“El Cuco” — Absuelto y creo que es lo correcto

Señores lectores: En los últimos días, sobre todo ayer, me han llegado decenas de correos condenando la absolución de Javier G.M., alias “El Cuco”. Siento decir que no me puedo sumar al coro del linchamiento — y no porque yo esté “a favor” de “El Cuco” (como me llegó a acusar un hijo de puta grasiento por e-mail) sino porque las leyes que tenemos son las leyes que tenemos y lo que no puede ser es que la gente se las salte como le dé la gana según el sensacionalismo o “fama” que tenga tal o cual caso. No sé cuántas veces tengo que repetir que en la España que yo quiero, un tipo como “El Cuco” hace tiempo que estaría metros bajo tierra, después de su ahorcamiento público por encubrimiento de un asesinato. Pero, ésta no es “mi España” y hay otras reglas de juego que se han de respetar si no queremos caer en anarquía y que todo el mundo haga lo que le dé la real gana. Según el diario El País: “El magistrado ha absuelto al menor, que entonces tenía 15 años, de los delitos de asesinato y agresión sexual que se le imputaban, pero le ha condenado como encubridor a dos años y 11 meses de internamiento en un centro cerrado y un mes más en libertad vigilada. El joven ya ha cumplido nueve meses de ingreso preventivo en un centro, el máximo que permite la ley, y desde noviembre de 2010 está en un piso tutelado, por lo que, si se resta ese tiempo de la condena impuesta ahora por el juez, saldrá libre en unos meses”.

La sentencia es la correcta — el Artículo 451 del Código Penal de este país estipula una pena entre 1-3 años por el delito de encubrimiento. Lo curioso del caso es que (digo curioso por no decir aberrantemente patético e insultante) es que se ha condenado a internamiento a un joven por un delito que aún NO se ha juzgado — ¿qué delito ha encubierto?

Al cuco se le juzgó por acusaciones de asesinato y violación — y desde el principio, hubo una patente falta de pruebas. No se puede tomar en serio a Carcaño, un tiparraco depravado que ha dado múltiples versiones ante el juez.

En su sentencia, el juez argumenta/concluye: “El Ministerio Fiscal y la acusación particular pretenden que este juzgador se crea y considere como hechos probados irrefutables lo que ellos mismos cuestionan o ponen en duda”.

Yo, por mi parte, jamás me he fiado de las declaraciones de testigos — de hecho, en el mundo de los juristas, hay un debate importantísimo sobre si en el futuro se debe prescindir de cierta clase de declaraciones que hacen los testigos (normalmente manipulados por abogados del caso y por la presión mediática en casos famosos).

¿Han sido testigos creíbles? ¿Tenían conocimiento personal de los hechos? ¿Estaban presentes cuando se ejecutó el crimen? ¿Estaban drogados o en pleno uso de sus facultades? ¿Han dicho la verdad? En segundo lugar, un jurista debe sentir plena satisfacción de que el/los testigos no tienen ningún interés en mentir — es decir, que sean personas “morales”, de buena conducta y desinteresadas. Ninguna de esas garantías se ha dado en este caso.

Como bien ha dicho el juez instructor del caso, “si esta declaración de Carcaño es la “única válida y verdadera”, “no se comprenden” las acusaciones contra el hermano, la novia y el amigo, salvo que se acuda “al fácil recurso” de dar por válido lo que les beneficia y no lo que les perjudica”.

El magistrado afirma que El Cuco está ejerciendo sus “derechos constitucionales” al negar conocer el destino del cadáver, pero cree que tiene “obligación moral” con la familia y toda la sociedad de revelarlo. Esto es verdad, pero un deber moral u obligación moral no es necesariamente un deber jurídico o constitucional, que es lo que importa en este caso. El Cuco no tiene por qué, legalmente, decirlo — personalmente, yo no estoy a favor de esa garantía constitucional a no declarar y de hecho, yo estoy de acuerdo con la ley de Thatcher en materia de justicia criminal: de tu silencio se pueden sacar conclusiones desfavorables. Pero, una vez más, España no es Reino Unido y la Constitución es la que es — nada podemos hacer salvo enmendarla de una vez, porque tiene muchísimos fallos ridículos, como el derecho a la intimidad y al honor.

