Mensaje a los padres

Estimados lectores: Raquel Berrocal es una mujer tradicional y sin complejos que acude todos los domingos a la Iglesia Presbiteriana de Alcorcón (Madrid), y he decidido reproducir aquí uno de sus artículos sobre la inmoralidad en la tele. Gracias a mujeres como la Sra. Berrocal, las mujeres que no se identifican con el feminismo aberrante de nuestros tiempos pueden saber que hay muchas mujeres valientes y cristianas, que también se oponen a las feministas y a los que intentan «redefinir» lo que significa ser un hombre y una mujer.
———————————————————————————-
Sal y Luz
Raquel Berrocal

Cariño, cierra la boca”, dijo mi marido con una sonrisa. Pero yo ni siquiera le oí. Estaba patidifusa, atónita, estupefacta… Ante las recurrentes alusiones diarias a cierta serie televisiva de éxito entre los adolescentes, había decidido sentarme a ver un capítulo para averiguar el motivo de tanto entusiasmo. En menos de media hora habían desfilado por la pantalla un montón de personajes y tramas que dejaron tras de sí la sensación de suciedad y mugre espiritual más sórdida y oscura que había experimentado en mucho tiempo: profesoras que se acuestan con alumnos, miradas lascivas, lenguaje cotidiano soez y desafiante, chicas de quince años que podrían dar lecciones en un prostíbulo, chicos cuya razón de vivir es satisfacer cada fluctuación de sus hormonas, fiestas donde todos asumen como algo normal ponerse ciegos de toda clase de sustancias legales e ilegales, egoísmo exacerbado, mentiras, gestos calenturientos, hedonismo enfermizo, besos homosexuales en los pasillos de la escuela, y muchas otras lindezas.

Los espectadores de “Física o Química” que yo conozco son niñas de doce años cuyas madres le sacarían los ojos a cualquiera que se atreviese a poner en duda el amor que tienen por sus hijas. Las alimentan, las visten, las arropan por la noche, pero permiten que las imágenes e ideas más cochambrosas y malolientes empapen su retina y jueguen con sus mentes, envenenando su imaginación y sugiriendo la aceptación primero, la imitación después, de unos modelos de conducta tan bajos y tenebrosos que parecen diseñados por el Lado Oscuro más Oscuro de la Fuerza.

Hace unas pocas décadas los padres educaban con la ayuda de muchas otras instancias: la escuela, la televisión, el entorno familiar, la iglesia, la sociedad entera se hallaba siempre dispuesta a proteger y enseñar a los niños, a poner cada cosa en su sitio. Hoy casi todos ellos no sólo han desertado, sino que se han aliado formando un frente común, manejado por un Goliat invisible pero omnipresente contra el que los pocos padres y madres que se toman en serio su tarea luchan desesperadamente, no siempre con éxito.

Los hijos maduros, compasivos, humildes, trabajadores y responsables no aparecen un buen día porque sí, veinte años después de haberlos traído al mundo. No crecen en los árboles. No brotan por sí solos. Lo que brota por sí sola es la mala hierba. Si uno desea un jardín limpio, frondoso y aromático, sabe que le espera bastante planificación y trabajo regular. Los padres creyentes que educan hijos “como plantas crecidas en su juventud” e hijas que son “como esquinas labradas como las de un palacio” (Salmo 144:12) han decidido, en primer lugar, construir su casa sobre la roca eterna de la Palabra de Alguien que sabe de esto mucho más que nosotros, y no sobre las arenas movedizas y cambiantes de nuestra cultura. Por eso su casa suele ser más sólida que las de la mayoría. Y sus “jardines” , en general, infinitamente más bellos.

Los hijos inmaduros, ególatras, crueles, vagos e irresponsables aparecen porque su “jardinero” estaba demasiado ocupado con otras cosas para abonar la tierra, ponerles un tutor –esa vara recta que les indica hacia dónde crecer–, regarlos con agua clara y cantarles de cuando en cuando, que dicen que a las plantas les gusta mucho. La tierra a su alrededor ha venido de aquí y de allá, y nadie la limpió jamás. A estas plantitas les cayó encima de todo y, lo que es peor, mientras crecían. El omnipresente Goliat se encargó de que tuvieran adulación extrema, falta de límites, miles de horas de telebasura, hipersexualización continua de su entorno, ausencia de tareas y responsabilidades, indolencia, ideología de género (en su versión “mi-género-es-más-importante-y-listo-que-el-tuyo”) y cultura de la muerte (en su versión “paso-de-asombrarme-ante-la-maravilla-de-la-vida”).

El omnipresente Goliat pretende ahora vacunar a todas las niñas de 12 años contra una enfermedad de transmisión sexual (el virus HPV) en toda Europa. Este Goliat, ignorante patán donde los haya, da por sentado que es la edad apropiada, justo antes del inicio de su vida sexual, a pesar de las numerosas voces de la comunidad científica que cuestionan seriamente la vacunación masiva contra el HPV, dada la falta de pruebas de su eficacia real en prevenir el cáncer de cuello uterino (New England Journal of Medicine) y los efectos secundarios que aún no se han establecido con seguridad. Según el New York Times, esta se ha convertido en la enfermedad del momento, gracias al marketing y a la difusión de la vacuna, que sus fabricantes se han asegurado de aplicar a miles de niñas. En España, se autorizó su comercialización a partir de septiembre de 2007 y se pretende que las comunidades autónomas la incluyan en el calendario de vacunaciones del sistema nacional de salud, estando indicada en niñas de 11 a 14 años.

En otras palabras, lo que este gigante políticamente correcto quiere es que los padres y profesores compartamos con nuestras niñas de 12 años nuestras expectativas respecto a su futuro cercano, a saber, que lo normal será que comiencen su actividad sexual a partir de los 13 años. Y además que les digamos semejante barbaridad con la excusa de proteger su salud y con un tono de naturalidad que nos borre de la memoria los recuerdos de esas niñas jugando con muñecas hace sólo unos meses.

Gerald Warner lo ha expresado muy bien en su columna del Daily Telegraph, refiriéndose a quienes gustan de aplicarse el título de “progresistas”, nihilistas morales en la práctica. Para ellos, “la virginidad adolescente es una peligrosa enfermedad que debe ser eliminada lo antes posible. La ortodoxia políticamente correcta insiste en que se les debe decir a las niñas de 12 años que lo que se espera de ellas es una carrera de promiscuidad sexual más o menos amplia. Evidentemente, no se tolerará ningún ideal más alto, ya sea por convicción religiosa o, simplemente, por respeto a uno mismo”. Seiscientas mil niñas de 12 y 13 años serán vacunadas este otoño sólo en los Estados Unidos.

Los padres creyentes podemos y debemos luchar contra Goliat. En vez de dejar que Disney Channel eduque la voluntad de nuestros niños con sus mensajes tan edulcorados como falsos, podemos enseñarles que los valores bíblicos serán siempre absolutamente fiables para guiarles (“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, Mt.24:35). En vez de satisfacer sus caprichos y aceptar que tengan el mando de la televisión –prueba infalible de que tienen también el mando en todo lo demás–, podemos inculcarles el trabajo bien hecho, la renuncia, la consideración por los demás, la belleza de las cosas sencillas. En lugar de Hannah Montana, Britney Spears y otras meretrices postmodernas, podemos asegurarnos de proponerles como modelos a mujeres verdaderamente hermosas, sabias y piadosas. Además de cuidar de que sus cuerpos estén limpios, podemos proteger sus mentes e impedir que entre en ellas la basura ideológica que acecha en cada esquina.

Además de darles buena comida, podemos impedir que aquellos que se niegan a tener en cuenta a Dios “en ninguno de sus pensamientos” (Salmo 10:4) les envenenen el corazón con su discurso arrogante. En vez de dar por sentado que los adolescentes van a tener relaciones sexuales inevitablemente, podemos ofrecerles la visión de una vida plena que pasa por reservarse para el cónyuge que compartirá sus vidas. En vez de hacerles saber que esperamos que se emborrachen y pierdan el respeto por sí mismos durante los años que dure la edad del pavo, podemos asegurarnos de que sepan que, incluso entonces, el camino estrecho es el que merece la pena y que la sexualidad es un regalo precioso de Dios para ser disfrutado dentro del matrimonio.

13 comentarios

  1. mikesala65 · ·

    Hola! Gracias por contestarme en el Blog de Andrés Álvarez. Estoy de acuerdo con usted y sus dos últimos artículos que he leido me han gustado y parecido inteligentes e inspirados.

    Le invito, cuando quiera, a visitar mi blog y a participar. Me sentiré muy honrado.

    Un cordial saludo. Y que Dios le bendiga.

    http://elrepublicanodigital.blogspot.com

  2. valcarcel · ·

    ¡Gracias Mike! Lo haré encantadamente.

  3. manuelabeledo · ·

    Creo que deberías evitar las etiquetas agnosticismo y ateísmo.

  4. valcarcel · ·

    ¿Por qué?

  5. manuelabeledo · ·

    Porque el texto no tiene nada que decir sobre ateos y agnósticos, a menos que insinúe que la única moral correcta es la cristiana o que ateos y agnósticos no sabemos educar a nuestros hijos.

  6. valcarcel · ·

    «a menos que insinúe que la única moral correcta es la cristiana»

    De hecho, lo es: está en la Palabra de Dios.

    Sobre si los ateos y agn. no saben educar a sus hijos no lo sé…pero sí sé que si lo hacen, lo hacen de una forma anticristiana y antibiblica y por lo tanto, no encaja con la cristiandad que aquí se defiende.

