le llamaba sentido común — se acabó durante un tiempo los programas de “estudios africanos” y “estudios étnicos” y por primera vez se llegó a pensar, ¡fijese qué revolucionario!, que igual las naciones “blancas” habían “civilizado” a esos paisuchos tribales, como ya bien apuntó Thatcher en Brujas, en 1988 — dijo “no voy a pedir disculpas por decir que las naciones de Europa, entre ellas Inglaterra y España, CIVILIZARON A LAS AMÉRICAS”.

    Sí, en el caso español, yo cortaría inmediatamente las “ayudas” sociales públicas que el LEGAL PAGA porque NADA ES GRATIS por mucho que los socialistas digan “la sanida ajpañola ej gratis”. No no es gratis — se paga en impuestos. En cuanto a las expulsiones, mi política siempre ha sido bien clara a nivel político aunque tengo dudas a nivel jurídico — sería cuestión simplemente de cambiar el código penal y las leyes de extranjería. Hay ansiedad, lo sabemos todos, y como ya he dicho aquí, no es justo que de repente, en espacio de sólo un año o menos, te despiertes en tu barrio de toda la vida y parezca Guayaquil, Ecuador porque a un Aznar le ha dado la gana de llenar al país de ilegales. La grandísima y amplísima mayoría de españoles, de todas las condiciones sociales casi, están en contra de la inmigración masiva.

    Somos un país tolerante y solidario, pero ya nos están tocando las narices Y MUCHO con la oleada de crímenes que hay últimamente.Esto podría acabar mal y FATAL, por eso hay que reducir INMEDIATAMENTE los números y cortar la reagrupación familiar (todo esto, por supuesto, en un episodio en el que España NO ESTÉ en la Unión Europeda).

  11. Ruben · ·

    Si, je, je, ya he visto por comentarios de algunos que dejaste huella en tu universidad.

    En cuanto a tu comentario, efectavimente hay muchas cosas que todavia se pueden hacer. Los españoles de verdad todavia somos amplia mayoria y si no fuera por esa moda multiculturalista donde ahora resulta que los indios son civilizaciones precolombinas, los negros son culturas tribales y los moros son la rica civilizacion islamica en vez de lo que siempre han sido: indios, salvajes y moros, si no fuera por este lavado de cabeza al que nos someten todavia estariamos orgullos de ser españoles y de lo que hicimos.
    Jamas he visto mayor estupidez que la condena de la conquista y colonizacion de America que se hace ahora por parte de españoles y europeos en general. Que lo condenen los indios salvajes ahora independizados para reafirmar su nacionalismo lo entiendo, pero españoles…

    En cuanto a modificaciones se pueden hacer muchas pero la primera seria salir de la UE y del tratado de Schengen, ese… Esto nos volveria a dotar de la suficiente independencia y soberania como para poner en marcha nuevas medidas. Porque de servicios gratis nada como bien dices. La consecuencia es que todos los servicios publicos estan colapsados y siempre por los mismos: extranjeros. Parece que los españoles no usamos la sanidad publica, ni la educacion, ni ahora que hace calor las piscinas municipales, todo esta lleno y colapsado por negros, moros, sudacas, y rumanos. Y encima tienen preferencia sobre nosotros, por aquello del pobrecitos, del multiculturalismo y del vamos a compensarles por nuestra actividad imperial pasada. ¡Es una vergüenza!

  12. Alfredo · ·

    Rubén — “off topic” pero a raíz de lo que deciamos el otro día — sabrás que en el Reino Unido, desde Cromwell, mentirle al Parlamento es un acto criminal (perjurio) y creo que se debe codificar aquí en una ley muy dura — cualquier ministro o político, aunque sea el Presidente, que mienta deliberadamente en el Congreso de los Diputados sí podría ser procesado por altos crímenes. Creo que mentirle al Parlamento es uno de los delitos más serios que se puede cometer en el ámbito político.

  13. Rubén · ·

    Sí, no estaría mal.
    Ahora creo que lo que está penado es mentir en una comisión de las cortes cuando prestas declaración pero no es lo mismo.
    Es una forma más de responsabilizar a los políticos de sus actos.

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