A riesgo de indignar a mis lectores y simpatizantes, voy a ir más allá: creo que al Cuco se le debe absolver, ahora mismo, porque se le ha juzgado y sentenciado por un delito no cometido.

Eso es todo lo que tengo que decir, de momento, al respecto. Siento que la población general a veces no entienda estos razonamientos.

He dicho.

En Madrid a 25 de marzo, 2011.

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10 comentarios

  1. Este asunto me pilla cerca y hay mucho enfado. Como, aparte de liberal, soy jurista y tengo el deber de defender la ley, apoyo totalmente su criterio: lamento mucho lo ocurrido a la familia y comprendo la indignación popular con estos hechos, pero no hay pruebas suficientes que enerven su presunción de inocencia, más allá de lo dicho por Miguel Carcaño en una de las múltiples versiones que ha dado del suceso cada vez que ha declarado.

    Lo que es de película es que “El Cuco” haya sido condenado como encubridor a dos años y 11 meses de internamiento en un centro cerrado y un mes más en libertad vigilada. ¿Como encubridor de qué, si el presunto delito aún no ha sido juzgado? Ni siquiera está determinado el tipo delictivo: al no haberse encontrado el cadáver de la joven, aún no se sabe siquiera si jurídicamente estamos hablando de un homicidio o de un asesinato. Ni aún de las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal que concurrirían.

    Uno de los efectos de esta maldita legislación que no permite juzgar a un menor como si fuera un adulto, en estos casos, pero ahora mismo es lo que hay y debe defenderse la ley. Por supuesto, también si de mí dependiera, nos desligaríamos poco a poco de estas imposiciones legislativas desde Bruselas y Estrasburgo (aunque tampoco es cuestión de cargar todas las tintas sobre el Tribunal de Derechos Humanos, en todo caso sobre su existencia en sí, como institución, ya que parece haber bastantes liberales en su seno, vista la sentencia del “caso Otegui”) y tendríamos un Código Penal como Dios manda, pudiendo juzgar como mayores de edad a tiparracos como estos que se escudan en ser menores (como si alguien con 16 o 17 años tuviera menor entendimiento de sus actos que uno de 18) y pudiendo aplicarles la pena capital. Pero lo que esté vigente en este momento es lo que hay que defender.

  2. Alfredo · ·

    Buenas tardes, Javier:

    “Ni siquiera está determinado el tipo delictivo: al no haberse encontrado el cadáver de la joven, aún no se sabe siquiera si jurídicamente estamos hablando de un homicidio o de un asesinato. Ni aún de las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal que concurrirían.”

    Muy cierto y lo había omitido pero así es — sin el cuerpo, ni tan siquiera podemos hablar claramente de “asesinato”, más allá de lo que ellos mismos declararon pero está claro que es muy posible que al “Cuco” le hayan presionado, poniendo así en riesgo sus derechos fundamentales.

    “Por supuesto, también si de mí dependiera, nos desligaríamos poco a poco de estas imposiciones legislativas desde Bruselas y Estrasburgo (aunque tampoco es cuestión de cargar todas las tintas sobre el Tribunal de Derechos Humanos, en todo caso sobre su existencia en sí, como institución, ya que parece haber bastantes liberales en su seno, vista la sentencia del “caso Otegui”)”

    Bueno cuidado — el desgraciado de Baltasar Garzón ha demandado a nuestra patria ante este tribunal — y temo, mucho me temo, que el TEDH va a echar por tierra nuestra independencia en el proceso contra Garzón. ESO SÍ SERÍA ABERRANTE Y CRIMINAL. No obstante, esperemos que no admiten a trámite la demanda de Garzón y que la Unión Europea pronto sea una pesadilla del pasado.

    Sobre juzgarles como adultos — sí, es muy sencillo: si cometes delito de adulto, serás juzgado como adulto pero aunque parezca mentira, tenga usted en cuenta que no pocos españoles están en contra de esto que decimos y prefieren estar sometidos a tratados internacionales. No recuerdo quién lo decía pero había un refrán que rezaba “qué buen vasallo es el español”.

  3. Maria Prieto · ·

    cada vez esto se pone más esperpéntico, sobrepasando cualquier limite de decencia y humanidad basica. Cuando crees que don Alfredo ataque con bajeza, te sorprende cada día más con cosas como estas.