  7. manuelabeledo · ·

    Es tu punto de vista. Pero que sea la única moral válida es muy discutible, por no decir que no es cierto.

  8. valcarcel · ·

    «por no decir que no es cierto.»

    ¿Un ateo afirmando algo absoluto? Curioso…bueno no, no es curioso pero muchos de los ateos afirman que no son «absolutistas»

    Y sí, claro que es mi punto de vista: se presupone al igual que los que niegan a Dios presuponen otras «verdades» como la evolución y las teorías
    darwinistas.

  9. manuelabeledo · ·

    Más bien afirmo que algo no es absoluto, lo cual abre la puerta a todo tipo de hipótesis.

    Sobre ciencia y teorías… Mejor que no hablemos. En esa frase has dejado claro que no sabrías mantener un debate a la altura.

  10. valcarcel · ·

    «Más bien afirmo que algo no es absoluto,»

    lo cual ya es, en sí, una afirmación absolutista.

    Sobre ciencias, mejor sí hablemos: ¿se ha probado la teoría de la evolución? Lo cierto es que no es un hecho probado y es una teoría…eso lo reconocen los propios evolucionistas.

    Lo fácil es «descartar» al que no está de acuerdo con usted: yo siempre hago lo contrario…demuestro las falacias de quienes se me oponen.

  11. manuelabeledo · ·

    lo cual ya es, en sí, una afirmación absolutista.

    Si tú lo dices… Entonces el mundo está lleno de absolutos.

    ¿se ha probado la teoría de la evolución?

    Las teorías no se prueban, son soportadas por la evidencia. Puesto que no existe evidencia alguna contra la teoría sintética de la evolución y todas las existentes la apoyan, saca tus propias conclusiones.

    La evolución es un hecho. La teoría sintética de la evolución una teoría científica, algo que, me temo, estás confundiendo con el término teoría en su uso coloquial.

    Y una evidencia de evolución presenciada en el laboratorio es, por ejemplo, el desarrollo de resistencia bacteriana a los antibióticos.

    Por eso digo que no vale la pena hablar sobre ciencia aquí. Si no sabes qué significa el concepto de teoría científica, la falsabilidad de Popper como procedimiento para descartar teorías o entiendes la diferencia entre la teoría sintética y un hecho observado y observable, ¿sobre qué podría discutir contigo?

  12. valcarcel · ·

    «Las teorías no se prueban, son soportadas por la evidencia. Puesto que no existe evidencia alguna contra la teoría sintética de la evolución y todas las existentes la apoyan, saca tus propias conclusiones.»

    Yo nunca he dicho lo contrario: y cuando digo la «evolución» matizo: macro evolución.

    La macro evolución no es un hecho. Y efectivamente: hay una diferencia entre teoría y evidencia…sí.

    Yo no soy «anti ciencia» — es una pena que los «laicos» ven a los cristianos como cavernícolas incultos…nada más lejos de la realidad.

    Y sí sé la diferencia entre teoría científica y la falsabilidad de Popper…se puede discutir conmigo de absolutamente todo — lo que pasa es que no sé cómo este hilo, que debía tratar de los temas que ilustra la Sra. Berrocal, y ahora estamos con la evolución…en fin, es mi culpa, soy un jóven muy desorganizado. Continuemos si quiere…por cierto: me agrada, aunque eso no se lo crea, su presencia aquí. Más bien porque estoy acostumbrado a dialogar con gente «como yo» y de mis mismas tendencias, lo cual me agrada ver que usted «sale de su molde» al igual que hago yo en detrimento de mis compañeros más conformistas.

  13. Soy protestante, yo pienso que es necesario educar conla Biblia y con entendimiento. Si se ejerce bien , se quita la religiosidad y superficialismo que tanto desagrada a quienes no creen en Dios. ( y que desagrada tambien a Dios)

    Manuel, el liberalismo seria excelente si no esistiera Dios, pero el me creo y luego me redimio, yo aborrezco el legalismo , el Espiritu santo me ayuda a actuar conforme a la palabra. Yo no tengo una piedra de Sal detras mio, Dios no lo quiere asi. Si el es amor , seria incoherente

    Manuel uno debe estar claro en sus convicciones, a mi me han relatado varias veces como surgieron los agnosticos y me extraña que los agnosticos no se sepan la historia. Albert Einstein dijo en conjunto con otros cientificos que no sabian si existia Dios , porque dentro del conocimiento que tienen no estaba. O sea no se si existe, simplemente y respecto a los absolutos los hay (causa – efecto) , pero hay supuesto
    (bien dolorosos, a mi juicio)

    Dios no quiere ser un supuesto, por eso dice que lo busquen , para poder manifestarse.

    Bendiciones que esten bien.

Comente

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: