La igualdad

Intentaré ser breve este domingo y ofrezco mi mensaje de hoy a todo aquél que, por lo menos una vez en la vida, se haya sentido superior a otra persona en alguna capacidad o situación, para aquél que alguna vez ha estado hablando con alguien y sólo piensa: “¡qué tío tan tonto!” ¿No os ha pasado alguna vez?

1ª lección: Todos somos desiguales.

Sería un estudio muy interesante seguir el crecimiento en el mundo de la doctrina de la “igualdad”. Ese no es el propósito de este breve ensayo, más allá de lo necesario para la definición. Utilizamos el término en su sentido popular, en el sentido, un tanto vago, es cierto, que ha tenido desde mediados del siglo XVIII. En el concepto popular que tiende a confundirse con la uniformidad, y no sin razón, puesto que en muchas aplicaciones de la teoría de la tendencia todo se reduce a producir semejanza o uniformidad. La naturaleza, con las leyes de igualdad, tiende siempre a la diversidad, y sin duda la idea justa de la igualdad en los asuntos humanos se compone de desigualdad. Nuestro propósito es señalar algunas de las tendencias del dogma como lo es en la actualidad entendido por una parte considerable de la humanidad.

Lo primero que hay que entender es que el dogma de la igualdad es algo relativamente moderno en España. Sería exagerado decir que alguna noción de la “igualdad de los hombres” no existía como base en las ideas socialistas y comunistas que existían de vez en cuando en el mundo antiguo, y que, con frecuencia, acababan estallando en violencia volcánica entre las comunidades griegas y romanas.

Algunos de mis lectores enemigos, que siempre están dispuestos a demostrar una ignorancia vergonzosa, porque no son más que bestias envidiosas, me han dicho que mi doctrina liberal no es “cristiana.” Eso ya se decía en el mundo socialista en 1793. Hoy, esa versión igualitaria de la Cristiandad se conoce como la teología de la liberación, de origenes profundamente anticristianos y antibíblicos. Yo no encuentro nada en las enseñanzas de Cristo que promueva la igualdad a lo socialista.
Sí, es verdad que se asociaba con los más humildes, con los abominables, con los marginados, y él enseñó que todos los hombres, independientemente de su rango o posesiones, son pecadores, y en la misma necesidad de ayuda para la Salvación del alma. Pero nunca intentó promover ningún cambio político en las condiciones de la sociedad. El “comunismo” de los primeros cristianos era la relación temporal de una secta perseguida y aislada, unidos por necesidades comunes y peligros, y por el entusiasmo del sacrificio. [ “La comunidad de bienes” de los primeros cristianos en Jerusalén, tan frecuentemente citados y exaltados por los sociatas, era sólo una comunidad de uso, no de propiedad (Hechos IV. 32) y un acto voluntario de amor, nunca un deber. El apóstol Pablo anunció la hermandad universal del hombre, pero también reconoció claramente la subordinación de la sociedad, y la distinción de los deberes entre gobernante y súbdito, amo y esclavo, y en todas las relaciones domésticas, y aunque su evangelio se puede interpretar como algo “revolucionario”, nunca inculcó, mediante la proclamación de la “fraternidad universal, “nada más que el deber de solidaridad universal entre todos los pueblos y las clases de la sociedad de la época.

Podemos estar bien seguros que el cristianismo no es socialista ni pretende anular las desigualdades de la vida entre las personas en lo material o intelectual. Su misión es difundir por todo el mundo la necesidad de la salvación y el reconocimiento de que todos somos unos pecadores depravados. Los valores no se miden a través de leyes sino por las normas del cielo. Eso es lo que deberíamos entender por igualdad cristiana. Y, por supuesto, consiste en las desigualdades de condición, subordinación, disciplina, obediencia, etc, etc.

Si la religión de Cristo alguna vez se aplicaría en este mundo tan inmundo de pecado, el resultado no sería la eliminación de las privaciones y el sufrimiento, o de la necesidad de auto-sacrificio. No, simplemente que la acritud y el descontento en las condiciones de desigualdad desaparecerían en cierta medida proporcional. Para el cristiano, la adquisición intelectual no es garantía de más valor moral. Moralmente, un pobre no es menos que un rico. Todas las condiciones humanas pueden ser igualmente honorables o reprobables. Y sólo hay que fijarse en cosas cotidianas: hay muchos “pobres” que son, en términos morales, mil veces mejor y superior que Zapatero. Pero no debemos confundir la Cristiandad como un “evangelio para los pobres”, error tan frecuentemente cometido en los círculos católico-papistas.

El cáncer de Rousseau entre algunos liberales españoles:

Últimamente, hay algunos “liberales” que me comentan pero que en realidad no son liberales, no no, nunca liberales y sí son socialistas afrancesados, de la escuela de Rousseau.

Mirad, chicos, qué frase de Rousseau más repugnante:

“El hombre nace libre, y en todas partes es un esclavo”, una afirmación que es difícil de conciliar con el hecho de que cada ser humano nace desvalido, dependiente, y en condiciones de sometimiento , condiciones que no tenemos ninguna razón para suponer que alguna vez vayan a desaparecer. Sin embargo, Rousseau nunca dijo que todos los hombres nacen iguales. Rousseau reconocía la desigualdad natural. Lo que afirmaba era que la “sociedad” en su conjunto podía mejorar esas condiciones. ¡Qué poco ha cambiado en más de dos siglos señores!

No debemos ignorar, tampoco, lo que dice la Declaración de Independencia de los EEUU:

Dice Jefferson — “Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, que para garantizar estos derechos se instituyen los gobiernos entre los hombres, que derivan su poder del consentimiento de los gobernados.” Y, la Declaración continúa, en un lenguaje moderado y velado, para afirmar el derecho de un pueblo a cambiar su forma de gobierno cuando se vuelve destructivo o extremista.

Aunque el génesis de estos sentimientos, parece ser francés y ciertamente no inglés, que es el liberalismo que defendemos aquí, y la igualdad no se define, y los críticos han discrepado en cuanto a si la cláusula de igualdad es independiente o calificado por lo que sigue, no es necesario suponer que Thomas Jefferson decía algo incoherente con los hechos admitidos por la naturaleza y la historia. Es importante tener en cuenta que en EEUU se inició una Revolución POLÍTICA Y NUNCA social. Protestaban contra la autoridad de una corona distante y no veo problema en esa noción de igualdad: esto es, que todos somos iguales en relación a nuestros deberes impositivos ante la ley y que un monarca no debe estar por encima de toda ley.

El dogma de que “el gobierno deriva su poder del consentimiento de los gobernados” es totalmente acorde con el liberalismo clásico. Pero, no vamos a imaginar, por ejemplo, que los redactores de la Declaración realmente contemplaban una igualdad absurda o la aplicación de la teoría, digamos, a una colonia compuesta en su mayor parte de parias, asesinos, ladrones y putas, elementos que eran muy visibles en algunas sociedades orientales de aquella época y, en la actualidad, en gran parte de Latinoamérica y partes de Europa. No, La Declaración se enmarca para una sociedad inteligente y virtuosa, la Guerra de la Independencia nunca fue un movimiento de masas igualitarias. Fue, en mi opinión, la mejor rebelión política de la Historia contemporánea de los que somos de clase media y media-alta contra el despotismo ilustrado, por otra parte tan evidente hoy en día en España.

Muchos escritores, y algunos de ellos británicos, han expresado su curiosidad por las diferentes concepciones de la doctrina de igualdad en América y en Francia. Al margen de que existe una gran diferencia entre los anglosajones y los latinos, la simple verdad es que los “dogmas” de Jefferson no se redactaron en una “ley fundamental” como hacen algunos liberales continentales afrancesados. La Const. de EEUU es el documento más práctico que se ha redactado, donde no se anuncian dogmas, ni proclama teorías absurdas. Aceptó la sociedad tal y como era, con sus costumbres y tradiciones, no planteaba cuestiones abstractas de si los hombres nacen libres o iguales, o sobre cómo debe ser la sociedad y la estructura del Estado. Se trata simplemente de un pacto de trabajo, redactado por “representantes del ciudadano”, para promover la unidad nacional, establecer justicia (jurídica), y asegurar que las bendiciones de la libertad estén abiertas a todo aquél que quiera buscarla, algunos con más suerte que otros.