    No tengo nada que ver con esa familia pero tengo dos hijas y cuando leo cosas asi me da vergüenza ser española, asco me dan los “juristas”, y los justicieros que solo defienden a delincuentes, y ganas tambien me dan de que te maten, porque eso es lo que desgraciados como vosotros mereceis.

  4. Alfredo · ·

    Señora Prieto:

    Lamento mucho su comentario ignorante, propio de una cerdita de finca provinciana. No sé por qué viene a cuento aquí la “humanidad básica”, porque no tiene nada que ver con la ley, gracias a Dios.

    ¿Le da vergüenza ser española? A mí me da vergüenza compartir nacionalidad con burras europeistas como usted. No sé quién ha defendido aquí a “los delincuentes”, porque para hablar de delincuentes, necesitamos primero hablar de gente que ha sido sentenciada por un delito — cosa que no ha ocurrido realmente en este caso.

    ¿Ganas de que me maten? ¿Sabía usted que eso se podría tomar como una amenaza velada y por lo tanto, perfectamente denunciable? Yo no la voy a denunciar, cuidado, no tupo los tribunales con estupideces pero vaya con cuidado con sus palabras, quién sabe si algún día alguien la viola y necesita a algún abogado que la ayude aunque seguramente usted es fea y gordita, no apta para que la violen. CERDA.

  5. […] curioso, hablando de delitos mediáticos, que hoy Alfredo ha tratado la noticia de la absolución de Javier G.M., alias “El Cuco” como presunto partícipe del asesinato y agresión […]

  6. Uy, qué escupitiajo.

    Hablando de vasallos, seguramente, esta María Prieto, cuando se le pase el calentón sentimentaloide del telediario de las tres, que eso es y no otra cosa, si se propusieran medidas como desvincularse de los tratados “uropedos” de “dereshos jumanos”, imputar como adultos a los menores de edad que cometan crímenes de adultos y endurecer las penas por este tipo de delitos sería de las primeras en poner el grito en el cielo tachándolo de “dictadura”, “franquismo” o “fascismo”.
    —————–

    Sobre el TEDH está claro, no es defendible la institución en sí misma, su existencia, es un totalitarismo judicial europeísta, aunque parezca, por lo menos, por su jurisprudencia reciente, tener uno o varios miembros liberales.

    Otra chapuza de este asunto del “El Cuco”: su imputación ante el Juez de Menores se ha basado ¡en una de las declaraciones de Carcaño, en la cual excluye a su hermano, la novia de éste y una amigo suyo de participación en los hechos! Si se ha tomado como válida para imputar a “El Cuco”, ¿cómo narices se mantiene entonces la imputación contra los otros tres si Carcaño los ha exculpado en esa misma declaración? Creo que es lo peor de todo.

  7. Alfredo · ·

    Me ha gustado mucho eso que dice Javier de “calentón sentimentaloide del telediario de las tres”. Sí, esa señora seguramente es de las que te dicen “ayy, es que yo soy de Localia” ,etc. Está tonta y mucho me temo que es un residuo de la red que ya todos conocemos.

    Sí, la declaración del Carcaño — ¡obviamente que iba a declarar a favor de la family!

    Lo peor de todo Javier, es que usted mismo sabe, como ducho en estos temas, que se están vulnerando derechos procesales penales del menor, y eso sí que es grave, que se esté jugando con las leyes (bueno realmente no se está jugando, pero al parecer algunos quieren que así sea y que se hagan excepciones). Ah ¿qué pasa? ¿No les gusta las leyes? No haber permitido que el PPSOE las apruebe — ¡ah! Pero en aquellas fechas, el fútbol era más importante que la libertad y nuestra patria. Nada, ahora a tragar.

  8. europa · ·

    Maria:

    Alfredo siempre fue y será un hijo de puta. ¿Qué te podías esperar de la derecha neoliberal?

  9. Alfredo · ·

    Bueno, de la derecha liberal se puede esperar mucho más cosas positivas que de engendros y deshechos como usted, “europa”.

  10. elvira · ·

    alfredo yo soy ama de casa y aunque tengo dos hijos estoy de acuerdo con usted ya que el caso del cuco ya creo que no saben como meterle mano para que cumplan condena sin saber a ciencia cierta lo que este chaval sabe y pienso que lan presionado bastante casi al limite y no saben ya que van a recurrir.

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