Una hora ¿menos? Por mí, sí

Bueno, ya por fin hoy (son las 2 de la madrugada aquí, 8 de la mañana en Madrid) podré salir tras estar encerrado debido a la nevada que nos ha caído. Estuve pensando, durante el vuelo, que hasta la II Guerra Mundial, España tenía el horario canario y británico y portugués: 1 hora menos que el horario actual y que desgraciadamente, pocos Españoles de hoy saben (porque la mayoría de los Españoles no leen ni conocen su historia ni defienden lo suyo) que el horario real español de toda la vida era el mismo que el británico, el Greenwich Mean Time. Siempre me resulta chocante cuando un Español, compatriota mío, me dice: “En España somos diferentes, comemos a las 2 de la tarde”. No, paleto, no: En España comemos a las 2 de la tarde precisamente porque a nivel del sol, es la UNA de la tarde. Siempre hemos seguido el sol y por eso comemos a las 2 de la tarde, porque el sol que hay en España a las 2 es el mismo que hay en Inglaterra a la 1 de la tarde o en Portugal. En realidad comemos a la “una”, pero el horario está adelantado. Como en esta bitácora pretendemos intentar cambiar actitudes retrógadas o desfasadas en España, creo que ha llegado la hora de consultar a mis lectores sobre esta cuestión y he extraído un artículo al respecto de una interesantísima bitácora dedicada al horario español y la maldita influencia ALEMANA NAZI sobre nuestro horario actual. He estado pensando en ese tema al ver como aquí se cena entre las 6 y las 7 de la tarde/noche y la mayoría come a las 12 o 1. España sólo debería estar 5 horas delante del horario de Nueva York, como es el caso de Portugal, Canarias, Londres, Irlanda, etc. Yo tengo recortes de prensa del siglo XIX que avalan esta teoría. Ponían cosas como: “12 del mediodía (pm), Nueva York, 5 de la tarde, Madrid”.

El artículo al respecto está en ésta bitácora.

Lo comparto:

Nos salvará la Hora de Castellón

Desde 1942 España está en el huso horario equivocado. Esta anomalía, junto con el pluriempleo de la posguerra, engendró el horario español actual, que impide la conciliación entre vida laboral y personal, resta cada día una hora de sueño, incide negativamente en la siniestralidad laboral, la baja productividad, el fracaso escolar, la discriminación laboral de la mujer (sobre todo si es madre), y hasta en los altos niveles de cancer de piel de los turistas.

La Racionalización de los horarios españoles y su Normalización con los de la Unión Europea pasa necesariamente por el regreso a la Hora Europea Occidental (es decir la hora de Greenwich, Reino Unido, Irlanda, Portugal, Marruecos y Canarias), por dormir una hora más y desayunar bien en casa en vez de fuera a media mañana, y por dedicar una hora al almuerzo en vez de dos. Es la única manera posible para recuperar la hora y media, el 10% de nuestro tiempo despierto, casi dos semanas al año, que ahora perdemos cada día para nuestra vida privada.

¿Quieres comprobarlo? Retrasa tu reloj de una hora. Tendrás que hacer un poco de gimnasia mental para no llegar una hora tarde a tus citas. Pero verás que cada vez que mires tu reloj, cobrará más sentido lo que estés haciendo en aquel momento. Salvo quizá la hora de levantarte: verás que es demasiado temprano. Si tienes horario laboral flexible, duerme una hora más y recupera esa hora a mediodía, almorzando en una hora en vez de dos. Llevarás el premio gordo por la tarde: ¡dejarás el trabajo una hora antes!

Entra a formar parte del lobby que anima al Gobierno para que España regrese, después de 67 años, a la Hora Europea Occidental.

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Los humanas somos capaces de acostumbrarnos a cualquier anomalía más o menos grave, hasta el punto de no considerar o incluso rechazar el remedio más obvio. Esto mismo sucede desde hace tres generaciones con los horarios en España. Es este el único país en el mundo donde cada día se va a almorzar cuando los demás humanos vuelven a trabajar, se va a cenar cuando es la hora de irse a la cama, y se duerme una hora menos. También es el único país libre donde en el ámbito profesional se premia la simple presencia al modo esclavo, y donde parecen ser necesarias dos horas para almorzar, contra toda lógica de eficacia moderna. Y sin embargo, muchos españoles suelen declarar sin rechistar que están encantados con su horario. O no tanto… En realidad cada vez más españoles se quejan de no conseguir conciliar su vida profesional con su vida privada, y se lamentan sinceramente de no saber cómo lo podrían arreglar.

Todas las costumbres tienen un origen concreto, profano y a veces hasta banal. El erróneo horario español se ha ido estableciendo poco a poco, al paso de unos hechos bien determinados. Porque no nos engañemos: este horario ni es por el clima del mediterráneo, ni por la cultura española, ni por la siesta, ni tampoco es de toda la vida: tres generaciones, a lo sumo.

Hasta finales del Siglo XIX, la hora oficial era diferente en cada aldea, y se determinaba por el reloj solar. Eran las doce del mediodía cuando el sol transitaba el meridiano, y este momento era diferente conforme uno se movía por el país de oriente a occidente (o al revés). Con la aparición de los ferrocarriles y la necesidad de establecer unos horarios comunes en lugares muy distantes, se inventaron los famosos husos: así se uniformizaron unos veinticuatro bloques geográficos, cada uno desde el polo norte hasta el polo sur, en cuyos interiores era rigurosamente la misma hora, que coincidía más o menos con la antigua hora solar. Y desde entonces, la función de los relojes solares en nuestras fachadas rústicas se ha vuelto meramente decorativa.

Pero en España el horario se estropeó a través de dos hechos bien definidos.

El primer paso fue la implementación por los nazis en mayo de 1940 de la Hora Europea Central (HEC) en los países recién ocupados. Hasta entonces España, Francia y el Benelux tenían una hora de diferencia con Alemania e Italia, ya que se encontraban junto con el Reino Unido y Portugal en su correcto huso de la Hora Europea Occidental (HEO). El cambio pasó casi desapercibido, a través de los cambios anuales a la hora de verano y de invierno y de las preocupaciones mucho más apremiantes de la segunda guerra mundial, o de la posguerra en España.

Escasos dos meses antes de empezar la segunda guerra mundial, cada país adoptó como de costumbre la hora de verano. En España concretamente el 16 de marzo, mediante una Orden de Presidencia de Gobierno que estableció en su artículo 5º: “Oportunamente se señalará la fecha en que haya de restablecerse la hora normal”.

El 16 de mayo de 1940, apenas una semana después de la invasión, Alemania adelantó de nuevo los relojes en Francia y en el Benelux, para alinearlos con los alemanes, por lo que España pasó a tener una hora de diferencia con su vecino francés ocupado. En realidad, los nazis no ocuparon toda Francia hasta 1942, y mientras tanto la parte sur y libre de Francia seguía con la HEO, junto con España.

En otoño de 1940, Alemania y la Francia ocupada no volvieron a la hora de invierno, y en 1941 tampoco cambiaron los relojes: tardaron hasta el otoño de 1942 para volver a la hora de invierno (HEC). España durante este tiempo tampoco tocó sus relojes: en otoño de 1940 no volvió a la hora de invierno (HEO), y en 1941 seguía todo el año en la hora de verano que había adoptada el 16 de marzo de 1940.

El 2 de mayo de 1942, España adelantó de nuevo los relojes, quedándose ahora en la hora de verano del huso de la HEC, junto con Alemania y los países que ocupaba, y con una hora de diferencia con Portugal, que no participaba en la guerra. La medida era comprensible: hasta el Reino Unido, que no estaba ocupada pero sí involucrada en la guerra, había libremente adoptada la hora alemana ya el 4 de mayo de 1941.

Terminada la guerra, el Reino Unido finalmente volvió a la HEO el 7 de octubre de 1945, pero Francia y el Benelux nunca volvieron, y España tampoco. De este modo, el restablecimiento mencionado en el artículo 5º de la Orden de Presidencia de 1940 nunca llegó, y esto resultó decisivo para crear el horario erróneo español: España está mucho más al oeste que Francia, y para los españoles el sol es demasiado importante como para dejarse engañar por una hora oficial, así que siguen almorzando y cenando en el mismo momento de siempre (la una y las ocho de la tarde, hora solar), aunque ahora el reloj indique otra cosa distinta (las dos y las nueve de la tarde, hora oficial).

El segundo paso fue el fenómeno del pluriempleo de la posguerra en España, tan necesario entonces para reconstruir todo un país, como irrelevante para nuestra sociedad moderna actual. Después de su guerra civil, España se hallaba objetivamente en autarquía económica, sin colonias, sin recursos naturales, con partes importantes del país destruidas, con una importante sangría en capital humano, y con una sociedad poco industrializada. Para levantar el país, no había más remedio que trabajar por dos. El sólo hecho de quedarnos en el huso de la HEC no fue suficiente para operar el estropicio del horario: el pluriempleo consolidó una clara división del día en una primera jornada de mañana prolongada, madrugando bastante y trabajando hasta las dos, luego una pausa importante, y finalmente una segunda jornada de tarde que no parecía terminar nunca. Una herencia de este paso es el horario “de nueve a dos”, aún vigente en muchos bancos y administraciones públicas, y absolutamente original cuando nos comparamos con el resto del mundo moderno.

Bien. Pero, ¿cuál es ahora el problema? Es doble.

Primero, si no tenemos reparo en tener la anomalía de almorzar a las dos y de cenar a las nueve, entonces deberíamos ser coherentes hasta el final y empezar a trabajar a las diez de la mañana. Pero esto no sucede, y descubrimos con asombro el primer problema: alargamos la jornada laboral ¡por la mañana!, empezando demasiado temprano, según la hora solar. Y como luego no aguantamos cinco horas trabajando, después de habernos levantado demasiado temprano como para tener ganas de desayunar, muchos han adoptado la costumbre, verdaderamente curiosísima, de “ir a desayunar” a “media mañana”, y aquí se pierde la primera media hora.

Segundo, dedicamos demasiado tiempo a la pausa del mediodía, a menudo dos horas, cuando no hace ninguna falta para una jornada laboral moderna y eficaz, ni tampoco da tiempo a la mayoría de los españoles, en nuestra entorno bastante más urbano que en los países de nuestro entorno, para irse a casa y volver sólo para comer (en cualquier caso, los niños se han quedado en el colegio).

Total: hay cada día laboral una hora y media, casi el 10% de nuestro tiempo despierto, o ¡casi dos semanas en un año!, que se diluyen en la jornada laboral y se pierden irremediablemente para la vida privada. ¡No extraña el sentimiento de frustración de muchos españoles, cuando piensan en su horario!

Sin embargo, el remedio es muy fácil. Basta con dar respuesta al artículo 5º de aquella Orden de Presidencia, para efectivamente “volver a la normalidad”. Desde 1942, España presta la hora oficial del huso siguiente, cuyo meridiano pasa por Bodø, Växjö, Praha, Linz, Ljubljana, Rijeka, Salerno, Catania… Volver a la normalidad significa entonces que España adopte la hora oficial del Reino Unido, Portugal, Marruecos y Canarias, o dicho de otro modo: la Hora Europea Occidental en vez de la Central, la que le corresponde geográficamente. El meridiano de Greenwich atraviesa la península en su lado de levante, y se han construido varios monumentos para remarcarlo, como por ejemplo el arco encima de la autopista AP2 entre Lleida y Zaragoza. El meridiano pasa también por el centro de la ciudad de Castellón de la Plana, por lo que podemos perfectamente rebautizar el meridiano de Greenwich como el de Castellón.

En la práctica, esta vuelta a la hora correcta se haría como en los años cuarenta pero al revés, obviando el siguiente cambio a la hora de verano, y retrasando de una hora los horarios oficiales socialmente más relevantes (como los telediarios y los partidos de fútbol por ejemplo), exactamente a partir del mismo día en que los demás países europeos adelantan los relojes. Se trata pues de una preparación minuciosa, tarea del Gobierno. De este modo, sin cambiar los relojes, pero sí los horarios, pasamos de la hora de invierno (HEC) a la hora de verano (HEO). Y el cambio queda definitivamente consumado cuando el otoño siguiente retrasamos los relojes para regresar, junto con los demás países, a la hora de invierno (HEO).

Con el restablecimiento de la Hora Europea Occidental, muchas aguas volverán a sus cauces. De entrada, volveremos a comer como el resto de los mortales: a la una y las ocho de la tarde, hora también del telediario en todo el mundo. Irse a casa a las seis o incluso a las cinco, y tener una velada digna, por de pronto no sólo es posible: ¡es fácil!

Por otra parte, seguiremos levantándonos a la misma hora “de reloj”, pero en realidad una hora (solar) más tarde. ¿Dónde está el truco? En dormir una hora más, y en dedicar sólo una hora al almuerzo: adoptar el famoso “horario europeo”, la jornada contínua de nueve a seis, con una parada de una hora, de una a dos, exactamente a mitad de la jornada laboral. Y ya no hará falta perder media hora para “irse a desayunar” a “media mañana”: ya no existirá esa media mañana, y desayunaremos en casa antes de salir, a las ocho (antes nueve) de la mañana. Hagamos el cálculo y asombrémonos: ¡recuperamos cada día hora y media para la vida privada!

Y aún hay más ventajas: dormir una hora más disminuirá la siniestralidad laboral; la jornada laboral contínua motivará mejor a los trabajadores, aumentará su productividad, conseguirá la igualdad de sexos y acabará con la cultura del presentismo tercermundista y con la discriminación flagrante de la maternidad en el mundo laboral; la mejor alineación del horario laboral con los colegios mejorará el rendimiento escolar; los turistas extranjeros que no se adaptaban al horario español ya no se expondrán al sol en el peor momento del día, causando las peores estadísticas mundiales de cáncer de piel en las costas españolas…

Pero, ¿y no podríamos conseguir todo esto sin adoptar la hora de Greenwich o de Castellón? Pues, no señor. Ya lo hemos visto durante esas tres generaciones: el sol importa demasiado. Para conseguir el efecto deseado, deberíamos adelantar el almuerzo hasta antes del mediodía solar, y esto sencillamente no va a suceder. Sin la HEO, intentar arreglar el horario erróneo español significa luchar contra el sol, y esta es una batalla perdida antes de empezar: es simplemente imposible.

Pero, ¿y no va este cambio a distanciarnos más de los países de nuestro entorno? En absoluto. Esta distancia ya existe hoy y es de todos conocida: es muy complicado que un madrileño y un vienés estén en el mismo momento en sus despachos respectivos: cuando el vienés quiere llamar al madrileño resulta que se “ha ido a desayunar”, y cuando vuelve de esa “media mañana”, el vienés se va a almorzar. Cuando éste vuelve, se va a almorzar el madrileño. Y a su vuelta ya se está marchando el vienés para su casa. Con el cambio de la hora oficial en España, esto seguirá siendo exactamente igual (excepto que el madrileño ya no irá a desayunar a “media mañana”, ni se quedará dos horas fuera al mediodía): es una simple cuestión de hora solar distinta en cada lugar. Lo único que cambiará es que el reloj del madrileño indicará una hora diferente que en Viena, pero ambos seguirán practicando sus mismos horarios solares de siempre.

España siempre tendrá una hora de diferencia con alguna parte de Europa. O bien con Portugal, Canarias, Reino Unido e Irlanda como ahora, o bien con Alemania, Italia y el resto de Europa central. Si Francia regresa a la HEO junto con España, la diferencia de hora se situará en el Rin, y si no lo hace, se situará en los Pirineos.

Sea como sea, hay que notar que el país más avanzado y rico del planeta, los Estados Unidos de América, funciona sin problema alguno con nada menos que siete zonas horarias distintas: hay cada vez una hora más de diferencia conforme viajamos de Puerto Rico a Nueva York a Chicago a Phoenix a Los Angeles a Anchorage a Honolulu. Y no pasa absolutamente nada.

No lo olvidemos: no se trata de probar un cambio desconocido a ver si funciona, sino de volver a la normalidad de toda la vida, aunque ya lejana, porque ya han pasado casi setenta años y apenas queda alguien para contárnoslo. Y no se trata de la simple técnica de volver a poner bien los relojes, sino de reequilibrar los horarios: ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso. Buscar y volver a encontrar el tiempo perdido, ¡qué satisfacción!

Todos sabemos que un remedio definitivo no está en tratar los síntomas, sino en curar la enfermedad que los causa. Mientras no adoptamos la hora de Greenwich – ¡la hora de Castellón, que caramba! –, todos los intentos de conciliar nuestros horarios serán parches bien intencionados pero con bien poca incidencia real.

Y si resulta que la verdadera cura es fácil de adoptar, y encima no cuesta ni un solo euro, ¿a qué esperamos?

Jos P.G.M. Collin

18 comentarios

  1. molondro · ·

    ¡Me ha convencido!

    Por una vez, estoy totalmente de acuerdo con usted.

    Curiosamente, nunca me había planteado la cuestión. Siempre me ha parecido “natural” el horario que tenemos en España, seguramente por la costumbre.
    Pero acabo de mirar las zonas horarias europeas y lo que usted dice es cierto. Sería mucho más lógico adoptar la hora de Canarias.

    Saludos.

  2. Cabrit0 · ·

    Siempre me ha parecido raro el horario laboral español. Completamente de acuerdo con usted y como soy a veces quisquilloso siempre me pregunté por qué no se seguía el horario debido al paralelo de Greenwich, ahora me entero que ha sido obra de los nazis.

    Eso sí, no creo que cambien algunas malas costumbres por eso, como el asunto del desayuno a media mañana…

  3. Francisco · ·

    Yo si había caído en la cuenta de que deberíamos tener el mismo horario de Canarias y Gran Bretaña, aunque nunca me había parado a pensar en todas las implicaciones que eso conllevaba.

  4. sociata latinoamericano · ·

    Interesante, muy interesante. Y parece que hemos heredado de España además del idioma y la “religión”, el bendito gusto por el desayuno de media mañana.

  5. Hola,

    Pues yo no estoy de acuerdo con el artículo, que me parece se inventa muchas cosas y supone otras.
    Yo también noto, ya que me levanto a las 7, que me levanto muy de noche en invierno. Cuando he estado en inglaterra la verdad es que es muy placentero ver lo pronto que amanece…Si, bien, pero eso no se puede extrapolar más allá y pensar que los problemas se solucionan con un cambio de hora, o que los problemas españoles son culpa del horario europeo.
    Primer problema que veo: Si en invierno usásemos el horario GTM (algo que me gustaría), en verano, al cambiar la hora, nos encontrariamos con la situación de que amanecería excesivamente pronto y anochecería a una hora entre las 7 y las 8. Esto llevaría a perder una hora solar (a no ser que nos despertemos a las 6 de la mañana) y a perder el ahorro energético que supone el horario de verano.
    Por otro lado no sé si es razonable tener el mismo huso horario que Portugal, y en cualquier caso no tiene sentido tener el mismo que Canarias (Canarias debería retrasar la hora también).

    Respecto al efecto que ha tenido esto en la vida Española. Vamos a ver, sí es posible que el retraso parcial de las comidas y cenas tenga que ver con este cambio, sin embargo es una parte. Hay mucha gente que come a las 3 de la tarde y cena a las 10:30, por ejemplo, y esas horas no se explican solamente por el cambio horario de 1942. Hay, en parte, cierta idiosincrasia local, posiblemente relacionada con el clima. No obstante habría que consultar documentos de hace más de un siglo para saber si esto es una evolución del último siglo o ha sido tradicional.
    Lo de que la siesta es efecto del cambio horario sí que es totalmente un invento. La siesta es producto de dos factores: El clima, más cálido en España, y las cargas de alimentación de las distintas comidas, que en España está centrada al medio día, siendo la comida copiosa.
    Lo del almuezo también es muy dudoso. Presisamente por esta distribución de cargas alimenticias el almuerzo de las 10 de la mañana se hace más necesario que en otros países. Considero que es una cuestión más cultural que creada por un cambio horario, y que ya debía ser frecuente en el campo en el siglo XIX (las hemerotecas nos lo dirán). En cualquier caso en Inglaterra también están a las 9:30 de la mañana todos en los starbucks haciendo un Coffe break.

    Y por último lo de la conciliación de la vida laboral y familiar….Pues no, no es por esto. Se puede hacer perfectamente horarios más coherentes con el uso horario actual, la cuestión es simplemente comer en tres cuartos de hora y entrar antes al trabajo. Si entras a las 8 y comes en 3/4 de hora, podrias salir antes de las 5 de la tarde, o sobre las 5.30 si el viernes hay jornada partida. De hecho hay empresas que lo hacen, como hay otras con jornadas continuas de 7 a 3 de la tarde (obviamente para estas jornadas es más cómodo el horario en GTM).
    Las horas del día son las mismas, y que las horas de sol se desplacen en una dirección o en otra no supone más que un efecto psicológico. Levantarte a las 8 y acostarte a las 12 es lo mismo que levantarte a las 7 y acostarte a las 11. No hay diferencia real, pues el país se adapta a esos horarios (aquí no cierra todo a las 7 de la tarde). Los problemas de competitividad de España son muchísimos y fijarnos en los problemas solares me parece una nimiedad. Los problemas de racionalización de los horarios dependen de la cultura empresarial española y no del sol.
    Y respecto a usar el GTM para estar trabajando a la misma hora que el resto de países…Pues de verdad no tiene mucho sentido. Que se elimine el almuerzo es una utopía y da igual que retrases 1 hora o 3, que posiblemente no sucederá, por lo menos en ciertos trabajos. Y una vez eliminas esa idea lo de la hora no tiene excesivo sentido, a no ser que se prefiera tener la hora de Londres en vez de la de Berlín por alguna razón que desconozco.

    Bueno, después de mostrar mis desacuerdos con la mitología del texto, tengo que decir que por mi SÍ, por mi que se cambie el horario a GTM. Como Valenciano, que tengo el meridiano imaginario a dos pasos, creo que sería mejor, aunque es un criterio subjetivo. Pero téngase en cuenta que si hacemos eso anochecerá a las 4.30 en invierno, algo que tampoco es muy agradable. Esto no son panaceas, tiene ventajas e inconvienentes.

    Saludos,

  6. Perdón, el texto dice que la siesta sea provocada por el cambio horario. Eso me lo he “inventado”, es que llevo un día muy malo 😉

  7. “El texto NO dice”…Estoy para meterme en la cama, aunque claro con el GTM+1 me parece pronto y los Lunnis aún no han salido…

  8. mr. tambourine man · ·

    dos pequeñas observaciones:

    -el horario “real” español no es real: se usa uno u otro por acuerdo, para medir el tiempo de la misma forma. el único horario que podría ser llamado “real” sería el anterior a la aparición de la luz artificial.

    -lo de cambiar el horario no lo veo ni bien ni mal, pero habría que tener en cuenta cuestiones geográficas y climatólogicas: veo inviable la jornada continua a lo anglosajón (al menos en la Meseta y el Sur) durante el verano (según qué año, extensible a mayo y septiembre). salir a la calle en verano entre las 3 y las 5 de la tarde es simple y llanamente un suicidio en buena parte de la geografía española. a partir de las 7 de la tarde, en cambio, ya se puede respirar mejor.

    El artículo de la “hora de Castellón” me parece instructivo, pero no puedo evitar que me recuerde a un cuento que leí hace muchísimos años (Momo, de Michael Ende), en el que la gente se volvía más y más “eficaz”, “productiva” y “rápida” para conseguir mayor tiempo de “vida privada”, que al final desaparecía misteriosamente.

    Saludos, Alfredo, páselo bien en los EEUU. Aunque pueda parecer cruel, le tengo algo de envidia: a ratos me gustaría que una tormenta de nieve aislara mi casa del resto del mundo, y pudiera estar tranquilo, libre de compromisos y obligaciones.

    salud

  9. Alfredo · ·

    Pedro: si lees cualquier “relato” del siglo XIX (yo leo mucho los de Cánovas), sí que se comía y cenaba como en el resto de Europa: a las 12 o 1 y luego a las 19 horas era la cena. Si le preguntamos a bisabuelos, lo confirmarán también.

    Canarias sí, debería retrasarse 1 hora también respecto a la peninsula, pero, yo no veo “excesivo” el problemo de ahorro energético que apuntas para el caso español-peninsular.

    Lo de la siesta: bueno, en España SIEMPRE ha existido la siesta, incluido en el siglo XIX y yo lo veo bien: de hecho, no hay nadie que me quite a mí la siesta…pero la diferencia era que se dormía entre las 2 y las 4 de la tarde, mientras que desde 1942, con el horario nazi, la siesta se duerme entre 4 y 6…

    Aquí en Nueva York está anocheciendo a las 4.30 de la tarde también y sí, es algo deprimente pero amanece mucho más pronto también…el sol aquí es pequeñito como el Británico y muy parecido pero más allá de todo, para mí es una cuestión política: prefiero que España tenga el horario británico y mantenga vínculos con la Europa Occidental aislada antes que con el corazón de Europa. Yo si fuera Presidente de la nación española, uno de mis primeros proyectos de ley serían el cambio del huso horario. Forma parte de restituir en el país lo que se perdió con el fascismo pan-europeo.

    Tambourine man (no le pongo “mr” porque me parece una formalidad excesiva para usted…teniendo en cuenta quién soy yo)

    Me parece más bien natural que usted me tenga algo de envidia aunque le digo de corazón que no debería — al menos en mi caso — para mí no hay nada tan desagradable como una tormenta de nieve, por muy chula que esté la casa donde me hospedo. Lamentablemente nunca estoy yo libre de compromisos y obligaciones — de hecho estas no son “vacaciones” para mí — he venido para trabajar y afilar mis observaciones.

    Saludos

  10. Alfredo,

    Bueno, me gustaría investigar lo de los horarios de comida del siglo XIX. Puede que tengas razón, pero también puede ser que Cánovas, de clase alta y anglófilo, tuviese unas costumbres algo más “refinadas” que el español medio. En cualquier caso creo que la influencia del horario europeo, que existe, es parcial, y que también hay una cultura de comer tarde, no sé si de las últimas décadas o de antaño. Fíjate, son 10:30 y no he cenado aún, y mañana me levanto a las 7…

    No he querido decir nada de tus verdaderas motivaciones, pero veo que lo has dicho tú. Tu adhesión entusiasta a esta idea creo que es pura anglofilia e interés de alejar a España del “europeísmo horario”. Yo no comparto esas motivaciones, y si acepto esta idea es por pura conveniencia y lógica. De hecho sonaba raro tu adhesión a ciertas consecuencias de esto que mostraba el artículo, como “la conciliación de la vida laboral y familiar”.

    Finalmente un comentario medio publicitario. Acabo de colgar una entrada sobre los 10 mejores artículos de mi blog este año (aunque he acabado poniendo 15). Los he releido todos y he rememorado discusiones durísimas que tuvimos sobre temas socio-económicos, y me ha resultado algo nostálgico la verdad.
    Invito a todos los lectores que quieran a que me hagan una visita virtual.

    Saludos,

  11. Alfredo · ·

    Ah no pasa nada por la “publicidad”, Pedro — de hecho me parece buena idea lo de recopilar todo eso. A ver si esta noche le echo un vistazo. Sobre lo de comer y cenar tarde…hmmm…en mi caso particularísimo, yo personalmente sí soy de cenar tardísimo pero no por “ser” Español sino porque mis obligaciones laborales y sociales así me obligan.

    Esto sí que no sé cómo interpretarlo:

    “sonaba raro tu adhesión a ciertas consecuencias de esto que mostraba el artículo, como “la conciliación de la vida laboral y familiar”.”

    Digo que “no sé” cómo interpretarlo porque ya he recibido algún que otro e-mail diciéndome: “ay qué raro que Alfredo se preocupe por los derechos laborales”—insinuando algo así como que no me interesan los trabajadores…

    Sobre Cánovas:

    Sí, bueno, veamos: sé que la “corte” tenía el horario “anglosajón” y que la “clase alta” también. Lo que no sé es, como bien apuntas, el horario del populacho. De forma personal-familiar, sé que mis abuelos y bisabuelos “maternos” seguían el horario anglosajón…

    Yo duermo 5 horas, como y ceno tarde, aquí o en España…así que comprendo lo que me dices en ese sentido.

  12. Sí, vamos a ver no es un secreto que los derechos laborales, como la conciliación de la vida laboral y familiar, para ti no son derechos inherentes y te has posicionado contra muchos de estos derechos más de una vez. Mi comentario hacía referencia a que era raro verte asumir posicionamientos así si no había nada mayor detrás, que lo había y era sacar a España del horario europeo como anglófilo que eres.
    Según tú te preocupas por los trabajadores y quieres su bienestar, pero reconozcamos que lo haces de una manera un tanto “sui generis” cuando te posicionas en contra de los derechos laborales de forma casi genérica.

    Respecto a la hora cuando comía el “populacho” me gustaria investigar. Mis abuelos están muertos menos una abuela, que bueno tiene 101 años y no está para que le pregunte estas cosas. Sé que mi padre, en los 40, comía a las 2.30, pero ya se había producido el cambio de horario.

    Saludos,

  13. Hola,

    Simplemente quería aportar una cosa más al debate. He estado hablando con varias personas durante el día de hoy sobre los horarios de comida en España, y según parece durante los años 30 se comía sobre la 1 de la tarde como defiende Alfredo.
    Así pues, parece ser que la discrepancia entre los horarios de comida y cena de los Españoles se debe en parte a lo comentado en el artículo, y la discrepancia mayor de una hora se ha producido en las últimas generaciones, pues se ve que antes no era así.

    Saludos,

  14. Alfredo · ·

    Gracias por el apunte, Pedro. Así que estamos básicamente “de acuerdo” en lo fundamental.

  15. Anyels · ·

    Sería conveniente reflexionar sobre los perjuicios que está causando, en la salud de las personas que viven en España , el actual desfase horario con respecto a la hora solar que correspondería por nuestra situación geográfica.
    Este desfase se ve aumentado en el periodo de verano, en el que la diferencia es de 2 horas con respecto a la hora que correspondería a nuestro huso horario. Debemos pensar que practicamente ningún país del mundo tiene semenjante diferencia, con lo que esto conlleva de alteración de los biorritmos naturales y perjuicios para la salud. Hay muchos países, entre ellos Estados Unidos, que en el periodo de verano, tienen una hora de diferencia con su respectiva hora solar, pero una hora , ninguno dos como España.
    Si la justificación es el ahorro energético, hay expertos que demuestran que no es tal, y si esto fuera así, todos los países aumentarían sus diferencias, cosa que no ocurre.
    Si el argumento es la coincidencia horaria con el resto de los paises de la Unión Europea, debemos observar que países como Gran Bretaña y Portugal (en este caso situado mas al oeste que España) que pertenecen a la Unión y están situados en el mismo huso horario que España, solo tienen en verano una hora de diferencia con la hora solar que corresponde a su huso horario y que sería la que tendría que tener España, manteniendo con el resto de la Unión Europea una hora de diferencia sin que por ello creo que tengan mayores incovenientes, y sin embargo pensando antes de la salud de sus ciudadanos.
    Sería positivo meditar sobre la cantidad de personas que nos comentan en verano fundamentalmente, lo agotados que se encuentran, sin que la mayoría de la gente asocie dicho cansancio con este desfase horario. Si nos levantamos a las 6 de la mañana para ir a trabajar, hay que pensar que son las 4 de la mañana en horario solar. Durante estas horas, la temperatura desciende y son horas adecuadas para el sueño reparador. Por otra parte, si nos acostamos a las 11 , o a las 12 de la noche, se corresponen con las 9 ó las 10 hora solar , momento en el que todavía no ha refrescado lo suficiente para que se pueda producir un descanso apropiado. Como resultado, el intervalo de horas de sueño no es el mas adecuado para nuestra salud.
    Les envio la direccion de una página web con la hora mundial de cada zona, y su correspondiente hora solar. En ella podrán ver los datos que les comento mas arriba. : http://www.worldtimezone.com/
    Sería conveniente tener el mismo horario que Gran Bretaña y Portugal, y asi nuestro desfase sería solo de 1 hora en verano y ninguna en invierno .
    Creo que este asunto no es banal y puede perjudicar seriamente nuestra salud.

  16. DeCastellón · ·

    Acabo de encontrarme con este pedazo de artículo y con sus comentarios al respecto y tiene todo el sentido del mundo y toda la razón; España es un país maravilloso para vivir pero hay ciertas costumbres que no tienen ningún sentido,esto es, el llamado desayuno/almuerzo al principio de la mañana y la parada de 2 horas para comer, menuda barbaridad; como español que soy y castellonense le apoyo totalmente en su exposición y mi experiencia viviendo en otros países es que no tiene ningún sentido eso de comer a las 2-3 pm y cenar a las 10 pm. En casa de mi madre se come a la 1 pm xke sus padres así les acostumbraron, a madrugar,desayunar pronto,con tranquilidad y copiosamente y no ingerir ningún alimento hasta el mediodía. En el Sur de Brasil se come a partir de las 11.30 am y se cena a partir de las 6.30 pm. Los horarios y costumbres europeas de los países fríos tienen sentido,deben ser mejores en la conciliación de la vida profesional con la personal pero es que el clima también ayuda a ello.
    Yo digo SI al cambio horario por sentido común.

  17. Alfredo · ·

    @DeCastellón:

    Gracias por su comentario — adoro Castellón, uno de los mejores sitios en España para vivir (en mi opinión).

    Curioso lo que me comenta de la casa de su madre porque mucha gente mayor se acuerda de que la 1 pm era lo normal en España hasta la Guerra Civil – por eso he notado que efectivamente la gente mayor come algo antes y nosotros mucho más tarde.

    Aquí en USA es como Brasil — entre 11.30 y 1.30 se come, más o menos y la cena a partir de las 6.30 también.

    De todas formas, creo que España finalmente adaptará este horario en la próxima década porque las costumbres están cambiando de nuevo. No es posible saber al 100% pero sospecho que sí cambiará.

    Saludos

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