Prometí ser breve y en mi próxima entrada hablaré sobre los principales postulados del igualitarismo y cómo combatirlos: sé que me leen muchos universitarios así que os recomiendo imprimir estas cosas o memorizarlo para poder hacer frente a todas las teorías de la progresía. No podemos escatimar ni un sólo momento – cuando se abra la oportundiad, hay que conocer bien al enemigo de la libertad, con sus doctrinas de igualitarismo falso. Nosotros, los de tradición liberal española, tenemos todas las ventajas, pues contamos normalmente con más formación y documentación que las turbas abertzales y comunistas de las universidades.

Anuncios

5 comentarios

  1. Adrián · ·

    Considero que su criterio es racional y organizado pero no todo en la vida es hablar bien. Usted podrá hablar bien o tener toda la preparación del mundo pero ¿qué significa eso para el ciudadano medio que no entiende?

    No soy un chico de izquierdas pero me considero realista y a pesar de que es verdad que en la universidad hay simpatizantes de terroristas, bueno y hasta mendigos, es ahi donde quiero hacer hincapié.

    Creo que es un error no reconocer a una mayoria estudiantil que tiene otros intereses, también políticos. El error fue admitir a todo el mundo al mundo universitario y ahi no tengo nada que discrepar con usted. De ahi a que hay mucha gentuza haciéndose pasar por estudiantes universitarios.

    Pero, Alfredo, es una realidad existente y creo que usted no conoce lo suficiente el grado de degradación que hay en la Universidad española.

    A ver si nos enteramos, algunos, de que la mayoría de los “universitarios” no saben ni leer bien ni escribir y que sólo estudian a la hora de los exámenes. Lo siento por mi pesimismo pero yo lo veo así.

    Buen post pero, lamentablemente, no todo el mundo lo va a entender.

  2. Tradicionalista · ·

    Soy español, católico y joven. Desde siempre que tengo uso de la razón, considero que vosotros, los liberales, sois enemigos de España, y más usted Don Alfredo, siendo de la confesión protestante, ajena a España y que tanto daño nos ha hecho con lo de la Leyenda Negra.

    En España no cabe la doctrina liberaloide, porque somos una nación forjada al calor de la unidad católica. Vosotros os quejais de los anarquistas pero es que lo permitis, permitis la discusión y penetración de toda idea, por nefasta que sea.

    Gracias a vosotros, España se llenó de inmigrantes. Tú hablas de que no te gusta la inmigración pero es precisamente tus doctrinas la que permite tanta permisividad en la sociedad, leyes blandas contra delincuentes pero duras contra la autoridad, y por eso gran parte de los juristas en España son o bien progres o liberales conservadores.

    España ha de regresar al Reino de Dios, respetar sus verdaderas tradiciones, y abandonar todo rasgo de doctrina extranjera.

    ¿Qué es lo que quieres decir con liberal afrancesado? ¿Acaso hay otra manifestación del liberalismo en el caso español? Siempre fue de origen francés.

    Yo soy tradicionalista, carlista, y me da pena leer que mentes inteligentes se corrompan por los pecados del liberalismo.

    Sin acritud de mi parte, le ofrezco entendimiento pero no acepto estas doctrinas tan perversas.

  3. valcarcel · ·

    @Adrián: comprendo pero no comparto el pesimismo tan agudo que me muestra. Sí, es cierto que no todo el mundo entiende estos temas, de la misma forma que no todos somos ingenieros. Lo importante para mí es crear un clima universitario apto para el desarrollo de los más hábiles dentro de su materia.

    La universidad española, es cierto, sufre de muchos problemas pero a pesar de que el problema universitario aquí es grave, tampoco somos muy excepcionales. No considero que las mejores universidades del mundo estén completamente exentas de los mismos problemas. La diferencia es que en las mejores hay más oportunidades y más opciones/variedad para el estudiante que quiera buscarlo. Nunca he dicho que me dirijo a mayorías, ¡todo lo contrario! Ya he dicho en varias ocasiones que, desgraciadamente, en España no contamos con una élite o minoría inteligente. 40 años de dictadura, seguida de una partidocracia mediocre hace estragos y es irreparable. Simplemente, cuento con que sí existe alguna población de jóvenes que vamos a mejorar el país — vivimos en un país bastante analfabeto pero eso nunca ha sido un obstáculo para los mejores.

    @Tradicionalista:

    Lamento que se sienta así — no es verdad de que los liberales somos “amigos” de la inmigración ilegal o de la perversión moral tan evidente. No, no es cierto que el liberalismo español sea únicamente de origen francés. Quizás algunos liberales pecan de un excesivo centralismo pero no es el caso aquí en este proyecto.

    Los Protestantes en sí no son enemigos de España. Usted confunde a la Iglesia con España. Para los Protestantes, Dios es más grande que cualquier Iglesia. No creo que una persona que quiera mejorar el sistema político sea un enemigo de la patria. De hecho, para mí los papistas, a pesar de ser una mayoría en España, nunca han sido amigos de España porque le dan más importancia a las directrices de Roma que de los ciudadanos.

    Liberal afrancesado es un liberal progre. Aquí combatimos la progresía pero no nos oponemos al progreso “porque sí.”

    Lo que usted llama leyes blandas para mí son controles contra un exceso de autoridad o autoritarismo.

    Usted es Carlista, bien, hay cosas que nos unen: discrepamos a la hora de cómo organizar el sistema político.

    Si lo que usted pretende es que España “vuelva al Reino de Dios”, le recomiendo que abandone el catolicismo integrista, que siempre ha optado por establecer el régimen eclesiástico que no Cristiano per se.

    Usted es joven, español y católico, pero también bastante indocumentado. Gracias al liberalismo que defendemos aquí, usted no está en prisión. De vivir en un régimen con instintos autoritarios como los suyos pero a la inversa, ya hace tiempo que Zapatero lo habría metido en prisión.

    Yo también le ofrezco entendimiento, pero no cooperación. Jamás colaboraré con la Iglesia Católica como poder de autoridad.

  4. Estoy muy de acuerdo, el humanismo igualitarista de Rousseau es bastante repugnante.

    “todos los hombres son creados iguales”

    Siempre pensé que este concepto de igualdad era con respecto a la constitución.

    Ya que estamos con la Constitución de EE.UU., llevo tiempo queriendo preguntarle por la decimotercera enmienda:

    “Section 1. Neither slavery nor involuntary servitude, except as a punishment for crime whereof the party shall have been duly convicted, shall exist within the United States, or any place subject to their jurisdiction. ”

    ¿Qué opina de ella? ¿No podría llevar al anarquismo? Por muy necesario que pueda considerar al Estado, ¿no podría considerarse su financiación de carácter esclavista, ya que no es voluntaría? La enmienda habla tanto de esclavitud como de servidumbre involuntaria.

    Volviendo al artículo, siempre me ha parecido muy curiosa esa diferencia de visión entre los protestantes y los papistas (me encanta este término).

  5. valcarcel · ·

    Hola snake:

    Respecto a la enmienda, soy, como ya saben algunos, textualista:

    Hay que respetar la intención original del autor/es de la enmienda y lo que establecen aquí es la prohibición contra una servitud o esclavitud involuntaria respecto al esclavo versus el amo. No va más allá de eso y hay que interpretarla en ese aspecto. La servidumbre involuntaria era una cuestión exclusiva para personas sin nacionalidad o rango en EEUU (irlandeses, negros, algunas mujeres) que pasaban a ser esclavos de forma involuntaria.

    No es responsable establecer tantos derechos más allá del intento original de los arquitectos o legisladores originales de la Const.

    Lo que sí se podría alegar, respecto a un Estado que oprime, y esto lo he defendido a veces, es el derecho inalienable que tiene un grupo de ciudadanos para abolir el Estado cuando se hace destructivo. Eso está recogido y reconocido en la Decl. de Independencia de los EEUU: alterar o abolir el Estado cuando se hace destructivo contra las libertades básicas.

    Ya hay algo de ese sentimiento con el brote de milicias patriotas por todo el territorio de EEUU.

    Es verdad que nosotros los Protestantes tenemos una visión completamente distinta a la de los papistas, que creen que el Evangelio es una carta de Cáritas cuando el mensaje de Cristo tiene que ver, principalmente, con la salvación del alma y mejorías morales personales, nunca con mejorar la cartera a coste de los demás.

    Saludos

Comente

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: